Famosos a la inversa (Parte 1)

El deporte esta plagado de equipos o atletas que llegaron al estrellato gracias a lo que siempre se trata de evitar en una competencia: la derrota. Alguna vez en este blog se mencionaron los casos del boxeador Peter Buckley, que se retiró con el peor récord que haya registrado un pugilista profesional, o del tenista Robert Dee, que perdió 54 partidos consecutivos sin lograr un set bajo el ala de la Federación Internacional. Según el caso hay quienes se lo toman con gracia, otros aprovechan para buscarle una veta comercial y también están los que no soportan vivir con esta pesada carga.

A continuación algunas de las miles de historias que existen de aquellos que llegaron a la fama recorriendo el camino inverso. Este primer capítulo estará reservado para las actividades grupales, mientras que la segunda parte se enfocará en los deportes individuales.

Australia (Handball)

En Alemania 2007 los australianos causaron sensación. (IHF)

El handball, de fuerte arraigo alemán, no prendió en los países de habla inglesa. El único que logró sacar un poco la cabeza fue Australia, con una presencia casi perfecta en los últimos mundiales, tanto en hombres como en mujeres, aunque eso de ganar a este nivel no es moneda corriente. En sus 5 participaciones en la rama masculina sumó 1 victoria ante Groenlandia en Portugal 2003, en donde finalizó en el puesto 21, siendo esta su mejor participación. En el resto culminó último y sólo acumuló derrotas, la mayoría de ellas abultadas, estableciendo una marca histórica de 1 partido ganado, 0 empates y 24 perdidos.

En 2007 durante el Mundial de Alemania, la Meca del handball, los Aussies eran vistos como una selección exótica y conquistaron el cariño del público y de la prensa, que los apodó Los Campeones del Corazón. Previo a su participación en Croacia 2009, la federación australiana trató de sacar tajada de la atención extra que reciben en los mundiales para tentar a los sponsors.

Entre las mujeres no es demasiado diferente. Desde el debut de Australia en Noruega/Dinamarca 1999 asistió a 5 citas mundialistas, recibió goleadas en todos sus partidos y ostenta una seguidilla de 25 derrotas al hilo. En 1999 y en Croacia 2003 obtuvo sus mejores ubicaciones (23°), superando por diferencia de gol a Argentina y a Uruguay, respectivamente.

A la larga los australianos se han convertido en los mimados del handball internacional y han logrado llamar la atención en los mundiales.

Mónaco (Rugby)

Mónaco: poco glamur y condenado a la derrota. (Reuters)

Cuando Mónaco sale a jugar sabe que indefectiblemente perderá. Este combinado tiene como principal inconveniente que sus jugadores no son ciudadanos monegascos, con los cual no son elegibles para esta selección, pero no hay otra opción porque en el Principado no hay jugadores de rugby nacidos allí. Ante esta situación si ganan en la cancha los rivales presentan una apelación y se quedan con el triunfo en los escritorios. Aunque, a decir verdad, esto no se da muy a menudo ya que Mónaco suele caer por resultados abultados en el Grupo 3D, en lo profundo de la Copa Europea de Nacionales, ante oponentes como Chipre, Azerbaiyán, Bosnia o Eslovaquia.

Para colmo tampoco cuenta con una cancha en donde jugar, con lo cual cuando tiene que hacer de local debe mudarse a algún estadio cercano en Francia. Además, no tiene un entrenador fijo. Por el momento este lugar lo ocupa Jean Francois Tordo, ex capitán de la selección francesa, que da una mano porque vive cerca de Mónaco. Desde ya que los jugadores son amateurs y todos militan en ligas regionales menores.

El plantel esta compuesto por inmigrantes de diferentes lugares. Hay canadienses, marroquíes, franceses y británicos. “Cuando estamos adentro de la cancha somos iguales, orgullosos de nuestro rugby, de nuestros colores y de nuestro himno”, dice el pilar Mathieu Louppe, residente en Mónaco, pero que todavía debe esperar 2 años para lograr la ciudadanía, situación similar a la que viven el resto de sus compañeros.

En noviembre de 2009 disputó su último partido hasta el momento y cayó 44-5 ante Chipre, plagado de jugadores ingleses que si podían jugar para el representativo chipriota. Todos estos contratiempos  no amilanan a los jugadores y les da más fuerza para seguir adelante. “Somos un equipo improvisado que nos une la pasión. Somos extremistas del rugby”, explica Louppe.

Liechtenstein (Fútbol)

Liechtenstein posa antes de lo que probablemente será una nueva derrota. (Getty Images)

Al parecer en los principados hacer deporte de manera competitiva no es algo que les salga bien. Quizás tenga que ver con un tema socioeconómico. Uno de estos casos es Liechtenstein, una pequeña nación de Europa y que no llega a los 30 mil habitantes, que cuenta con la que probablemente sea una de las selecciones más vilipendiadas del fútbol mundial. Se la suele ver perdiendo por resultados anormales y hundida en las últimas colocaciones en las Eliminatorias para la Eurocopa o para el Mundial.

La federación local se creó en 1934 y recién en 1976 se afilió a la FIFA. Su selección debutó internacionalmente en 1981 y no fue hasta la Eliminatoria para la Euro de Inglaterra 1996 que hizo su aparición en una competencia oficial. Desde ese momento mayormente ha conseguido muchas derrotas estrepitosas, como, por un ejemplo, un 1-11 contra Macedonia. En medio de tantas goleadas Liechtenstein por un rato tuvo la posibilidad de sentir las mieles del éxito.

Aquel 9 de octubre de 2004 quedará en los anales del fútbol liechtensteiniano. A Vaduz, la capital del país, llegó Portugal, meses atrás subcampéon continental, buscando 3 puntos que lo acercaran a Alemania 2006. Sin hacer demasiado los lusitanos se fueron al descanso 2-0 arriba. Parecía que se avecinaba otra vapuleada. No fue así. A los 3 minutos del segundo tiempo Franz Burgmeier puso las cosas 1-2 y promediando el complemento Thomas Beck consiguió el histórico gol  que estableció el 2-2 final. Liechtenstein cerró la inolvidable semana sintiendo lo que sienten sus rivales: goleó 4-0 a Luxemburgo. Esta campaña fue la mejor hasta el momento: consiguió 2 triunfos, 2 empates y 8 derrotas. Ya en las Eliminatorias para la Euro Austria/Suiza 2008 y para Sudáfrica 2010 todo volvió a la normalidad.

Las andanzas de Liechtenstein por Europa fueron llevadas al cine con un documental. En el mismo, llamado Die Elf (Los Once), se refleja como fue el camino de esta selección durante el clasificatorio para el certamen continental de 2008 y todas las trabas que debieron sortear los jugadores, todos ellos aficionados, para poder codearse con la elite.

Liechtenstein es sólo un representante de este selecto grupo que conforman San Marino, Luxemburgo, Islas Feroés, Guyana, Samoa y un sinfín de selecciones más que pululan en cada eliminatoria mundialista.

Los Angeles Clippers (Básquet)

En 2000 Sports Illustreited “premió” a los Clippers como la peor franquicia de la historia. (Sports Illustreited)

Nunca un equipo eligió tan mal una ciudad en donde instalarse. Los Clippers cargan con el peso de ser la otra franquicia angelina porque viven a la sombra de Los Angeles Lakers, una marca registrada en el mundo del deporte y el segundo más campeón de la NBA, la liga más competitiva del mundo, detrás de Boston Celtic.

Mientras en las vitrinas de los Lakers los trofeos Larry O’brian se multiplican, por el lado de los Clippers a duras penas terminan la temporada con un récord de victorias/derrotas medianamente decente y, con suerte, pueden llegar a rasguñar la clasificación a los Playoff. Sus presentaciones en el Staples Center, mismo recinto en donde los Lakers hacen de local, no generan demasiado atractivo… a no ser que jueguen contra los Lakers. Las estrellas de Hollywood no abundan cuando los jugadores de camiseta roja, blanca y azul saltan a la cancha… a no ser que jueguen contra los Lakers.

Las desventuras de la franquicia comenzaron a principios de los 70 bajo el nombre de Buffalo Braves. El camino había empezado bien porque en una de sus primeras campañas logró el pasaje a los Playoff, lo que fue un oasis en el desierto. Algunas decisiones de los directivos terminaron de desmoronar la endeble estructura. Por consejo de David Stern, actual comisionado de la NBA, el equipo fue adquirido por nuevos dueños que lo mudaron a San Diego y le colocaron la denominación Clippers. Tuvieron respetables actuaciones, quedando en su torneo debut a 2 triunfos de entrar en la lucha por el campeonato, pero a la larga la empresa siguió siendo un fiasco.

El aluvión de resultados negativos más una taquilla que se caía a pedazos hicieron pensar en un nuevo traslado. Vaya a saber por recomendación de quién, pero en una movida arriesgada se decidió la mudanza a Los Ángeles. No deja de ser curioso pensando que en Estados Unidos existen un montón de sitios deseosos de tener un representante en la NBA y justamente se eligió un lugar que ya tenía equipo y que desde hacía varios años estaba asentado.

Con más golpes que caricias, los Clippers se hicieron un pequeño lugar en la glamorosa metrópoli californiana y después 26 años no parecen tener intención de armar el bolso y buscar otro destino, a pesar de seguir con el estigma de perdedores que los persigue desde su nacimiento y de tener que vivir a la sombra de un vecino demasiado poderoso.

Philadelphia Phillies (Beisbol)

Hasta sus propios hinchas se burlan de la desgracia de los Phillies. (Reuters)

Serio candidato a robarle el lugar de privilegio que ostentan Los Angeles Clippers. Este equipo que milita en la Mayor League Beisbol (MLB) es de los más viejos del deporte estadounidense y uno de los pocos que todavía reside en su lugar de creación. Se fundó en 1883 como Philadelphia Quakers, nombre que definitivamente cambió por su actual denominación en 1890. A lo largo de su centenaria vida el momento cumbre ocurrió en 2007, cuando se convirtió en la única franquicia profesional de Estados Unidos en llegar a las 10.000 derrotas. Con esa caída por 10-2 ante Saint Louis Rams, se transformó en el perdedor más grande del país.

La saga empezó el 1 de mayo de 1883 cuando los Phillies cayeron 4-3 con Providence Grays. Aquella temporada de presentación marcaría el comienzo de lo que sería una marca registrada para el conjunto de Filadelfia: ganó 17 partidos y perdió 81. Y los malos números siguieron. Entre 1918 y 1948 tuvo solo 1 campeoanto con récord positivo, además entre 1919 y 1945 finalizó en la última colocación en 16 oportunidades. Ni siquiera haber ganado la Serie Mundial de 1980 hizo cambiar la visión negativa y hasta fue motivo de burla de un ex jugador. “Incluso los monos a veces se caen de los árboles”, dijo Solly Hemus, quien visitó la camiseta de los Phillies en la década del 50.

El simio se cayó nuevamente en 2008 con la segunda conquista de la Serie Mundial. Casi se vuelve a caer en 2009, pero a último momento se agarró de una rama porque todo retornó a la normalidad. En la serie final Philadelphia perdió 4-2 con New York Yankies, en una definición que paralizó a la Gran Manzana.

Sin dudas Philadelphia Phillies entró en la historia grande del deporte, pero por la puerta de atrás.

Minardi Team F1 (Automovilismo)

Patrick Friesacher a bordo de un Minardi en el GP de Gran Bretaña de 2005. (Wikipedia)

La Fórmula 1 debería estarle muy agradecida a Giancarlo Minardi, el creador de esta estructura en 1980. A pesar que durante sus 2 décadas de existencia a sus autos era normal verlos en el fondo del pelotón, cumplió una función importante porque les permitió a muchos pilotos dar sus primeros pasos dentro del circo de la máxima categoría del automovilismo mundial. El caso más famoso es el de Fernando Alonso, 2 veces campeón del mundo, que comenzó corriendo aquí y, luego de pasar por Renault, en 2 ocasiones, y McLaren, ahora es el volante número 1 de Ferrari.

Minardi apareció en la Fórmula 1 en el Gran Premio de Brasil 1985 y la primera señal no fue positiva. Pierluigui Martini, el único piloto que inscribió la escudería, no llegó a concluir la carrera porque el motor Ford no aguantó. Contrariamente a lo que se puede pensar los problemas mecánicos no fueron una característica de los autos del equipo con sede en Faenza porque a pesar del bajo presupuesto logró una confiabilidad que otros con más plata envidiaban.

Durante las 20 temporadas en las que Minardi participó disputó 345 competencias en las que sus pilotos no ganaron ninguna, no se subieron a ningún podio, no lograron vueltas rápidas ni tampoco pole positions y entraron en la zona de puntos solamente en 21 carreras. Su mejor temporada fue la de 1991, cuando con 6 puntos ocupó el séptimo puesto en el Campeonato de Constructores gracias a lo realizado por Pierluigi Martini y Roberto Morbidelli. Irónicamente al año siguiente sumó 7 unidades, pero culminó en el octavo lugar.

Algunos nombres famosos que pasaron por Minardi: Alessandro Nannini, Alessandro Zanardi, Christian Fittipaldi, Giancarlo Fisichella y Jarno Trulli. También estuvieron las dos últimas experiencias argentinas en la Fórmula 1: Estaban Tuero y Gastón Mazzacane.

En 2001 el empresario australiano Paul Stodart se convirtió en el dueño mayoritarío de la escudería. Este intentó traer nuevos bríos, pero los contratiempos monetarios eran cada vez más complejos de solucionar. Por eso en 2005 se decidió la venta total a Red Bull y pasó a llamarse Scuderia Toro Rosso. Actualmente bajo el mando de su creador, la estructura se mantiene en diversas categorías promocionales en Italia y en Europa haciendo lo que mejor sabe hacer: descubrir nuevos talentos.

Fuentes/Links relacionados

Famosos a la inversa (Parte 2)

Australian Handball Federation

Perfíl selección masculina de Australia (International Handball Federation)

Perfíl seleccón femenina de Australia (International Handball Federation)

Passion but no glamour for Monaco’s team (Reuters)

Federación de Rugby de Mónaco

Partidos de Liechtenstein (fifa.com)

La noche mágica de Liechtenstein (fifa.com)

Liechtenstein, Die Elf (Periodismo de Fútbol Internacional)

Historia de Los Angeles Clippers (clippers.com)

Phillies become America’s biggest losers (Reuters)

The Beautiful Losers: An Oral History Of The Philadelphia Phillies (Sports Illustrated)

Minardi F1 Team rueda por última vez (Europa Press)

Estadísticas de Minardi (thef1.com)

Nobles y plebeyos conviven en la Fórmula 1 (Clarín)

Sitio oficial de la Fórmula 1

Sitio oficial de Minardi

Un Caballero en la ruta

Eusebio Marcilla vivió en una época equivocada. A bordo de las Cupecitas del Turismo Carretera recorrió las polvorientas rutas argentinas a la sombra de Juan Manuel Fangio y los hermanos Juan y Oscar Gálvez, sin dudas los pilotos más dominantes de la Era Dorada del automovilismo local. Por cuestiones políticas se vio obligado a ocupar un lugar secundario en la consideración de los medios, los cuales en muchas ocasiones solían ignorarlo por ser afiliado a la Unión Cívica Radical (UCR) en pleno auge peronista. Murió trágicamente durante una carrera y a partir de ese momento nació el mito.

Debutó en 1940 a bordo de un Chevrolet que en sus puertas llevaba pintado el número 80 durante el Gran Premio Internacional del Norte, carrera que se extendió por 9.445.400 kilómetros y que unió Buenos Aires con Lima. Tuvo que abandonar por un vuelco en Catamarca. Ese mismo año Marcilla, nacido el 16 de mayo de 1913, recibiría el mote que lo acompañaría durante toda su vida: El Caballero del Camino. Este apodo se lo ganó por las actitudes desinteresadas que solía mostrar durante las carreras, las que varias veces le impidieron subirse a lo más alto del podio.

La anécdota más famosa que lo grafica tal como era sucedió durante el Gran Premio América del Sur, más conocido como Buenos Aires-Caracas. Luego que la organización tuviera que cancelar el día de descanso en Lima por culpa de una revolución que se avecinaba, los pilotos se vieron obligados a tener que correr de noche y con pocas horas de descanso encima. El que se llevó la peor parte fue Fangio, que en el paraje Huanchasco sufrió un accidente en el cual perdió la vida su acompañante Daniel Urrutia.

El primero en pasar por el lugar del incidente fue Marcilla, quien venía liderando la carrera con bastante holgura. Se detuvo y trasladó a sus colegas a un hospital cercano. Esto le hizo perder un tiempo valioso (casi media hora), el cual nunca más pudo recuperar en el resto de la competencia y por eso terminó en la segunda colocación. A él no le importó. Estaba tranquilo consigo mismo por haber cumplido con su labor humanitaria. Gracias a sus actitudes se había ganado el cariño del público que solía arrebatar los caminos para ver de cerca, aunque más no sea por unos pocos segundos, a los ídolos del TC.

A causa de su ideología Marcilla sufrió algunos problemas con el gobierno de turno. Quien fue subcampeón del TC en 3 ocasiones (1947, 1948 y 1952), era miembro de la UCR en Junín y terminantemente se negó a mostrar leyendas peronistas en el auto, lo cual generó mucho enojo en varios funcionarios gubernamentales.

El no haber llevado publicidad oficial le pudo haber ahorrado algunos dolores de cabeza, como eludir las infinitas trabas que le ponían para conseguir permisos para traer repuestos importados, y hubiera significado un ingreso de dinero extra, pero prefirió mantenerse firme con sus ideales. En este aspecto, el periodista Alfredo Praga lo describió de la siguiente manera: “Eusebio conocía muy bien el exacto valor de la moneda. La consideraba una pieza útil únicamente para el comercio. Pero sucia y bastarda para manejar el pensamiento. Sus convicciones no tenían precio”.

Los antiperonistas solían decir de Marcilla que “era el símbolo de una irreductible libertad de pensamiento y que era todo un ejemplo de respetable grandeza”. En cambio los peronistas se referían a él como “un contrera cuya participación en el automovilismo se la bancaban los responsables económicos del Partido Comunista Argentino”.

Por su afiliación radical, algo que durante la Argentina peronista es algo muy difícil de sobrellevar, fue ignorado por muchos medios, especialmente por Luis Elias Sojit, cuya voz se reproducía en la mayoría de las radios argentinas durante las presentaciones del TC y que nunca escondió su simpatía hacía el peronismo. En las  transmisiones radiales, única manera de seguir las competencias, Sojit ignoraba a Marcilla. Si tenía que referirse a él lo hacía diciendo “ahora pasa el auto negro” o “el Chevrolet número 3”, pero jamás lo llamó por nombre y apellido. Raramente algunos diarios publicaban una foto de su auto y si lo hacían sólo mostraban la parte de atrás para que no se vieran las publicidades. Por supuesto que esto generaba mucho enojó entre sus coterráneos, que lo tenían como máximo referente de la ciudad.

Aquel 14 de marzo de 1953 a las 10:45 de la mañana fue el día trágico. Mientras disputaba la Vuelta de Santa Fe en la localidad de Recreo, situada a 15 kilómetros de la ciudad de Santa Fe, a casi 180 km/h, el Chevrolet patinó a la salida de una curva y comenzó a dar vuelcos, que se detuvieron al chocar contra un poste de alta tensión. El auto quedo destrozado y la nafta hizo contacto con algún cable suelto que lanzaba chispas, por lo que se desató el incendió. Orlando Benzi, dueño de una estación de servicio cercana, apagó el fuego. Jorge Orduna, otro lugareño, fue el encargado de llevar a las dos victimas del accidente a un nosocomio cercano. A las 13:30 los médicos confirmaron lo que nadie quería escuchar: El caballero del camino había muerto. Todo el TC y Junín lo lloró.

A más de medio siglo de su deceso la imagen de Marcilla sigue viva, en especial en la ciudad bonaerense donde nació. Recientemente se inauguró un autódromo que lleva su nombre, hay una estatua que lo homenajea y una asociación que llevaba su nombre. En Recreo tampoco se olvidan de él. En el sitio del choque hay un monumento que recuerda el hecho y hay una entidad que se encarga de la preservación y mantenimiento del mismo. Todo esto para no olvidar a la figura de quien realmente hizo honor a su apodo de Caballero del Camino, tanto arriba como abajo del auto.

Imagen 1: Dibujo de Alberto Guerrero del Chevrolet negro de Marcilla

Imagen 2: Eusebio Marcilla en la tapa de El Gráfico (elgrafico.com.ar)

Fuentes/Links relacionados

Junín y su tributo a Eusebio Marcilla (La Opinión de Rafaela)

Eusebio Marcilla (Campeones)

Historia Política del Deporte Argentina (1610-2002)-Víctor Lupo (Corregidor)

Chevrolet 1940 TC-Eusebio Marcilla (Museo Fangio)

El Infierno Verde

Con su sólo pronunciar su nombre a varios pilotos de la Fórmula 1 les corría un sudor frío por la espalda. Les pasaba tanto a los más experimentados como a los novatos. Esto era lo que causaba el viejo autódromo de Nürburgring (Alemania), que con su extensión de 22,8 kilómetros, varias curvas que no perdonaban el mínimo error y con un clima distinto en diferentes sectores del circuito, lo convirtieron durante 25 años en el trazado que más respeto imponía en el mundillo de la categoría más importante del mundo. A raíz de las cada vez más necesarias medidas de seguridad y por la aparición de la televisión, tuvo que construirse una pista más corta, que es la a se utiliza en la actualidad. Ese fue el nacimiento del mito del Nordschlife.

A principios de la década del 20, en Alemania existía la categoría ADAC Eifelrennen, que empezó a tener inconvenientes para correr por los caminos del monte Eifel. Siguiendo los ejemplos de Monza y AVUS en Berlín se propuso la construcción de un circuito, que comenzó en 1925. Se inauguró en 1927 y también se concibió como lugar de pruebas para que sea usada por la creciente industria automotriz germana.

Estaba formado por dos secciones: la Sur (Sürdschleife) de 7,5 kilómetros y la Norte (Nordschleife) de 22,8 kilómetros, que fue la sede del Gran Premios de Alemania durante más de dos décadas. Fue calificado por el escocés Jackie Stewart, uno de los opositores más fuertes, pero también uno de los más ganadores, como Infierno Verde, debido a su peligrosidad y por estar ubicado en una zona boscosa.

En total fallecieron 7 pilotos. El primero fue Čeněk Junek en 1928. En esta lista negra figura el nombre del argentino Onofre Marimón, que murió en un accidente durante la clasificación del Gran Premio de 1954, convirtiéndose en el primer corredor de F1 en morir en el Infierno Verde. Fangio ganó en esa carrera y, por supuesto, no festejó. Froilan González, por su parte, decidió abandonar. La última victima fue Herbert Müller a bordo de un sportcar en 1981.

El primer campeonato internacional que llegó fue el Mundial de Motociclismo en 1927 y recién en 1951 arribó la F1. Allí supieron ganar las más grandes luminarias de la época dorada de la F1 como Juan Manuel Fangio o Alberto Ascari, convirtiéndose rápidamente en Ringmasters (Maestros del Circuito), apodo que se ganaban aquellos que lograban dominar las más de 150 intrincadas curvas del Nordschleife. Otros pilotos destacados en el período pre Fórmula 1 fueron Rodolf Caracciola, Tazio Nuvolari y Bernard Rosemeyer.

El circo de la F1 se paseaba una vez al año por Nürburgring, pero cada vez se hacía más riesgoso. La velocidad de los autos iba en aumento y las condiciones de seguridad ya no eran tan efectivas. “Cada vez que completabas una vuelta en Nürburgring y hacías una vuelta rápida, simplemente dadas gracias por conseguir volver”, dijo alguna vez Steward. A raíz de estos inconvenientes, el Gran Premio teutón se trasladó a Hockeheim mientras se realizaban las remodelaciones, que fueron útiles por poco tiempo. La gota que rebalsó el vaso fue el accidente que sufrió Niki Lauda en 1976 en el que casi pierde la vida y le dejó secuelas de por vida por culpa de las graves quemaduras que sufrió. Paradójicamente Lauda intentó boicotear la carrera, pero no obtuvo respuesta del resto de los competidores.

Ya con el nuevo trazado de tan sólo 4,5 kilómetros de distancia, que comparado con el Nordschleife parece una pista de karting, la Fórmula 1 se instaló definitivamente para celebrar, según la ocasión, el Gran Premio de Alemania, Gran Premio de Europa o Gran Premio de Luxemburgo, estás dos últimas como ardid para que en suelo germano haya dos competencias en el mismo año.

La gigantesca sección norte, que le aportó una pequeña parte al nuevo circuito, no quedó en desuso. En la actualidad se convirtió en un templo sagrado para los amantes de la velocidad, que por 18 euros tienen derecho a andar por su asfalto y tomar las famosas curvas Caracciola Karussell o Flugplatz (campo de aire) como lo hacían los leyendarios corredores en la primera mitad del siglo pasado. Los dueños del autódromo no dan datos oficiales, pero según la policía local, al año mueren en accidentes entre 3 y 12 personas. Además existen los llamados Taxi Ring, que son conductores avezados que llevan hasta 3 pasajeros a recorrer la riesgosa pista, incluida en muchos video juegos. Los más renombrados son Zakspeed Visper, ganador 3 veces de las 24 horas de Nürburgring y Sabine Schmitz, que para el programa Top Gear de la BBC hizo 10:08 a bordo de una furgoneta.

Continúa siendo sede para la prueba de prototipos antes de salir a la venta y todavía se compite, aunque con no tanta frecuencia como antes. La más famosa son las 24 horas de Nürburgring, que suele disputarse entre mayo y julio. Esta es una prueba reservada para autos de Turismo, con la particularidad de que cualquier persona puede inscribirse en la carrera. El cupo es de 220 coches y largan en 3 tandas para evitar los embotellamientos.

En 2007 se produjo un momento histórico. Luego de 31 años un Fórmula 1 volvió a recorrer el Nordschleife durante una exhibición organizada por BMW, que reunió a más de 45.000 personas. El alemán Nick Heifield fue el encargado de pilotear el modelo 2006 durante 3 vueltas, marcando su mejor registro en 8:34 en el segundo giro. Estuvo lejos del récord de 6:11 que estableció Stefan Bellof en 1984 en un Porche 956.

Uno de los tantos mitos que rodean a este monstro es que durante la noche unos duendes se encargan de pintar en el asfalto marcando los puntos de ataque en las curvas y así facilitar el manejo a los conductores, que se acercan por miles durante todo el año. Pero con leyendas o sin ellas, lo cierto es que la sección norte de Nürburgring, y a pesar de su retiro obligado, sigue siendo un punto de referencia para los amantes de la velocidad en todo el mundo.

Foto 1: Mapa del Nordschlife (Wikipedia)
Foto 2: Nick Heifield durante la exhibición en 2007.

GP de Alemania 1975 (Vuelta completa)

Vuelta completa al Nordschleife (1967)

Links Relacionados/Fuentes
El infierno verde del viejo Nurburgring (Diario As)
Nürburgring: el infierno verde (Tinta Digital)
Página oficial del circuito (Inglés/Alemán)
Wikipedia (Inglés)
El Nordschlife en Google Maps

La revolución que no fue

La Fórmula 1 siempre se destacó por ser una categoría propicia para los adelantos tecnológicos en los automóviles. Muchos de ellos primero se dieron en las pistas de carrera y luego saltaron a los coches de calle. Uno de las invenciones más radicales fue la de crear un auto con 6 ruedas. No tuvo grandes logros en sus 2 años de vida, pero le alcanzó para ganarse un lugar en la divisional más importante de los monopostos a nivel mundial.
A finales de la temporada 1970 apareció en el Gran Premio de Canadá un nuevo equipo. Se trataba del Tyrell Racing, que pertenecía al ex corredor británico Ken Tyrell. El joven Jackie Steward al volante dio que hablar porque logró la pole position que le permitió largar en la primera colocación. El comienzo fue alentador, pero el modelo 001 no pudo terminar la carrera el día domingo en Mont-Tremblant. Al año siguiente participaron en todo el torneo y Steward se alzó con el título del mundo, mientras que el equipo se quedó con la Copa de Constructores, que fue el único título que consiguió en sus 28 años de vida.
Después de las conquistas Tyrell comenzaría a divagar por los distintos grandes premios hasta que en 1998 corrió el GP de Japón en Suzuka su última carrera. El nuevo dueño fue Craig Pollock, quien cambió el nombre a British American Racing (BAR).
Más allá de los campeonatos logrados el mayor recuerdo que Tyrell le dejó a la Fórmula 1 fue el revolucionario P34, que hizo más ruido desde lo estético que desde lo mecánico. El ideólogo de este monstruo fue Dereck Gardner, jefe de diseño de la escudería. La idea era colocar 4 ruedas delanteras pequeñas con el objetivo de optimizar la aerodinámica al eliminar las ruedas grandes y así no perder el agarre frontal.
En la teoría era todo muy bonito, pero en la práctica las cosas no salieron como se esperaban. A causa del tamaño de las ruedas de adelante, estas giraban a una velocidad superior a las traseras, que eran normales. Esto provocaba deformaciones en el neumático y un desgaste prematuro. Además los frenos delanteros mostraban una gran tendencia a bloquearse.
El Tyrell P34 debutó en la temporada 1976 y sus 2 pilotos tuvieron un muy buen desempeño logrando importantes colocaciones en el campeonato de pilotos. Jody Scheckter finalizó tercero y Patrick Depallier quedó cuarto. El equipo, en tanto, terminó en la tercero en el Mundial de Constructores. El extra estuvo en que Scheckter ganó el GP de Suecia, siendo la única competencia en la que este peculiar auto llegó primero.
Todo hacía pensar que el panorama para 1977 iba a ser el mejor. No fue así porque todo terminó siendo un verdadero fiasco. Scheckter abandonó el equipo y arribó Ronnie Peterson. Las mejoras introducidas en el coche estuvieron lejos de cumplir las expectativas, por lo que no se obtuvo ningún triunfo y los abandonos fueron cosas frecuentes. A duras penas Tyrell arañó un sexto puesto en la Copa de Constructores.
Para 1978 los Tyrell retornaron a la 4 ruedas, pero las actuaciones continuaron siendo opacas y nunca más volvió a los primeros planos. A finales de la década del 70, principios de los 80, la escudería March reflotó el proyecto, con la diferencia de que las 4 ruedas estaban en la parte de atrás. El plan no prosperó porque la Federación Internacional del Automóvil (FIA) reglamentó que los autos de F1 no debían tener más de 4 neumáticos.
Para esa altura los Tyrell ya definitivamente formaban parte de las tantas curiosidades que guarda la F1 en sus arcones. Los distintos prototipos quedaron olvidados en algún galpón y otros tuvieron más suerte y fueron a parar a un museo. Pero a mediados de la década del 90 volvieron a salir a las pistas.
La FIA creó en 1994 lo que denominó como Historic Formula One Championship. En este campeonato se reúnen coches que hicieron historia en F1 en las décadas del 60, 70 y 80. El certamen, que esta dividido por categorías, consta de 8 fechas que tienen mucho más de exhibición para rememorar viejas épocas que de deportivo, lo cual no esta mal. A bordo de uno de los modelos Tyrell P34 que se recuperaron, el británico Martin Stretton se alzó con el campeonato del año 2000.
Gracias a esta categoría retro, solo apta para fanáticos, el revolucionario auto de carreras continúa compitiendo con cierto éxito. Pilotado por el italiano Mauro Pane ganó el GP histórico de Monza de 2008, que fue la tercera fecha del certamen y también significó el mejor resultado obtenido hasta el momento este año.
Así fue la historia de un coche que buscó romper los moldes establecidos en la Fórmula 1 y en el automovilismo deportivo en general. Quedó sólo en el intento, pero en su andar por las distintos circuitos de Europa todavía sigue siendo una de las atracciones preferidas del publico que todavía añora aquellas carreras que eran de pilotos y no de autos.
Foto 1: La creación de Dereck Gardner en acción durante un Gran Premio.
Foto 2: El Tyrell P34 en una exhibición este año previo al Gran Premio de Mónaco de F1.
El Tyrell P34 en acción en Mónaco
Gran Premio de Mónaco de 1976
Link relacionado
Project 34

Deporte e historieta: cuando dos pasiones se unen

Casi desde sus comienzos, la historieta argentina se ha dedicado a abordar los diferentes aspectos que rodean a la sociedad argentina. Entre la infinidad de temas que ha tocado se encuentra el deporte. Desde los más populares como el fútbol hasta los menos convocantes como el golf, han sido representados en algún momento. Pero el que más material a brindado a guionistas y dibujantes es el boxeo.
A esta actividad se dedicada El Ternero Mamón de las Pampas, uno de los protagonistas de Jimmy y su pupilo, cómic creado por Néstor René González Fossat que dio el puntapié para que comenzara esta relación. La tira, que apareció por primera vez el 12 de marzo de 1924 en la revista Páginas de Columba, trataba sobre las desventuras de El Ternero Mamón de las Pampas, que llegó al boxeo de casualidad, y Jimmy, su manager y entrenador. Este intentaba que su pupilo se tomara en serio la actividad con la intención de acumular dinero a costa de su boxeador, que lo único que obtenía era una derrota tras otra.
El nacimiento de esta tira se dio dentro de un contexto más que favorable para el pugilismo nacional ya que gracias a la campaña que Luis Angel Firpo había realizado en Estados Unidos, en especial en su pelea con el campeón del mundo Jack Dempsey, el boxeo gozaba de una popularidad muy grande.
Otras dos historietas famosas que se introdujeron en el mundo del pugilismo fueron Tucho, de canillita a campeón y el Indio Suárez. El punto de contacto más importante que existía entre ambas historietas era que sus protagonistas provenían de las clases bajas y llegaban a lo más alto del boxeo gracias a la conquista del título del mundo.
Tucho Miranda, protagonista de Tucho, de canillita a campeón, era el ideal de joven que quería la sociedad argentina en la década del 40. El personaje principal era un muchacho de barrio, noble, sin vicios, apegado a su familia, incapaz de realizar una maniobra antideportiva para favorecerse, y con una sola y respetable palabra. Es tal el grado de dignidad que tiene el personaje principal, que en una ocasión sale a pelear con la mandíbula rota porque “el contrato ya estaba firmado”.
Por supuesto, el contrapunto eran los rivales de Miranda, todos inmiscuidos de alguna manera con la mafia y siempre buscando alguna artimaña para perjudicar al protagonista. Tucho, de canillita a campeón, fue escrita por Mariano de la Torre y dibujada por Athos Cozzi y apareció desde los comienzos en la clásica revista Patoruzito.
El Indio Suárez, por su parte, era una creación del genial Héctor Oesterheld y que Carlos Freixas llevaba al papel. El personaje le rendía tributo a dos grandes del pugilismo nacional. En sus gestos se podían encontrar algunos rasgos cercanos a Eduardo Lausse, uno de los preferidos del exigente público que colmaba el Luna Park en la década del 50, y por su apellido se homenajeaba al primer gran ídolo que dio el boxeo local, Justos Suárez, más conocido como El Torito de Mataderos.
La historia transcurre sin ningún tipo de sorpresa hasta que Suárez sufre una lesión que lo aleja de su pasión para siempre. A partir de ese momento, se dedica a entrenar jóvenes boxeadores. Pero con el devenir del relato, contado en primera persona, el Suárez se va alejando cada vez más de su deporte preferido para involucrase en otras actividades que, inclusive, lo llevan a estar en los Juegos Olímpicos. A pesar de tener suculentas ofertas monetarias, Suárez siempre las rechaza porque prefiere dirigir humildes equipos de pueblo.
Tampoco podemos olvidarnos de Mojado, la historieta que se publicó en El Tony, guionada por Robin Wood y dibujada Carlos Vogt. Mojado es la historia de un inmigrante mexicano ilegal en Estados Unidos (así se los llama por tener que cruzar a nado el Río Grande para llegar al país del norte), quien luego de sufrir las mil y una tras la muerte de sus padres, logra triunfar en el sucio mundo del boxeo norteamericano.
Como deporte predilecto de los argentinos, la historieta no podía dejar de lado al fútbol. Quizás el caso más famoso sea el de Clemente que, especialmente durante la época del Mundial, mantiene informado al público desde una óptica diferente a la de los periodistas deportivos. El auge del personaje creado por Caloi fue durante el tristemente célebre Mundial de 1978, en Argentina, en el cual desde sus tiras (y desde la pantalla gigante de los estadios) generó un enfrentamiento con el relator de fútbol José María Muñoz, en plena dictadura militar, sobre el tema de arrojar papelitos en la cancha. La repercusión volvió también para el certamen disputado en México en 1986, torneo ganado por la Argentina y que catapultó a la fama a Diego Armando Maradona. Por esa época tuvo su debut el recordado personaje del Hincha de Camerún.
Otra tira que también se volcó al fútbol fue Gattin, una sátira creada por Jorge Toro que se editó durante el Mundial 78, en la cual distintos animales representaban a los jugadores que participaban en el campeonato. Dick, el artillero fue una historieta argentina que en sus inicios estaba dirigido para los latinos que vivían en Estados Unidos y que dio la vuelta al Mundo hasta llegar a editarse en el diario La Prensa durante la década del 70. Al igual que los cómics de boxeo, se cuenta la historia del muchacho pobre que llega al éxito, pero en este caso existe la diferencia de que en el medio Dick vive diferentes aventuras fuera del campo de juego.
Más adelante en el tiempo, en 1998 para ser más exactos, editorial Ivrea publicó Área, una historieta unitaria escrita por Alejo García Valdearena (quien luego descollaría en la recordada 4 Segundos) e ilustrada por un Pier Brito aún bastante influenciado por el manga. La historia tiene lugar en el futuro, donde se juega un torneo de fútbol hiper-tecnificado, mientras que el fútbol “tradicional” se practica clandestinamente en potreros y canchas abandonadas. Aquí es donde juegan Xeo y Ariadna, dos hermanos que, en una redada policial durante un partido, son capturados y llevados a prisión. Allí Xeo es separado de su hermana y reclutado por un importante empresario, quien lo obliga a jugar para el equipo de su corporación, en el torneo oficial.
Fuera del fútbol y del boxeo se pueden hallar Fitito, creada por Jorge Toro y que le rendía tributo al Fiat 600 y la Vera Historia del Deporte realizada por Oski. También dentro del automovilismo tenemos a Grand Prix, historieta de Ray Collins que se publicó durante mucho tiempo en las revistas de Columba. Algunos de sus dibujantes fueron Alberto Macagno y Eduardo Risso.
Desde que esta unión nació en el lejano 1924, la historieta y el deporte han tenido una relación muy amistosa que le permitió al cómic nacional continuar engrosando su extensa y prestigiosa historia.
Nota que escribí, con la colaboración de Javier Hildebrandt, para en número de febrero de 2006 de la revista Comiqueando.
Imagen 1: Tapa de la revista las travesias de Fitito.
Imagen 2: Portada de Gatlin, que hizo furor durante el Mundial de 1978.
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Basilo: Gatadona es argentino (La Redó!)