Resumen 2011

Un repaso por los post publicados en el año.

- Con la cabeza en otra parte: la selección de handball de Túnez debuta en el Mundial de Suecia al mismo tiempo que renunciaba el presidente tunecino en medio de un clima social muy tenso.

- Perdido en Egipto: el tenista Mlandeli Ndlela vivió una odisea cuando intentó jugar un torneo en Egipto al mismo tiempo que el país ingresaba en ebullición.

- Haití bajo cero: Jean Pierre Roy se convirtió en el primer esquiador haitiano que participó en el Mundial de ski.

- La leyenda olvidada: la trágica historia de Eduard Streltsov. Pasó de ser el máximo ídolo del fútbol soviético y potencial figura del Mundial Suecia 1958 a ser un detenido en Siberia acusado de un crimen cuya investigación aún deja demasiadas dudas.

- El mito del Giants Stadium: uno de los estadios más famosos de Estados Unidos y la leyenda urbana del cadáver del gremialista Jimmy Hoffa.

-  Un pionero llamado Wally Yonamine: primer jugador de beisbol estadounidense que jugó en la liga japonesa tras la Segunda Guerra Mundial y que ayudó a recomponer las relaciones entre ambos países.

- Showtime en la URSS: en 1988 Atlanta Hawks realizó una caótica gira por la Unión Soviética que significó la única visita de una franquicia de la NBA a suelo comunista.

- Rebel Tour: jugar en el Apartheid: entre 1982 y 1990 se organizaron una serie de partidos de cricket con combinados de fantasía conformados a fuerza de dinero que burlaron la prohibición que pesaba sobre Sudáfrica a causa del Apartheid.

- Revolución cultural: gracias a los buenos resultados la selección femenina de fútbol de Corea del Norte se ganó el cariño del recientemente fallecido líder Kim Jonh Il y produjo un cambio en el rol de la mujer en la sociedad norcoreana.

- La Generación del 80: la selección argentina de básquet que en el Preolímpico de Puerto Rico 1980 logró una histórica clasificación a los Juegos Olímpicos de Moscú, a los cuales no pudo asistir por cuestiones políticas.

- Maravillas del béisbol: en la temporada 1945 Peter Gray y Bert Shepard fueron los únicos jugadores amputados que participaron en la Major League Baseball (MLB) de Estados Unidos.

- Rocky de carne y hueso: Chuck Wepner, oscuro boxeador que tiró a la lona a Mohamed Ali y que sirvió de inspiración para la creación de la saga de Rocky.

- Campeón incómodo: en medio de tensiones políticas Sudáfrica se transformó en el único país que ganó la Copa Davis por no presentación del rival en la final.

- Cricket social: en un barrio marginal de Los Angeles con problemas de violencia, Compton Cricket Club aparece como una peculiar alternativa y como herramienta de reinserción para exconvictos. Además, el caso argentino en una villa de Barracas.

Bonus track: algunos post de años anteriores.

- Mo Johnston y la muerte del sectarismo: por cuestiones religiosas la trasferencia del jugador escoses de moda produjo un quiebre en la centenaria historia de Rangers FC.

- Superando obstáculos: Dalma Malhas, la primera mujer que representará a Arabia Saudita en los Juegos Olímpicos.

- Dick, Kerr’s Ladies FC: Un equipo pionero: durante la Primera Guerra Mundial este equipo femenino surgido de una fábrica produjo una revolución en Inglaterra.

- La historia jamás contada de los Blackbirds: un equipo de básquet universitario desechó la posibilidad de ir a los Juegos Olímpicos de Berlín 1936 en oposición al régimen nazi.

- Ese caos llamado ABA: desorganizada liga que en la década del 70 marcó una época y sirvió de influencia a la actual NBA.

Cricket social

Compton arrastra un historial de mala fama que la llevó a ser considerada por el FBI como una de las 15 ciudades más peligrosas de Estados Unidos. Lejos del glamur de Bevery Hills o Hollywood, a esta localidad del Sur de Los Angeles se la suele vincular con el crimen y la violencia. En medio de este contexto marginal el cricket aparece como una inusual vía para cambiar esa visión negativa.

La aventura del Compton Cricket Club (CCC) nació en el año 1996 de la mano de Katy Haber, productora de cine británico que participó en Blade Runner, entre otras tantas películas, y Ted Hayes, militante por los derechos de los sin techo. Según explica la página oficial del club, el objetivo es buscar “una alternativa a las actividades de las pandillas que dominan el vecindario. La misión es proveer una vía de escape lejos de la violencia y las cárceles y dar una visión positiva y productiva del futuro”.

Los primeros pasos no fueron sencillos para el proyecto que originalmente se denominó LA Krickets. “Comenzamos a entrenar  en el arte del cricket con homeless en callejones y con material muy precario”, recuerda Hayes, quien conoció al deporte nacional inglés cuando Haber lo invitó a jugar al Bevery Hills Cricket Club y quedó maravillado al instante.

Compton Cricket Club.

CCC, que juega en parques públicos porque no posee cancha, ganó fama internacional. Los apodados Homies and the the Popz viajaron a Gran Bretaña en 1997, experiencia que se repitió en 1999 y 2001, teniendo la posibilidad de jugar en estadios importantes y codearse con la realeza. De golpe ex pandilleros de los suburbios de Los Angeles se encontraron rapeando en el Castillo de Windsor.

En febrero de 2011 CCC se convirtió en el primer equipo estadounidense de cricket que realizó una gira por Australia, una de las potencias de este deporte. Dos jugadores no pudieron participar: uno porque estaba bajo libertad condicional; otro porque había recibido un balazo en una pierna.

Estás visitas al extranjero también sirven para promover distintas campañas solidarias y juntar fondos para entidades benéficas. La última vez que visitaron Inglaterra los jugadores dieron una charla en una cárcel para menores contando cuales habían sido sus experiencias y como lograron reinsertarse en la sociedad. En Australia, en tanto, colaboraron en la recolección de dinero para los evacuados por las inundaciones.

“El 80 por ciento de los jóvenes que pasan por el programa asistencial consiguen trabajo o estudian”, explica Paul Smith, embajador global del CCC. Agrega: “Nuestra meta primordial no es un encontrar a la próxima gran estrella. Eso sería maravilloso. El objetivo es que la conducta del cricket pueda estar presente en la vida de la gente en una comunidad dominada por las pandillas”.

En estos casi 15 años de vida CCC, que recibe apoyo del municipio y de la policía local, fue campeón 2 veces de la British Cup y en 1 ocasión del torneo que organiza Los Angeles Social Cricket Alliance, competencia en la que participan equipos conformados por inmigrantes británicos, pakistaníes, australianos, indios y sudafricanos.

La banda de sonido que domina la escena de Compton es el hip hop, por ello para difundir el mensaje Theo e Issac Hayes, jugadores e hijos de uno de los fundadores del club, escribieron y cantan Bullets, el primer rap con una letra plagada de referencias al cricket que da como resultado una extraña mezcla entre la extrema caballerosidad del cricket y las zonas marginales angelinas. Un resumen perfecto de la filosofía del CCC.

La utilización del cricket, que suele ser presentado como el segundo deporte más practicado del mundo detrás del fútbol, como medio de inclusión social se ha expandido. En Nueva York la policía organiza una liga con el fin de vincular a las comunidades provenientes de ex colonias británicas del Caribe, Pakistán o India, sitios en donde el este deporte es muy popular, en Barcelona se está realizando un trabajo de similares características y en Namibia existe el llamado Maasai Cricket Warriors, equipo formado por jugadores surgidos de diversas tribus y que, principalmente, se encarga de concientizar y educar sobre la prevención del Sida, enfermedad que es una epidemia en la región.

Argentina no es ajena a esta situación y pese a que el cricket es practicado por un puñado de clubes y colegios de raigambre inglesa, en la Villa 21-24 de Barracas funciona el Caacupé Cricket Club. “Nuestro proyecto va más allá de fomentar una actividad deportiva; tiene un alto componente preventivo, educativo y con objetivos claros de integración social con otros estratos socioeconómicos”, explicó al diario La Nación Daniel Juárez, líder del proyecto.

“En 2009 se me ocurrió plantearle al padre Pepe Di Paola la posibilidad de ofrecer a los chicos de la villa el cricket como uno de los servicios gratuitos de la parroquia y como una forma de integrarlos a la vida cultural y social, alejándolos de la posibilidad de la violencia o la droga”, manifestó Juárez, contador que lleva los números de la Parroquia Virgen de los Milagros de Caacupé y que además es jugador.

Caacupé Cricket Club (Diario Perfil)

Caacupé Cricket Club, que no cuenta con ningún respaldo estatal y se sostiene a base de donaciones, nació con 6 chicos y gracias al boca a boca hoy ya son más de 50 entre las que se incluyen un grupo de nenas por lo que se piensa armar un equipo femenino. Paralelamente, los chicos cuentan con asistencia psicológica y se les hace un seguimiento del progreso escolar y, en caso de necesitarlo, se les brinda clases particulares.

En lo deportivo el CCC argentino también da sus frutos. Varios de sus jugadores fueron convocados para la selección argentina sub 13 que disputó el sudamericano en Perú en el cual Argentina fue subcampeón en el torneo regular y campeón en la categoría cricket veloz (versión reducida del juego).

Ya sea en Compton, Nueva York, Barcelona, Namibia o Barracas, el deporte de base y a nivel social, en este caso el cricket, sigue siendo una herramienta de integración demasiado importante la cual no siempre se tiene en cuenta.

Cricket en la Villa 21-24

Fuentes/Links relacionados

Cricketers in the hood (The Guardian)

LA cricket: Club helps tame Compton’s mean streets (BBC)

Something Wicket This Way Comes (Los Angeles Times Magazine)

Sitio oficial del Compton Cricket Club

Sitio oficial de la gira de Compton Cricket Club por Australia

With Evert Whack of the Cricket Bat, a Bond (New York Times)

NYPD Cricket (CNN)

Cricket en la villa, una vía de integración (La Nación)

Aprendieron cricket en la villa y son campeones sudamericanos (Perfil)

Cricket and the Maasai Warriors (The Guardian)

Rebel Tours: jugar en el Apartheid (Parte 3)

Parte 1 y 2 (resumen)

A raíz de la política del Apartheid Sudáfrica tenía prohibido competir internacionalmente. Para burlar la veda el cricket creó los Rebel Tour, giras en las que tomaban parte equipos de fantasía que se formaban gracias al dinero que, mayormente, aportaba el estado. Un grupo de ingleses inauguró estas visitas en 1982. Lo siguieron combinados de Sri Lanka y West Indies, cuyos jugadores en sus países de origen recibieron severos castigos deportivos y, sobre todo, sociales.

Rebel Tours: jugar en el Apartheid-Parte 1

Rebel Tours: jugar en el Apartheid-Parte 2

Capitulo 6: Crisis australiana

Entre fines de 1985 y principios de 1986 un conjunto australiano rodeado de mucha controversia visitó Sudáfrica. A parte del factor económico, hubo otras motivaciones para encarar una aventura en territorio prohibido.

En principio muchos de los integrantes del plantel ya estaban sobre el final de sus carreras y vieron una oportunidad para sumar algo más de dinero y, de paso, hacer una última prueba en el primer nivel. Por otro lado, los jugadores se encontraban en medio de una disputa contractual con la federación local, por lo que el viaje también significó un desafío hacía la dirigencia.

Tal como sucedió con los anteriores Rebel Tour, las negociaciones se manejaron en absoluto secreto. Los primeros contactos se dieron durante el Mundial de Inglaterra 1983. Al año siguiente, en una emotiva conferencia de prensa, Kim Hughes, entre lágrimas, renunció a la capitanía de la selección de Australia. Doce meses más tarde se descubrió la verdadera razón: era el capitán del equipo rebelde que disputó 7 partidos en Sudáfrica. Hughes, que perdió credibilidad, recibió 10.000 dólares estadounidenses por liderar el tour.

Equipo de Australia antes de partir a Sudáfrica. (The Age)

Periodistas, historiadores, jugadores y directivos, reconocen aquel momento como el más traumático en la centenaria vida del cricket australiano. Esto llevó a una división interna en la que quedaron resquemores que todavía siguen flotando en el aire y por eso la mayoría de los protagonistas optan por no hablar de esta cuestión con la prensa. De hacerlo, no dan sus nombres.

Al igual que los participantes de los Rebel Tour previos, los jugadores recibieron una sanción de entre 2 y 3 años, una pena mucha más leve a los 10 años que se preveían. También sufrieron el rechazo social, aunque no fue tan duro como en otros casos. Deportivamente al cricket australiano le costó mucho tiempo reponerse de la crisis interna que se había generado.

De los 16 miembros, a los que el Primer Ministro australiano Bob Hawke tildó de “traidores”, sólo 4 volvieron a ser convocados para vestir la camiseta de Australia. Otros, en cambio, continuaron sus carreras como entrenadores o dirigentes.

Capítulo 5: Gatting go home

Los Rebel Tours murieron con el Apartheid. En 1990 un nuevo equipo de Inglaterra visitó Sudáfrica en paralelo a la liberación de Nelson Mandela. En este tramo final aparece la figura de Mike Gatting, primer nombre que surge cuando se hace referencia a estos sucesos. A fuerza de declaraciones poco felices se había ganado el desprecio de una comunidad negra que se estaba revelando a tantos años de sufrimiento.

“Estaban bailando y celebrando”, fue una de las varias expresiones desafortunadas que dio Gatting cuando se refirió a una manifestación que terminó con una violenta represión policial. “Esto no tiene nada que ver con nosotros. No podemos ser responsables de algo que pasa fuera de los estadios”, le dijo a John Sogoneco, que encabezaba una protesta contra la gira. Los carteles y los canticos de “Gatting go home” se habían convertido en algo habitual en un país que vivía un proceso de cambio.

En Pietermaritzburg casi 5.000 personas, mayormente negros, recibieron con piedras a los jugadores cuando salían a la cancha. El público estaba demasiado irascible y Gatting intentó tranquilizar las aguas. Logró el efecto contrario y la concurrencia se enfureció todavía más. “En ese momento pensé que lo iban a asesinar”, evocó Alí Bacher, ex capitán de Sudáfrica e ideólogo de estas giras.

No sólo en los estadios a los ingleses le hacían sentir el rechazo, sino también en los hoteles en donde se hospedaban. Los cocineros se negaban a servirles la comida, por lo cual la delegación estaba obligada a cocinarse.

El 12 de febrero de 1990, un día después de la liberación de Mandela, en Newlands se vivió el punto de mayor tensión: horas antes de comenzar a jugar una bomba explotó en el estadio produciendo sólo daños materiales. Se canceló el amistoso, pero la gira continuó, aunque con menos partidos de los que estaban programados originalmente.

De vuelta a Londres la federación penalizó a los participantes con 3 años sin poder jugar internacionalmente. “Por suerte salió todo bien para Sudáfrica y Nelson Mandela es un gran hombre”, son las únicas declaraciones que se atribuyen a Gatting, que actualmente trabaja como directivo, al respecto ya que prefiere evitar este tema en las entrevistas.

Dos diarios de tendencias diferentes coincidieron en criticar el tour. “No más ignominia, ni descredito para un equipo o jugadores que visten el distintivo de Inglaterra”, escribió Fran Keating en The Guardian. “Desacreditaron a su país y a su deporte”, señaló el tabloide The Mirror.

Como conclusión los Rebel Tour dejaron un saldo negativo. Las mayorías negras lo veían como una provocación, para gran parte de los jugadores involucrados significó el final abrupto de sus carreras y todavía siguen sufriendo las consecuencias. Así lo resumió Bacher: “Vivíamos en un isla, incluido yo. Pensaba que el país, la gente, no tenía problemas. Debo confesar que si hubiera sabido de la furia y el dolor que causaron los Rebel Tour, lo pensaría dos veces. Fue demasiado perjudicial para mí”.

FIN

Links/Fuentes relacionadas

Rebels-The ’85 South Africa tour (The Age)

It was 20 years ago today… (The Age)

The crying game (cricketinfo.com)

1985-6 Australian XI (The Rebel Tour Blog)

Playing With Apartheid: The ‘Rebel’ Cricket Tours to South Africa (Think Africa Press)

English rebels who ignored apartheid cause still show a lack of shame (The Guardian)

Rebels without a cause (cricketinfo.com)

Mike Gatting and his rebel team walked into eye of a storm in post-apartheid South Africa (The Telegraph)

1990 English XI (The Rebel Tour Blog)

Rebel Tours: jugar en el Apartheid (Parte 2)

Parte 1 (resumen)

En una Sudáfrica en donde el racismo era moneda corriente a raíz de Apartheid, lo que trajo, entre otras consecuencias, el no poder competir internacionalmente en ningún deporte, el cricket encontró la manera de burlar la prohibición con los llamados Rebel Tour. Estos consistían en armar a fuerza de mucho dinero, aportado mayormente por el Estado, equipos ficticios para jugar contra la selección local. En 1982 un conjunto inglés protagonizó la primera gira rebelde.

Capítulo 2: Heridas que no cierran

En Sri Lanka Bandula Warnapura era visto como un héroe nacional. Había sido el capitán de la selección en una histórica serie ante Inglaterra, pero esa veneración la terminó dilapidando cuando lideró a 14 jugadores que formaron un equipo denominado Arosa Sri Lanka que marcó a sus participantes y que dejó secuelas que aún perduran.

La gira en todo sentido fue un desastre. El combinado ceilandés, que jugó en paralelo mientras en Zimbabwe se presentaba la selección oficial, perdió en las 6 presentaciones y nunca estuvo a la altura de las circunstancias. Esto perjudicó a la organización y el bajo nivel de los partidos le hizo perder mucho dinero.

Una vez terminada la aventura, que se tuvo lugar a fines de 1982, sus participantes recibieron una pena de 9 años en la que se les impedía tener cualquier tipo de vinculación con el cricket. De esta manera, quedaron totalmente marginados.

Equipo de Sri Lanka que realizó el Rebel Tour de 1982.

Era un hecho que sus carreras estaban acabadas, pero la vida debía seguir y no fue tan fácil en una sociedad que los rechazaba y los acusaba de traición a la raza. Con el dinero ganado en Sudáfrica los jugadores se compraron casas nuevas, aunque también quedaron desocupados y la falta de trabajo trajo consecuencias. Anura Ranasinghe, integrante de aquel equipo, sufrió depresión y cayó en el alcoholismo.

Ya cumplida la sanción, Warnapura, al que se acusa de haber organizado el viaje, todavía siente que es perseguido injustamente: “En una sociedad normal, cuando uno cumple la pena, es perdonado, incluso un criminal que estuvo en la cárcel. Pero los jugadores que fuimos a Sudáfrica seguimos sufriendo aunque el período de prohibición se ha terminado. Eso es triste”.

Warnapura sostiene que hubo exigencias de la dirigencia para realizar el tour y que los reales promotores “salieron sin un rasguño” y hoy ocupan cargos importantes en la federación. También prometió publicar un libro contando toda su verdad y mostrando documentos que abalan sus dichos.

Con o sin presiones externas, lo cierto es que aquella experiencia en Sudáfrica dejó heridas abiertas que ni siquiera el paso del tiempo ha podido cerrar.

Capitulo 3: Bastardos sin gloria

Entre las muchas historias que se desprenden de los Rebel Tours quizás la más dramática la entregue West Indies, representativo que nuclea a varias ex colonias británicas del Caribe. En el verano de 1983 se conformó un combinado que produjo un fuerte impacto entre los sudafricanos ya que todos sus integrantes eran negros. Paralelamente, en casa los esperaba el oprobio y una dura condena social.

El 6 de enero de 1983 Allan Rae, presidente de la West Indies Cricket Council, elogió públicamente a los jugadores por negarse a ir a Sudáfrica. No sabía que mientras decía esto a sus espaldas Lawrence Rowe, capitán de la selección, en secreto ultimaba detalles para 5 días más tarde emprender con el resto de sus compañeros rebeldes una gira de 8 amistosos en suelo sudafricano.

“Tal vez, como hacen un largo viaje a Johannesburgo, los jugadores puedan reflexionar sobre el hecho que de haber nacido en Soweto y no en Saint Peter, en Ciudad del Cabo y no en Spanish Town, su talento deportivo jamás habría visto la luz del día”, editorializó el Barbados Daily Town que, pese a la crítica, fue el único diario que no boicoteó la gira.

Una vez llegados al aeropuerto de Johannesburgo alrededor de 100 personas recibieron a la delegación. En un costado, casi escondidos, tres negros sostenían un cartel con un mensaje que resumía lo que estaba pasando en el país: “Primero libertad, cricket después”.

Ciudad del Cabo acogió el partido que abrió la serie. En el ambiente del estadio había mucha tensión porque se avecinaba un duelo entre un equipo compuesto por negros y otro por blancos, lo cual resultaba extraño para el público. “La mayoría de los hinchas eran blancos, los negros limpiaban las tribunas. Temíamos por los objetos que nos pudieran lanzar o alguna golpiza. Yo estaba muy tenso”, reconoció Franklyn Stephenson, quien disputó aquel encuentro.

Continúa Stephenson: “En un momento un chico me convido una Coca Cola. Me negué. Regresó más tarde y acepté. Tomé de la botella y al rato había unos 15 chicos ofreciéndome bebida. Fue conmovedor”. Ese simple acto de aceptar una Coca Cola significó un quiebre. Una barrera había caído.

De repente los jugadores de West Indies consiguieron ser aceptados en ámbitos en donde los negros sudafricanos no tenían acceso. “En Port Elizabeth un tipo alto, blanco, me llevó a un supermercado para blancos. Se volvieron un montón de cabezas. Llegue al mostrador y la señora me pidió que firmara algo. En ese momento todo el mundo detuvo su trabajo y corrió hacía mi para pedirme un autógrafo”, rememoró Stephenson.

Stephenson protagonista de una imagen rara en la Sudáfrica del Apartheid: un negro firmando autógrafos. (cricketinfo.com)

El tour tuvo dos momentos significativos: uno fue cuando los jugadores visitaron Soweto y dieron una clínica para chicos del lugar; el otro fue la presentación en Barea Park de Pretoria, el corazón del Apartheid.

Mientras tanto las críticas seguían: “Yo sé que algunos de ellos están sin trabajo, pero el dinero no es todo en la vida”, expresó el ex capitán de West Indies Clive Lloyd. También estaban los defensores: “Algo está muy mal cuando hombres que viven en casas de cristal, que manejan un Mercedes con aire acondicionado, comen en hoteles todos los días, van de vacaciones a París y mantienen 2 esposas, pueden decirle a un hombre pobre que tiene que alejarse del dinero en una sociedad que tiene al dinero como Dios”, escribió Lawson Bayley en Herald Sun.

Tras las 5 victorias ante Sudáfrica la delegación regresó a casa. Los 18 jugadores no sabían que la pesadilla estaba por comenzar y, en casos puntuales, todavía no terminó. Se los sancionó de por vida para realizar cualquier actividad vinculada con el cricket. La pena fue levantada en 1989 y sólo uno de ellos volvió a vestir oficialmente la camiseta de West Indies.

El castigo social fue más severo que la sanción deportiva. De los integrantes de ese plantel la mitad se fue al exterior, algunos para seguir jugando, sobre todo en Inglaterra, y otros para dedicarse a negocios ajenos al deporte, como, por ejemplo, Rowe, que paso de ser una celebridad en Jamaica a tener que ver los partidos escondido y disfrazado por miedo a represarías. Actualmente vive en Florida.

Otros, en cambio, no pudieron encausar su vida y terminaron en la ruina. La situación más extrema es la de Richard Austin, un talentoso jugador estrella en la década del 70, pero que luego de la visita a Sudáfrica se convirtió en un vagabundo drogadicto en las calles de Kingston y que sostiene que por culpa de aquel tour le asesinaron a su hijo.

También se puede mencionar a Stephenson, que supo tener actuaciones destacadas en Inglaterra y actualmente nadie lo quiere contratar como entrenador, consejero o cualquier otra función, a David Murray, que vive como un paria en una playa y da entrevistas por 20 dólares, o a Herbert Chang, del que se cree que aún vive en Jamaica, que perdió todo el dinero a manos de una mujer de confianza, que estaría mentalmente inestable y moribundo, sino no es que ya murió.

Los jugadores, que jamás negaron que la motivación del viaje fue el dinero, en un ambiente a priori hostil se ganaron la admiración, pero en sus países siguen siendo vistos como unos simples bastardos sin gloria.

Continuará

En el último capítulo de la saga Australia queda divida por culpa del Rebel Tour y un equipo inglés liderado por un polémico capitán juega en Sudáfrica al mismo tiempo que Nelson Mandela es liberado de la cárcel.

Links/Fuentes relacionadas

Rebel Tours: jugar en el Apartheid (Parte 1)

The rebel with a grouse (Indian Express)

Playing With Apartheid: The ‘Rebel’ Cricket Tours to South Africa (Think Africa Press)

The unforgiven (cricketinfo.com)

1982 Arosa Sri Lanka (The Rebel Tours Blog)

1983 West Indian XI (The Rebel Tours Blog)

Rebel Tours: jugar en el Apartheid (Parte 1)

Introducción

El deporte tuvo un rol protagónico en la presión que la comunidad internacional ejerció sobre Sudáfrica en la lucha contra el Apartheid. Con el apoyo de las Naciones Unidas, el Comité Olímpico Internacional y las distintas federaciones marginaron del mapa a aquel país impidiéndole participar en mundiales, Juegos Olímpicos o cualquier otra competencia. Sumado a sanciones comerciales y políticas, los sudafricanos quedaron aislados.

Cumpliendo a rajatabla el clásico hecha la ley, hecha la trampa, se encontró la manera de burlar la prohibición. La mejor ejemplificación de esta situación la entregó el cricket con los llamados Rebel Tours.

Gracias al buen aporte de dinero que provenía de sponsors privados y, especialmente, de fondos públicos, se contrataban jugadores para formar equipos con nombres de fantasía que servían de rivales para la selección local.

Aunque previamente hubo experiencias con clubes o combinados regionales, los Rebel Tour tuvieron mayor relevancia entre 1982 y 1990. Durante esa época conjuntos no oficiales de Inglaterra, Sri Lanka, Australia y West Indies, que nuclea a naciones del Caribe ex colonias británicas, jugaron ilegalmente en Sudáfrica.

En medio de esas giras se mezclaron la política, el Apartheid y el dinero. La mayoría de sus protagonista vieron como sus carreras se truncaron demasiado temprano y socialmente quedaron marcados de por vida.

Capitulo 1: Los doce del patíbulo

“Otra gente puede ir a Sudáfrica como abogados, plomeros o contadores. Somos un blanco fácil para criticar”, era el justificativo usado por Graham Gooch, capitán del equipo inglés que en 1982 participó en el Rebel Tour inaugural, a la hora de defenderse de las criticas que llovían por la visita a un país que tenía al racismo como política de estado.

La primera intención de la organización, encabezada por Ali Bacher, último capitán sudafricano antes de la suspensión, era invitar a West Indies, en ese momento el mejor equipo del mundo, pero la posibilidad se diluyó. Se intentó con Inglaterra y las negociaciones tuvieron más éxito. Con Geoffrey Boycott, quien capitaneaba a la selección inglesa, como líder las tratativas se manejaron en absoluto secreto.

Finalmente se arregló una gira de 4 partidos que se extendió durante 1 mes. El hecho recién tomó estado público cuando el 1 de marzo 7 de los 12 rebeldes, que habían recibido entre 40 y 60 libras, aterrizaron en Johannesburgo. De los integrantes de aquel plantel sólo había una ausencia de los habituales convocados para la poderosa selección inglesa.

Geoff Boycott, izquierda, y Graham Gooch, las caras principales del polémico tour. (cricketinfo.com)

En Londres la noticia estalló como una bomba. Hubo protestas de grupos anti Apartheid y el tema no pasó desapercibido para el Parlamento. “Se vendieron a si mismos por unas monedas de oro cubiertas de sangre”, atacó el laborista Gerald Kaufmann. En ese recinto también se los tildó como The Dirty Dozen, tomando el nombre de la película de 1967 en la que un grupo de soldados debía cumplir una misión suicida y que en español se tradujo como Los Doce del Patíbulo. El apodo también fue adoptado por la prensa.

Mientras tanto en Sudáfrica la visita era promocionada como el retorno del cricket de primer nivel y la convocatoria de público, mayormente blanco, fue altamente positiva. Había que remontarse a 1970 para que Sudáfrica, nación con mucha tradición en este deporte, enfrentara a un rival importante.

No todos estaban felices con esta serie de amistosos y no lo tomaban como un hecho a celebrar. “No es un capitulo glorioso de su historia. Ellos no deberían decirle a sus hijos que vinieron”, escribió Desmond Tutu, por ese entonces Arzobispo de Johannesburgo y que en 1984 recibió el Premio Nobel de la Paz.

Tras esta aventura, en la que los visitantes estuvieron apartados de cualquier conflicto social, sobre todo por la feroz represión policial contra cualquier protesta, la delegación inglesa retornó a casa sin victorias pero con las billeteras más abultadas. Los miembros del equipo tuvieron que cumplir una pena de 3 años, que para la mayoría significó el fin de sus días como cricketeros profesionales y tardaron varios años en reinsertarse a la actividad.

Una historia que se desprende es la de Bob Woolmer, uno de los 3 jugadores que se integró en el tramo final del tour como refuerzo. En 2007 fue entrenador de Pakistán, otra potencia, y luego de la sorpresiva eliminación pakistaní en la primera ronda del mundial de ese año, Woolmer apareció estrangulado en la habitación de la concentración. Se cree que la muerte estuvo relacionada con el mercado negro de apuestas, pero al día de hoy el caso sigue siendo un misterio.

Con esta polémica vista del conjunto inglés, comenzaba lo que el periodista Peter May, autor de un libro al respecto, calificó como la crisis de conciencia del cricket.

Continuará

En la próxima entrega las visitas de Sri Lanka, West Indies y las dramáticas historias de vida post Rebel Tour.

Links/Fuentes relacionadas

SAB’s fat cheques broughy disgrace upon world cricket in 1982 (The Guardian)

The Dirty Dozen (cricketinfo.com)

Playing with Apartheid: The ‘Rebel’ Cricket Tours to South Africa (Think Africa Press)

Caught in Time: English rebel cricket tour of South Africa, 1982 (The Times)

1982 England XI  (The Rebel Tours Blog)

Casamiento diplomático

Sania Mirza no ha tenido destacadas actuaciones en el circuito femenino de tenis. Conquistó solamente 1 título y su mejor posición en el ránking fue el vigésimo séptimo puesto el 27 de agosto de 2007. Varias lesiones de las cuales nunca se terminó de recuperar del todo le impidieron mostrar todo su potencial y tener otra figuración. Igualmente le alcanzó para convertirse en una de las figuras más reconocidas del deporte en la India, sitio que por lo general esta reservado para jugadores de cricket o de hockey sobre césped.

Su caso es poco habitual desde muchos aspectos. En principio porque se ganó un lugar destacado dentro de una sociedad puramente machista y también porque es musulmana, religión muy relegada por el hinduismo. De los más de 800 millones de habitantes que hay en suelo indio, sólo el 13,4 % profesa este culto. Años atrás Mirza, actualmente 92 en la clasificación mundial, tuvo inconvenientes con líderes religiosos quienes mostraron su descontento por la vestimenta que usa para jugar al tenis, que no difiere en nada a la que usan otras tenistas.

La jugadora de 23 años por estos días vuelve a estar en el ojo de la tormenta por una situación que combina las páginas del corazón, del deporte y de la política porque el 15 de abril se casará con Shoaib Malik, ex capitán de la selección de cricket de Pakistán y considerado uno de los máximos ídolos de aquel país. Esta unión matrimonial tiene un trasfondo diplomático ya que ambas potencias nucleares se encuentran en plena negociación para firmar un tratado de paz.

La ceremonia se realizará en Lahore, capital pakistaní. Como un giño hacia el estado indio, desde Pakistán se pusieron a trabajar y han entregado las visas a los invitados del casamiento en pocas horas, tramite que por lo general toma varios meses.

Mirza y Malik durante una conferencia de prensa. (Getty Images)

Muchos ven una oportunidad para que las disputas bilaterales entre ambas naciones, que ya llevan casi 6 décadas, empiecen a cambiar. “Esperemos que esto ayude a mejorar las relaciones entre ambos países”, dijo Abdul Razzaq, ex compañero de equipo de Malik, quien perdió el rol de capitán en 2009 por mala conducta durante una gira por Australia. “Daremos a la novia una bienvenida sin precedentes y mostraremos a India que el pueblo paquistaní tiene amor hacía ellos”, decía un feliz fan de Malik a las agencias internacionales.

“Nos casamos, no nos estamos posicionando políticamente”, dijeron desde la pareja en una de las tantas conferencias de prensa que vienen dando en los últimos días. Grupos extremistas de ambos lados ven con repulsión el futuro matrimonio. “Si Sania tuviera un corazón indio no se habría dejado conquistar por un paquistaní”, dijo el líder nacionalista Bal Thackeray. “Creemos que el novio de Mirza pertenece a un país que ayuda e incita el terrorismo contra la India”, expresó en un comunicado Kumar Senthil, activista del partido político Hindú Makkal Katchi. En las calles hubo varias protestas en contra de la jugadora. En Paquistán, en tanto, medios vinculados con los talibanes repiten escandalizados las imágenes de Mirza jugando al tenis en pollera y remera.

Los enamorados, que tendrán su nidito de amor en Dubai, se han topado con un personaje inesperado en esta cuestión. Se trata de Ayesha Siddisquis quien pidió la anulación del matrimonio porque afirma que esta casada con Malik y lo acusó de poligamia. El criketero reconoció que en 2001 se casó con la joven pero “por teléfono”. “Tenía 20 años y era muy ingenuo. Fui engañado”, se justificó Malik, que afirma que la unión se realizó con una mujer diferente a la que le habían mostrado en una foto. Al pakistaní se le retiró el pasaporte y por el momento no puede salir de la India, en donde se encuentra ultimando detalles para la boda.

Un triangulo amoroso, política y deporte parecen ser un combo perfecto para que en el futuro esta historia sea llevada al cine por alguna de las grandes factorías de Bollywood, la Hollywood de Oriente.

Un grupo de extremistas muestran su descontento con Mirza. (Getty Images)

Fuentes/Links relacionados

Boda en la frontera más caliente de Asia (Crítica)

Sports stars Shoaib Malik and Sania Mirza in Pakistan-India love match (The Times)

Policia interviene en escándalo de poligamia de paquistaní Malik (Ansa)

Perfil de Sania Mirza (WTA Tour)

Perfil de Shoaib Malik (cricketinfo.com)

Una luz en el infierno

Desde que la Unión Soviética invadió Afganistán en 1979, hecho que, entre otras cosas, derivó en el boicot a los Juegos Olímpicos de Moscú 1980 que lideró Estados Unidos, las noticias que surgen en aquella nación asiática tienen relación con enfrentamientos armados entre etnias, sanguinarias dictaduras, bombardeos o invasiones extranjeras. Imágenes de sangre, devastación, muerte, guerra y horror son algo habituales. Nada parece estar bien para el sufrido pueblo afgano. En el fondo de tanto caos apareció una pequeña esperanza. A fuerza de triunfos, la selección de cricket esta a las puertas de un suceso inédito: clasificar al Mundial de Sudáfrica 2011.
A pesar de tener como vecinos a Pakistán y a la India, en donde el cricket es casi una religión, Afganistán nunca fue un país que se haya apasionado demasiado por el deporte nacional inglés. Sus primeros antecedentes documentados datan de alrededor del año 1839, cuando soldados británicos despuntaban el vicio de batear una pelota durante los ratos libres. A partir de ahí no ha pasado demasiado, por más de que fue el único deporte que contó con el beneplácito del régimen talibán, que había prohibido la práctica, entre otros, del fútbol y del ajedrez.
El germen para darle impulso al cricket no estuvo en Afganistán, sino en el exterior. Obligados por la situación que vivían, miles de familias dejaron sus casas y se exiliaron mayormente en la ciudad paquistaní de Peshawar. Especialmente los más jóvenes fueron descubriendo el cricket, al que veían prácticar en las calles por los lugareños. Así se fueron familiarizando con el juego, situación que derivó en la creación de la Federación Afgana en uno de los tantos campos de refugiados en 1995. Recién 5 años más tarde lograron la aprobación de los talibanes, a quienes tuvieron que convencer para que les permitieran jugar sin el Shalwar Kamiz, la ropa tradicional de Afganistán.
afganistanblog1Durante los últimos días de enero, el combinado asiático visitió Argentina para disputar la Tercera División de la Liga Mundial, torneo del cual se consagró campeón invicto. Esto lo depositó en el Premundial que se celebrará en Sudáfrica a partir de abril y que otorgara 3 plazas para el próximo Mundial. Fue el tercer título consecutivo para el incipiente cricket de Afganistán, que tuvo su reconocimiento por parte del Consejo Mundial de Cricket en 2001. Anteriormente había ganado la División 5 en Jersey, una isla de Inglaterra que juega de forma independiente, y la División 4 en Tanzania (Australia). Esto le permitió convertirse en una de las grandes atracciones de esta actividad extremadamente popular en lugares con una fuerte raíz británica.
Tras las 26 horas de vuelo entre Buenos Aires y Kabul, los jugadores fueron recibidos en su país como héroes. En una imagen extraña, las calles capitalinas se vieron teñidas de fiesta, alejadas de las explosiones o de los ruidos de las ametralladoras. En medio de tanta felicidad, no todas son rosas para los criqueteros. El hecho de ser figuras públicas tan importantes los pone como blancos de posibles atentados terroristas.
Por no contar con terrenos apropiados y, por sobre todo, por cuestiones de seguridad, la parte más fuerte de la preparación para el Premundial la realizaron en Peshawar. En principio la ciudad elegida había sido Lahore, capital de Pakistán, pero el atentado terrorista perpetrado contra la selección de Sri Lanka mientras iba en camino a disputar un partido obligó a cambiar los planes. “Elegimos Peshawar porque como afganos muchos de nosotros tenemos una relación cultural y lingüística con esta ciudad. Nos sentimos seguros aquí y tenemos muchas facilidades mejores que en cualquier lugar de Afganistán”, expresó a la BBC el entrenador Qadeer Kham.afganistanfestejos2 Independientemente de lo que indique Kham, Peshawar no es el paraíso. Es una de los sitios más peligrosos de Pakistán porque es el centro de la insurgencia talibán contra la armada paquistaní. Como si fuera poco, el año pasado el embajador afgano fue raptado aquí y todavía permanece cautivo.
Para ellos cada triunfo vale oro. No por el hecho del resultado deportivo en si, sino porque saben que cada vez que ganan le están dando una alegría a su castigada nación. “Es esto o morir. Si perdemos me tiro al Atlántico”, decía a The Times de Londres Taj Malik, seleccionador durante el torneo de Jersey, en una clara descripción de como viven cada actuación. “Si ganamos creo que se entenderá que la gente de Afganistán no es sólo famosa por la guerra, sino que también por el deporte”, agregaba Malik.
En su corta historia en el plano internacional, Afganistán ya ha conseguido hacer mucho ruido. En 2006 perdió la final de la Copa de Medio Oriente con Bahrein. Ese mismo año venció en Munbai (India) al tradicional equipo londinense del Marlybone Cricket Club (MCC), la institución de cricket más vieja del mundo, y logrando humillar a Mike Gatting, ex capitán de la poderosa selección inglesa. Realizaron una exitosa gira por Inglaterra y dejaron una imagen positiva en su paso por Lord’s, la Catedral del cricket.
También han cosechado diversas conquistas a nivel juvenil, lo que augura un futuro promisorio a los jugadores surgidos de la Academia Nacional de Cricket, situada en el estadio Gazi, elegido por la dictadura talibán para realizar sus ejecuciones. A nivel local cuentan con 320 equipos, pero todavía no pueden organizar una competencia nacional.
A fuerza de bateos y lanzamientos, la selección de Afganistán, protagonista de un documental en el cual se refleja su paso por Jersey, esta logrando darle alegrías a un pueblo acostumbrado a padecer un infierno permanente.

Editado: Finalmente Afganistán terminó en la cuarta colocación en el Premundial y no pudo clasificar al Mundial de Sudáfrica 2011.

Foto 1: “Proud to be an Afgan” (orgulloso de ser afgano”), dice la remera (Clarín)
Foto 2: La selección de cricket de Afganistán festeja el título conseguido en Buenos Aires.

Afganistán en Argentina (Resumen)

Afganistán-Argentina (Resumen del partido)

Llegada de la selección de Afganistán después del título en Buenos Aires (rtve.es)

Fuentes/Links relacionados

Afganistan players eye heroes’ welcome (Cricket Info)
Cabinet ‘ignores’ Afgan cricket (BBC)
Afganistan cricketers brave Pakistan (BBC)
2009 ICC World Cricket League Division Three (Wikipedia)
Cricket in a time of war (BBC)
Afganistan on historic tour (BBC)
Afghans receive cricket boost (BBC)
Afghans make England tour debut (BBC)
Kabul to Lord’s (BBC)
Afganistan reach world qualifier (BBC)
Afganistan cricket team: a team called hope (The Times)
Afganistán: Jugar con fuego (Periodismo de fútbol Internacional)
Afganistan cricket team aims for world cup glory (The Times)
El deporte, un salvavidas (Clarín)
A time line of Afganistan Cricket
Outside the Ashes (Documental)
Grupo en Facebook

La Joya de la Corona (Cricket: El deporte olvidado-Segunda Parte)

Inglaterra tiene la particularidad de ser un país con una cultura que respeta de manera tajante sus tradiciones, por eso no es extraño que el cricket, juego nacional de aquellas tierras, mantenga las costumbres tanto en Argentina como en el resto de los lugares en donde exista este deporte. Dentro del cricket nacional el acontecimiento más legendario es el encuentro que enfrenta a los combinados del Norte y del Sur. Este cotejo anual se disputa, con algunas interrupciones, desde 1891 y se destaca por ser uno de los eventos deportivo más viejo del país.
Cuando se comenzó a jugar al cricket en Argentina, muchos de los partidos que se disputaban enfrentaban a equipos con nombres ficticios colocados para la ocasión. Estos cotejos servían como excusa para entretener al público que se reunía para encontrarse con amigos o familiares durante los fines de semana o feriados.
Algunos de los equipos recibían el nombre de Liberales, Conservadores, Campo, Ciudad o simplemente se colocaban los apellidos de los capitanes, costumbre que todavía se mantiene para cotejos informales. La primera vez que se hizo mención a un partido entre Norte y Sur fue en 1869. Este encuentro puede considerarse como el antecedente inmediato al choque que se estableció de forma definitiva 22 años después.
Así como la mayoría de las reuniones deportivas de aquellos años, la cancha del Buenos Aires Cricket Club (BACC) en Palermo fue la sede de la primera edición oficial de la tradicional disputa. El resultado fue favorable para los norteños, pero con una controversia. Como había muchos jugadores de muy buena calidad, se decidió incluir a los representantes del Rosario Athletic Club en el conjunto sureño, que en la previa se presentaba como el más débil de los dos. Esta decisión molesto a los cricketeros llegados desde Santa Fe, que no pudieron evitar la derrota de su combinado. Para la siguiente edición, integraron la selección norteña.
Como ocurrió con los torneos locales, este tradicional enfrentamiento cayó en un vació en cuanto a su nivel cuando la mayoría de los jugadores ingleses retornó a su tierra para combatir en la Segunda Guerra Mundial. Por esta razón, durante este período se temió que el partido desapareciera.
Además, clubes habituales como el CASI, Atlético del Rosario o el mismo BACC dejaron de la lado la actividad por la falta de interés de sus socios y concentraron toda su atención en el rugby y en el hockey sobre césped. Esto parecía ser una clara señal de que el Norte versus el Sur tenía los días contados.
Durante la década del 70 se observó un leve repunte en el nivel de juego, en especial en el interior. Esto ayudó para que el ya tradicional partido se mantuviera en pie. A partir de ese momento, la Asociación del Cricket Argentino (ACA) comenzó un intenso trabajo en las divisiones inferiores para que la calidad del juego se incrementara y se aproximara a la que hubo en comienzos del siglo XX.
Con el comienzo de los 90, la ACA estableció el trofeo Donald Forrester al mejor jugador de cada partido conocido como La Joya de la Corona y que todos los años tiene lugar en una cancha distinta. En 2008, se celebró en Belgrano Athletic con una particularidad. Como sucede con los Test Match internacionales, este encuentro se celebrá en 3 días. Pero la lluvia se hizo presente debió reprogramarse y hacer una versión más acotada porque disputó en un sólo días, tras la aprobación de los capitanes. Finalmente el Sur se llevó el triunfo.
En la actualidad, el conjunto del Norte esta integrado por jugadores del Hurlingham Club, Belgrano Athletic Club y del Colegio San Jorge. Mientras que, por su parte, el representativo del Sur esta conformado por jugadores de Lomas Athletic, San Albano y del Colegio San Jorge de Quilmes. A raíz del crecimiento del cricket entre las mujeres, se ha decidió crear la versión femenina del clásico choque entre el Norte y el Sur. También hay una versión sub-19.
Como ocurre desde hace más de 100 años, cerca del final de la temporada se volverán a ver las caras estos tradicionales oponentes para volver a protagonizar este clásico del cricket argentino.

Cricket: El deporte olvidado (Primera Parte)

 

La Argentina es un país en donde se practican una gran variedad de deportes. Algunos son muy populares y otros son muy convocantes como, por ejemplo, el polo o el golf. Pero existen los que pasan completamente desapercibidos, tanto para los medios de comunicación como para gran parte de los seguidores del deporte. Una de las actividades que vive y se desarrolla en el anonimato absoluto es el cricket.
El deporte nacional de Inglaterra fue en la Argentina la actividad pionera que se encargo de marcarle el camino al fútbol, al rugby, al tenis y al resto de los juegos creados, en su mayoría, en el Reino Unido a mediados del siglo XIX y que en muchos casos fueron adoptados como propios por los argentinos.
Los orígenes del cricket son difusos, pero se cree que en la Edad Media muchos de los reyes que gobernaban en Gran Bretaña eran asiduos practicantes a la hora de buscar un rato de esparcimiento. Los primeros pasos documentados en Inglaterra se dieron en el año 1700, cuando se fundó el Hanbledon Club, que se encargó de unificar las reglas y de llevar las estadísticas de los encuentros que organizaba.
A pesar de ser la primera institución que se encargó de darle una estructura al cricket, su importancia se fue diluyendo. La posta la tomó el Marylebone Cricket Club de Londres, entidad fundada en 1784 y que en la actualidad tiene, entre otras funciones, regular el reglamento junto con la International Cricket Council (ICC), cuerpo que gobierna al deporte a nivel mundial.
La llegada del cricket a la Argentina se produjo de la mano de las Invasiones Inglesas de 1806. Aunque sin mucha precisión, se cree que el primer partido se jugó en San Antonio de Areco y enfrentó a un grupo de prisioneros británicos que fueron capturados por las fuerzas criollas.
El Mayor Alexander Gilliespie, uno de los apresados, escribió en su diario: “Los atrasos asestados en La Esquina y otorgado un descanso de unos días, bolsillos llenos y tiempo de sobra revivimos las diversiones nacionales como carreras de caballos y cricket, para el cual siempre llevábamos el material”. A partir de ese momento, comenzaron a organizarse diferentes encuentros informales entre los residentes británicos.
Para 1831, la Argentina era un lugar con más inmigrantes provenientes de Gran Bretaña fuera de la órbita de la Commonwealth. La mayoría eran comerciantes o banqueros que veían al Río de la Plata como un lugar optimo para realizar sus inversiones. Uno de ellos era James Brittain, dueño de una quinta en el actual barrio de Barracas. Allí se desarrollaban encuentros de cricket. Brittain tuvo protagonismo durante la presidencia de Bernardino Rivadavia ya que fue uno de los nueve fundadores del Banco de Buenos Aires, primera institución bancaria argentina.
Luego de uno de los habituales partidos en la estancia de Brittain, se intentó formar un club. Según lo publicado por el diario The British Packet el 5 de noviembre de 1831 tuvo lugar en la Iglesia del Pilar en Recoleta un partido de cricket en la cual había una bandera que decía “Buenos Aires Cricket Club”.
Ese fue el germen para que se fundara el actual Buenos Aires Cricket Club, que muchos años después a su fundación le agregó el Rugby en su denominación. Se toma como fecha de nacimiento el 8 de diciembre de 1864, aunque se cree que el club existía desde antes. Para ese momento existían 60 socios activos, por eso se interpreta que ya estaba en pie desde antes, según la página oficial del club. La fecha exacta es difícil de confirmar porque se perdieron muchos documentos históricos.
Este club se instaló en los bosques de Palermo, en donde hoy esta el Planetario. Ocupó ese espacio hasta que el presidente Juan Domingo Perón decidió no renovarles el alquiler de los terrenos. A partir de ahí empezó un periplo buscando un lugar fijo.
Con el nacimiento del BACC, en el resto de la Argentina empiezan a aparecer clubes de cricket, tanto en el interior como en los suburbios. En este sentido, sobresalieron Córdoba, Rosario, Lomas de Zamora, Quilmes y Flores, que en ese momento no pertenecía a la ciudad de Buenos Aires.
Aquellos primeros clubes eran centros de reunión reservados para los miembros de la comunidad británica. Estos lugares se mantenían en pie gracias a que sus socios tenían un muy buen pasar económico y, además, “había cierto apoyo del consulado para solventar la actividad cultural”, explica Victor Raffo, autor del libro El origen británico del deporte argentino.
El BACC se convirtió rápidamente en el centro de reunión predilecto de los súbditos de Su Graciosa Majestad. Durante el verano, el campo de juego se usaba para el cricket, mientras que para el resto del año se alquilaba para competencias de atletismo o informales encuentros de fútbol y rugby, deportes que en esa época todavía no podían establecer un reglamente fijo.
A pesar de que había muchos clubes, los argentinos no encontraban atractiva esta actividad. Esta situación cambió en 1877, cuando se fundó el Caballito College Cricket Club, conformado íntegramente por criollos.
Ante la proliferación de equipos, en la temporada 1897/1898 se organizó el primer torneo que quedó en poder de Lomas Athletic. La creación de una competencia fue el primer paso hacía una organización a nivel nacional, hecho que se concretó recién en 1913 con la fundación de la Asociación de Cricket Argentino (ACA).
Hasta mediados de la década del 40, el cricket vivió su época de oro porque llegaban jugadores de la liga inglesa y esto permitió que el nivel de juego aumente y que se acercara mucho al que se practicaba en Inglaterra. Con el comienzo de la Segunda Guerra Mundial, la calidad del juego decayó ya que muchos británicos residentes en la Argentina se enrolaron en el ejército de su país.
Esto fue un duro golpe para el cricket nacional, ya que escaseaban los jugadores y esto hizo que entre 1942 y 1945 no hubiera competencia oficial, ni en el certamen de Primera ni de Segunda, que comenzó en la temporada 1903/1904. A esto, además, hay que sumarle que los argentinos que no eran descendientes de británicos no se vieron atraídos por el deporte y se inclinaron por otros, como el fútbol o el rugby.
Con el título de Club Atlético de San Isidro (CASI) en la temporada 1946/1947 retornó la competencia oficial con el objetivo de recuperar el nivel que había adquirido antes de la Gran Guerra. Pero nada fue igual. La llegada de jugadores ingleses dejó de ser algo frecuente. Además, algunos clubes abandonaron al deporte como el mismo CASI o el iniciador de este movimiento, el BACRC.
Gracias al esfuerzo de jugadores y dirigentes, este deporte, que sirvió de inspiración para los creadores del béisbol en los Estados Unidos, pudo mantenerse con vida.
El presente
A casi 200 años de su llegada a la Argentina, el cricket a nivel local consta de cinco competencias. Los certámenes de Primera y Segunda división están acompañados por el Robin Stuart Shield, reservado para los conjuntos de la categoría superior, el Saturday Champions, para los equipos encuadrados dentro del torneo de ascenso, y el Max Challenge, campeonato que tuvo su debut en 2005 y que cuenta con la participación de los ganadores y subcampeones del Saturday Champions y del Robin Stuart Shield. La temporada interna abarca desde mediados de noviembre y finaliza a comienzos de marzo.
En la actualidad, la actividad el ACA no se limita sólo a organizar campeonatos y de llevar adelante un programa de desarrollo, sino que también cuenta con los correspondientes seleccionados nacionales, que participan tanto en competencias juveniles como de mayores, a nivel masculino y femenino, que ha comenzado a jugar hace pocos años.
Argentina, que debutó de forma oficial en 1868 ante Uruguay, es la máxima potencia en el contexto sudamericano. Desde la creación del torneo continental en 1995, los albicelestes sólo en una ocasión no lograron el título. Fue en 2004 en Chile cuando Guyana salió campeón y los argentinos se ubicaron terceros.
Fuera de Sudamérica, Argentina no esta entre las potencias como Australia, Inglaterra, Pakistán o India. Jamás participó en un Mundial y sus únicas apariciones en campeonatos organizadores por la ICC fueron en 7 de las 8 ediciones del ICC Trophy, torneo reservado para los llamados países emergentes. En este certamen, que se disputa desde 1979, el combinado argentino no tuvo participaciones relevantes.
El año pasado Argentina realizó su actuación más destacada a nivel mundial. Por la Tercera División de la Liga Mundial, que se desarrollo en Darwin, Australia, el conjunto albiceleste arribó a la final, en la cual cayó ante Uganda. Su participación fue una sorpresa porque llegaba con la peor preclasificación de los 8 equipos. Además el capitán Esteban MacDermott (foto) fue galardonado como el mejor jugador del torneo.
Esa segunda colocación le permitió a la selección ascender a la Segunda División, torneo que se desarrollo a fines de 2007. Los argentinos finalizaron últimos y descendieron otra vez a la Tercera División, cuya próximo edición será en 2009 en Buenos Aires y otorgará dos plazas para participar en un repechaje para el Mundial 2011.
El único sponsor con el que cuenta la ACA es la empresa japonesa NEC. También se sostiene la actividad con el aporte de personas del ámbiente. Con respecto a la cobertura de los medios se limita al espacio que le dedica el Buenos Aires Herald, diario argentino de la comunidad británica. En silencio, el cricket nacional busca desarrollarse para ganarse un lugar dentro del contexto deportivo.
Foto 1: Selección argentina de cricket del año 2006.