Margaret Abbott, una campeona casual

¿Puede un deportista pasar la mayor parte de su vida sin saber que fue campeón olímpico? La respuesta obvia es no, sin embargo en los primeros Juegos Olímpicos modernos, en los cuales la organización era demasiado precaria, todo era posible. Según la información existente, que tampoco es mucha, es muy probable que la golfista estadounidense Margaret Ives Abbott jamás se haya enterado que ganó el campeonato olímpico de París 1900.

Con la denominación oficial de Concursos Internacionales de Ejercicios Físicos y Deporte, los Juegos Olímpicos llegaron por primera vez a la capital francesa buscando sobrevivir y por eso formaron parte de la Exposición Mundial. Se caracterizaron por la extensión (duraron 5 meses), la desorganización, la falta de presupuesto, y, principalmente, por el debut de las mujeres en el ámbito olímpico.

Pese al rechazo inicial del baron Pierre de Coubertin, al que, según cuentan varios historiadores, una amante lo convenció que cambiara de opinión, hubo 5 deportes con participación femenina. A la tenista inglesa Charlotte Copper se la considera la primera campeona olímpica, a Abbott la segunda.

Impulsada por su madre Mary, viuda de un comerciante de Calcuta, editora de literatura en diferentes diarios de Chicago y autora de 2 libros, Abbott comenzó a jugar al golf. Entre 1897 y 1898 estuvo asociada al Chicago Golf Club y consiguió varios torneos importantes que se organizaron allí.

Para 1899 en compañía de Mary se trasladó a Europa para hacer turismo y estudiar arte en París. Durante la estadía en la capital francesa se enteraron de la disputa de un certamen internacional y decidieron participar sin tener idea que, en realidad, iban a competir en los Juegos Olímpicos.

Aquellos primitivas citas olímpicas se desarrollaban bajó un amateurismo extremo y no había tantas restricciones para participar. A veces con anotarse poco tiempo antes del inicio de la competencia era suficiente para aspirar a subirse al podio.

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Margaret Abbott durante el torneo de París 1900. (Federación Internacional de Golf)

París 1900 marcó el debut del golf en el olímpismo. Volvió a estar en Saint Louis 1904 y se lo intentó incluir en Londres 1908, pero como se inscribió un solo participante, al que se le quiso entregar la medalla de oro, la cual rechazó, se canceló la competencia. Después de esa experiencia fallida hubo otros intentos de incorporarlo, pero fracasaron, especialmente por falta de interés. En 1921 el Comité Olímpico Internacional definitivamente lo eliminó de los Juegos Olímpicos. A partir de Río 2016 figurará nuevamente en el Programa Olímpico.

En un campeonato en el que participaron 9 jugadoras provenientes de Estados Unidos y Francia, Abbott, que nació en India pero se crió en Chicago, registró un score de 47 golpes en los 9 hoyos del campo. En la segunda y tercera colocación finalizaron dos compatriotas suyas: Polly Whittier, que en muchos registros oficiales aparece como suiza, aunque después se descubrió que era neoyorquina y que se encontraba de vacaciones en Europa haciendo base en Suiza, y Daria Pratt, en 1913 convertida en princesa de Serbia. Mary culminó séptima.

Según la revista británica Golf Illustrated el torneo que se disputó en Compiegne, localidad ubicada al norte de París, también fue un “exitoso encuentro de moda” y destacó que las jugadoras tenían problemas para ejecutar los tiros porque los espectadores estaban demasiado cerca. El día anterior se había jugado la versión masculina.

Antes de retornar a Estados Unidos Abbot ganó el campeonato francés. De acuerdo a Philip Dunne, uno de sus 4 hijos y que además fue guionista, director y productor de cine que tiene una estrella con su nombre en el Paseo de la Fama de Hollywood, a su familia le contó que se quedó con el título porque el resto de las competidoras “no entendieron la naturaleza del juego programado para ese día y jugaron con tacones altos y faldas apretadas”.

Terminado el periplo europeo se mudó a Nueva York, en donde se casó con el periodista y humorista Finley Peter Dunne. Continuó jugando al golf de manera informal y sin demasiada exigencia por una lesión que arrastraba en las rodillas desde chica por un accidente que sufrió andando en bicicleta. Abbot murió en 1955 muy probablemente sin saber que, de casualidad, se convirtió en la única golfista campeona olímpica de la historia.

Fuentes/Links relacionados

Golf’s Dubious History In The Olympics (Golf Digest)

Search for Margaret Abbott by Paula Welch University of Florida (LA84 Fundation)

GOLF: participation during the history of the Olympic Games (Comité Olímpico Internacional)

Golf and the Olympics (LA84 Fundation)

Tom Morris: victorias y tragedias

En la estación de trenes de Saint Andrews, Escocia, se esperaba con ansiedad el arribo de Young Tom Morris. El héroe local había conseguido algo inédito: ganar 3 veces consecutivas el Abierto Británico de golf. Ninguno de los que llevaron en andas al campeón para celebrar la conquista imaginó que la próxima gran convocatoria en torno suyo iba a ser para su funeral.

Tommy fue un genio precoz que a mediados del Siglo XIX revolucionó un deporte que todavía se encontraba en un proceso de organización y asentamiento. A los 12 años acompañó a su papá Old Tom Morris, destacado golfista de la época, al Perth Open Tournament. No le permitieron jugar, pero gracias a su talento opacó a los profesionales.

Al no tomar parte de la competencia participó en una exhibición con William Greig, jugador de la casa señalado como el proyecto más importante del momento. Las variantes que mostró y el talento del pequeño Morris sorprendieron a los especialistas.

En 1866 el escoses debutó en el Abierto Británico con un noveno puesto sobre 10 participantes. El ganador fue el viejo Morris. El dominio de Young Morris comenzó en 1868 cuando se adjudicó por primera vez el campeonato de golf más añejo del mundo (existe desde 1860). Finalizó con un score de 154 golpes y quebró la marca histórica del certamen. Detrás de él se ubicó su progenitor y es la única ocasión que padre e hijo se repartieron el primer y segundo puesto.

Con un score total de 157 golpes, en Prestwick al año siguiente repitió el título protagonizando otro suceso histórico: hizo el primer hoyo en uno del que se tenga constancia en el Abierto Británico. La habilidad de cuando tomar riesgos y cuando no sumado a un estilo que rompía los esquemas, la madurez y el aumento de la potencia física hacían de Tommy el jugador más completo del momento.

Ya convertido en una celebridad en 1870 Morris se consagró tricampeón del Abierto Británico. Recibió 8 libras de parte de la organización y, como indicaba el reglamento, se adueñó definitivamente del Challenge Belt, cinturón rojo que se le otorgaba al campeón.

Old Tom Morris, con barba, y Young Tom Morris.

En 1871 el torneo no se disputó por la muerte de uno de los principales benefactores y, además, no había premio. Por lo tanto, el Abierto Británico retornó en 1872 con un nuevo trofeo (la Claret Jug, galardón que todavía se entrega). Lo que no cambió fue el ganador: Young Morris, que según crónicas de la época no mostró el mejor nivel. La hazaña de obtener 4 títulos al hilo todavía no pudo ser igualada.

Mientras cosechaba triunfos, Morris se puso en pareja con Margaret Drinnen, nacida en el seno de una familia de mineros inglesa que en 1871 había llegado a Saint Andrews para trabajar como empleada doméstica. Drinnen era 10 años mayor que el golfista y había dado a luz un hijo ilegitimo que murió 8 semanas más tarde. Para poder casarse la pareja escondió el último dato a la iglesia. Al parecer todos estos factores atentaron para que la familia de Morris no aprobara la unión. De hecho no asistió al casamiento.

La vida de Young Morris se empezó a desmoronar el sábado 4 de septiembre de 1875. Aquel día junto con su padre fueron a jugar contra los hermanos Willie y Mungo Park. Cuando finalizaron llegó un telegrama avisando que Margaret estaba muy enferma y que se requería con urgencia de la presencia de su marido. Un lugareño se ofreció llevar a los Morris en yate hasta Saint Andrews, pero ya era demasiado tarde. Cuando acababan de zarpar llegó un segundo mensaje que informaba del fallecimiento de Margaret, que no sobrevivió al parto de un bebé muerto.

Morris no se recuperó de semejante golpe y cayó en un pozo del que nunca pudo salir. Abandonó el golf competitivo y debieron convencerlo para que volviera a jugar de manera informal. Sin embargo, en las esporádicas salidas a las canchas era evidente que había perdido el entusiasmo y que la actitud ya no era la misma.

Un deprimido Morris se volcó a la bebida y la salud empeoraba rápidamente. En la Navidad de 1875 el gran campeón del Abierto Británico murió a los 24 años. Al parecer un inconveniente cardiovascular fue la causa del deceso, aunque no hay que descartar que la profunda tristeza que sentía haya sido la razón de fondo.

En el cementerio de Saint Andrews, ciudad considerada la cuna del golf, una estatua sobre la lápida recuerda al mítico golfista de una gloriosa y trágica vida.

Fuentes/Links relacionados

Life and times of Young Tom Morris, the first superstar of golf (The Guardian)

After all the triumphs, tragedy strikes the young life of Tom Morris (The Guardian)

Tom Morris Jr (Salón de la fama del golf)

Sitio oficial del Abierto Británico de golf

El caso Sifford

Entre 1934 y 1961 la Professional Golfers Association (PGA) de Estados Unidos estipulaba en su reglamento interno que sólo los jugadores de origen caucásicos podían ser miembros de la entidad que regula el PGA Tour, el circuito de golf más importante del mundo. A la enmienda se la conocía como Caucasian only clause. Esto era una parte más de la discriminación legalizada que durante muchos años afectó a los negros en varios aspectos de las sociedad estadounidense. El gran  quiebre se produjo con la aparición de Charlie Sifford, quien con todo en contra pudo vencer al racismo que lo rodeaba.

La lucha para que los afroamericanos lograran un espacio en una actividad dominada por blancos es de larga data. John Shippen es el pionero. Disputó el US Open en 5 ocasiones (1896-1900) y es considerado el primer negro profesional. Ya bien entrado el Siglo XX Joe Louis, uno de los grandes campeones de los pesos pesados, cambió los guantes de box por los palos. Quizás por la importancia de su nombre, sin ser miembro de la PGA pudo disputar algunos torneos de la gira, siendo el primero en su raza en conseguirlo. La gran diferencia con sus antecesores fue que Sifford dio un paso que tuvo una importancia más social que deportiva.

El protagonista de esta historia nació en junio de 1922 en Charlotte, North Caroline, en el seno de una familia de clase trabajadora. A los 13 años no sólo empezó a fumar habanos, los cuales serían una marca registrada durante sus años como jugador, sino que también se acercó al golf como caddie en el Caroline Golf and Country Club. Los lunes, único día permitido para que los caddies usaran el campo, pedía prestados palos y salía a jugar. Así fue descubriendo los secretos del juego.

Sifford inició su camino como profesional en 1948 dentro de la United Golf Association (UGA), una pequeña entidad nacida en 1926 que nucleaba mayormente a jugadores negros, aunque también participaban blancos, muchos de ellos que no habían hecho méritos para tener un lugar en el exigente PGA Tour. Tras ganar su primer título en 1951, Sifford se convirtió en una de las estrellas, en especial por haber obtenido 6 veces consecutivas el UGA National Negro Open, el certamen más prestigioso de este circuito alternativo.

Joe Louis (izquierda) y Charlie Sifford (derecha) con su tradicional habano.

Paralelamente, y por recomendación de Louis, durante 10 años fue ayudante personal, caddie y profesor de Billy Eckstine, un exitoso jazzista al que apodaban El Sinatra Negro. Ganaba alrededor de 150 dólares por semana más viáticos, lo que en ese momento era un muy buen sueldo. La relación de Eckstine con el golf parecía ser más por snobismo que por otra cosa, o por lo menos así lo dio a entender Sifford a la revista Golf Digest: “tenía mucho ritmo, pero su habilidad musical no la llevó al golf”.

Otra vez las influencias de Louis cumplieron un papel importante porque este le consiguió una invitación para el Phoenix Open de 1952, lo que fue su primer acercamiento al PGA Tour. También participó en varios campeonatos que no integraban el circuito estadounidense, pero contaban con un reconocimiento parcial de la PGA. Dentro de estos certámenes semi oficiales la actuación más destacada la registró en 1957 cuando logró el Long Beach Open.

Un personaje clave fue Stanley Mosk, un reconocido jurista que luchó por los derechos civiles en Estados Unidos y que llegó a ser un histórico miembro de la Corte Suprema del Estado de California. En 1958, cuando todavía ostentaba el cargo de Procurador General de California, Mosk, que tenían peleas constantes instituciones de corte tradicionalista, recibió una carta firmada por Sifford explicándole que estaba en condiciones de ser miembro de la PGA. Lo único que se lo impedía era la Caucasian only clause.

Sifford desde los campos de golf y Mosk desde los escritorios estaban decididos a terminar con el apartheid en el golf. En la presión hacía la PGA también cumplió un papel importante la National Association for the Adbancement of Colored People (NAACP). Tanta insistencia tuvo su premio: en 1961 la PGA eliminó la Caucasian only clause.

La legalidad indicaba una cosa pero la practica mostraba otra diferente. Durante algún tiempo la conflictiva clausula siguió teniendo una aceptación tácita porque en algunos clubes o torneos no permitían el ingreso de negros. Sifford, por ejemplo, jamás pudo jugar The Masters, probablemente el Major más complicado por la dificultad que presenta el campo del Augusta National Club. “The Masters en general no quería negros y especialmente a mi. Cuando estaba en el PGA Tour una cosa era segura: sin importar lo que hiciera nunca me invitarían a Augusta”, recuerda quien ganó un sólo título entre los veteranos. Recién en 1975 Lee Elder se convirtió en el primer negro en disputar este tradicional certamen.

Sifford festejando el título en Los Angeles (golf.com)

Para colmo debía soportar humillaciones de todo tipo. Varias veces llegaba al club y se encontraba que le habían cerrado el vestuario y se tenía que cambiar en el estacionamiento, en otras ocasiones desde el público le gritaban con tono despectivo “nice shot black guy” (buen tiro chico negro) o se topaba con la desagradable sorpresa que le habían tapado el hoyo con caca.

El PGA Tour encontró a Sifford con 38 años en un buen nivel competitivo, aunque lejos de su mejor momento. Esto fue algo que el golfista siempre lamentó. Solamente pudo alcanzar 2 títulos: Hartford (1967) y Los Angeles (1969), este último uno de los campeonatos más importantes del circuito. Durante la semana posterior a la conquista de la segunda corona a su casa llegaron más de 200 cartas de chicos negros que le contaban que su triunfo los había inspirado a jugar golf.

Actualmente la PGA intenta, o por lo menos es lo que muestra, lavar las culpas de aquella época nefasta. En 2009 Louis, Ted Rhodes y Bill Spiller, contemporáneos a Sifford, fueron reconocidos como miembros post morten de la PGA. En tanto Sifford es por el momento el único negro que forma parte del Hall of Fame del golf. Además, desde la PGA se dirige un programa llamado The First Tee, que busca llevar el golf a chicos de menos recursos.

A casi 50 años de la desaparición de la Caucasian only clause irónicamente el golf en Estados Unidos necesita de un afroamericano como Tiger Woods, con o sin escándalos mediáticos de por medio, para sostener el negocio. La figura del número 1 del ránking mundial atrae sponsors, agota entradas rápidamente y hace que los raitings televisivos alcancen niveles muy altos. Cuando él no juega el panorama es desolador.

En buena medida todo esto es gracias al trabajo realizado especialmente por Sifford, al que se lo suele incluir entre aquellos que desde el deporte rompieron con las barreras raciales en Estados Unidos.

Fuentes/Links relacionados

My Shot: Dr. Charlie Sifford (Golf Digest)

At 86, Sifford still making a difference (ESPN)

“Los peces no piden autografos” (La Nación)

Call Back the Years (Sports Illustreited)

PGA of America bestows membership on African-American pioneers (pga.com)

The Tour’s fear of carts is the same form of bigotry that caused the Caucasian-only clause (Sports Illustreited)

To be the 1st Black into the World Golf Hall of Fame (afrogolf.com)

Golf Channel to feature ‘Uneven Fairways’ (blackathlete.net)

Sifford inspires as more blacks sought in pro golf ranks (US Today)

Tiger still only black golfer on PGA Tour (nbc.com)

Honoring Dr. King’s legacy through golf (pga.com)

La vida de Charlie Sifford en fotos (golf.com)

Sitio dedicado al golf negro

Deporte e historieta: cuando dos pasiones se unen

Casi desde sus comienzos, la historieta argentina se ha dedicado a abordar los diferentes aspectos que rodean a la sociedad argentina. Entre la infinidad de temas que ha tocado se encuentra el deporte. Desde los más populares como el fútbol hasta los menos convocantes como el golf, han sido representados en algún momento. Pero el que más material a brindado a guionistas y dibujantes es el boxeo.
A esta actividad se dedicada El Ternero Mamón de las Pampas, uno de los protagonistas de Jimmy y su pupilo, cómic creado por Néstor René González Fossat que dio el puntapié para que comenzara esta relación. La tira, que apareció por primera vez el 12 de marzo de 1924 en la revista Páginas de Columba, trataba sobre las desventuras de El Ternero Mamón de las Pampas, que llegó al boxeo de casualidad, y Jimmy, su manager y entrenador. Este intentaba que su pupilo se tomara en serio la actividad con la intención de acumular dinero a costa de su boxeador, que lo único que obtenía era una derrota tras otra.
El nacimiento de esta tira se dio dentro de un contexto más que favorable para el pugilismo nacional ya que gracias a la campaña que Luis Angel Firpo había realizado en Estados Unidos, en especial en su pelea con el campeón del mundo Jack Dempsey, el boxeo gozaba de una popularidad muy grande.
Otras dos historietas famosas que se introdujeron en el mundo del pugilismo fueron Tucho, de canillita a campeón y el Indio Suárez. El punto de contacto más importante que existía entre ambas historietas era que sus protagonistas provenían de las clases bajas y llegaban a lo más alto del boxeo gracias a la conquista del título del mundo.
Tucho Miranda, protagonista de Tucho, de canillita a campeón, era el ideal de joven que quería la sociedad argentina en la década del 40. El personaje principal era un muchacho de barrio, noble, sin vicios, apegado a su familia, incapaz de realizar una maniobra antideportiva para favorecerse, y con una sola y respetable palabra. Es tal el grado de dignidad que tiene el personaje principal, que en una ocasión sale a pelear con la mandíbula rota porque “el contrato ya estaba firmado”.
Por supuesto, el contrapunto eran los rivales de Miranda, todos inmiscuidos de alguna manera con la mafia y siempre buscando alguna artimaña para perjudicar al protagonista. Tucho, de canillita a campeón, fue escrita por Mariano de la Torre y dibujada por Athos Cozzi y apareció desde los comienzos en la clásica revista Patoruzito.
El Indio Suárez, por su parte, era una creación del genial Héctor Oesterheld y que Carlos Freixas llevaba al papel. El personaje le rendía tributo a dos grandes del pugilismo nacional. En sus gestos se podían encontrar algunos rasgos cercanos a Eduardo Lausse, uno de los preferidos del exigente público que colmaba el Luna Park en la década del 50, y por su apellido se homenajeaba al primer gran ídolo que dio el boxeo local, Justos Suárez, más conocido como El Torito de Mataderos.
La historia transcurre sin ningún tipo de sorpresa hasta que Suárez sufre una lesión que lo aleja de su pasión para siempre. A partir de ese momento, se dedica a entrenar jóvenes boxeadores. Pero con el devenir del relato, contado en primera persona, el Suárez se va alejando cada vez más de su deporte preferido para involucrase en otras actividades que, inclusive, lo llevan a estar en los Juegos Olímpicos. A pesar de tener suculentas ofertas monetarias, Suárez siempre las rechaza porque prefiere dirigir humildes equipos de pueblo.
Tampoco podemos olvidarnos de Mojado, la historieta que se publicó en El Tony, guionada por Robin Wood y dibujada Carlos Vogt. Mojado es la historia de un inmigrante mexicano ilegal en Estados Unidos (así se los llama por tener que cruzar a nado el Río Grande para llegar al país del norte), quien luego de sufrir las mil y una tras la muerte de sus padres, logra triunfar en el sucio mundo del boxeo norteamericano.
Como deporte predilecto de los argentinos, la historieta no podía dejar de lado al fútbol. Quizás el caso más famoso sea el de Clemente que, especialmente durante la época del Mundial, mantiene informado al público desde una óptica diferente a la de los periodistas deportivos. El auge del personaje creado por Caloi fue durante el tristemente célebre Mundial de 1978, en Argentina, en el cual desde sus tiras (y desde la pantalla gigante de los estadios) generó un enfrentamiento con el relator de fútbol José María Muñoz, en plena dictadura militar, sobre el tema de arrojar papelitos en la cancha. La repercusión volvió también para el certamen disputado en México en 1986, torneo ganado por la Argentina y que catapultó a la fama a Diego Armando Maradona. Por esa época tuvo su debut el recordado personaje del Hincha de Camerún.
Otra tira que también se volcó al fútbol fue Gattin, una sátira creada por Jorge Toro que se editó durante el Mundial 78, en la cual distintos animales representaban a los jugadores que participaban en el campeonato. Dick, el artillero fue una historieta argentina que en sus inicios estaba dirigido para los latinos que vivían en Estados Unidos y que dio la vuelta al Mundo hasta llegar a editarse en el diario La Prensa durante la década del 70. Al igual que los cómics de boxeo, se cuenta la historia del muchacho pobre que llega al éxito, pero en este caso existe la diferencia de que en el medio Dick vive diferentes aventuras fuera del campo de juego.
Más adelante en el tiempo, en 1998 para ser más exactos, editorial Ivrea publicó Área, una historieta unitaria escrita por Alejo García Valdearena (quien luego descollaría en la recordada 4 Segundos) e ilustrada por un Pier Brito aún bastante influenciado por el manga. La historia tiene lugar en el futuro, donde se juega un torneo de fútbol hiper-tecnificado, mientras que el fútbol “tradicional” se practica clandestinamente en potreros y canchas abandonadas. Aquí es donde juegan Xeo y Ariadna, dos hermanos que, en una redada policial durante un partido, son capturados y llevados a prisión. Allí Xeo es separado de su hermana y reclutado por un importante empresario, quien lo obliga a jugar para el equipo de su corporación, en el torneo oficial.
Fuera del fútbol y del boxeo se pueden hallar Fitito, creada por Jorge Toro y que le rendía tributo al Fiat 600 y la Vera Historia del Deporte realizada por Oski. También dentro del automovilismo tenemos a Grand Prix, historieta de Ray Collins que se publicó durante mucho tiempo en las revistas de Columba. Algunos de sus dibujantes fueron Alberto Macagno y Eduardo Risso.
Desde que esta unión nació en el lejano 1924, la historieta y el deporte han tenido una relación muy amistosa que le permitió al cómic nacional continuar engrosando su extensa y prestigiosa historia.
Nota que escribí, con la colaboración de Javier Hildebrandt, para en número de febrero de 2006 de la revista Comiqueando.
Imagen 1: Tapa de la revista las travesias de Fitito.
Imagen 2: Portada de Gatlin, que hizo furor durante el Mundial de 1978.
Link relacionado
Basilo: Gatadona es argentino (La Redó!)