49, el número negro

En la historia del deporte argentino el 49 esta aparejado a un recuerdo desagradable, pero no a causa de un resultado adverso de alguna selección nacional en un mundial, Juegos Olímpicos u otra competencia de relevancia internacional, sino que es la cifra con la se denominó a la Comisión Investigadora de Irregularidades Deportivas. Este engendro pergeñado por la Revolución Libertadora, que derrocó al gobierno democrático de Juan Domingo Perón en 1955, tuvo como mayor merito el de cortar abruptamente la carrera de la mayoría de los grandes deportistas de la época y arruinó a varias generaciones de atletas.
El 16 de septiembre de 1955 la autodenominada Revolución Libertadora comandada por Eugenio Aramburu y Eduardo Lonardi, tomó por la fuerza el poder y comenzó una incansable persecución a todo aquello que tuviera relación con el peronismo. Como el gobierno de Perón tuvo mucha vinculación con el deporte, los deportistas fueron profundamente investigados. Con argumentos poco creíbles, a la mayoría de ellos se los sancionó con la prohibición de competir con la pena máxima de 99 años. Ya cuando la dictadura cayó, la sanción les fue levantada, pero el daño ya estaba hecho.
La extensa lista estaba conformada, entre otros, por los campeones del mundo del primer mundial de básquet disputado en Argentina en 1950, Eduardo Guerrero, medalla de oro junto con Tranquilo Capozzo en remo en Helsinki 1952, la tenista Mary Terán de Weiss, el maratonista Osvaldo Suárez e, inclusive, el campeón sudamericano de bochas Roque Chillín Juárez.
Según el criterio de la Comisión 49, la selección nacional de básquet había incurrido en profesionalismo, algo muy mal visto por los pseudomoralistas del gobierno dictatorial de turno, por recibir cada uno de sus integrantes un auto como regalo por parte de Perón por la conquista. A raíz de esta suspensión, el básquet argentino sufrió un mazazo del que recién en los últimos años con Emanuel Ginóbili y compañía pudo recuperarse.
Terán de Weiss fue otra de las grandes perjudicadas. Siendo la tenista número 1 del país, estuvo, junto con su marido, Heraldo Weiss, muy vinculada con el peronismo. Inclusive, en su momento, se habló de una relación amorosa con Perón cuando ambos quedaron viudos (casi al mismo tiempo) en la que el líder justicialista le habría pedido matrimonio y ella se negó. A pesar de que pudo volver a competir, nunca más se pudo recuperar del todo y terminó sus días suicidándose a causa del olvido y la soledad.
A Suárez los miembros de la Comisión 49 le reprochaban haber realizado viajes al exterior por acomodo. Lo que no tuvieron en cuenta fue que se consagró campeón a nivel sudamericano, panamericano e iberoamericano en los 5.000 y 10.000 metros, en medio maratón y maratón. En su extensa lista de logros se encuentran tres triunfos consecutivos en la prestigiosa y tradicional San Silvestre que se disputa en San Pablo, con marcas que no tenían nada que envidiarle a los grandes fondistas de la época.
Mil novecientos cincuenta y seis iba ser el año en el cual el representante de Independiente estaba en su pico de rendimiento, por lo que era serio candidato a colgarse la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Melbourne que se celebraron ese año. La despótica suspensión le impidió estar presente en la cita olímpica y así dejó pasar una oportunidad inigualable de colgarse una medalla olímpica. Pudo volver a competir recién en Roma 1960, pero a pesar de que estuvo adelante en buena parte de la maratón, no pudo seguir el ritmo de Abebe Bikila y se tuvo que conformar con el 9 puesto y sin podio.
Toda esta persecución no solo trajo como consecuencia que las carreras de un montón de deportistas quedaran truncas de una manera violenta, sino también que lo sintió muy fuerte el olímpismo argentino. A los Juegos Olímpicos celebrados en la capital del estado de Victoria asistieron solo 39 atletas de Argentina, lo que es el número más bajo en la historia olímpica vernácula. Teniendo en cuenta que las actuaciones venían siendo destacadas, lo hecho en Australia fue muy pobre porque sólo se consiguieron las medallas de plata en levantamiento de pesas gracias a Humberto Selvetti y de bronce, que llegó de los puños de Víctor Zalazar en la división de los medianos.
No es aventurado decir que las consecuencias de la actuación de la Comisión 49 todavía se sienten en el deporte local. No sólo aniquiló el presente, sino también que sus acciones hicieron mella en el futuro y por eso la Argentina deportiva nunca terminó de recuperarse del todo de lo que el escritor Victor Lupo definió como Genocidio Deportivo.
Foto 1: Mary Terán de Weiss, una de las deportistas más perjudicadas por las suspensiones.
Foto 2: La selección argentina de básquet campeona del Mundo de 1950. Prácticamente todo el plantel fue sancionado (Image CABB).

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La revolución que no fue

La Fórmula 1 siempre se destacó por ser una categoría propicia para los adelantos tecnológicos en los automóviles. Muchos de ellos primero se dieron en las pistas de carrera y luego saltaron a los coches de calle. Uno de las invenciones más radicales fue la de crear un auto con 6 ruedas. No tuvo grandes logros en sus 2 años de vida, pero le alcanzó para ganarse un lugar en la divisional más importante de los monopostos a nivel mundial.
A finales de la temporada 1970 apareció en el Gran Premio de Canadá un nuevo equipo. Se trataba del Tyrell Racing, que pertenecía al ex corredor británico Ken Tyrell. El joven Jackie Steward al volante dio que hablar porque logró la pole position que le permitió largar en la primera colocación. El comienzo fue alentador, pero el modelo 001 no pudo terminar la carrera el día domingo en Mont-Tremblant. Al año siguiente participaron en todo el torneo y Steward se alzó con el título del mundo, mientras que el equipo se quedó con la Copa de Constructores, que fue el único título que consiguió en sus 28 años de vida.
Después de las conquistas Tyrell comenzaría a divagar por los distintos grandes premios hasta que en 1998 corrió el GP de Japón en Suzuka su última carrera. El nuevo dueño fue Craig Pollock, quien cambió el nombre a British American Racing (BAR).
Más allá de los campeonatos logrados el mayor recuerdo que Tyrell le dejó a la Fórmula 1 fue el revolucionario P34, que hizo más ruido desde lo estético que desde lo mecánico. El ideólogo de este monstruo fue Dereck Gardner, jefe de diseño de la escudería. La idea era colocar 4 ruedas delanteras pequeñas con el objetivo de optimizar la aerodinámica al eliminar las ruedas grandes y así no perder el agarre frontal.
En la teoría era todo muy bonito, pero en la práctica las cosas no salieron como se esperaban. A causa del tamaño de las ruedas de adelante, estas giraban a una velocidad superior a las traseras, que eran normales. Esto provocaba deformaciones en el neumático y un desgaste prematuro. Además los frenos delanteros mostraban una gran tendencia a bloquearse.
El Tyrell P34 debutó en la temporada 1976 y sus 2 pilotos tuvieron un muy buen desempeño logrando importantes colocaciones en el campeonato de pilotos. Jody Scheckter finalizó tercero y Patrick Depallier quedó cuarto. El equipo, en tanto, terminó en la tercero en el Mundial de Constructores. El extra estuvo en que Scheckter ganó el GP de Suecia, siendo la única competencia en la que este peculiar auto llegó primero.
Todo hacía pensar que el panorama para 1977 iba a ser el mejor. No fue así porque todo terminó siendo un verdadero fiasco. Scheckter abandonó el equipo y arribó Ronnie Peterson. Las mejoras introducidas en el coche estuvieron lejos de cumplir las expectativas, por lo que no se obtuvo ningún triunfo y los abandonos fueron cosas frecuentes. A duras penas Tyrell arañó un sexto puesto en la Copa de Constructores.
Para 1978 los Tyrell retornaron a la 4 ruedas, pero las actuaciones continuaron siendo opacas y nunca más volvió a los primeros planos. A finales de la década del 70, principios de los 80, la escudería March reflotó el proyecto, con la diferencia de que las 4 ruedas estaban en la parte de atrás. El plan no prosperó porque la Federación Internacional del Automóvil (FIA) reglamentó que los autos de F1 no debían tener más de 4 neumáticos.
Para esa altura los Tyrell ya definitivamente formaban parte de las tantas curiosidades que guarda la F1 en sus arcones. Los distintos prototipos quedaron olvidados en algún galpón y otros tuvieron más suerte y fueron a parar a un museo. Pero a mediados de la década del 90 volvieron a salir a las pistas.
La FIA creó en 1994 lo que denominó como Historic Formula One Championship. En este campeonato se reúnen coches que hicieron historia en F1 en las décadas del 60, 70 y 80. El certamen, que esta dividido por categorías, consta de 8 fechas que tienen mucho más de exhibición para rememorar viejas épocas que de deportivo, lo cual no esta mal. A bordo de uno de los modelos Tyrell P34 que se recuperaron, el británico Martin Stretton se alzó con el campeonato del año 2000.
Gracias a esta categoría retro, solo apta para fanáticos, el revolucionario auto de carreras continúa compitiendo con cierto éxito. Pilotado por el italiano Mauro Pane ganó el GP histórico de Monza de 2008, que fue la tercera fecha del certamen y también significó el mejor resultado obtenido hasta el momento este año.
Así fue la historia de un coche que buscó romper los moldes establecidos en la Fórmula 1 y en el automovilismo deportivo en general. Quedó sólo en el intento, pero en su andar por las distintos circuitos de Europa todavía sigue siendo una de las atracciones preferidas del publico que todavía añora aquellas carreras que eran de pilotos y no de autos.
Foto 1: La creación de Dereck Gardner en acción durante un Gran Premio.
Foto 2: El Tyrell P34 en una exhibición este año previo al Gran Premio de Mónaco de F1.
El Tyrell P34 en acción en Mónaco
Gran Premio de Mónaco de 1976
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Project 34

Deporte e historieta: cuando dos pasiones se unen

Casi desde sus comienzos, la historieta argentina se ha dedicado a abordar los diferentes aspectos que rodean a la sociedad argentina. Entre la infinidad de temas que ha tocado se encuentra el deporte. Desde los más populares como el fútbol hasta los menos convocantes como el golf, han sido representados en algún momento. Pero el que más material a brindado a guionistas y dibujantes es el boxeo.
A esta actividad se dedicada El Ternero Mamón de las Pampas, uno de los protagonistas de Jimmy y su pupilo, cómic creado por Néstor René González Fossat que dio el puntapié para que comenzara esta relación. La tira, que apareció por primera vez el 12 de marzo de 1924 en la revista Páginas de Columba, trataba sobre las desventuras de El Ternero Mamón de las Pampas, que llegó al boxeo de casualidad, y Jimmy, su manager y entrenador. Este intentaba que su pupilo se tomara en serio la actividad con la intención de acumular dinero a costa de su boxeador, que lo único que obtenía era una derrota tras otra.
El nacimiento de esta tira se dio dentro de un contexto más que favorable para el pugilismo nacional ya que gracias a la campaña que Luis Angel Firpo había realizado en Estados Unidos, en especial en su pelea con el campeón del mundo Jack Dempsey, el boxeo gozaba de una popularidad muy grande.
Otras dos historietas famosas que se introdujeron en el mundo del pugilismo fueron Tucho, de canillita a campeón y el Indio Suárez. El punto de contacto más importante que existía entre ambas historietas era que sus protagonistas provenían de las clases bajas y llegaban a lo más alto del boxeo gracias a la conquista del título del mundo.
Tucho Miranda, protagonista de Tucho, de canillita a campeón, era el ideal de joven que quería la sociedad argentina en la década del 40. El personaje principal era un muchacho de barrio, noble, sin vicios, apegado a su familia, incapaz de realizar una maniobra antideportiva para favorecerse, y con una sola y respetable palabra. Es tal el grado de dignidad que tiene el personaje principal, que en una ocasión sale a pelear con la mandíbula rota porque “el contrato ya estaba firmado”.
Por supuesto, el contrapunto eran los rivales de Miranda, todos inmiscuidos de alguna manera con la mafia y siempre buscando alguna artimaña para perjudicar al protagonista. Tucho, de canillita a campeón, fue escrita por Mariano de la Torre y dibujada por Athos Cozzi y apareció desde los comienzos en la clásica revista Patoruzito.
El Indio Suárez, por su parte, era una creación del genial Héctor Oesterheld y que Carlos Freixas llevaba al papel. El personaje le rendía tributo a dos grandes del pugilismo nacional. En sus gestos se podían encontrar algunos rasgos cercanos a Eduardo Lausse, uno de los preferidos del exigente público que colmaba el Luna Park en la década del 50, y por su apellido se homenajeaba al primer gran ídolo que dio el boxeo local, Justos Suárez, más conocido como El Torito de Mataderos.
La historia transcurre sin ningún tipo de sorpresa hasta que Suárez sufre una lesión que lo aleja de su pasión para siempre. A partir de ese momento, se dedica a entrenar jóvenes boxeadores. Pero con el devenir del relato, contado en primera persona, el Suárez se va alejando cada vez más de su deporte preferido para involucrase en otras actividades que, inclusive, lo llevan a estar en los Juegos Olímpicos. A pesar de tener suculentas ofertas monetarias, Suárez siempre las rechaza porque prefiere dirigir humildes equipos de pueblo.
Tampoco podemos olvidarnos de Mojado, la historieta que se publicó en El Tony, guionada por Robin Wood y dibujada Carlos Vogt. Mojado es la historia de un inmigrante mexicano ilegal en Estados Unidos (así se los llama por tener que cruzar a nado el Río Grande para llegar al país del norte), quien luego de sufrir las mil y una tras la muerte de sus padres, logra triunfar en el sucio mundo del boxeo norteamericano.
Como deporte predilecto de los argentinos, la historieta no podía dejar de lado al fútbol. Quizás el caso más famoso sea el de Clemente que, especialmente durante la época del Mundial, mantiene informado al público desde una óptica diferente a la de los periodistas deportivos. El auge del personaje creado por Caloi fue durante el tristemente célebre Mundial de 1978, en Argentina, en el cual desde sus tiras (y desde la pantalla gigante de los estadios) generó un enfrentamiento con el relator de fútbol José María Muñoz, en plena dictadura militar, sobre el tema de arrojar papelitos en la cancha. La repercusión volvió también para el certamen disputado en México en 1986, torneo ganado por la Argentina y que catapultó a la fama a Diego Armando Maradona. Por esa época tuvo su debut el recordado personaje del Hincha de Camerún.
Otra tira que también se volcó al fútbol fue Gattin, una sátira creada por Jorge Toro que se editó durante el Mundial 78, en la cual distintos animales representaban a los jugadores que participaban en el campeonato. Dick, el artillero fue una historieta argentina que en sus inicios estaba dirigido para los latinos que vivían en Estados Unidos y que dio la vuelta al Mundo hasta llegar a editarse en el diario La Prensa durante la década del 70. Al igual que los cómics de boxeo, se cuenta la historia del muchacho pobre que llega al éxito, pero en este caso existe la diferencia de que en el medio Dick vive diferentes aventuras fuera del campo de juego.
Más adelante en el tiempo, en 1998 para ser más exactos, editorial Ivrea publicó Área, una historieta unitaria escrita por Alejo García Valdearena (quien luego descollaría en la recordada 4 Segundos) e ilustrada por un Pier Brito aún bastante influenciado por el manga. La historia tiene lugar en el futuro, donde se juega un torneo de fútbol hiper-tecnificado, mientras que el fútbol “tradicional” se practica clandestinamente en potreros y canchas abandonadas. Aquí es donde juegan Xeo y Ariadna, dos hermanos que, en una redada policial durante un partido, son capturados y llevados a prisión. Allí Xeo es separado de su hermana y reclutado por un importante empresario, quien lo obliga a jugar para el equipo de su corporación, en el torneo oficial.
Fuera del fútbol y del boxeo se pueden hallar Fitito, creada por Jorge Toro y que le rendía tributo al Fiat 600 y la Vera Historia del Deporte realizada por Oski. También dentro del automovilismo tenemos a Grand Prix, historieta de Ray Collins que se publicó durante mucho tiempo en las revistas de Columba. Algunos de sus dibujantes fueron Alberto Macagno y Eduardo Risso.
Desde que esta unión nació en el lejano 1924, la historieta y el deporte han tenido una relación muy amistosa que le permitió al cómic nacional continuar engrosando su extensa y prestigiosa historia.
Nota que escribí, con la colaboración de Javier Hildebrandt, para en número de febrero de 2006 de la revista Comiqueando.
Imagen 1: Tapa de la revista las travesias de Fitito.
Imagen 2: Portada de Gatlin, que hizo furor durante el Mundial de 1978.
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Basilo: Gatadona es argentino (La Redó!)

El libro que faltaba

A nivel histórico el fútbol tenía una gran deuda pendiente: contar como fue su devenir dentro de los Juegos Olímpicos, el evento cultural, social, político y deportivo que más expectativa genera en todo el mundo. Por lo general la información relacionada a este tema eran vagas referencias en los medios días antes del encendido de la Llama Olímpica o lo publicado en algunas páginas de Internet, no siempre con el rigor períodistico necesario.
De la mano del periodista Eduardo Cantaro ese espacio vacio se tapó con su libro “100 años de fútbol olímpico”. En el mismo se ahonda desde los comienzos como exhibición en los ya lejanos Juegos Olímpicos de París 1900, hasta la celebración del oro argentino en Atenas 2004. Formaciones, partidos, datos curiosos, jugadores y estadísticas, tanto del certamen femenino como masculino, compilados en 320 páginas separadas en 25 capítulos.
Una obra, que refleja casi 7 años de investigación, obligatoria no sólo para los fanáticos del fútbol, sino también para los amantes del olimpismo. Para más datos o para contactar al autor ingresar a su blog.

El equipo que desapareció

La Organización de Intercambio Deportivo Germano-Asiático (AGSEP, en alemán) es una entidad no gubernamental que desde 1988 se encarga de ayudar a los países pobres del sudoeste asiático por medio del deporte. Para recaudar fondos esta institución organizó en septiembre de 2004 un torneo de handball en Baviera con la participación de algunos equipos germanos de categorías  amateurs y de la selección de Sri Lanka, una pequeña isla ubicada al sur de Asia. Cuando todo estaba armado para ser una fiesta, se transformó en un dolor de cabeza para los organizadores que se llevaron la desagradable sorpresa que los invitados asiáticos se habían fugado del hotel.

A raíz de la nula tradición que tienen en este deporte, era de esperar que los visitantes de Asía no demostran demasiadas virtudes dentro de la cancha, cosa que finalmente se cumplió. Además, evidenciaban un total desconocimiento de puntos básicos del reglamento. Por eso muchos empezaron a sospechar si realmente eran jugadores de handball. Al no perseguirse un fin comercial o deportivo, nadie le prestó demasiada atención a este hecho, es más, hasta resultaba pintoresco. Una vez finalizada la primera fase comenzaron los inconvenientes para la gente de la AGSEP porque los 23 integrantes del plantel más el cuerpo técnico desaparecieron. En el lugar en donde se hospedaban dejaron su equipaje y una nota agradeciendo la hospitalidad germana, pero sin ningún dato sobre cuál iba a ser su destino.

Las autoridades alemanas comenzaron la búsqueda del equipo ceilandés, pero no consiguieron ningún resultado satisfactorio. Algunas pistas indicaban que se habrían fugado a Francia o a Italia, pero nunca hubo nada concreto. Las cosas empeoraron cuando el Comité Olímpico de Sri Lanka confirmó que el país no tenía una selección de handball y que en la isla de 20.743.000 habitantes este es un deporte que no existe.

Supuesta selección de Sri Lanka antes de un partido. (BBC)

La situación le produjo un gran enojo a Dietmer Doering, ministro de deportes de Alemania, que ante la prensa dijo que esta iba a ser la última vez que ayudaba a un equipo de Sri Lanka a competir en suelo teutón. En tanto, la gente de la AGSEP se vio sorprendida y superada por la situación ya que en todo este tiempo que llevan trabajando en colaboración con países asiáticos nunca vivieron una situación similar.

A pesar de que Heidi Jung, embajador alemán en la Lágrima de la India, afirmó que los papeles de todos los integrantes del combinado estaban en orden y que tenían un Visa de turista que les permitía estar como legales en Europa durante un mes, el gobierno de la nación asiática confirmó que nunca autorizó el viaje a Alemania.

Lo cierto es que a 4 años de la desaparición de la supuesta selección de handball de Sri Lanka no hubo ningún tipo de rastro sobre sus integrantes que, con seguridad, continúan dando vuelta por el Viejo Continente como ilegales.

Como otras tantas historias de vida esta aventura del inventado combinado de Sri Lanka será llevada al cine. El largometraje se llamará Machan y se estrenará el 30 de octubre de este año en Alemania. La dirección esta a cargo del italiano Uberto Pasolini, que saltó a la fama mundial cuando produjó The Full Monty, cuya trama trataba de 4 mineros escoceses que se quedaron desocupados y para ganar dinero comenzaron a trabajar como strippers.

La Joya de la Corona (Cricket: El deporte olvidado-Segunda Parte)

Inglaterra tiene la particularidad de ser un país con una cultura que respeta de manera tajante sus tradiciones, por eso no es extraño que el cricket, juego nacional de aquellas tierras, mantenga las costumbres tanto en Argentina como en el resto de los lugares en donde exista este deporte. Dentro del cricket nacional el acontecimiento más legendario es el encuentro que enfrenta a los combinados del Norte y del Sur. Este cotejo anual se disputa, con algunas interrupciones, desde 1891 y se destaca por ser uno de los eventos deportivo más viejo del país.
Cuando se comenzó a jugar al cricket en Argentina, muchos de los partidos que se disputaban enfrentaban a equipos con nombres ficticios colocados para la ocasión. Estos cotejos servían como excusa para entretener al público que se reunía para encontrarse con amigos o familiares durante los fines de semana o feriados.
Algunos de los equipos recibían el nombre de Liberales, Conservadores, Campo, Ciudad o simplemente se colocaban los apellidos de los capitanes, costumbre que todavía se mantiene para cotejos informales. La primera vez que se hizo mención a un partido entre Norte y Sur fue en 1869. Este encuentro puede considerarse como el antecedente inmediato al choque que se estableció de forma definitiva 22 años después.
Así como la mayoría de las reuniones deportivas de aquellos años, la cancha del Buenos Aires Cricket Club (BACC) en Palermo fue la sede de la primera edición oficial de la tradicional disputa. El resultado fue favorable para los norteños, pero con una controversia. Como había muchos jugadores de muy buena calidad, se decidió incluir a los representantes del Rosario Athletic Club en el conjunto sureño, que en la previa se presentaba como el más débil de los dos. Esta decisión molesto a los cricketeros llegados desde Santa Fe, que no pudieron evitar la derrota de su combinado. Para la siguiente edición, integraron la selección norteña.
Como ocurrió con los torneos locales, este tradicional enfrentamiento cayó en un vació en cuanto a su nivel cuando la mayoría de los jugadores ingleses retornó a su tierra para combatir en la Segunda Guerra Mundial. Por esta razón, durante este período se temió que el partido desapareciera.
Además, clubes habituales como el CASI, Atlético del Rosario o el mismo BACC dejaron de la lado la actividad por la falta de interés de sus socios y concentraron toda su atención en el rugby y en el hockey sobre césped. Esto parecía ser una clara señal de que el Norte versus el Sur tenía los días contados.
Durante la década del 70 se observó un leve repunte en el nivel de juego, en especial en el interior. Esto ayudó para que el ya tradicional partido se mantuviera en pie. A partir de ese momento, la Asociación del Cricket Argentino (ACA) comenzó un intenso trabajo en las divisiones inferiores para que la calidad del juego se incrementara y se aproximara a la que hubo en comienzos del siglo XX.
Con el comienzo de los 90, la ACA estableció el trofeo Donald Forrester al mejor jugador de cada partido conocido como La Joya de la Corona y que todos los años tiene lugar en una cancha distinta. En 2008, se celebró en Belgrano Athletic con una particularidad. Como sucede con los Test Match internacionales, este encuentro se celebrá en 3 días. Pero la lluvia se hizo presente debió reprogramarse y hacer una versión más acotada porque disputó en un sólo días, tras la aprobación de los capitanes. Finalmente el Sur se llevó el triunfo.
En la actualidad, el conjunto del Norte esta integrado por jugadores del Hurlingham Club, Belgrano Athletic Club y del Colegio San Jorge. Mientras que, por su parte, el representativo del Sur esta conformado por jugadores de Lomas Athletic, San Albano y del Colegio San Jorge de Quilmes. A raíz del crecimiento del cricket entre las mujeres, se ha decidió crear la versión femenina del clásico choque entre el Norte y el Sur. También hay una versión sub-19.
Como ocurre desde hace más de 100 años, cerca del final de la temporada se volverán a ver las caras estos tradicionales oponentes para volver a protagonizar este clásico del cricket argentino.

La pelea por el futsal

La organización deportiva a nivel mundial muchas veces se presenta como una maraña difícil de comprender. El ejemplo más conocido es el del boxeo, que cuenta con cuatro entidades de relevancia más otras de segundo orden. A esto hay que sumarle las que se dedican a regular exclusivamente la actividad femenina y la AIBA que se encarga de las competencias amateurs, entre ellas los Juegos Olímpicos. Un caso similar y poco conocido es el del futsal.

La disputa en el futsal se da entre dos partes que poseen un poderío económico y estructural muy dispar. Por un lado aparece la FIFA, quizás la federación deportiva más poderosa del mundo; en el otro la débil y recién nacida Asociación Mundial de Futsal (AMF).

El futsal nació a comienzos de la década del 30 en Uruguay como una creación del argentino Juan Carlos Ceriani. La idea surgió cuando Ceriani observó que los chicos utilizaban canchas de básquet para despuntar el vicio de patear una pelota porque cada vez existían menos terrenos libres en las calles de Montevideo. Para crear la nueva modalidad, este profesor de educación física de la Asociación Cristiana de Jóvenes (ACJ) tomó elementos del básquet y del fútbol para crear un nuevo deporte.

Al igual que el voley y el básquet, el futsal se empezó a expandir por el resto del continente de la mano de la ACJ y ganó muchos adeptos en Brasil y Argentina. Luego pasó a Europa, en donde fue muy bien recibido en lugares como Holanda o Rusia ya que les permitía a los jugadores continuar jugando durante el crudo invierno. El arribo del futsal al Viejo Continente fue el espaldarazo definitivo para llegar al resto del mundo.

Ante la notoria expansión apareció la necesidad de crear una entidad a nivel internacional que se encargara de fomentar y regular el deporte porque no existía un reglamento fijo. Este agujero lo taparon los brasileños Joao Latufo y Julián Haranczyk cuando en 1971 crearon en San Pablo la Federación Internacional de Futsal (FIFUSA).

Durante su corta historia esta organización adquirió reconocimientos de diversos comités olímpicos nacionales, pero ninguno con peso dentro del Comité Olímpico Internacional (COI). Esta situación llevó a que la FIFUSA tuviera un rol secundario en el contexto de las federaciones deportivas internacionales lo cual, además, dificultó su existencia.

A mediados de la década del 80 la FIFA empezó a fijar la atención en lo que consideraba una variante del fútbol y creó la Comisión de Fútbol 5 para organizar torneos. El nivel de estas competencias eran muy pobres y desde Zurich comenzaron a presionar a la FIFUSA para que se integrara a sus filas. “Todo lo que es fútbol nos pertenece”, decía Joao Havelange, en ese momento presidente de FIFA. “El futsal es un deporte diferente al fútbol”, retrucaban desde San Pablo y ponían el ejemplo del tenis y el tenis de mesa.

Con motivo de la celebración del centenario de la federación holandesa de fútbol, la FIFA organizó en 1989 su primer mundial de futsal que ganó Brasil. La FIFUSA ya tenía una competencia similar desde 1982.

De la mano de un poderoso aparato económico y de marketing, el futsal FIFA adquirió mayor popularidad en todo el mundo, en especial en Brasil, Italia y España, que inmediatamente se destacaron como las grandes potencias.

La FIFA insistió en absorber la estructura de la FIFUSA y en varias oportunidades desde Suiza se dijo que habían llegado a un acuerdo para fusionarse, pero desde San Pablo lo negaban rotundamente.

Algunos miembros de la FIFUSA cedieron a la presión y cambiaron de bando. Dicha organización sobrevivió hasta el 28 de noviembre de 2002 cuando finalmente se disolvió. El 1 de diciembre de ese mismo año viejos directivos más algunos nuevos crearon la AMF, que se encargó de tomar la posta de lo que dejó el desaparecido órgano que regulaba el futsal. A parte de cambiar el nombre, hubo una mudanza de San Pablo a Asunción.

Sin dudas en esta puja la FIFA corre con una ventaja muy amplia a la hora de desarrollar al futsal ya que es una marca registrada en el mundo deportivo, tiene acceso a lugares que la AMF no tiene y, sobre todo, cuenta con un fuerte caudal económico.

Foto 1: Partido entre Brasil y Ucrania en el Mundial de FIFA China Taipei 2004.
(FIFA.com)
Foto 2: Partido de la selección argentina bajo las reglas de la AMF.
(fefusamendoza.com)

Links relacionados
Confederación Argentina de Fútsal
Futsal AFA
Futsal FIFA