La revolución que no fue

La Fórmula 1 siempre se destacó por ser una categoría propicia para los adelantos tecnológicos en los automóviles. Muchos de ellos primero se dieron en las pistas de carrera y luego saltaron a los coches de calle. Uno de las invenciones más radicales fue la de crear un auto con 6 ruedas. No tuvo grandes logros en sus 2 años de vida, pero le alcanzó para ganarse un lugar en la divisional más importante de los monopostos a nivel mundial.
A finales de la temporada 1970 apareció en el Gran Premio de Canadá un nuevo equipo. Se trataba del Tyrell Racing, que pertenecía al ex corredor británico Ken Tyrell. El joven Jackie Steward al volante dio que hablar porque logró la pole position que le permitió largar en la primera colocación. El comienzo fue alentador, pero el modelo 001 no pudo terminar la carrera el día domingo en Mont-Tremblant. Al año siguiente participaron en todo el torneo y Steward se alzó con el título del mundo, mientras que el equipo se quedó con la Copa de Constructores, que fue el único título que consiguió en sus 28 años de vida.
Después de las conquistas Tyrell comenzaría a divagar por los distintos grandes premios hasta que en 1998 corrió el GP de Japón en Suzuka su última carrera. El nuevo dueño fue Craig Pollock, quien cambió el nombre a British American Racing (BAR).
Más allá de los campeonatos logrados el mayor recuerdo que Tyrell le dejó a la Fórmula 1 fue el revolucionario P34, que hizo más ruido desde lo estético que desde lo mecánico. El ideólogo de este monstruo fue Dereck Gardner, jefe de diseño de la escudería. La idea era colocar 4 ruedas delanteras pequeñas con el objetivo de optimizar la aerodinámica al eliminar las ruedas grandes y así no perder el agarre frontal.
En la teoría era todo muy bonito, pero en la práctica las cosas no salieron como se esperaban. A causa del tamaño de las ruedas de adelante, estas giraban a una velocidad superior a las traseras, que eran normales. Esto provocaba deformaciones en el neumático y un desgaste prematuro. Además los frenos delanteros mostraban una gran tendencia a bloquearse.
El Tyrell P34 debutó en la temporada 1976 y sus 2 pilotos tuvieron un muy buen desempeño logrando importantes colocaciones en el campeonato de pilotos. Jody Scheckter finalizó tercero y Patrick Depallier quedó cuarto. El equipo, en tanto, terminó en la tercero en el Mundial de Constructores. El extra estuvo en que Scheckter ganó el GP de Suecia, siendo la única competencia en la que este peculiar auto llegó primero.
Todo hacía pensar que el panorama para 1977 iba a ser el mejor. No fue así porque todo terminó siendo un verdadero fiasco. Scheckter abandonó el equipo y arribó Ronnie Peterson. Las mejoras introducidas en el coche estuvieron lejos de cumplir las expectativas, por lo que no se obtuvo ningún triunfo y los abandonos fueron cosas frecuentes. A duras penas Tyrell arañó un sexto puesto en la Copa de Constructores.
Para 1978 los Tyrell retornaron a la 4 ruedas, pero las actuaciones continuaron siendo opacas y nunca más volvió a los primeros planos. A finales de la década del 70, principios de los 80, la escudería March reflotó el proyecto, con la diferencia de que las 4 ruedas estaban en la parte de atrás. El plan no prosperó porque la Federación Internacional del Automóvil (FIA) reglamentó que los autos de F1 no debían tener más de 4 neumáticos.
Para esa altura los Tyrell ya definitivamente formaban parte de las tantas curiosidades que guarda la F1 en sus arcones. Los distintos prototipos quedaron olvidados en algún galpón y otros tuvieron más suerte y fueron a parar a un museo. Pero a mediados de la década del 90 volvieron a salir a las pistas.
La FIA creó en 1994 lo que denominó como Historic Formula One Championship. En este campeonato se reúnen coches que hicieron historia en F1 en las décadas del 60, 70 y 80. El certamen, que esta dividido por categorías, consta de 8 fechas que tienen mucho más de exhibición para rememorar viejas épocas que de deportivo, lo cual no esta mal. A bordo de uno de los modelos Tyrell P34 que se recuperaron, el británico Martin Stretton se alzó con el campeonato del año 2000.
Gracias a esta categoría retro, solo apta para fanáticos, el revolucionario auto de carreras continúa compitiendo con cierto éxito. Pilotado por el italiano Mauro Pane ganó el GP histórico de Monza de 2008, que fue la tercera fecha del certamen y también significó el mejor resultado obtenido hasta el momento este año.
Así fue la historia de un coche que buscó romper los moldes establecidos en la Fórmula 1 y en el automovilismo deportivo en general. Quedó sólo en el intento, pero en su andar por las distintos circuitos de Europa todavía sigue siendo una de las atracciones preferidas del publico que todavía añora aquellas carreras que eran de pilotos y no de autos.
Foto 1: La creación de Dereck Gardner en acción durante un Gran Premio.
Foto 2: El Tyrell P34 en una exhibición este año previo al Gran Premio de Mónaco de F1.
El Tyrell P34 en acción en Mónaco
Gran Premio de Mónaco de 1976
Link relacionado
Project 34

2 Respuestas a “La revolución que no fue

  1. EdS7G, gran post y gran blog, la verdad que muy muy bueno, un día tendrías que hacerte un post sobre ronnie peterson.
    Sobre Ken Tyrrel y su escudería habría que agregar que fue un cruzado contra los motores turbo, y en un momento llegó a ser el único equipo que no los usaba. Igualmente cuando se prohibieron los mismos el equipo no pudo recuperar sus resultados de los primeros 70s

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