Sangre en la pileta

La Revolución Húngara de 1956 es uno de los momentos más trascendentes de la historia de esa nación. Cansados de que el gobierno estalinista controlado por la URSS estuviera a cargo del estado, la gente salió a la calle para protestar. Todo terminó abruptamente con la furiosa intervención de las tropas soviéticas. Como sucedió en infinidad de ocasiones, esta situación política se hizo palpable en un encuentro deportivo. En este caso fue cuando se enfrentaron las selecciones de waterpolo de ambos países en los Juegos Olímpicos de Melbourne de ese mismo año, que pasó a la historia por ser uno de los encuentros más violentos del olimpismo. Se lo inmortalizó como el Partido de la Sangre en el Agua.

El 23 de octubre de 1956 una manifestación liderada por estudiantes y escritores se dirigió al Parlamento Húngaro para pedir la liberación del control de la Unión Soviética, que había establecido soldados en Hungría desde el final de la Segunda Guerra. Una delegación de manifestantes se encaminó a una radio para hacer un llamamiento, pero fueron detenidos y encarcelados. Ante esta situación millones de personas salieron a las calles de Budapest para apoyarlos y pedir su liberación. Mientras esto sucedía la Policía Política –ÁVH en húngaro- abrió fuego a mansalva contra la gente produciendo heridos y muertes. Esa fue la gota que rebalsó el vaso porque la tensa situación llegó a un punto de no retorno.

La revuelta duro varias semanas y se extendió rápidamente por todo el país. El gobierno conducido por el Partido Comunista fue derrocado. Los civiles se habían organizado y combatían de igual a igual a las milicias soviéticas y a la ÁVH. Aquellos que pertenecieron al régimen saliente fueron encarcelado o fusilados. También se disolvió la ÁVH, se convocó a elecciones libres y se rompió cualquier lazo diplomático con la URSS.

Desde ya que todo esto cayó pésimo en Moscú. Tras muchas negociaciones el 1 de noviembre los tanques de la URSS apostados en Hungría salieron del letargo. Entre el 4 y el 10 del mismo mes Budapest sufrió una infinidad de ataques, tanto aéreos como por tierra, que abortaron de manera brutal la revolución. Hasta la vuelta de la democracia estuvo prohibido tocar el tema en Hungría. Hoy esa fecha es considerada una fiesta nacional.

Mientras todo esto sucedía en la ciudad atravesada por el río Danubio, la selección de waterpolo se encontraba ajustando detalles de cara a los Juegos Olímpicos que se avecinaban con el objetivo de retener el oro obtenido en Helsinki 1952. Mucho antes de lo planeado el plantel fue sacado de territorio húngaro y llevado a Praga, desde donde emprendieron el viaje hacía Australia. Recién allí se enteraron que la revolución había fracasado.

En cada presentación de Hungría, la gran potencia histórica del waterpolo, era alentada no sólo por sus hinchas, que se dividían entre atletas y, mayormente, exiliados, sino también por el público australiano, que a raíz de la situación que estaban pasando (muchos no tenían ninguna información sobre sus familiares y amigos) en cada presentación se ponía del lado de ellos.

Tras una primera fase sin contratiempos (victorias holgadas sobre Estados Unidos y Gran Bretaña) en la anteúltima fecha de la segunda fase, los húngaros se encontraron con los soviéticos. Los dos equipos llegaban invictos y el resultado era clave para las aspiraciones de alcanzar el oro olímpico. Sin embargo, a raíz del contexto que rodeaba al encuentro, las estadísticas importaban poco, especialmente para Hungría porque ganar era una cuestión de honor que iba más allá de lo deportivo. “Sentíamos que estábamos jugando no sólo por nosotros, sino por todo nuestro país”, explicó después del encuentro Ervin Zador, personaje central en esta historia.

Ya de por sí el waterpolo es un juego muy físico, pero en esta ocasión la intensidad fue aún mayor. Muchos golpes, roces por doquier y un clima en las tribunas muy tenso. Al grito de “Hajra Magyarck” (vamos Hungría) los húngaros alentaban a su equipo flameando su bandera sin el escudo soviético, tal como habían hecho los manifestantes cuanto tomaron las calles de Budapest. “El plan era el siguiente: nosotros jugamos, ellos pelean. Hablábamos su lengua, así que podíamos hablarles. Los insultamos a ellos y a sus familias. Así que pronto estaban peleando”, reconoció Zador tiempo después.

A falta de 1 minuto para el final la temperatura llegó a su punto máximo. Hungría ganaba 4-0 y del intercambio de palabras pasaron a los hechos. Zador se puso a discutir muy fuerte con Valentin Prokopov, jugador rival. “Le dije que el era un perdedor y que en su familia también eran unos perdedores”, recordó Zador que le dijo a su contrincante, quien sin dudarlo le propinó un certero golpe al húngaro, que le causó un profundo corte en el parpado derecho.

El agua que rodeaba al futuro formador del mítico Mark Spitz se tiño de rojo. La seguridad se vio obligada a actuar porque había espectadores dispuestos a emular al gran ídolo magiar, el boxeador Laszlo Papp, que el día anterior se había colgado la tercera medalla dorada consecutiva en los Juegos Olímpicos. Por supuesto que entre los jugadores las trompadas no tardaron en aparecer y los árbitros inmediatamente suspendieron el partido.

Al mismo tiempo Zador salía de la pileta con la cara bañada en sangre produciendo una de las imágenes más dramáticas que recuerde el olimpismo moderno. En los escritorios Hungría fue confirmado como ganador del partido y al día siguiente, sin Zador en la pileta, superaron a Yugoslavia 2-1, quedándose con el primer lugar del podio.

Esta fue la última vez que estos jugadores estuvieron juntos porque la mayoría desertó. Entre ellos Zador, quien se fue a vivir a Estados Unidos, a pesar que Australia le había ofrecido asilo político.

Como sucede con muchas otras historias, esta también llegó al cine en dos formatos diferentes durante 2006, año en que se cumplió el 50 aniversario del Partido de la Sangre en el Agua. Uno de ellos fue la ficción Children of Glory, en la cual se relatan los hechos acontecidos durante la Revolución Húngara y que sucedió en el partido de waterpolo. El otro fue un documental llamado Freedom’s Fury, producido por Quentin Tarantino y Lucy Liu. “Es la mejor historia que jamás me han contado”, dijo el director de Kill Bill y Pulp Ficction. El narrador es Spitz y tiene como protagonista a Zador, al que le perdura la cicatriz del golpe.

A pesar que en el informe oficial de Melbourne 1956 increíblemente se omite lo sucedido ese 6 de diciembre, el choque entre húngaros y soviéticos mostró nuevamente como la política internacional tiene un papel importante cada vez que los Juegos Olímpicos saltan a la escena mundial.

Foto 1: Los rebeldes tomando un tanque soviético durante la revuelta.
Foto 2: Ervin Zador saliendo de la pileta después de recibir el golpe.

Escena de la película Children of Glory en la que se reproduce el partido entre Hungría y URSS

Trailer de Freedom’s Fury

Links relacionados
A bloody war that spilled into the pool (Sport Illustrated)
Water Polo; Raw Emotion And Spilled Blood of ’56 (New York Times)
Página official de Freedom’s Fury

2 Respuestas a “Sangre en la pileta

  1. Pingback: Hungria vs Urss Guerra en Olimpiadas | LAINFORMACION GRATIS ESPAÑOL

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s