Heridas que no cierran

Esta claro que una guerra deja consecuencias de todo tipo, en especial entre la gente común, que siempre es la más afectada en un conflicto bélico. Los tratados entre los estados nacionales nunca son suficientes porque los resentimientos se mantienen a lo largo del tiempo y suelen ser demasiados complicados de eliminar. En este aspecto, uno de los lugares más álgidos es la zona de los Balcanes, en donde todavía está a flor de piel lo ocurrido  especialmente durante la década del 90 con la guerra que llevó al desmembramiento de Yugoslavia. Como ocurre a menudo, estás situaciones se ven reflejadas en el deporte. Casi en paralelo en una misma semana se vivieron dos situaciones relacionadas, separadas una de la otra por miles de kilómetros.
Melbourne, al igual que la mayoría de las ciudades australianas, se construyó al ritmo de los inmigrantes o refugiados que escapaban de sus países tras la Segunda Guerra Mundial. Así fue como llegaron, principalmente, italianos, griegos y yugoslavos, que eligieron instalarse en la segunda ciudad más poblada de Australia detrás de la capital Sydney. Los rencores entre las etnias de los Balcanes que arrastraban de su lugar de origen se mantuvieron y en algunos casos pasaron de generación en generación.
Estos resquemores salieron a la luz una vez más durante el último Abierto de Australia con los disturbios entre hinchas serbios y bosnios, rompiendo el habitual clima festivo que rodea al primer Grand Slam del año.
Por la tercera ronda del cuadro masculino el serbio Novak Djokovic, número 3 del mundo y campeón aquí en 2008, se enfrentó a Amer Delic, estadounidense de origen bosnio. Entre los tenistas el enfrentamiento no pasó más allá de la rivalidad deportiva, pero en las tribunas las parcialidades se intercambiaron cantos y gritos en reiteradas ocasiones, especialmente durante los cambios de lado. La situación llegó a mayores más tarde en la entrada del Melbourne Park, predio en el cual se desarrolla el torneo.aussieriot_3
Luego del encuentro que ganó Djokovic, ambos bandos se encontraron en el sector conocido como Garden Squeare. Al principio sólo fueron improperios, pero rápidamente pasaron a la acción lanzándose sillas y cuanto objeto tuvieran a mano, armando un descalabro en una de las zonas de descanso. El odio existente por las consecuencias de la guerra, más las excesivas cantidades de alcohol, conformaron un combo explosivo para que estallaran los incidentes.
La policía de Melbourne arrestó alrededor de 20 personas e informó que una mujer que no tenía relación con la reyerta fue internada sin sufrir heridas severas. Esta no es la primera vez que suceden hechos de estas características en el Abierto de Australia. Hubo enfrentamientos menores cuando Delic venció al estadounidense Taylor Dent en la primera ronda y 2 años atrás hinchas bosnios y serbios también estuvieron involucrados en una situación similar.
Los tenistas salieron a bajar los ánimos, aunque Djokovic, considerado un héroe nacional en su país, prefirió no hablar mucho del tema: “Si empiezo a perder mis energías en esas cosas, voy a perder mi foco de lo que esa bien”, expresó. El año pasado había salido a hablar casi en cadena nacional sobre la situación de Kosovo poniéndose en contra de la separación de este territorio.
Mientras tanto en Croacia se daba otro suceso que unía al deporte con el conflicto de los Balcanes. Hasta el domingo se disputó en 7 ciudades croatas el Mundial masculino de handball. Uno de los 24 participantes fue Serbia, con la particularidad de que por primera vez hinchas de aquel país pudieron viajar a suelo croata para alentar a un representativo de su nación.
La fase clasificatoía la jugó en Porec, una tranquila ciudad al oeste de Croacia y que no sufrió demasiado la guerra en los 90. Por eso la delegación tuvo una estadía tranquila mientras duró su actuación en dentro del Grupo D, en donde terminó segundo detrás de Dinamarca, el campeón europeo. Esto le valió el pasaje a la siguiente instancia, que se disputó en Zadar. Aquí fue donde empezaron los dolores de cabeza.
Esta ciudad de la provincia de Dalmacia se vio muy afectada por lo ocurrido durante la década pasada. Los bombardeos serbios fueron una constante, por lo cual las heridas todavía no cerraron del todo y existe un espíritu antiserbio muy importante, representado por grupos de extrema derecha. Uno de ellos, denominado Tornado, comunicó que los hinchas serbios “no serán bienvenidos a Zadar”. Desde ya que esto preocupó de sobremanera a la organización y a las fuerzas de seguridad.
“Fue una sensación terrible. Estás en un Mundial y la policía debe vigilarte todo el día, explicando que podés ser agredido. No pudimos dar un paso sin la policía”, contó el arquero Dimitrije Pejanovic y quien definió la estadía como “un campo de concentración”. Los inconvenientes para la delegación serbia comenzaron ni bien llegaron por una amenaza de bomba al hotel en donde se hospedaban. Finalmente fue sólo una falsa alarma. Mientras tanto varios ciudadanos se quejaban por tener que ver la bandera Serbia en la plaza principal de Zadar.
Por ser una de las sedes del Mundial, el municipio decidió colocar los estandartes de las seis selecciones que iban a tomar parte del Grupo 2. A raíz de los innumerables pedidos y gestos de rechazo por la presencia del símbolo serbio, se optó por sacar todo. Esto causo molestia en el equipo de Serbia, por lo que decidieron no asistir a una recepción organizada por la intendencia en forma de protesta. “Me gustaría alabar a la organización del campeonato, pero lo sentimos por la decisión de haber retirado las banderas de la Plaza del Pueblo. Por esto no participamos del evento”, explicó a la prensa Velimir Marjanovic, presidente de la federación serbia de handball.
En sus presentaciones en Zadar, en donde registró 1 empate y 2 caídas, Serbia jugó con un clima hostil y cada vez que el público pudo les hizo sentir el rigor de que verdaderamente eran visitantes con cánticos en contra o abucheos. No hubo hechos de violencia importantes, como se pensó que podía llegar a pasar. El único informado fue el de un seguidor macedonio que fue agredido con un bate de beisbol, que sólo le causó heridas menores. Al parecer los agresores lo habrían confundido con un serbio.
Las bombas y los fatídicos disparos de las metralletas por suerte se acallaron hace ya bastante tiempo, pero las secuelas que dejó un enfrentamiento armado tan atroz como el que ocurrió en los Balcanes, siguen muy latentes.

Foto 1: La policía intentando separar la pelea entre serbios y bosnios que ocurrió  en el Abierto de Australia. (Down the Line!)
Foto 2: La selección serbia de handball la pasó mal en los días que estuvo en Zadar durante el Mundial Croacia 2009. (daylife.com)

Fuentes/Links relacionados
The low down: Violent eruption between Serb+Bosnian fans mar Aussie Open again (Down the Line!)
Australian Open explodes into ethnic violence (Herald Sun)
Serbia vs. Bosnia, o un simple partido de tenis (Tic Espor)
La llegada de la selección serbia preocupa a los organizadores (Marca)
La selección serbia se sintió en Croacia como en un “campo de concentración” (Marca)
Falsa amenaza de bomba contra el hotel del equipo serbio (Marca)
Serbs refuese Zadar Mayor’s reception (javno.com)
Bomb alert in handball player’s hotel (javno.com)
Mayor orders removal of flags from handball event (USA Today)
Zadar “Welcomes” Serbian National Team (Team Handball News)

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