El lado oscuro del campeón

Muchos historiadores del tenis no dudan en calificar a Bill Tilden como la primera gran estrella del ex deporte blanco. Con un saque y una derecha muy potentes, dominó buena parte de la década del 20 entre los amateurs y también se hizo notar como profesional a principios de los 30. La foja de servicio es admirable: 7 veces ganador del US Open, 3 de Wimbledon y cumplió un papel protagónico para que Estados Unidos ganará la Copa Davis de forma consecutiva entre 1920 y 1926. Así como en las canchas por momentos resultó invencible, fuera de ellas terminó siendo un perdedor.

Tilden, que provenía de una familia con lejanos ancestros en la realeza británica, fue una pesadilla para sus rivales. “Nunca pude derrotar a ese hijo de perra”, expresó en una ocasión William Johnston, que perdió 5 veces, 4 de ellas al hilo, la final del Abierto de Estados Unidos con Big Bill. “No hay dudas que Tilden dominó su era tanto o más que ningún otro, excepto por Roger Federer”, expresó Frank Deford, periodista y autor de la biografía Big Bill: The Triumphs and the Tragedy.

No sólo sobresalía como un jugador excepcional no muy adepto a subir a la red, sino que también se destacaba por prestarle especial atención a la vestimenta que utilizaba para jugar. Cuenta la leyenda que en una ocasión salió a jugar con un  saco de piel de camello. El aspecto estético fue una de las cosas con las que encandiló al público de Wimbledon.

Tilden filmando un video instructivo para la Metro Goldwyn Mayer. (Cordis Images)

Paralelamente cumplió un rol de precursor y de estudioso del juego. El nacido en Filadelfia el 10 de febrero de 1893 fue uno de los fundadores de la Professional Tennis Player Association, lo que podría considerarse un antecedente a lo que es la actual ATP. Como autor escribió dos libros: Como jugar al tenis y Punto de partido y el efecto de la pelota, este último junto a otros dos históricos jugadores: Jack Kramer y John Newcombe.

“Había varios rumores flotando acerca de su sexualidad”, le dijo al New York Times Kramer, campeón de Wimbledon en 1947 y del US Open en 1946 y 1947. Los comentarios eran ciertos: Tilden era homosexual. Ese no era un problema, al fin y al cabo era una decisión personal sobre qué hacer con su vida sexual. La cuestión era que en 1946 se lo encontró culpable por haber abusado de un menor que había conocido en el Los Angeles Tennis Club. El descubrimiento lo hizo un policía que notó movimientos extraños en un auto detenido en una esquina.

“Fue el caso más difícil que tuve”, reconoció Richard Maddox, un experimentado abogado de celebridades. El psiquiatra que estudió el caso en el informe sobre Tilden escribió: “Mientras que por afuera parece normal, por dentro básicamente es un neurótico y en algunos aspectos algo inmaduro. Este hombre debería ser considerado como alguien que esta mentalmente enfermo”. El jurado condenó a Tilden a 1 año de prisión.

Maddox intentó apelar la sentencia, pero Tilden se negó y pidió que la pena se aplicara de manera inmediata. Así, el tenista al que alguna vez se consideró como el número 1 del mundo, ahora era el número 9413 en una cárcel del condado. Luego de una semana tras las rejas fue trasladado a la granja Castaic Honor, un par de kilómetros al norte de Los Angeles, para realizar trabajos forzados. Siete meses más tarde salió bajo palabra.

Para ese momento Tilden era casi un paría. De los amigos que había cosechado en Hollywood o en Broadway, en donde llegó a actuar en algunas comedias musicales, quedaban muy pocos. Uno de ellos era Charles Chaplin, que no dudó en abrirle las puertas de su mansión cada vez que lo necesitó. En el Germantown Cricket Club, lugar en donde empezó a dar los primeros raquetazos, las cuadros en los que aparecía Tilden fueron descolgados. Quien supo vivir rodeado de fama y halagos había sido aislado.

El poco reconocimiento que le quedaba a Tilden lo terminó de dilapidar en 1949. El 28 de enero de aquel año le hizo una propuesta sexual a un menor en la calle. Otra vez tras las rejas, esta vez por violar la probation que le había aplicado la Justicia. “Bueno, acá esta Bill Tilden otra vez”, dijo el carcelero cuando lo vio llegar. “Si, Tilden otra vez acá”, le respondió este.

Suzanne Lenglen y Tilden, protagonistas centrales del tenis en la década del 20.

Lo dejaron libre en diciembre. Días más tarde la agencia de noticias Associated Press publicó una encuesta que lo dio como uno de los mejores deportistas de la primera mitad del Siglo XX junto a, entre otros, Jack Dempsey, aquel que protagonizó con Luis Ángel Firpo una de las peleas más celebres de la historia del boxeo, o Babe Ruth, que con la camiseta de New York Yankees se convirtió en la gran leyenda del deporte estadounidense.

En 1953 hubo un intento de rearmar su vida. Por intervención de un amigo se logró organizar un torneo profesional en el Beverly Wilshire Hotel de Beverly Hills. Tilden, semi retirado, hizo las veces de co promotor y su imagen sirvió para atraer jugadores, publicidad y gente del espectáculo. Después de mucho tiempo las risas volvieron a la cara de Big Bill.

A pocos días de comenzar a jugar el dueño del hotel llamó a Frank Feltrop, organizador del certamen, y le explicó que había recibido una carta de ciudadanos enojados por la presencia de Tilden y que no iba a permitir que a su empresa se la relacionara con un ex convicto por abuso de menores, por lo que no aceptaba prestar sus canchas para la disputa del denominado National Professional Hardcourt Championships. “Lo lamento Bill, no puedo hacer nada”, fue lo poco que Feltrop le pudo decir a Tilden cuando le informó la amarga noticia.

Tilden se recluyó en la mansión de Chapin, quien ya no estaba en Estados Unidos. Usaba las canchas para enseñar a un puñado de alumnos que progresivamente iba en disminución. La situación económica era paupérrima y llegó a dar 40 horas de clases por sólo 200 dólares. “Podrías mandarme pelotas y raquetas. Tengo que dar algunas clases. Necesito el dinero urgentemente”, le escribió desesperado a uno de los pocos amigos que le quedaban.

Murió en la ruina por culpa de un infarto fulminante cuando tenía 60 años y se preparaba para asistir a un campeonato en Cleveland. Como suele ocurrir algunos reconocimientos le llegaron post mortem, caso el ingreso al Salón de la Fama de Newport en 1959.

Debido a la rivalidad entre Roger Federer y Rafael Nadal en los últimos años un juego periodístico que no conduce a nada se empecinó a buscar al mejor tenista de la historia. Se nombra a Rod Laver, Bjorn Borg, Jimmy Connors, John McEnroe, Pete Sampras o Andrea Agassi. Nunca nadie menciona a Tilden, quien pese a la trayectoria no tiene en su honor ni un estadio, ni una copa, ni una estatua, como si ocurre con Fred Perry en Wimbledon o los Cuatro Mosqueteros en Roland Garros. Por culpa de sus perversiones, toda la gloria cosechada en el tenis se fue por la borda.

Fuentes/Links relacionados

Bill Tilden, la leyenda prohibida (Fox Sport Magazine)

Bill Tilden: A Tennis Star Defeated Only by Himself (New York Times)

Out Of The Sun, Into The Shadows (Sport Illustrated)

Tilden won with style (ESPN)

Bill Tilden (Tennis Hall of Fame)

Bill Tilden: Profile of a tennis legend (CNN)

Apariciones de Tilden en Broadway (Internet Broadway Database)

Récord de Bill Tilden en la Copa Davis (daviscup.com)

2 Respuestas a “El lado oscuro del campeón

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