Mo Johnston y la muerte del sectarismo

El duelo entre Rangers FC y Celtic Glasgow FC es la columna vertebral que sostiene la estructura del fútbol escoses y los protagonista del llamado Old Firm monopolizan los torneos locales. No hay más que observar el listado de campeones de la liga, de la Copa de Escocia o de la Copa de la Liga y se verá que sus nombres se repiten hasta el cansancio y cada tanto aparece algún intruso. Además de convivir en una misma ciudad, ostentan una rivalidad que lleva casi 120 años de vida, la cual no es estrictamente deportiva.

Durante varios siglos Glasgow ha sido, con más o menos vehemencia, el epicentro en la disputa entre protestantes, por lo general afines al unionismo, y católicos, vinculados con los republicanos y mayormente descendientes de inmigrantes irlandeses. En las canchas fue el lugar en donde más se plasmó este choque religioso e ideológico. Por esta razón el fútbol fue uno de los tópicos más mencionados en una investigación sobre el sectarismo realizada por el Glasgow City Council. Varios de los ciudadanos encuestados coincidieron que esa animadversión es una complicación extra en medio de la situación social y reconocen que esto beneficia a los clubes desde lo financiero.

La historia de Celtic FC comenzó por necesidad. El padre marista Wilfred Kerins creó la institución en 1888 con la idea de juntar fondos para un comedor infantil y más tarde se convirtió en un reducto para que los jóvenes se mantuvieran alejados de los evangelizadores protestantes.

Rangers FC, por su parte, se fundó en 1873 por un grupo de remeros adolescentes y el nombre surgió por la recomendación de uno de ellos que lo observó en un anuario del rugby inglés. El equipo en un principio se ganó el favoritismo de los trabajadores portuarios y a medida que fue creciendo se transformó en el sitio de reunión por excelencia para los protestantes.

A su manera ambos eran lugares sectarios. Celtic FC se caracterizaba por ser un poco más abierto y permitía jugadores o empleados que profesaran el protestantismo. Rangers FC, en cambio, estableció una política tácita, la cual recrudeció tras la Segunda Guerra, de no admitir futbolistas, entrenadores o personal administrativo católico o que tuviera algún tipo de relación con alguien de esa comunidad. “Un club protestante para gente protestante”, era el lema que se solía escuchar en las tribunas de Ibrox Park, el estadio en donde juega de local.

“Detrás de líneas enemigas” dice la bandera de un grupo de hinchas de Rangers en Dublín.

Pese a esa decisión los Teddy Bears contaron con un puñado de jugadores católicos declarados (hay historiadores que afirman que fueron 15), los cuales pasaron con más pena que gloria. Se pueden mencionar a Laurie Blyth, quien sólo vistió la camiseta azul la temporada 1950/1951 hasta que se develó su condición religiosa, o el de Archie Kyle, que a principios del Siglo XX pudo mantenerse un par de años. En este aspecto, sin dudas el que rompió todos los tabúes fue Maurice Mo Johnston.

Aquel 10 de julio de 1989 Glasgow amaneció con una noticia que causó escándalo: Johnston, el jugador escoses de moda, ex Celtic FC y confeso católico era la gran incorporación de Rangers FC. En las puertas del Scottish Sun, el matutino que dio la primicia, una legión de Gears (apodo de los hinchas de Rangers FC) y de unionistas se citaron en la puerta del diario para quejarse y pedir que desmientan lo publicado. No aceptaban que la noticia fuera cierta. Paralelamente en Irlanda del Norte el Belfast Telegraph dio la misma información y también fue objeto de quejas y de llamados amenazantes a la redacción.

Por la tarde el club confirmó la llegada del delantero desde el Nantes francés y las protestas se centralizaron en Ibrox Park. Algunos fanáticos mostraban el enojo quemando bufandas o camisetas, otros se negaron a comprar los tickets para la temporada y hasta apareció una corona de flores que decía “fin a 116 años de tradición”.“Esta es una patada en los dientes… nos mantuvimos 100 años sin católicos, ¿por qué los vamos a necesitar ahora?”, se preguntaba un furioso hincha.

El gran responsable para el arribo de Johnston fue el presidente David Murray. Este joven empresario observó que el sectarismo estaba dañando la imagen del club hacía el exterior, lo que traía como consecuencia problemas en lo deportivo y económico. Ya había mostrado cuales eran sus intenciones cuando contrató como entrenador a Graeme Souness, casado con una católica. “Fue una decisión futbolística. Incorporamos al jugador porque es el mejor futbolista escocés que hay y eso es lo que importa. He quitado una nube que había sobre Glasgow”, expresó Murray en la presentación de Johnston. Años más tarde Souness confesó que mantuvo una reunión con su ayudante Walter Smith y Murray para charlar sobre la situación religiosa del jugador.

Johnston (izquierda) y Murray el día de la presentación.

En esta nueva etapa de Johnston en Glasgow no fue la más sencilla en cuanto a la relación con el público. Al hecho que la mayoría de los seguidores de Rangers FC no lo querían, se sumaba que los Bhoyz, los partidarios de Celtic FC, lo apodaron Judas porque lo consideraban un traidor. Había recibido amenazas de muerte y por eso contrató guardaespaldas. Por seguridad la dirigencia le pagó un avión para trasladarse todos los días a Londres y pasar la noche allí. Vivió de esta forma hasta que le consiguieron una casa en las afueras de Edimburgo.

Con 51 goles en 110 partidos Johnston se fue en 1991.  Fue un pilar importante para ganar la Copa de Escocia de 1991 y las ligas de 1989, 1990 y 1991, trilogía que fue parte de los 9 títulos ligueros que Rangers FC consiguió entre 1988 y 1997. Tras la estadía en Ibrox Park se mudó a Liverpool para jugar en Everton. Retornó a Escocia y se incorporó a Hearts of Midlothian FC (1993-1994) y luego a Falkirk FC (1994-1996). En 2001 se retiró en Kansas City Wizards de la Mayor League Soccer de Estados Unidos. Se convirtió en entrenador de Red Bull New York y actualmente es directivo de Toronto FC, equipo canadiense que juega en la liga estadounidense.

A más de 20 años de aquel suceso y con una sociedad no tan divida, Rangers FC todavía sigue enarbolando las banderas del protestantismo, pero la filosofía sectaria forma parte de los libros de historia y ya casi nadie se fija a quien le reza cada jugador. A la larga la necesidad deportiva y económica pesó mucho más que la ideología o la tradición. Mo Johnston y la movida arriesgada de la dirigencia cumplieron un papel preponderante para producir un gran quiebre cultural y social en Escocia.

Fuentes/Links relacionados

Mo Johnston y la nube sobre Glasgow (Diarios de Fútbol)

La verdadera historia del Rangers (Brit Corner)

The Mo Johnston Signing: Sectarianism and the Business of the Old Firm (Pitch Invation)

The day Mo Johnston signed for Rangers (Belfast Telegraph)

Why Mo Johnston still stirs emotions across Glasgow (The Guardian)

Caught in Time (The Times)

Sectarianism in Glasgow-Final Report (Glasgow City Council)

2 Respuestas a “Mo Johnston y la muerte del sectarismo

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