La Generación del 80

No es errado decir que en Argentina el básquet fue el deporte más afectado por los vaivenes políticos que vivió el país desde mediados de la década del 50. Los inconvenientes comenzaron con la Revolución Libertadora y la denominada Comisión Nacional Investigadora de los Deportes número 49. Este organismo les aplicó a 34 jugadores una dura sanción por considerar que habían incurrido en profesionalismo. Entre los penados se encontraban los integrantes del plantel campeón del mundo en 1950.

Aquella condena, más por fines políticos que deportivos ya que la selección había recibido un fuerte apoyo por parte del gobierno peronista, significó un golpe letal para el básquet argentino. De un día para el otro desapareció una exitosa camada y en poco tiempo Argentina pasó de ser campeón mundial y cuarto en los Juegos Olímpicos de Helsinki 1952 a estar casi borrado del mapa.

Hubo un momento en el que pareció que el básquet argentino mostraba signos de recuperación, pero otra vez la coyuntura política se encargó de abortar cualquier ilusión de renacimiento.

En el Preolímpico de 1980 celebrado en San Juan de Puerto Rico Argentina afrontó una aventura cuasi quijotesca que finalizó con un histórico tercer puesto que le permitió volver a clasificar a los Juegos Olímpicos tras 28 años de ausencia. La alegría por haber alcanzado el boleto a Moscú fue demasiada efímera: semanas más tarde el gobierno de facto apoyó el boicot que promovía Estados Unidos por la invasión de la URSS a Afganistán.

Cuando Argentina llegó a la capital boricua sabía que por delante tenía una empresa muy complicada. Entre los oponentes más poderosos aparecían Puerto Rico, que venía de ser medalla de plata en los dos últimos Juegos Panamericanos, Brasil, tercero en el Mundial de 1978, y Cuba, por esos años todavía una potencia continental.

Las cartas de presentación más importantes de Argentina eran el título sudamericano de 1979 y un triunfo sobre la URSS. Pese a esos antecedentes recientes, en torno al equipo había cierta preocupación porque en los amistosos previos celebrados en Resistencia y Buenos Aires evidenció demasiados altibajos ante rivales a los que iba a enfrentar en el Preolímpico. A parte, la falta de altura, un déficit histórico del básquet nacional, se presentaba como un problema insalvable.

Ese panorama adverso no amilanó a los jugadores. “Estábamos todos metidos en clasificarnos. Esto fue en abril pero empezamos a trabajar en febrero y teníamos puestas todas las pilas ahí”, recordó José Luis Pagella, integrante del aquel conjunto dirigido por el fallecido Miguel Ángel Ripullone.

El debut fue ante los locales. Partido parejo que finalmente quedó para los puertorriqueños 99-93. La siguiente presentación fue ante México con una victoria por 104-99. En el tercer encuentro Argentina cayó 86-89 contra Canadá, que hizo valer el mayor poderío físico, y luego venció 97-86 a Uruguay, que culminó último.

Con un récord de 2 victorias y 2 derrotas el margen de error se había acabado y un paso en falso significaba quedarse fuera del podio. Por delante quedaban dos partidos fundamentales ante Brasil y Cuba, dos adversarios que solían ganarle a Argentina. En ese momento límite apareció la mejor versión.

Puede que con el correr de los años se haya agrandado aún más lo ocurrido aquel 24 de abril en el Coliseo Roberto Clemente, pero lo cierto es que Argentina ese día tuvo una actuación sobresaliente. A fuerza de un sólido trabajo en defensa y rápidas salidas de contragolpe, el equipo argentino le propinó una paliza a Brasil. Ganó por 20 puntos de diferencia (118-98), resultado poco común para una época en la que todavía no existía la línea de 3.

Con buena parte del objetivo cumplido, el cierre de la campaña en el Preolímpico se dio ante Cuba. Argentina se impuso 86-75 y cortó una racha de 13 años sin ganarles a los cubanos. Cuando termino el partido los jugadores y el cuerpo técnico festejaban merecidamente uno de los grandes hitos del básquet argentino y el momento más importante de sus vidas deportivas. No sospechaban que paralelamente en despachos gubernamentales oscuros personajes de la historia argentina preparaban la decepción más grande de sus carreras.

Equipo argentino del Preolímpico 1980.

Granos y boicot

El 8 de mayo Cancillería emitió un comunicado en el que “recomendaba” a los deportistas no asistir a Moscú para que su presencia “no sea interpretada como una demostración de apoyo político a la intervención soviética en Afganistán”. El mismo se publicó horas después de una reunión que José Martínez de Hoz, Ministro de Economía, mantuvo con Zbigniew Brzezinski, consejero de Seguridad de la Casa Blanca, y Lloyd Cutler, asesor del presidente Jimmy Carter y que estaba muy vinculado con el boicot a los Juegos Olímpicos que impulsaba Estados Unidos.

Paralelamente al boicot olímpico, el gobierno estadounidense también había llamado a un aislamiento comercial para la URSS, al cual la dictadura argentina no había adherido por considerar que no era “un mecanismo apto de presión”. Un dato no menor es que Argentina era uno de los proveedores de granos más importantes con los que contaba la URSS.

Es decir, el gobierno militar jugaba un doble juego: por un lado quedaba bien con Estados Unidos al impedir la participación argentina en Moscú 80; por el otro continuaba teniendo como socio estratégico y comercial a la Unión Soviética.

“Hay circunstancias de interés nacional que obligaron a realizar sacrificios. Esta vez le toca sacrificarse al movimiento olímpico argentino y lo sentimos”, declaró el Coronel (R) Antonio Rodríguez, amigo de Jorge Rafael Videla y presidente del Comité Olímpico Argentino, desde Guatemala en donde se estaba celebrando una reunión de la Organización Deportiva Panamericana (Odepa).

Más tétrica aún fue el editorial de la edición de El Gráfico del 15 de mayo de 1980 en la cual la revista se adhirió “fervientemente a la medida”. “La decisión evaluada y meditada con profundidad obedece a intereses superiores que nos ponen del lado al que pertenecemos, del lado del mundo libre, Occidental y cristiano”, afirmaba el texto que no llevaba firma. Además, en letras mayúsculas destacaba: “ir sería presentarnos a compartir una fiesta que pretende organizar un país que ha vulnerado los verdaderos principios de paz y confraternidad. Significa darle la espalda a esa falsedad y responder a nuestra autentica forma de vida”.

Por supuesto que nadie tuvo en cuenta ni a la selección de básquet ni al resto de los deportistas, en su mayoría amateurs, que vieron como años de esfuerzo se iban por la borda y, quizás lo más frustrante, era no poder quejarse por la injusticia. “En esa época no se podía protestar, no había nada que hacer. Era acatar órdenes. Recuerdo el caso de un jinete que estuvo 6 años preparando esa competencia. Era para matarse”, declaró Adolfo Perazzo, miembro de la selección de básquet.

“Sin dudas haber estado en Moscú 80 hubiese representado, tal vez, el despegue para una gran camada de jugadores. Habíamos hecho un gran torneo en Puerto Rico y la clasificación fue merecida. La decisión del gobierno militar fue un duro golpe para todos nosotros y nos quedamos con la ilusión de participar en los Juegos Olímpicos”, contó Carlos Raffaelli, capitán del equipo del 80.

Sobre todo para el básquet la ausencia significó un duro mazazo del que costó recuperarse. Ya en democracia, Argentina asistió al Preolímpico de San Pablo en 1984 con la base del plantel de 4 años atrás, pero esta vez en la cancha las cosas fueron diferentes y terminó en la séptima colocación. “Por aquellos años todos pensábamos que podíamos repetir lo mismo para Los Angeles 1984, pero todo se hizo mucho más difícil y quedamos al margen”, comentó Raffaelli.

Argentina reapareció en los Juegos Olímpicos en Atlanta 1996, se ausentó en Sydney 2000, pero volvió en Atenas 2004 con la histórica medalla de oro y en Beijing 2008 con la de bronce. Con esos logros, por fin, el básquet argentino se pudo curar definitivamente de tantos golpes injustos sufridos en el pasado y así volver a sonreír.

Fuentes/Links relacionados

Argentina clasifica a Moscú 80 pero no participa por boicot (Telám)

El NUNCA MÁS del básquet argentino (webasket.com)

Clarín 9 de mayo de 1980

El Gráfico 13 de mayo de 1980

Básquet Plus agosto de 1999

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Revolución cultural

La letra de una canción popular describe como tiene que ser la mujer en Corea del Norte: “la mujer debe ser una flor, la mujer debe ser bella, la mujer debe tener cabello largo, la mujer no debe llevar pantalones”. Pese a estos rígidos mandamientos, a fuerza de triunfos la selección femenina de fútbol pudo romper la barrera social al punto de ganarse el cariño de Kim Jong Il, uno de los mandatarios más enigmáticos del mundo.

“Nuestro jefe de Estado ama a nuestra selección femenina. Considera a las jugadoras sus propias hijas y le regala todo su amor”, contó el entrenador Kim Kwang-min. El aprecio de quien heredó el poder tras la muerte de su padre en 1993 en gran parte se debe a que el equipo protagonizó varios los de éxitos más importantes del deporte norcoreano en los últimos años.

Junto con China y Japón, campeón del mundo, Corea del Norte es una de las potencias en el contexto asiático. Desde su primera participación en el torneo continental en 1991 nunca quedó eliminado antes de semifinales y la peor ubicación fue un cuarto puesto. La otra ausencia en el podio data de 1995, ocasión en la que no participó. Fue campeón en 2001, 2003 y 2008. Además, ha tenido grandes desempeños a nivel juvenil. Los títulos mundiales sub 20 en Rusia 2006 y sub 17 en Nueva Zelanda 2008 son los puntos más altos.

Gracias a estas actuaciones, las jugadoras han logrado un status de estrellas y reciben por parte del gobierno beneficios a los que de otra manera les hubiera sido muy complicado acceder.

Las Chollimas no siempre pueden transitar el camino del éxito y a veces sufren algún revés, tal como sucedió en el pasado Mundial de Alemania 2011. A raíz de los resultados recientes, había buenas perspectivas en su actuación, las cuales no se materializaron porque quedaron eliminadas en la primera ronda.

Corea del Norte antes del debut en Alemania 2011. (AP)

Corea del Norte perdió 2-0 con Estados Unidos en el debut. Tras la caída Kwang dio una explicación increíble sobre la razones de la derrota: “durante un amistoso jugado el 8 de julio en Pyonyang varias jugadoras fueron alcanzadas por un rayo. La arquera y cuatro defensoras fueron las más afectadas. También algunas mediocampistas. Más de 5 tuvieron que ir al hospital. Hubo inesperados cambios físicos”.

Con o sin influencia de factores externos, lo cierto es que en la segunda presentación las norcoreanas sufrieron un nuevo traspié ante Suecia (1-0) y se despidieron con un 0-0 frente a Colombia. Terminado el Mundial, volvieron a ser noticia porque 5 integrantes del plantel dieron positivo en el control antidóping, lo que alimenta aún más las sospechas que rodean a la preparación de los atletas en aquel país.

Las actuaciones de la selección influyeron para que el fútbol femenino se haya convertido en un fenómeno de masas y saliera del ostracismo y descredito en el que vivió hasta el comienzo del Siglo XXI.

Según los datos que publica el sitio oficial de la FIFA, de los 24 millones de habitantes que hay en el país, 500.000 son mujeres que en distintos niveles juegan al fútbol. La parte más fuerte de la formación de las jugadoras comienza en sexto grado de la primaria. Las que se destacan son sometidas a un entrenamiento más exigente y de allí las mejores se incorporan a clubes en donde sólo se les enseña sobre fútbol.

Toda la atención que recibe el fútbol femenino en Corea del Norte la experimentó Middlesbrough  Ladies. Este modesto e ignoto equipo amateur de la tercera división inglesa el año pasado jugó dos amistosos en el marco de las celebraciones por los 10 años de relaciones bilaterales entre Gran Bretaña y Corea del Norte. “Nos sentimos famosas. Los partidos fueron los más duros que hemos jugado”, relató la goleadora Nicola Duchling. La primera presentación atrajo a casi 6000 personas y se estima que alrededor de 23 mil espectadores siguieron los encuentros por televisión.

Las jugadoras de Middlesbrough Ladies estrellas en Corea del Norte. (AP)

Middlesbrough es un lugar al que se recuerda con cariño en Corea del Norte. En aquella ciudad del noreste de Inglaterra una desconocida selección norcoreana fue protagonista del Mundial de 1966 al llegar a cuartos de final tras eliminar a la poderosa Italia.

En una sociedad meramente patriarcal,  la selección femenina de fútbol ha logrado una revolución cultural en Corea del Norte.

Actualización: Por los casos de dóping en el Mundial como sanción la FIFA le prohibió a Corea del Norte participar en la Copa del Mundo de 2015: North Korea out of Women’s Cup for Deer Gland Doping.

Corea del Norte se niega a seguir jugando en protesta por un penal mal cobrado

Jugadoras norcoreanas agreden al árbitro. Fueron suspendidas de por vida por el gobierno

Fuentes/Links relacionados

Three more North Koreans fail doping tests at World Cup (Reuters)

“Cambios físicos inesperados”: El extraño debut de Corea del Norte (DPA)

The North Korea Women – Andry for a Reason (New Tork Times)

Perfil Corea del Norte (fifa.com)

The Secret of the North Korean Women’s Soccer Team (dailynk.com)

Mundial Femenino: Corea del Norte debe ganar y complacer al líder King Jung-il (DPA)

Corea del Norte invita a la selección femenina de EE.UU (DPA)