Margaret Abbott, una campeona casual

¿Puede un deportista pasar la mayor parte de su vida sin saber que fue campeón olímpico? La respuesta obvia es no, sin embargo en los primeros Juegos Olímpicos modernos, en los cuales la organización era demasiado precaria, todo era posible. Según la información existente, que tampoco es mucha, es muy probable que la golfista estadounidense Margaret Ives Abbott jamás se haya enterado que ganó el campeonato olímpico de París 1900.

Con la denominación oficial de Concursos Internacionales de Ejercicios Físicos y Deporte, los Juegos Olímpicos llegaron por primera vez a la capital francesa buscando sobrevivir y por eso formaron parte de la Exposición Mundial. Se caracterizaron por la extensión (duraron 5 meses), la desorganización, la falta de presupuesto, y, principalmente, por el debut de las mujeres en el ámbito olímpico.

Pese al rechazo inicial del baron Pierre de Coubertin, al que, según cuentan varios historiadores, una amante lo convenció que cambiara de opinión, hubo 5 deportes con participación femenina. A la tenista inglesa Charlotte Copper se la considera la primera campeona olímpica, a Abbott la segunda.

Impulsada por su madre Mary, viuda de un comerciante de Calcuta, editora de literatura en diferentes diarios de Chicago y autora de 2 libros, Abbott comenzó a jugar al golf. Entre 1897 y 1898 estuvo asociada al Chicago Golf Club y consiguió varios torneos importantes que se organizaron allí.

Para 1899 en compañía de Mary se trasladó a Europa para hacer turismo y estudiar arte en París. Durante la estadía en la capital francesa se enteraron de la disputa de un certamen internacional y decidieron participar sin tener idea que, en realidad, iban a competir en los Juegos Olímpicos.

Aquellos primitivas citas olímpicas se desarrollaban bajó un amateurismo extremo y no había tantas restricciones para participar. A veces con anotarse poco tiempo antes del inicio de la competencia era suficiente para aspirar a subirse al podio.

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Margaret Abbott durante el torneo de París 1900. (Federación Internacional de Golf)

París 1900 marcó el debut del golf en el olímpismo. Volvió a estar en Saint Louis 1904 y se lo intentó incluir en Londres 1908, pero como se inscribió un solo participante, al que se le quiso entregar la medalla de oro, la cual rechazó, se canceló la competencia. Después de esa experiencia fallida hubo otros intentos de incorporarlo, pero fracasaron, especialmente por falta de interés. En 1921 el Comité Olímpico Internacional definitivamente lo eliminó de los Juegos Olímpicos. A partir de Río 2016 figurará nuevamente en el Programa Olímpico.

En un campeonato en el que participaron 9 jugadoras provenientes de Estados Unidos y Francia, Abbott, que nació en India pero se crió en Chicago, registró un score de 47 golpes en los 9 hoyos del campo. En la segunda y tercera colocación finalizaron dos compatriotas suyas: Polly Whittier, que en muchos registros oficiales aparece como suiza, aunque después se descubrió que era neoyorquina y que se encontraba de vacaciones en Europa haciendo base en Suiza, y Daria Pratt, en 1913 convertida en princesa de Serbia. Mary culminó séptima.

Según la revista británica Golf Illustrated el torneo que se disputó en Compiegne, localidad ubicada al norte de París, también fue un “exitoso encuentro de moda” y destacó que las jugadoras tenían problemas para ejecutar los tiros porque los espectadores estaban demasiado cerca. El día anterior se había jugado la versión masculina.

Antes de retornar a Estados Unidos Abbot ganó el campeonato francés. De acuerdo a Philip Dunne, uno de sus 4 hijos y que además fue guionista, director y productor de cine que tiene una estrella con su nombre en el Paseo de la Fama de Hollywood, a su familia le contó que se quedó con el título porque el resto de las competidoras “no entendieron la naturaleza del juego programado para ese día y jugaron con tacones altos y faldas apretadas”.

Terminado el periplo europeo se mudó a Nueva York, en donde se casó con el periodista y humorista Finley Peter Dunne. Continuó jugando al golf de manera informal y sin demasiada exigencia por una lesión que arrastraba en las rodillas desde chica por un accidente que sufrió andando en bicicleta. Abbot murió en 1955 muy probablemente sin saber que, de casualidad, se convirtió en la única golfista campeona olímpica de la historia.

Fuentes/Links relacionados

Golf’s Dubious History In The Olympics (Golf Digest)

Search for Margaret Abbott by Paula Welch University of Florida (LA84 Fundation)

GOLF: participation during the history of the Olympic Games (Comité Olímpico Internacional)

Golf and the Olympics (LA84 Fundation)

Tenis marginal

En gran parte del bloque soviético el tenis era mal visto por ser considerado un pasatiempo burgués y, además, tenía la contra de no ser parte de los Juegos Olímpicos, lo cual le restaba posibilidades de apoyo. De todas maneras ese contexto no impidió que varios jugadores provenientes del este europeo tuvieran protagonismo en la alta competencia (Martina Navratilova, oriunda de Checoslovaquia, es uno de los tantos ejemplos).

Este no fue el caso de la República Democrática de Alemania (RDA). Allí el tenis era ignorado, y hasta casi despreciado, por las autoridades deportivas que lo habían marginado del aparato estatal. Si bien existía un reducido circuito interno y una federación con reconocimiento internacional, el desarrollo era prácticamente nulo.

Cuando en la década del 50 el deporte germano volvió a competir internacionalmente luego de la Segunda Guerra Mundial, esporádicamente aparecieron tenistas del este alemán que consiguieron resultados aceptables en un segundo nivel. A partir de 1961 cuando entró en escena el Muro de Berlín y las relaciones políticas se tensaron, los pocos jugadores de la RDA progresivamente  fueron desapareciendo de la escena.

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Escudo de la federación de tenis de la RDA.

El caso más famoso es el de Thomas Emmerich, único jugador de la RDA con presencia en el ránking mundial y con un título ATP. Steffi Graf y Navratilova (fueron novios en la etapa de junior) coincidieron que pudo haber sido Top 10, pero no pasó del puesto 482. Raramente competía en el exterior y, sin demasiados rivales que estuvieran a su nivel, debió conformarse con ser 16 veces campeón nacional en singles entre 1970 y 1988. Además, ganó varios títulos domésticos en dobles, doble mixto e interclubes. “Nací demasiado al Este” se consoló.

Las únicas apariciones a nivel ATP las realizó en Sofía, Bulgaria, en 1980 y 1981 acompañado por un funcionario del Partido Socialista Unificado, que se encargó de poner trabas para que no cobrara el dinero que ganó, el cual Emmerich pensaba donar a la federación para que lo invierta en material. Como singlista en ambas ocasiones perdió en la segunda ronda. En el doble tuvo mejores actuaciones: finalista y campeón respectivamente.

Emmerich, con un tenis de vieja escuela en el que sobresalían el saque y la volea, en la década del 80 pudo haber emigrado a la República Federal de Alemania (RFA), en donde Boris Becker y Graf estaban en el pico de la popularidad y hubiera encontrado una mejor organización para explotar el potencial. Pese a esa tentadora oportunidad, prefirió quedarse. “Mis padres hubiesen sufrido”, se justificó.

Como la RDA jamás presentó equipo de Copa Davis lo más cerca que Emmerich estuvo de este campeonato fue en 1989 cuando lo invitaron a la final que en Stuttgart la RFA le ganó 3-2 a Suecia. Esa serie, que se disputó poco tiempo después de la caída del Muro de Berlín, fue la primera que se trasmitió en vivo para Alemania del Este.

Varias veces Emmerich, que nunca se afilió al partido gobernante, intentó reunirse con el ministro de deporte Manfred Ewald, ideólogo del programa de dopaje más escandaloso del que se tenga constancia, en busca de apoyo, pero no encontró respuestas.

Actualmente Emmerich continúa jugando como veterano, categoría en la que registra buenos resultados, y su hijo Martin es número 53 en el ránking mundial de dobles y tiene un único título que ganó en Viena en 2012.

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Símbolos de una época del tenis alemán: Thomas Emmerich y Boris Becker.

Jana Kandarr también nació en la RDA y a diferencia de Emmerich pudo tener una carrera plena porque el tramo más importante lo realizó en la década del 90 ya con Alemania unificada, aunque en la primera parte de la etapa formativa lidió con la precaria estructura que existía en torno al tenis.

“Hasta los 14 años crecí con un muro alrededor así que nunca pensé en jugar al tenis”, recordó Kandarr, cuya mejor posición en el ránking fue el puesto 43. “Solía jugar sólo en polvo de ladrillo. No había otra superficie. Durante la mitad del año no jugaba porque no había canchas techadas”, explicó. Para mantenerse en ritmo en el invierno practicaba básquet.

Kandar, 3 veces convocada a la Fed Cup e integrante de equipo alemán de los Juegos Olímpicos Sydney 2000, era zurda, pero para jugar agarraba la raqueta con la mano derecha. Según contó nadie en la RDA se preocupó en corregirla. Comenzó a tomarse más en serio al tenis cuando con su familia se mudó a la RFA tiempo antes de la reunificación.

Recién a poco de la desaparición la RDA le prestó cierta atención al tenis, para ese momento ya incluido en el Programa Olímpico. El 30 de octubre de 1990 en Leipzig culminó la primera edición de la Sparkassen Cup, único torneo profesional que se disputó en el país y que bajo distintas denominaciones existió hasta 2003. La campeona fue Graf, que donó los 45.000 dólares del premio al desarrollo del tenis en la región. Cuatro días más tarde se firmó el tratado que estableció la unión de Alemania.

A 23 años de la caída del Muro de Berlín el este alemán sigue siendo un terreno poco fértil para el tenis. De los 23 Top 100 con los que cuenta Alemania en los ránkings de singles y dobles a nivel masculino y femenino, sólo 1 nació en la ex RDA: Martin Emmerich. Con los torneos ocurre algo similar: en el total de los 7 que figuran en los calendarios de la ATP y de la WTA, el de Halle es el único que se disputa en aquella zona.

Fuentes/Links relacionados

La RFA domina a Suecia por 2-1 en la final de la Copa Davis (El País)

Kandarr makes up for lost time (Reuters)

A New Look at East German Tennis (New York Times)

Graf Not Expecting Challenge From East (LA Times)

Der verpönte Sport – wie SED und Stasi das Tennis in der DDR drangsalierten

Federación Alemana de Tenis

Los malditos Chicago Cubs

Los libros del beisbol estadounidense cuentan que entre 1876 y 1886 Chicago White Stockings dominó la insipiente escena profesional con 6 títulos de la liga nacional. Luego de un impasse, con la llegada del Siglo XX y ya bajo la denominación de Chicago Cubs siguió nutriendo el palmarés. Durante el período 1907-1945 fue 10 veces campeón de división y en 2 ocasiones obtuvo la Serie Mundial (1907 y 1908).

Estos datos contrastan con la historia moderna de una franquicia que desde hace más de 60 años sólo acumula decepción tras decepción. Según la leyenda que se extendió con el tiempo, las desdichas comenzaron el 6 de octubre de 1945 cuando un tabernero de la zona lanzó una maldición.

En aquella fecha Chicago Cubs recibió en el Wrigley Field a Detroit Tigers para disputar el cuarto partido de la Serie Mundial, evento que consagra al campeón de la Major League Baseball (MLB). El conjunto local estaba 2-1 arriba en el resultado global y un triunfo lo ponía a las puertas de una nueva consagración.

Hasta el estadio se acercó Billy Sianis, un inmigrante griego dueño de la taberna Billy’s Goat (la cabra de Billy). Iba acompañado de una cabra llamada Muprhy, la que consideraba un amuleto de la suerte y que también servía para publicitar el negocio, ubicado a pocas cuadras de la cancha. Ambos tenían entradas.

En la puerta a Sianis no le permitieron entrar con la peculiar mascota. Ante la negativa Billy exigió hablar con Philip K. Wrigley, dueño de Chicago Cubs. “Dejen entrar a Billy, pero no a la cabra”, ordenó el dirigente “¿Por qué no a la cabra?”, consultó el enojado hincha. “Porque la cabra apesta”, fue la tajante respuesta del directivo. Otra versión señala que Sianis ingresó a la cancha, pero el público le exigió que se retirara por el mal olor que emanaba Murphy.

Billy, Murphy y el nacimiento de una leyenda.

“Los Cubs no ganarán nunca más. Los Cubs nunca ganarán la Serie Mundial hasta que no le permitan a la cabra ingresar a Wrigley Field”, maldijo un enojado Billy. Créase o no, Chicago Cubs perdió la final con Detroit Tigers (“¿Y ahora quién apesta?”, decía una carta que Billy le envió a Wrigley una vez consumida la derrota) y jamás volvió a clasificar a la Serie Mundial. Así nació la Maldición de la Cabra.

A partir de 1946 y hasta la actualidad las temporadas de Chicago Cubs son un cúmulo de desgracias que sirvieron para alimentar el mito. Por eso en el imaginario popular es visto como un equipo perdedor, lejos de la imagen exitosa de fines del Siglo XIX y principios del Siglo XX.

Como parte del show varias veces se intentó contrarrestar el hechizo, aunque sin éxito. En 1973 Sam Sianis, sobrino de Billy y nuevo propietario del bar, que todavía existe, organizó junto a Dave Condon, periodista del diario Chicago Tribune, una especie de exorcismo. Trasladaron en una limousine blanca a Sócrates, descendiente de Murphy, hasta Wrigley Field. Lo hicieron caminar por una alfombra roja con un cartel que decía “todo está perdonado. Déjenme llevar a los Cubs al título”, pero se repitió la historia: la cabra se quedó afuera y Chicago Cubs protagonizó otro año desastroso.

Durante 1984 se creyó que finalmente la condena se había evaporado. Gracias a la invitación de los nuevos dueños antes del primer partido en Wrigley Field Sam Sianis ingresó al terreno de juego con una cabra. “La maldición esta levantada”, dijo ante un estadio que bramó. A partir de ahí Chicago Cubs enlazó una racha positiva que le permitió ganar el título de división después de 4 décadas. Con ese impulso llegó a la final de la Liga Nacional, paso previo para acceder a la Serie Mundial, ante San Diego Padres.

Chicago Cubs estaba 3-2 adelante en la serie y necesitaba un triunfo más, pero en el momento de la definición falló y se quedó con las manos vacías. Era como si la maldición hubiera esperado hasta último momento para recordarles a los hinchas, jugadores y dirigentes que el fantasma de Murphy todavía estaba dando vueltas.

En 1994 sucedió otro suceso significativo. Chicago Cubs comenzó el campeonato de mala forma y registró la peor racha de la historia como local. Sam Sianis fue a Wrigley Field con una cabra que, ya casi como una tradición, no le permitieron entrar pese a las protestas del público. Gracias a la colaboración de Ernie Banks, ex jugador y miembro del Salón de la Fama, Sianis entró con el animal ¿Qué sucedió? Chicago Cubs logró la primera victoria del torneo. Creer o reventar.

Paralelamente ocurrieron otras situaciones inverosímiles. La más famosa tuvo lugar en 1969 cuando Chicago Cubs, puntero y con un sólido andar, perdió con New York Mets, que marchaba segundo, un encuentro clave. Mientras estaban jugando de la nada apareció un gato negro que plácidamente se paseó por el frente del banco de suplentes de los Cubs. Nadie encuentra una explicación lógica y coherente a este hecho, pero lo concreto es que desde ese momento el conjunto de Chicago tuvo un bajón profundo y dilapidó una temporada que venía siendo altamente positiva.

Como si la humillación de ser el participante de la MLB que más tiempo lleva sin lograr el título (104 años y contando), en 2005 debió soportar que su vecino y archirrival Chicago White Sox ganara la Serie Mundial. Para colmo en el corto plazo el panorama parece no cambiar. Al cierre de este post Chicago Cubs figuraba entre los peores registros de la liga (19 triunfos y 37 derrotas).

Hay quienes sostienen que las desgracias en realidad empezaron cuando Chicago Cubs habría ido a menos en la Serie Mundial de 1918 ante Boston Red Sox, pero la leyenda más aceptada popularmente es la de la cabra. Por eso el “let the goat in” (dejen entrar a la cabra) es el grito de guerra de los hinchas que siguen sin resignarse a terminar de una vez por todas con las penurias.

Editado: Chicago Cubs finalizó la temporada regular 2012 con un récord de 61 victorias y 101 derrotas, segunda peor marca de la MLB detrás de Houston Astros (55-107). La Maldición de la Cabra más vigente que nunca.

Chicago Cubs campeón, pero en la publicidad del MLB 2012 para Playstation.

Fuentes/Links relacionados

Fans creen que Cubs siguen hechizados (Sitio oficial de Chicago Cubs)

Whiff of Scandal Wafts Over 1918 World Series (New York Times)

Chicago Cubs: The 5 Worst Moments in the Team’s Tortured History (bleacherreport.com)

Embarrasing Moments in Chicago History (Sports Illustrated)

Página de la Billy Goat Tavern

Historia de Chicago Cubs

Sobrevivientes y rivales

La victoria de Richard Williams sobre Karl Behr por 6-2, 6-2 y 7-5 en los cuartos de final de la edición 1914 del US National Championships (actual US Open) no figura entre los resultados más memorables de este Grand Slam. A simple vista lo único para destacar es que el ganador fue campeón del torneo, pero detrás de los protagonistas se esconde una historia en común: dos años antes ambos tenistas salieron vivos del hundimiento del Titanic.

Williams nació en Ginebra, Suiza, ciudad a donde se trasladó su padre Charles, abogado y pariente lejano de Benjamin Franklin, por cuestiones de salud. Richard, apodado Dick, registró una exitosa carrera como juvenil que le sirvió como impulso para irse a jugar a Estados Unidos antes de comenzar los estudios en la Universidad de Harvard.

Padre e hijo abordaron el Titanic en Cherbourg, Francia, segunda parada en el trayecto que comenzó en Southampton, Inglaterra, y que debía finalizar en Nueva York. Estuvieron muy cerca de perder el barco porque en París bajaron en la estación equivocada. Pese al retraso llegaron a tiempo y ocuparon la habituación que tenían reservada en primera clase.

Curiosamente en la localidad francesa Behr también subió al tristemente célebre transatlántico y se ubicó en un camarote cercano al de los Williams, a quienes no conocía. Este empresario neoyorquino, en 1907 integrante del equipo estadounidense subcampeón de la Copa Davis y finalista del doble en Wimbledon, se encontraba en Europa con fines románticos.

Con la excusa de negocios llevó de paseo a su novia Helen Newsom, amiga de su hermana menor Gertrudis, por Europa y el Norte de África. Los acompañaron Sallie y Richard Beckwith, madre y padrastro de Helen, respectivamente. Behr tenía la misión de convencerlos que la diferencia de edad (ella 19, él 26) no era impedimento para ser considerado el candidato ideal para la joven. La vuelta a casa en el viaje inaugural del enorme e híper promocionado Titanic era el último paso para lograr la aprobación definitiva de la relación.

El Titanic, el barco más lujoso y moderno del momento.

La noche del 14 de abril de 1912 el apacible crucero en el que viajaban alrededor de 2207 personas, entre los que se encontraban desde inmigrantes irlandeses que iban a Estados Unidos en busca de una vida mejor hasta varios de los personajes más prominentes de la época (actores, empresarios, políticos, etc), se convirtió en una pesadilla. Cerca de la medianoche la tripulación divisó un iceberg y no hubo tiempo para cambiar el rumbo de la gigantesca nave. El impacto contra el bloque de hielo produjo un daño irreparable.

Nadie imaginaba que semejante y lujosa mole de hierro que surcaba con soberbia el Océano Atlántico podía naufragar. “En nuestras cabezas la idea que el Titanic se hundiera era absurda”, recordó Behr. Mientras el caos empezaba a reinar Charles, que tiempo atrás había estado en una situación similar, sostenía que la embarcación se podía mantener a flote entre 12 y 15 horas, tiempo suficiente para un rescate.

Cuando comenzó la evacuación Behr escapó en el segundo bote salvavidas junto a Helen, Sallie y Beckwith, entre otros pasajeros. Tiempo después al tenista lo acusaron de no haber cumplido con la premisa de primero mujeres y niños. Behr se defendía diciendo que una de las ocupantes pidió que las acompañaran hombres para remar. Bruce Ismay, director de White Star Lines, empresa propietaria del Titanic y señalado como uno de los responsables de la catástrofe, dio el visto bueno para que Behr y Beckwith se subieran.

Los Williams, que rescataron a un pasajero que había quedado atrapado en el bar, al cual salvaron rompiendo una puerta, hecho que generó el enojo de un comisario de abordo que amenazó con cobrarles el arreglo, se escaparon a último momento. Cuando estaban por tirarse al agua una de las chimeneas se desprendió y mató a Charles. Richard, en cambio, cayó al océano. Quedó flotando en una barcaza con otras 30 personas, de las cuales 19 murieron de frío. Sobrevivió durante varias horas con el agua helada hasta la cintura.

El Titanic, que cumplía con todas las normas de seguridad exigidas, pero no contaba con suficientes botes de rescate, se terminó de hundir a las 2:20 de la madrugada y recién a las 4 apareció el HMS Carpathia, que recibió el pedido de ayuda pasada la medianoche y se encargó de rescatar a los náufragos. Una vez a resguardo un médico revisó a un Williams al borde del colapso y constató que sufría hipotermia en las piernas. Recomendó amputarlas, propuesta que fue tajantemente rechazada. “Las voy a necesitar”, respondió Dick con mucha lucidez.

Mientras tanto Behr, que no había sufrido ningún problema físico, colaboraba con la asistencia y la organización de los rescatados, a los que les aconsejó que cuando llegaran a Nueva York no hablaran con la prensa. Tuvo activa participación en marchas y en juicios que iniciaron los damnificados. Según cuenta la familia, vivía con culpa por no haber podido rescatar a más gente.

Durante aquellos 4 duros y complicados días a bordo del HMS Carpathia los tenistas finalmente se conocieron. En sus memorias ambos escribieron acerca del encuentro. Williams indicó que Behr fue particularmente agradable con él; Behr, en cambio, destacó que Dick “tuvo una horrorosa experiencia en el agua”.

Ya en tierra cada uno siguió su camino. Williams se fue a vivir con un tío y continuó la dolorosa recuperación que había comenzado en el Carpathia. Increíblemente semanas más tarde, todavía con secuelas en el cuerpo, retornó a las canchas con éxito. El primer torneo en el que participó fue el Pennsylvania State Championships y lo ganó. Durante el campeonato eliminó a un joven Bill Tilden, quien una década más tarde se convirtió en el dominador del tenis mundial. Cuatro meses después fue campeón del doble mixto en el US National Championships. Para sorpresa de todos Dick terminó el verano ubicado segundo en el ránking de Estados Unidos.

Williams, de traje, junto con Behr, el tercero desde la izquierda. (Corbis)

Behr, por su parte, terminó de consolidar la relación con Helen y en 1913 se casaron. Los medios sensacionalistas los bautizaron como “la pareja del Titanic” porque afirmaban que la propuesta de matrimonio se produjo en el bote salvavidas. Sus descendientes niegan que esto haya ocurrido.

El Longwood Cricket Club es famoso porque en 1900 Estados Unidos y Gran Bretaña disputaron la serie que marcó el nacimiento de la Copa Davis. El 16 de julio de 1912 una de las canchas de césped de este club de Boston fue testigo del primer partido entre Williams y Behr. Por la cuarta ronda del Longwood Bowl el suizo, luego nacionalizado estadounidense, se impuso 0-6, 7-9, 6-2, 6-1 y 6-4.

A parte del encuentro ya mencionado en el US National Championships, al menos volvieron a jugar en 2 oportunidades más. Como si fuera un tema tabú, raramente en las crónicas de la época se hacía referencia a la situación límite que les tocó vivir en el Titanic.

Mientras Behr se iba alejando cada vez más del tenis y volcándose a los negocios, Williams transitaba el camino que lo llevó a ser número 1 de Estados Unidos y 4 del mundo. Entre los logros más importantes se destacan el US National Championships como singlista en 1914 y 1916 y como doblista en 1925 y 1926 y el doble de Wimbledon en 1920. En los Juegos Olímpicos de París 1924 integró la última pareja de doble mixto campeona olímpica.

La Copa Davis fue otro terreno en el cual Williams sobresalió. Integró el cuarteto de Estados Unidos que en la final de 1913 venció 3-2 a Gran Bretaña en Worple Road, antigua sede de Wimbledon. A partir de 1921 capitaneó al equipo estadounidense que dominó la competencia entre ese año y 1926 con Tilden como estrella. En algunas series cumplió el doble rol de capitán y jugador.

Todos estos logros sirvieron para que en 1957 fuera incluido en el Salón de la Fama del tenis, mismo honor que recibió Behr, que llegó a ser número 3 de Estados Unidos, pero en 1969.

Especialmente Williams siempre fue reticente a referirse sobre la tragedia del Titanic, incluso en el círculo más íntimo. “No quería publicidad”, contó el periodista e historiador Bud Collins, que en reiteradas ocasiones charló con quien fue uno de los 712 supervivientes y que falleció en 1968.

A Williams y a Behr no sólo los unía haber sido contemporáneos en las canchas de tenis, sino que además sus vidas quedaron marcadas a fuego por haber sobrevivido a una de las tragedias más famosas del último siglo.

Recreación virtual del hundimiento del Titanic. (National Geographic)

Fuentes/Links relacionados

Perfil de Richard Williams (Salón de la Fama del Tenis)

Perfil de Karl Behr (Salón de la Fama del Tenis)

Karl Howell Behr (Encyclopedia Titanica)

Richard Norris II Williams (Encyclopedia Titanica)

Récord de Richard Williams en la Copa Davis (daviscup.com)

Récord de Karl Behr en la Copa Davis (daviscup.com)

Tennis Was Easy After The Titanic (Sports Illustrated)

Unsinkable (Sports Illustrated)

Tenis y Titanic (atpworldtour.com)

El Deporte y el Titanic

Recorrido virtual por los restos del Titanic

Campeón incómodo

De los 13 países que conquistaron la Copa Davis desde que esta competencia se instauró en 1900 Sudáfrica aparece como el único que ganó la famosa Ensaladera de Plata sin la necesidad de tener que jugar la final. La definición de la edición 1974 fue la más controversial de la historia del torneo porque India, el otro finalista, se negó a jugar en el Ellis Park de Johannesburgo como protesta y forma de presión contra el Apartheid.

Por aquellos años las críticas y las demandas de boicot contra Sudáfrica en diversos ámbitos eran constantes. La primera medida fuerte desde el deporte se produjo en 1970 cuando el Comité Olímpico Internacional (COI) expulsó al Comité Olímpico Sudafricano. Varias federaciones internacionales siguieron el mismo camino; otras, en cambio, no lo hicieron bajo el pretexto de no mezclar deporte y política.

La Federación Internacional de Tenis (ITF), que no formaba parte del Movimiento Olímpico, había suspendido a la Asociación Sudafricana de Tenis (AST) en 1970. Al año siguiente levantó la sanción, pese a las quejas que tenían como vocero más importante a Arthur Ashe, y amenazó con penalizar a las asociaciones que boicotearan a Sudáfrica.

Mientras tanto los jugadores de aquel país en cada torneo en el que participaban por el circuito eran vistos como parias. Esto derivó en que Cliff Drysdale, el mejor jugador sudafricano, decidiera renunciar a la Copa Davis y a la ciudadanía. “Me siento como un invitado que no es bienvenido. Ya tuve suficiente de esto”, expresó Drysdale, cuyo logró más destacado fue el título de dobles en el US Open 1972.

Cliff Drysdale en Wimbledon 1974 (Getty Images)

El andar de Sudáfrica por la Copa Davis era cada vez más tumultuoso y 1974 se vivieron los momentos más álgidos y tensos. A raíz de la estructura del torneo los sudafricanos fueron ubicados en la Zona Sudamericana. El sorteo indicó que el rival del debut era Argentina, que por segunda y última vez en la historia perdió por no presentación.

En la siguiente instancia Sudáfrica tenía que visitar a Chile, que decidió ceder la localía y mudarse a Bogotá. “El presidente (Salvador) Allende me dijo que el tema era sensible. Pensé que el país podía tener un conflicto diplomático serio y, luego de hablarlo con los jugadores, resolvimos jugar afuera. Preferimos proteger los intereses del país por sobre los del tenis”, contó Hernán Basagotia, quien era el máximo mandatario de la Federación Chilena de Tenis.

Sudáfrica se impuso 3-2 en la capital colombiana en lo que fue la última presentación de Drysdale y accedió a la final regional, instancia en la que esperaba Colombia, a la que también venció 3-2. Ya por las semifinales del Interzonal los sudafricanos eliminaron con un 4-1 a Italia en Johannesburgo. De golpe el enemigo público número 1 quedó a un paso de alzar la Copa Davis.

Paralelamente India, con los hermanos Vijay y Anand Amritraj como únicos componentes del equipo, registró una actuación histórica. En la definición regional eliminó a Australia, campeón el año anterior, con un épico 3-2 y en las semifinales del Interzonal se impuso sobre la dura Unión Soviética por 3-1.

Que sudafricanos e indios llegaran a la final de la Copa Davis parecía ser una absurda y macabra burla del destino. Desde que el Apartheid se instaló en Sudáfrica en 1948, India fue uno de los países que más fuerte apoyó todo tipo movimiento contrario a esa política racista aludiendo que la minoría india que vivía allí estaba siendo segregada y duramente castigada. Por eso desde primer momento el gobierno de la Primer Ministro Indra Gandhi presionó para que el combinado de su país no se presente, ni siquiera en terreno neutral, tibia opción que también se barajó. No hubo solución y por única vez en la existencia de la Copa Davis un campeón se consagró por walkover (no presentación).

“Estábamos orgullos de ver nuestros nombres en la Copa Davis, pero teníamos un gusto amargo en la boca”, recordó Bob Hewitt, doblista del equipo que cortó el duopolio que mantenían Estados Unidos y Australia desde 1937 y que hace poco volvió a ser noticia por denuncias de abuso sexual.

Placa recordatoria en el trofeo de la Copa Davis de las temporadas 73 y 74. (Captura tomada del sitio oficial de la Copa Davis)

“Moralmente fue una decisión fácil de tomar, pero como deportista había dos pensamientos en mi cabeza: uno era que quizás nunca más iba a jugar otra final de Copa Davis; la segunda es que nunca íbamos a tener una chance tan buena de ganar la Copa Davis”, expresó Vijay Amritraj en un discurso que dio en 1988 ante el Comité Especial de las Naciones Unidas contra el Apartheid.

“El gobierno indio tenía razón. Si más países hubieran boicoteado a Sudáfrica quizás el Apartheid hubiera caído más pronto”, expresó Raymond Moore, otro miembro del combinado africano y que actualmente es el director del Masters 1000 de Indian Wells.

A Sudáfrica el andar por la Copa Davis se le volvió cada vez más tortuoso y a sus rivales tener que enfrentarla les generaba un problema extra que escapaba largamente a lo deportivo. Las deserciones y las protestas se habían vuelto moneda corriente y la situación llegó un punto límite en 1977 cuando 15 naciones renunciaron a seguir participando por la presencia sudafricana.

Para 1979 la ITF realizó una reestructuración en el formato del torneo y además decidió marginar a Sudáfrica, en lo que también se puede leer como gesto hacía el COI en busca de la reinserción del tenis a los Juegos Olímpicos, algo que ocurrió en Seúl 1988. La AST fue readmitida en 1992.

India, que retornó a una final en 1987, la cual perdió 5-0 con Suecia, y Sudáfrica volvieron a cruzar sus caminos en la Copa Davis en dos oportunidades: la primera fue en 1994 con los indios como locales; la segunda en 2009 en el Ellis Park de Johannesburgo.

A Sudáfrica haber ganado la única Copa Davis de esta manera no es algo que lo enorgullezca, de hecho en el sitio oficial de la AST no hay ninguna mención al respecto. Quedar como el único país que conquistó el tradicional torneo sin la necesidad de la disputa deportiva, sumado al contexto social y político, coloca a Sudáfrica en el rol de campeón incómodo.

Fuentes/Links relacionados

The Year the Davis Cup Felt Empty (New York Times)

United Nations, India and Boycott of Apartheid Sport (Congreso Nacional Africano)

Deep Tennis: Disrupting the Cup (Concrete Elbow)

Ban From Olympics Turns Into Net Loss: Tennis: South African players hadn’t been hurt by most world sanctions until IOC ruling (Los Angeles Times)

Un regreso con vida (El Gráfico)

Sitio oficial de la Copa Davis

Sitio oficial de la Federación Internacional de Tenis

La Generación del 80

No es errado decir que en Argentina el básquet fue el deporte más afectado por los vaivenes políticos que vivió el país desde mediados de la década del 50. Los inconvenientes comenzaron con la Revolución Libertadora y la denominada Comisión Nacional Investigadora de los Deportes número 49. Este organismo les aplicó a 34 jugadores una dura sanción por considerar que habían incurrido en profesionalismo. Entre los penados se encontraban los integrantes del plantel campeón del mundo en 1950.

Aquella condena, más por fines políticos que deportivos ya que la selección había recibido un fuerte apoyo por parte del gobierno peronista, significó un golpe letal para el básquet argentino. De un día para el otro desapareció una exitosa camada y en poco tiempo Argentina pasó de ser campeón mundial y cuarto en los Juegos Olímpicos de Helsinki 1952 a estar casi borrado del mapa.

Hubo un momento en el que pareció que el básquet argentino mostraba signos de recuperación, pero otra vez la coyuntura política se encargó de abortar cualquier ilusión de renacimiento.

En el Preolímpico de 1980 celebrado en San Juan de Puerto Rico Argentina afrontó una aventura cuasi quijotesca que finalizó con un histórico tercer puesto que le permitió volver a clasificar a los Juegos Olímpicos tras 28 años de ausencia. La alegría por haber alcanzado el boleto a Moscú fue demasiada efímera: semanas más tarde el gobierno de facto apoyó el boicot que promovía Estados Unidos por la invasión de la URSS a Afganistán.

Cuando Argentina llegó a la capital boricua sabía que por delante tenía una empresa muy complicada. Entre los oponentes más poderosos aparecían Puerto Rico, que venía de ser medalla de plata en los dos últimos Juegos Panamericanos, Brasil, tercero en el Mundial de 1978, y Cuba, por esos años todavía una potencia continental.

Las cartas de presentación más importantes de Argentina eran el título sudamericano de 1979 y un triunfo sobre la URSS. Pese a esos antecedentes recientes, en torno al equipo había cierta preocupación porque en los amistosos previos celebrados en Resistencia y Buenos Aires evidenció demasiados altibajos ante rivales a los que iba a enfrentar en el Preolímpico. A parte, la falta de altura, un déficit histórico del básquet nacional, se presentaba como un problema insalvable.

Ese panorama adverso no amilanó a los jugadores. “Estábamos todos metidos en clasificarnos. Esto fue en abril pero empezamos a trabajar en febrero y teníamos puestas todas las pilas ahí”, recordó José Luis Pagella, integrante del aquel conjunto dirigido por el fallecido Miguel Ángel Ripullone.

El debut fue ante los locales. Partido parejo que finalmente quedó para los puertorriqueños 99-93. La siguiente presentación fue ante México con una victoria por 104-99. En el tercer encuentro Argentina cayó 86-89 contra Canadá, que hizo valer el mayor poderío físico, y luego venció 97-86 a Uruguay, que culminó último.

Con un récord de 2 victorias y 2 derrotas el margen de error se había acabado y un paso en falso significaba quedarse fuera del podio. Por delante quedaban dos partidos fundamentales ante Brasil y Cuba, dos adversarios que solían ganarle a Argentina. En ese momento límite apareció la mejor versión.

Puede que con el correr de los años se haya agrandado aún más lo ocurrido aquel 24 de abril en el Coliseo Roberto Clemente, pero lo cierto es que Argentina ese día tuvo una actuación sobresaliente. A fuerza de un sólido trabajo en defensa y rápidas salidas de contragolpe, el equipo argentino le propinó una paliza a Brasil. Ganó por 20 puntos de diferencia (118-98), resultado poco común para una época en la que todavía no existía la línea de 3.

Con buena parte del objetivo cumplido, el cierre de la campaña en el Preolímpico se dio ante Cuba. Argentina se impuso 86-75 y cortó una racha de 13 años sin ganarles a los cubanos. Cuando termino el partido los jugadores y el cuerpo técnico festejaban merecidamente uno de los grandes hitos del básquet argentino y el momento más importante de sus vidas deportivas. No sospechaban que paralelamente en despachos gubernamentales oscuros personajes de la historia argentina preparaban la decepción más grande de sus carreras.

Equipo argentino del Preolímpico 1980.

Granos y boicot

El 8 de mayo Cancillería emitió un comunicado en el que “recomendaba” a los deportistas no asistir a Moscú para que su presencia “no sea interpretada como una demostración de apoyo político a la intervención soviética en Afganistán”. El mismo se publicó horas después de una reunión que José Martínez de Hoz, Ministro de Economía, mantuvo con Zbigniew Brzezinski, consejero de Seguridad de la Casa Blanca, y Lloyd Cutler, asesor del presidente Jimmy Carter y que estaba muy vinculado con el boicot a los Juegos Olímpicos que impulsaba Estados Unidos.

Paralelamente al boicot olímpico, el gobierno estadounidense también había llamado a un aislamiento comercial para la URSS, al cual la dictadura argentina no había adherido por considerar que no era “un mecanismo apto de presión”. Un dato no menor es que Argentina era uno de los proveedores de granos más importantes con los que contaba la URSS.

Es decir, el gobierno militar jugaba un doble juego: por un lado quedaba bien con Estados Unidos al impedir la participación argentina en Moscú 80; por el otro continuaba teniendo como socio estratégico y comercial a la Unión Soviética.

“Hay circunstancias de interés nacional que obligaron a realizar sacrificios. Esta vez le toca sacrificarse al movimiento olímpico argentino y lo sentimos”, declaró el Coronel (R) Antonio Rodríguez, amigo de Jorge Rafael Videla y presidente del Comité Olímpico Argentino, desde Guatemala en donde se estaba celebrando una reunión de la Organización Deportiva Panamericana (Odepa).

Más tétrica aún fue el editorial de la edición de El Gráfico del 15 de mayo de 1980 en la cual la revista se adhirió “fervientemente a la medida”. “La decisión evaluada y meditada con profundidad obedece a intereses superiores que nos ponen del lado al que pertenecemos, del lado del mundo libre, Occidental y cristiano”, afirmaba el texto que no llevaba firma. Además, en letras mayúsculas destacaba: “ir sería presentarnos a compartir una fiesta que pretende organizar un país que ha vulnerado los verdaderos principios de paz y confraternidad. Significa darle la espalda a esa falsedad y responder a nuestra autentica forma de vida”.

Por supuesto que nadie tuvo en cuenta ni a la selección de básquet ni al resto de los deportistas, en su mayoría amateurs, que vieron como años de esfuerzo se iban por la borda y, quizás lo más frustrante, era no poder quejarse por la injusticia. “En esa época no se podía protestar, no había nada que hacer. Era acatar órdenes. Recuerdo el caso de un jinete que estuvo 6 años preparando esa competencia. Era para matarse”, declaró Adolfo Perazzo, miembro de la selección de básquet.

“Sin dudas haber estado en Moscú 80 hubiese representado, tal vez, el despegue para una gran camada de jugadores. Habíamos hecho un gran torneo en Puerto Rico y la clasificación fue merecida. La decisión del gobierno militar fue un duro golpe para todos nosotros y nos quedamos con la ilusión de participar en los Juegos Olímpicos”, contó Carlos Raffaelli, capitán del equipo del 80.

Sobre todo para el básquet la ausencia significó un duro mazazo del que costó recuperarse. Ya en democracia, Argentina asistió al Preolímpico de San Pablo en 1984 con la base del plantel de 4 años atrás, pero esta vez en la cancha las cosas fueron diferentes y terminó en la séptima colocación. “Por aquellos años todos pensábamos que podíamos repetir lo mismo para Los Angeles 1984, pero todo se hizo mucho más difícil y quedamos al margen”, comentó Raffaelli.

Argentina reapareció en los Juegos Olímpicos en Atlanta 1996, se ausentó en Sydney 2000, pero volvió en Atenas 2004 con la histórica medalla de oro y en Beijing 2008 con la de bronce. Con esos logros, por fin, el básquet argentino se pudo curar definitivamente de tantos golpes injustos sufridos en el pasado y así volver a sonreír.

Fuentes/Links relacionados

Argentina clasifica a Moscú 80 pero no participa por boicot (Telám)

El NUNCA MÁS del básquet argentino (webasket.com)

Clarín 9 de mayo de 1980

El Gráfico 13 de mayo de 1980

Básquet Plus agosto de 1999

Rebel Tours: jugar en el Apartheid (Parte 3)

Parte 1 y 2 (resumen)

A raíz de la política del Apartheid Sudáfrica tenía prohibido competir internacionalmente. Para burlar la veda el cricket creó los Rebel Tour, giras en las que tomaban parte equipos de fantasía que se formaban gracias al dinero que, mayormente, aportaba el estado. Un grupo de ingleses inauguró estas visitas en 1982. Lo siguieron combinados de Sri Lanka y West Indies, cuyos jugadores en sus países de origen recibieron severos castigos deportivos y, sobre todo, sociales.

Rebel Tours: jugar en el Apartheid-Parte 1

Rebel Tours: jugar en el Apartheid-Parte 2

Capitulo 6: Crisis australiana

Entre fines de 1985 y principios de 1986 un conjunto australiano rodeado de mucha controversia visitó Sudáfrica. A parte del factor económico, hubo otras motivaciones para encarar una aventura en territorio prohibido.

En principio muchos de los integrantes del plantel ya estaban sobre el final de sus carreras y vieron una oportunidad para sumar algo más de dinero y, de paso, hacer una última prueba en el primer nivel. Por otro lado, los jugadores se encontraban en medio de una disputa contractual con la federación local, por lo que el viaje también significó un desafío hacía la dirigencia.

Tal como sucedió con los anteriores Rebel Tour, las negociaciones se manejaron en absoluto secreto. Los primeros contactos se dieron durante el Mundial de Inglaterra 1983. Al año siguiente, en una emotiva conferencia de prensa, Kim Hughes, entre lágrimas, renunció a la capitanía de la selección de Australia. Doce meses más tarde se descubrió la verdadera razón: era el capitán del equipo rebelde que disputó 7 partidos en Sudáfrica. Hughes, que perdió credibilidad, recibió 10.000 dólares estadounidenses por liderar el tour.

Equipo de Australia antes de partir a Sudáfrica. (The Age)

Periodistas, historiadores, jugadores y directivos, reconocen aquel momento como el más traumático en la centenaria vida del cricket australiano. Esto llevó a una división interna en la que quedaron resquemores que todavía siguen flotando en el aire y por eso la mayoría de los protagonistas optan por no hablar de esta cuestión con la prensa. De hacerlo, no dan sus nombres.

Al igual que los participantes de los Rebel Tour previos, los jugadores recibieron una sanción de entre 2 y 3 años, una pena mucha más leve a los 10 años que se preveían. También sufrieron el rechazo social, aunque no fue tan duro como en otros casos. Deportivamente al cricket australiano le costó mucho tiempo reponerse de la crisis interna que se había generado.

De los 16 miembros, a los que el Primer Ministro australiano Bob Hawke tildó de “traidores”, sólo 4 volvieron a ser convocados para vestir la camiseta de Australia. Otros, en cambio, continuaron sus carreras como entrenadores o dirigentes.

Capítulo 5: Gatting go home

Los Rebel Tours murieron con el Apartheid. En 1990 un nuevo equipo de Inglaterra visitó Sudáfrica en paralelo a la liberación de Nelson Mandela. En este tramo final aparece la figura de Mike Gatting, primer nombre que surge cuando se hace referencia a estos sucesos. A fuerza de declaraciones poco felices se había ganado el desprecio de una comunidad negra que se estaba revelando a tantos años de sufrimiento.

“Estaban bailando y celebrando”, fue una de las varias expresiones desafortunadas que dio Gatting cuando se refirió a una manifestación que terminó con una violenta represión policial. “Esto no tiene nada que ver con nosotros. No podemos ser responsables de algo que pasa fuera de los estadios”, le dijo a John Sogoneco, que encabezaba una protesta contra la gira. Los carteles y los canticos de “Gatting go home” se habían convertido en algo habitual en un país que vivía un proceso de cambio.

En Pietermaritzburg casi 5.000 personas, mayormente negros, recibieron con piedras a los jugadores cuando salían a la cancha. El público estaba demasiado irascible y Gatting intentó tranquilizar las aguas. Logró el efecto contrario y la concurrencia se enfureció todavía más. “En ese momento pensé que lo iban a asesinar”, evocó Alí Bacher, ex capitán de Sudáfrica e ideólogo de estas giras.

No sólo en los estadios a los ingleses le hacían sentir el rechazo, sino también en los hoteles en donde se hospedaban. Los cocineros se negaban a servirles la comida, por lo cual la delegación estaba obligada a cocinarse.

El 12 de febrero de 1990, un día después de la liberación de Mandela, en Newlands se vivió el punto de mayor tensión: horas antes de comenzar a jugar una bomba explotó en el estadio produciendo sólo daños materiales. Se canceló el amistoso, pero la gira continuó, aunque con menos partidos de los que estaban programados originalmente.

De vuelta a Londres la federación penalizó a los participantes con 3 años sin poder jugar internacionalmente. “Por suerte salió todo bien para Sudáfrica y Nelson Mandela es un gran hombre”, son las únicas declaraciones que se atribuyen a Gatting, que actualmente trabaja como directivo, al respecto ya que prefiere evitar este tema en las entrevistas.

Dos diarios de tendencias diferentes coincidieron en criticar el tour. “No más ignominia, ni descredito para un equipo o jugadores que visten el distintivo de Inglaterra”, escribió Fran Keating en The Guardian. “Desacreditaron a su país y a su deporte”, señaló el tabloide The Mirror.

Como conclusión los Rebel Tour dejaron un saldo negativo. Las mayorías negras lo veían como una provocación, para gran parte de los jugadores involucrados significó el final abrupto de sus carreras y todavía siguen sufriendo las consecuencias. Así lo resumió Bacher: “Vivíamos en un isla, incluido yo. Pensaba que el país, la gente, no tenía problemas. Debo confesar que si hubiera sabido de la furia y el dolor que causaron los Rebel Tour, lo pensaría dos veces. Fue demasiado perjudicial para mí”.

FIN

Links/Fuentes relacionadas

Rebels-The ’85 South Africa tour (The Age)

It was 20 years ago today… (The Age)

The crying game (cricketinfo.com)

1985-6 Australian XI (The Rebel Tour Blog)

Playing With Apartheid: The ‘Rebel’ Cricket Tours to South Africa (Think Africa Press)

English rebels who ignored apartheid cause still show a lack of shame (The Guardian)

Rebels without a cause (cricketinfo.com)

Mike Gatting and his rebel team walked into eye of a storm in post-apartheid South Africa (The Telegraph)

1990 English XI (The Rebel Tour Blog)