Con la cabeza en otra parte

Luego de largas y agotadoras jornadas de entrenamiento a la selección de handball de Túnez por fin le había llegado el tan esperado debut en el Mundial de Suecia ante Francia, campeón mundial, olímpico, europeo y máximo candidato al título. Lo que para los tunecinos podía significar un partido especial, sobre todo por la envergadura del rival, no lo fue porque la atención estaba lejos de la cancha. Al mismo tiempo que los árbitros señalaban el inicio del encuentro, en medio de un estado de sitio en su país caía el presidente.

La sensación de incertidumbre y desconcierto que vivieron los jugadores en algún punto se puede comparar con la que sintieron los integrantes de la selección argentina de fútbol que en 1976 tuvo que jugar en Chorzow un amistoso ante Polonia horas después del derrocamiento del gobierno de Isabel Martínez de Perón. Cuando en medio de situaciones caóticas se esta a muchos kilómetros y con poca información sobre familiares y amigos, pensar en meter una pelota adentro de un arco se convierte en algo irrelevante.

“No había mucho espacio para concentrarse en el handball. Estábamos en cuerpo y alma con ellos, allí en Túnez. Hubo mucha sangre, nosotros sólo intentamos dejar un poco de sudor. También llegamos a llorar”, reconoció con los ojos vidriosos Anouar Ayed, una de las figuras del equipo africano y que milita en la liga francesa, tras la derrota por 32-19.

Túnez antes de empezar a jugar. (AFP)

La combinación de desempleo, profundizada por la crisis mundial, más un gobierno con una democracia ficticia cuyo líder, Ben Alí, estuvo afincado en el poder por 23 años, sumado a los altos niveles de corrupción, hizo que la situación llegara al límite. En distintas ciudades de Túnez se registraron manifestaciones en contra del primer mandatario, muchas de las cuales culminaron con muertos por culpa de la represión policial. El 14 de enero la situación explotó. Alí disolvió el gobierno y llamó a elecciones legislativas anticipadas, las cuales estaban previstas para 2014.

El ex mandatario abandonó el país con destino a Francia, que no le permitió el ingresó, lo mismo que Italia. Finalmente Alí, quien, increíblemente, en el último discurso que dio en cadena nacional para apaciguar prometió más libertad de prensa y acceso sin restricciones a Internet, fue recibido en Arabia Saudita. El Primer Ministro se hizo cargo del poder y conformó una comisión de 6 personas que cumplirá la función de presidente interino.

En Europa, en donde jugaron una serie de partidos amistosos como preparación, la delegación no perdía pisada de lo que sucedía en casa. “Comíamos lo más rápido posible para lanzarnos a ver los informativos o para llamar a la familia”, contó el entrenador francés Alain Portes.

Ante Francia Túnez llevó un brazalete negro y antes del inicio del partido se realizó 1 minuto de silencio en honor a las víctimas.  “Había mucha emoción durante el minuto de silencio Los ví llorar”, afirmó Portes. El puñado de hinchas tunecinos que se acercó al estadio de la ciudad de Kristianstad mostró carteles alusivos a la situación política y social.

Uno de los mensajes que se vio en la tribuna durante Francia-Túnez. (Reuters)

Ante la consulta de los medios para los jugadores, que se enteraron de la renuncia de Alí antes de salir al segundo tiempo, hubiera sido mucho más sencillo decir frases de ocasión y así salir del paso, pero optaron por comprometerse. “Estoy muy emocionado, estuvimos asfixiados durante 20 años. No tenías derecho a hablar, no tenías derecho a pensar, a nada. Incluso cuando hablábamos entre nosotros mirábamos detrás para ver que no había nadie escuchando. Hoy al menos podemos decir cosas. Estamos contentos y espero que el próximo presidente piense en eso”, comentó un esperanzado Ayed.

Desde Suecia el equipo promete “continuar con la lucha, por lo menos con el handball”. Saben que no es mucho lo que pueden aportar, pero con una pelota en la mano tratarán de ayudar a que sus compatriotas tengan algo de paz.

Fuentes/Links relacionados

La selección tunecina de balonmano, entre la emoción y el alivio (AFP)

Tunisian team in tears over leader’s departure (AFP)

Tras los disturbios, dimitió el presidente de Túnez (Telam)

“Difícil jugar con la familia en peligro” (El País)

Sitio oficial del Mundial Suecia 2011

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Un lugar en el mundo

Pese a ser un juego veloz, dinámico y entretenido para ver, el hockey sobre patines no es uno de los deportes más convocantes del planeta. No ha logrado llamar la atención del Movimiento Olímpico, aunque figuró como exhibición en los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992, torneo que ganó Argentina, ni tampoco de la televisión o de los grandes patrocinadores. Quizás el hecho que haya tantas diferencias entre las potencias y el resto, algo latente en los mundiales, le hace perder atractivo y emoción.

Ese contexto no impidió que esta actividad nacida en Inglaterra pueda encontrar dos polos muy fuertes en donde arraigarse: San Juan, sede del Mundial 2011, y Cataluña. Ambos lugares son la mayor cantera de jugadores para las selecciones de Argentina y España, dos de los equipos más importantes junto con Portugal e Italia.

Cataluña no sólo es la gran usina de talentos que posee España, campeona de los tres últimos mundiales con planteles plagados de jugadores catalanes, sino que además cuenta con un campeonato del mundo reconocido por la Federación Internacional de Patinaje (FIP o FIRS, en inglés). Ese logró se dio en Macao, una isla de China, en 2004 y desató una crisis política, cultural, social y deportiva porque desnudó viejos anhelos independentistas.

Aquella reunión en Miami

Al observar que por la vía gubernamental es muy complicado que Cataluña cumpla el deseo de tener un estado propio, el deporte, siempre un espacio importante de representatividad, aparece como una vía alternativa. Por eso la Generalitat creó la Unión de Federaciones Deportivas Catalanas, entidad que tiene como función lograr el reconocimiento internacional de las selecciones catalanas. Hasta el momento sólo federaciones pequeñas, caso korfbal o bowling, lograron el cometido. La única de renombre que estuvo cerca fue la de patinaje, que a parte del hockey sobre patines regula las otras especialidades (artístico, carrera y hockey en línea).

En marzo de 2004 el Comité Ejecutivo de la FIP se reunió en Miami y aceptó la propuesta de incluir a la Federación Catalana de Patín (FCP) como miembro provisional. Entre otras cosas, esto la habilitaba a presentar equipo en el Mundial B que se iba a disputar meses más tarde en Macao. La mitad del trabajo ya estaba hecho, sólo restaba que en Fresno, California, la Asamblea de la FIP a reunirse en noviembre votará a favor de la propuesta para ser considerado como miembro con pleno derecho.

Esto desató la furia de la Real Federación Española de Patinaje (RFEP). Sus directivos alegaban que la reunión en Miami no había sido convocada dentro del plazo de 120 días que indica el estatuto interno de la FIP y que en la orden del día no figuraba la admisión de la FCP. Esta queja contó con el aval del Consejo Superior de Deportes, la pata estatal del deporte español.

La noticia generó mucha satisfacción en los ámbitos independentistas. “Es un paso adelante para el reconocimiento de otras federaciones catalanas”, dijo Josep Bargalló, conceller en cap, que es una especie de consejero del Gobierno. Los vascos, que persiguen una causa similar, mostraron agrado por la novedad. “Se empieza por estos deportes y se termina reconociendo a las selecciones autonómicas de fútbol”, expresó Iñaki Anasagasti, senador por el Partido Nacional Vasco.

Cataluña festeja el título en Macao con el presidente de la Generalitat.

Mientras en los medios y en los recintos políticos tenían lugar acaloradas polémicas que poco tenían que ver con los palos o los patines para jugar y la RFEP clamaba por un boicot al Mundial B, el entrenador Jordi Camps empezaba a conformar casi desde cero una selección. El único impedimento que tuvo fue que no podía elegir a jugadores que durante el último año hubieran vestido la camiseta española. “El equipo tiene el compromiso implícito de mostrar nuestra cultura, demostrar al mundo que no somos extraños, que somos una federación que cree tener derecho a ser reconocida, que no estamos en contra de nadie”, opinó Camps.

En Macao Cataluña partió como principal candidato y en la pista confirmó los pronósticos. Ganó invicto el torneo con goleada (6-0) incluida en la final ante Inglaterra. De esta forma por única vez un equipo catalán se consagró campeón del mundo. Aquel partido contó con la presencia de Pasqual Maragall, presidente de la Generalitat, que en ese momento se encontraba de gira oficial por Asía.

En Barcelona la delegación fue recibida con una gran celebración en las calles y con todos los honores. En algún punto no dejó de ser un acto político para que el pedido independentista se vuelva a escuchar.

Al terminar entre los 3 primeros Cataluña ascendió al Mundial A, a disputarse el año siguiente en San José, California. Casi como una burla del destino el sorteo de la primera fase emparejó a España y Cataluña en la misma zona, lo cual le sumaba un morbo extra a la situación. Sin embargo, todavía restaba cumplir un requisito para disputar dicho certamen: que la FCP sea considerada miembro pleno de la FIP.

Guerra burocrática

España y Cataluña plasmaron las hostilidades en los escritorios. Ninguna de las partes quería ceder terreno en la lucha y no importaba cuanto dinero había que invertir para conseguir votos. La RFEP saldó deudas de federaciones con menos recursos para que pudieran estar presentes en Fresno. La FCP, en cambio, pagó viajes y envió material deportivo a países con escasa tradición en el patinaje. Además contrató los servicios de Jean Louis Dupont, el abogado belga que revolucionó el deporte en Europa con la Ley Bosman.

En el medio del fuego cruzado quedó Isidro Oliveras de la Riva, catalán presidente de la FIP y que no escondía el deseo que sus coterráneos fueran aceptados. “Es bueno que Cataluña sea reconocida porque será un activo para nosotros. Cataluña aportará muchas cosas buenas a la FIP”, declaró el directivo. Por la actuación en esta cuestión el Comité Olímpico Español le abrió un expediente para investigar su proceder.

De los involucrados España era la que más perdía porque corría el riesgo de pagar un costo político y deportivo demasiado alto. No hay que perder de vista que la RFEP estaba a las puertas de quedarse sin buena parte de los mejores jugadores del país y de futuros talentos. A parte, el arribo de Cataluña significaba la aparición de un potencial rival directo en la lucha por los títulos del mundo o europeos.

La selección catalana durante el recibimiento en Barcelona.

Tal como estaba estipulado en Fresno se juntó el Comité Ejecutivo de la FIP para, supuestamente, confirmar la medida tomada en Miami para luego derivarla a la Asamblea, que se reunía al día siguiente y que tendría la última palabra. Se descartaba la aprobación ya que jamás en la historia este órgano había dado marcha atrás con una decisión, pero siempre hay una primera vez. En una votación que terminó 6-3 el Comité Ejecutivo contradijo lo decidido unos meses atrás y anuló la admisión de Cataluña.

Aquellas voces de alegría tras lo ocurrido en Miami ahora eran de enojo. Josep Lluis Carod-Rovira, presidente del independentista partido Esquerra Republicana de Catalunya, fue el más efusivo. Denunció presiones del Estado español y llamó a un boicot de las instituciones catalanas a la candidatura de Madrid para los Juegos Olímpicos de 2012. “Sin Estado propio nunca haremos nada. Pero si a alguien le faltaban argumentos hoy tenemos todos para decir que Cataluña necesita un Estado independiente dentro de Europa”, manifestó el dirigente republicano.

La FCP jugó una última chance en los tribunales. Hizo una presentación ante el Tribunal de Arbitraje Deportivo aduciendo que la votación se había realizado fuera de las reglas de la FIP. La Justicia deportiva le dio la razón y obligó a la FIP a realizar nuevamente la votación en un plazo de 9 meses. En Roma el sufragio se repitió y, como era previsible, el resultado fue el mismo.

El sueño catalán de poder estar en San Jose se diluyó. Ni siquiera un intento de pedir una invitación aduciendo el mérito deportivo le permitió a Cataluña estar en la ciudad californiana. Irónicamente la plaza vacante la ocupó Macao, cuarto en el Mundial B y que compite independientemente de China.

Cataluña, campeón de la Copa América


Luego del llamado Caso Fresno la FCP quedó a la deriva. La Confederación Sudamericana de Patinaje, todavía no reconocida por la FIP, afilió a Cataluña como invitado para que pueda participar en sus competiciones. La selección catalana rápidamente se hizo notar y llegó a la final de la Copa América 2007 (Recife) y 2008 (Buenos Aires), perdiendo ambas definiciones con Argentina.

En 2010 en la ciudad catalana de Vic se organizó una nueva edición de este torneo que utiliza la modalidad abierta (cualquier selección se anota y tiene derecho a participar sin importar la ubicación geográfica).  Esta vez el combinado local, con varios jugadores que en 2009 ganaron el Mundial en Vigo con España, celebró por primera vez. En la definición venció a Argentina 3-0. No hubo la misma suerte en la rama femenina porque la vuelta olímpica la dieron las argentinas, actuales campeonas del mundo.

Esta no parece ser la conclusión de la historia. Por el momento las aguas están calmas, pero seguramente en cualquier momento los catalanes volverán a hacer el intento de buscar un lugar en el mundo del hockey sobre patines.

Fuentes/Links relacionados

Maragall elogia la admisión de la selección catalana en la Federación de Patinaje

Cataluña debuta en el Mundial B (El Mundo)

ERC pide que Cataluña no apoye a Madrid 2012 por el caso del patinaje (El País)

El responsable de Deporte catalán propone que España ‘se busque otro nombre o se lo invente’

La federación española de hockey patines se niega a jugar con Cataluña (El País)

La FIRS debate en Roma la admisión del patinaje catalán (El País)

España y Cataluña, en el mismo grupo (El País)

La Federación Catalana viaja a Fresno en busca del reconocimiento de su selección (El País)

La Federación Internacional de Patinaje rechaza la admisión de la catalana (El País)

La Federación Internacional rechaza la petición de Cataluña para el Mundial (El País)

Niubó asume sus errores sobre la selección de hockey y afirma: “Siempre nos quedará Macao” (El País)

La FIRS rechaza por segunda vez una selección catalana de patinaje (El Mundo)

La Copa América habla catalán (Mundo Deportivo)

En Catalá (La Redó)

Sitio de la Generalitat dedicado al deporte catalán

Federación Internacional de Patinaje

Federación Catalana de Patinaje

Confederación Sudamericana de patín

La burocracia contra Iroquois Nationals

El deporte no necesariamente se rige por las fronteras geográficas. Es por eso que a veces pueden verse competir atletas o selecciones de territorios que internacionalmente no son reconocidos como países. El de la selección de hockey sobre patines de Cataluña, que en 2004 ganó el Mundial B, es uno de tantos casos. Otro es el de Iroquois Nationals, equipo de lacrosse representante de la Confederación Haudenosaunee, conformada por 6 naciones indígenas norteamericanas, que se vio envuelto en una disputa por los pasaportes cuando intentaba viajar al mundial de Manchester.

Se considera a los inventores del lacrosse a las tribus de Norteamérica que habitaban la zona antes de la llegada de los colonos europeos. Era, y todavía lo es, una parte esencial en la cultura de estos pueblos porque creían que era un regalo del Creador y por eso lo practicaban como divertimento, como entrenamiento para la guerra, para dirimir disputas o para exaltar la masculinidad. Un partido de aquella versión primitiva se caracterizaba por ser extremadamente violento, podía extenderse por varios días y el terreno de juego no estaba delimitado.

Llamado Jeu de la crosse por los misioneros jesuitas franceses, este deporte, muy popular en Canadá y en Estados Unidos, sobre todo a nivel universitario, consta de dos equipos con 10 jugadores cada uno que trasladan una pelota de goma en un palo que posee una red. El objetivo es tratar de convertir goles en un arco más alto que el utilizado en el hockey sobre hielo. Se puede practicar al aire libre, bajo techo y recientemente se empezó a experimentar con una variante playera. Se destaca por tener mucho roce físico y ser muy dinámico. Para las mujeres el contacto se reduce al mínimo.

Como forma de reconocimiento a los orígenes más profundos de esta actividad que supo ser parte de los Juegos Olímpicos de Saint Louis 1904 y Londres 1908, la Federación Internacional (FIL) desde 1990 le permite a la Confederación Haudenosaunee, también conocida como Confederación Iroquois, cuyo territorio se extiende desde el norte del Estado de Nueva York hasta Ontario, Canadá, ser miembro pleno y competir en los torneos que organiza.

Iroquois Nationals. (AP)

La ley estadounidense reconoce a los territorios indígenas como naciones domésticas independientes. Entre los beneficios que tienen sus habitantes aparece el de poseer un pasaporte propio, lo que les da un sentido de pertenencia y de arraigo mucho más fuerte al lugar de donde provienen. A la hora de competir en el exterior, todos los jugadores y el cuerpo técnico utilizan la documentación Haudenosaunee. Hasta el momento no habían sufrido ninguna traba. Los problemas comenzaron días antes de partir a Manchester.

Desde Gran Bretaña informaron que no entregarían las visas porque no aceptaban los pasaportes aduciendo que estaban hechos a mano, por lo que eran sencillos de falsificar, y, además, no se adecuaban a los estándares internacionales de seguridad que rigen tras los atentados del 11 de septiembre. Esto no sólo desató una polémica sobre el rol de los pueblos originarios en Estados Unidos, sino que también derivó en un entredicho diplomático.

Con Hillary Clinton a la cabeza, el Departamento de Estado en medio de la urgencia brindó la solución más lógica y rápida: que por esta vez hicieran una excepción y utilizarán pasaportes estadounidenses, que serían entregados en tiempo récord. Desde Canadá actuaron de la misma manera. Los iroqueses se negaron terminantemente a aceptar esta propuesta. Se opusieron a viajar con papeles de lo que ellos consideran una nación extranjera o invasora, como suelen calificarla los más ancianos de las tribus. “Tenemos nuestros principios y con esta soberanía damos la idea que nuestro país es aceptado. Viajamos de esta manera durante años”, explicó Percy Abrams, director ejecutivo de Iroquois Nationals Lacrosse.

Pese a la intervención de la Casa Blanca, varios gobernadores, miembros del Congreso y entidades que trabajan con los pueblos originarios, no pudieron (o no quisieron) hacer demasiado para lograr el viaje. Desde Londres un vocero del Foregin Office británico expresó que no había problemas que el equipo vaya a competir, lo único que se exigía era que ingresara con documentación valida y reconocida internacionalmente.

Percy Abrams muestra su pasaporte a los medios. (AP)

Mientras se buscaba una vía para destrabar la situación, los 23 jugadores entrenaban en Nueva York esperando tener noticias para ver en que decantaba esta cuestión. Paralelamente en Inglaterra se los esperaba con ansias ya que debían jugar el partido inaugural ante el combinado local. En un intento casi desesperado hubo una protesta pacifica en la puerta del consulado británico en Times Square, la cual no condujo a nada.

Finalmente la historia tuvo el peor cierre. El tiempo se acabó, no hubo acuerdo e Iroquois Nationals, cuarto en el ránking de la FIL, se quedó sin mundial. La burocracia, que sólo sirve para entorpecer las cosas, terminó siendo un rival mucho más complicado que cualquiera de los que hubiera enfrentado en Manchester. “Sentí que iba a venir, pero no quería creerlo hasta que lo escuche”, comentó el defensor Ron Cogan cuando se confirmó la deserción.

Estos jugadores, que compiten más por el honor que por el resultado deportivo en si, se tuvieron que conformar con un amistoso en Buffalo que sirvió para cubrir los gastos extras que se generaron durante la forzada estadía en Nueva York. Por suerte para los iroqueses dentro de 4 años no habrá problemas: el mundial se disputará en Denver.

Fuentes/Links relacionados

Iroquois Defeated by Passport Dispute (New York Times)

Iroquois Lacrosse Team Trapped in U.S.? (CBS News)

UK refuses to grant visas to Iroquois lacrosse team (BBC)

Politics and pride at the World Lacrosse (BBC)

Iroquois lacrosse team still caught in bureaucratic net (CNN)

2014 World Lacrosse Championship awarded to Denver (Examiner)

Sitio oficial de Iroquois Nationals

US Lacrosse

Canadian Lacrosse Association

Asociación Argentina de Lacrosse

Federación Internacional de Lacrosse

Sitio oficial del Mundial Manchester 2010

Alemania vs Alemania

De los muchos partidos que se han disputado en la historia de la Copa del Mundo probablemente aquel que se celebró el 22 de junio de 1974 en Hamburgo haya sido el más morboso de todos. Por única vez se vieron adentro de una cancha la República Federal de Alemania (RFA) y la República Democrática de Alemania (RDA) en la definición del Grupo 1 en la primera ronda. Además de la carga emotiva que ya de por sí tuvo este encuentro, se vio rodeado por el escándalo desatado unos meses antes cuando fue detenido un espía de la RDA que se había insertado en las altas esferas del gobierno de la RFA.

Obligado a tachar su pasado como afiliado del Partido Nazi, al cual había ingresado a los 17 años con el número 9709880, Günter Guillaume comenzó su trabajo como agente en Frankfurt junto con su esposa Christel, que había logrado un puesto como secretaria de un diputado del Partido Socialdemócrata (SPD). Guillaume, que entró al país camuflado como refugiado, comenzó su carrera política en este partido como concejal en Frankfurt. Más tarde manejó con éxito la campaña para diputado de Georg Leber, lo que le hizo ganar una excelente consideración en el SPD.

Es por eso que llegó a la Cancillería Federal, en donde gracias a su servicialidad y buena disposición logró un rápido ascenso hasta convertirse en la mano derecha del canciller Willy Brandt, uno de los principales impulsores de la unión de Alemania (Ostpolitik) y ganador del Premio Nobel de la Paz en 1971. Por las manos de Guillaume pasaba todo tipo de documentación, mucha de ella clasificada. Entre otras cosas se incluye una carta de Richard Nixon sobre la situación de la Alianza Atlántica (OTAN) que estaba enmarcada dentro del grado de secreto más importante de la entidad (cosmic).

82536_jpg_58555bParalelamente los servicios de la RFA empezaron a detectar mensajes radiales en forma de clave que provenían de Berlín Este, más precisamente del Ministerio de Seguridad de Estado. El contraespionaje descubrió que un matrimonio estaba espiando al SPD y por eso realizaron investigaciones a funcionarios del mencionado partido, pero no lograron resultados positivos.

Años más tarde, por una pista brindada por el M16 británico, se descubrió que en la RDA estaban muy bien informados de lo que sucedía en la Cancillería de la RFA y en los niveles más altos del SPD. Además, descubrieron que del otro lado del Muro había una cuenta bancaria en la que se depositaba el sueldo a un agente.

Con esta información clave pudieron descifrar los mensajes que llegaban desde la Alemania Oriental y en 1973 el contraespionaje descubrió que sus presas eran Guillaume, principalmente, y su esposa, que trabaja en un bar en el cual se reunían miembros del SPD a conversar hasta altas horas de la noche.

Guenther Nollau, el jefe del contraespionaje, informó de lo sucedido al ministro del Interior Hans Genscher, quien fue el encargado de avisarse a Brandt de las dudas que rondaban sobre su colaborador, con el cual había establecido una relación más allá de lo laboral, y le pidió que siguiera trabajando con él para lograr pruebas definitivas que acusaran a Guillaume. El canciller alemán quedó en el medio de esta situación y fue usado como señuelo de un presunto espía.

Casi 1 año después alrededor de 100 agentes del servicio de espionaje de la RFA persiguieron a Guillaume hasta la Costa Azul francesa, en donde se encontró con un contacto, con la idea de agarrarlo con las manos en la masa. Genscher definió esta operación como “una segunda invasión a Francia”. La misión fracasó.

La captura se produjo el miércoles 24 de abril de 1974, 50 días antes del comienzo del Mundial. “Soy capitán del Ejército Nacional Popular de la República Democrática de Alemania. Les ruego, señores, que respeten mi honor de oficial”, les dijo Guillaume, con aspecto inofensivo y más propio de un oscuro oficinista, al Grupo de Seguridad de Bonn, los encargados de su captura.

“Tengo la escena muy presente. Estábamos de vacaciones y yo dormía. Mi puerta estaba cerrada, escuché ruidos y vi como el pasillo se llenaba de hombres vestidos de paisano, pero con impecables trajes. Yo grite que qué ocurría, pero me instaron a que me quedara en mi habituación y me vistiera. Mis padres fueron arrestados”, recordó Peter Boom, el único hijo que tuvo la pareja y que en ese momento tenía 17 años.

Como consecuencia renunció el canciller porque, entre otras cosas, saltaron a la luz algunos hechos de su vida privada como, por ejemplo, que Guillaume solía brindarle contactos de prostitutas. “No fueron capaces de descubrir un espía, pero si de espiar mi vida”, dijo un enojado Brandt, que murió de cáncer en 1992, cuando abandonó su cargo. Guillaume y su esposa, de la que años más tarde se divorciaría, fueron declarados culpables por espionaje y condenados a 13 y 8 años de prisión, respectivamente. En 1981 volvieron a la RDA como parte de un intercambió de agentes. Guillaume, que nunca se arrepintió de su accionar, falleció en 1995 por un paro cardiaco.

Todavía con esta situación, casi sacada de una película, en carne viva, la RFA se disponía a darle comienzo a una nueva edición del Mundial de fútbol, que quedaría en poder de los organizadores al vencer a la recordada Holanda de Johan Cruyff en la final. Por esos caprichos del fixture se dio el hecho que los locales debieron enfrentarse a sus vecinos de la RDA en el cierre de la primera ronda. La Alemania del Este llegaba con la clasificación a la siguiente instancia confirmada al haber superado a Australia (3-0) y a Chile (1-0). En cambio la del Oeste se jugaba su continuidad luego de empatar 1-1 con los chilenos y por imponerse por 2-0 a los australianos.rda vs rfa

Muy a disgusto de ambas partes durante 90 minutos tuvieron que dejar de ignorarse para enfrentarse. Como nunca antes en la historia quedó graficada como era la situación del mundo durante la Guerra Fría: de un lado 11 alemanes del este y enfrente 11 alemanes del oeste separados únicamente por una línea de cal. Mientras que en las tribunas del Volksparkstadion los colores negro, rojo y amarillo eran los que exclusivamente dominaban la escena. Por supuesto que para los gobiernos fue una lucha para ver que sistema prevalecía sobre el otro y la situación por los espías capturados estuvo rondando todo el tiempo en la previa.

“Si en mi lápida pusieran ‘Hamburgo, 1974’, todos sabrían quien yace debajo”, afirmó en una oportunidad Jürgen Sparwasser, que sin quererlo cambiaría para siempre su vida después de este encuentro. Ocurrió en el minuto 77. Sparwasser aprovecho la desatención de Franz Beckenbauer, Berti Vogts y Horst Höttges y en el área sacó un fuerte remate que vulneró al arquero Sepp Maier. La pelota terminó en la red. Para sorpresa de todos la RDA se ponía al frente 1-0, resultado que se mantendría hasta que el árbitro uruguayo Ramón Ruiz marcó el final. “Era golpear al enemigo. Golpear al enemigo donde más le duele. Mucha gente entonces lo veía así”, comentó en una entrevista el autor del histórico gol.

Sparwasser fue utilizado como medio de propaganda por el Estado, pero no fue visto como un héroe nacional por buena parte de la gente. Así lo explicó el jugador que se afilió, junto al resto del plantel, al Partido Comunista para poder participar en los Juegos Olímpicos de Múnich 1972: “Una parte de los habitantes de la RDA no estaba de acuerdo con el sistema político del país. Esas personas reaccionaron negativamente. Todos esperaban y creían que perderíamos el partido, que nos meterían 5 ó 6 goles. Por eso surgieron envidias y antipatías. No sólo contra mi, sino también contra mis compañeros”.

Irónicamente en lo deportivo a la larga esta caída terminó por beneficiar a la RFA. Al quedar en la segunda colocación del Grupo 1 en la nueva instancia los teutones del oeste quedaron emparejados en una zona con Polonia, Suecia y Yugoslavia, a priori más sencilla que la le tocó a la RDA, que enfrentó a Holanda, Brasil y Argentina, que fue el único partido que no perdió en esta etapa del torneo (1-1). Es por eso que el mito dice que la RFA fue a menos en ese partido. Lo cierto es que cuando ganaron el campeonato hubo un agradecimiento para Sparwasser. Cinco minutos más tarde de culminada la final al delantero del Magdeburgo, único equipo de la RDA que logró un título a nivel europeo, le llegó un telegrama sin firma a su casa que decía: “Spari (su mote), te damos las gracias. Toda Alemania te da las gracias”.

Después del Mundial Sparwasser tuvo la posibilidad de pasar al poderoso Bayern Munich, pero este se negó por serle fiel al gobierno, el mismo que años después cuando se retiró le puso todas las trabas posibles para que no lograra su doctorado por negarse en 3 ocasiones a ser entrenador del Magdeburgo. “Les dije que no era lo que quería hacer. Mi meta era otra. Destruyeron mi carrera profesional. Yo tenía 40 años y faltaban 25 años para recibir la jubilación. Me quede sin posibilidad de completar mis planes profesionales. Así que decidí irme a la RFA con mi mujer, que ya estaba del otro lado de la frontera”.

Tras la caída del Muro se convirtió en el presidente de la Asociación de Jugadores y actualmente maneja una red de escuelas de fútbol, ubicadas mayormente en lo que fue la desaparecida RDA. “Ese tanto me supuso más daño que beneficios”, suele recordar Sparwasser cada vez que hace mención al gol más famoso de la Guerra Fría.

La RDA, cuyo único título oficial fue el oro en los Juegos Olímpicos de Montreal 1976, y la RFA se tendrían que haber enfrentado otra vez. En 1990 la Alemania del Oeste iba a disputar un amistoso ante sus compatriotas del Este como despedida de la competencia oficial y que serviría para darle paso a la selección alemana unificada. Pero por disturbios entre los espectadores el encuentro se tuvo que suspender.

Aunque a veces pasa desapercibido este duelo fue único en la historia de los mundiales y nunca más se volverá a repetir.

Foto 1: Guillaume y su esposa Christel durante la juicio.

Foto 2: Los capitanes de ambas selecciones antes del partido.

Resumen del partido

Fuentes/Links relacionados

Günter Guillaume, el espía que volvió al frío (El País)

Muere Gunter Guillaume, el espía culpable de la dimisión de Willy Brandt (El Mundo)

Willy Brandt (Fundación Premio Nobel)

Willy Brandt ‘resucita’ a los 30 años de su dimisión (El Mundo)

Gunter Guillaume, 68, Is Dead; Spy Caused Willy Brandt’s Fall (The New York Times)

Günter Guillaume, el traidor sentimental (El País)

Christel Boom (The Times)

A short history of East German national teams (rsssf.com)

Síntesis del partido (fifa.com)

Resultados del Mundial RF Alemania 1974 (fifa.com)

Un país en llamas

De los varias giras que la selección sudafricana de rugby realizó por Nueva Zelanda sin dudas la más famosa es la de 1981. No es recordada por lo resultados, sino por el contexto social que la rodeó y que a la larga fue mucho más que un hecho deportivo, sino que significó un impacto muy profundo en el seno de la sociedad neozelandesa.

A causa de la la política de Apartheid que imperaba en Sudáfrica, la New Zealand Rugby Football Union (NZRFU) tomó la polémica decisión de no enviar a aquel país equipos conformados por jugadores de raza maorí. Por supuesto que la resolución generó infinidad de críticas que desembocaron en el nacimiento del movimiento No Maories-No Tour que persiguió el objetivo de cancelar el tour de 1960, lo cual finalmente no se consiguió pese a las más de 150.000 firmas que adhirieron a la causa.

toursudafrica1981(2)En 1967 se organizó una nueva gira a Sudáfrica, pero esta fue pospuesta por el Primer Ministro Keith Holyoake. Al año siguiente las Naciones Unidas instaron a que sus integrantes desalentaran las relaciones deportivas con Sudáfrica. A pesar de esto, la NZRFU envió por primera vez un plantel multirracial. Los jugadores de origen maorí pudieron ingresar al país bajo el patético calificativo de Blancos Honorarios.

Una de las visitas más polémicas de los All Blacks fue la de 1976, que se produjo poco tiempo después de los violentos disturbios en Soweto que involucraron a la policía y a jóvenes que exigían la abolición del Apartheid. A causa de estos partidos varias naciones africanas protestaron con un boicot a los Juegos Olímpicos de Montreal.

En 1977 los líderes del Commonwealth firmaron el tratado de Gleneagles en el que, entre otras cosas, se comprometían a no aprobar contactos deportivos con Sudáfrica. Cuando en 1980 este pacto tuvo la prueba de fuego fracaso rotundamente. Robert Muldoon, Primer Ministro de Nueva Zelanda, declaró que desde el Estado no se iba a interferir en el deporte. Esto fue tomado como una luz verde por la NZRFU y le envió una invitación a los sudafricanos para llevar a cabo un tour la temporada siguiente. Esa fue la gota que rebalso el vaso.

Nueva Zelanda quedó dividida en dos bandos. Por un lado estaban los que se oponían al tour y tenían a John Minto como referente; por el otro se encontraban los que adherían a la visita de los Springbooks con Cez Blazey y Ron Das, presidentes e la NZRFU y la Auckland Rugby Union, respectivamente, como caras visibles.

Varios ex jugadores de los All Blacks se enrolaron detrás de las voces que aprobaban la gira. Entre ellos figuraba Ben Couch, que además era Ministro de Policía y Ministro de Asuntos Maoríes. Couch, que vistió la famosa camiseta negra entre 1947 y 1949, en una entrevista declaró que veía bien al Apartheid por las condiciones que había observado cuando fue a Sudáfrica en 1970 y 1973. Sus dichos sólo sirvieron para echar más leña al fuego en un contexto cada vez más tenso. Al funcionario le llovieron infinidad de criticas y pedidos de renuncia. Desde Roma Muldoon dijo que Couch había sido un “perfecto estúpido”.

Couch, que era diabético, como defensa acusó al nuevo tipo de insulina que estaba consumiendo y que eso le había jugado en contra durante la entrevista. Excusa poco creíble, pero al menos original. Días más tarde durante un discurso en Otago terminó de hundirse: expresó que la segregación en Sudáfrica “es la mejor cosa en estás circunstancias”.

La crisis, que todavía no había llegado al punto más álgido, era un problema extra para Muldoon en medio de un año electoral. Dando el visto bueno a la gira sudafricana sumaba adhesiones en los votantes de las zonas rurales, con mucho peso en las urnas y que mayoritariamente veían con buenos ojos el tour.

Con un fuerte debate de fondo, que derivó en el rol de los maoríes en Nueva Zelanda, los Springboks salieron a la cancha. El debut tuvo lugar en Gisbone ante el combinado provincial de Poverty Bay. El 24-6 para los visitantes quedó como una anécdota porque por primera vez que se vieron frente a frente manifestantes de los dos grupos. En las calles hubo encontronazos con la policía, imagen común durante los 56 días del tour.

La segunda aparición de Sudáfrica debía ser en Hamilton ante Waikato, pero esta se canceló. Más de un centenar de personas invadieron la cancha al grito de “el mundo entero esta mirando”. Esa no fue la única postergación. Semanas más tarde el duelo ante South Canterbury corrió la misma suerte. “Es como si el Sol estuviera saliendo”, dijo Nelson Mandela en Roben Island cuando se enteró de lo sucedía en Nueva Zelanda.

Cada presentación del conjunto de camiseta verde era seguida por una estela de violencia. El punto más alto tuvo lugar en Wellington con la llamada Batalla de Molesworth Street. En las puertas del Parlamento se cruzaron manifestantes antí y pro tour, lo que derivó en una brutal represión policial como nunca antes se había visto en la historia neozelandesa.

Aunque la violencia iba en aumento y, en medio de un clima casi bélico, Muldoon amenazó con llamar a las Fuerzas Armadas para intentar reencausar una situación que se había desmadrado por completo, en ningún momento se pensó en suspender la gira, que, a excepción de las cancelaciones mencionadas anteriormente, se disputó tal como estaba prevista.

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Christchurch, una de las plazas más tradicionales para el rugby, fue testigo del primer test match entre All Blacks y Springboks. Mientras tanto en calle había otra sangrienta represión en que sólo por suerte no se registraron muertos. La revancha fue en una Wellington colapsada. Se calcula que alrededor 7000 personas cortaron los accesos a la ciudad y al estadio. La policía, que una vez culminados los hechos fue duramente criticada por su accionar, armó escudos humanos para permitir el paso del público que quería ir a ver rugby.

Este tour, que no tuvo nada de mágico y misterioso pero si mucho de violento y tensionante, culminó en Auckland con una victoria por 22-25 de los Springbooks sobre los All Blacks. Durante el partido se dio la imagen icónica de esos complicados días: desde el aire un avión lanzó sobre la cancha bombas de humo en forma de protesta. Afuera la represión continuaba.

Muldoon, que apoyo la invasión británica a las Islas Malvinas, ganó las elecciones y fue reelecto como Primer Ministro, aunque el Partido Nacional perdió algunas bancas en el Parlamento.

Se intentó organizar una nueva gira para 1985, que fue cancelada en la Justicia. Desde ese momento se cortaron los lazos entre ambas uniones y recién se restablecieron con la caída del Apartheid.

En 1986 un grupo de jugadores camuflados bajo el nombre New Zealand Cavaliers, algo que solían hacer varias selecciones, entre ellas Argentina, para eludir el veto que había sobre Sudáfrica, disputaron varios amistosos. Cuando volvieron a casa fueron suspendidos por la NZRFU. A raíz de estos hechos quedó una imagen negativa de los All Blacks en el plano internacional y se llegó a considerar que por única vez en la historia que el rugby de Nueva Zelanda era una vergüenza y no un motivo de orgullo. La conquista del Mundial en 1987 cambió esa percepción.

Muchos historiadores coinciden en que hubo un antes y un después con el tour de 1981 porque Nueva Zelanda entró en la adultez como nación. La situación en que vivían los pueblos originarios y la discriminación que estos sufrían nunca había sido tratada con seriedad. A partir de ese momento la sociedad neozelandesa sufrió un radical cambio cultural.

Foto 1: La policía custodiando uno de los partidos de los Springboks en la gira de 1981 (NZ History)

Foto 2: El avión que lanzó las bombas de humo a la cancha durante el último test match (pukeariki.com)

Fuentes/Links relacionados

The 1981 Springbok rugby tour (Ministerio de Cultura de N. Zelanda)

1981 South Africa rugby union tour of New Zealand (Wikipedia)

Dark days of thunder – when a free nation confronted apartheid in sport (Wairarapa Times-Age)

Poster Collection: 1981 Springbok Tour (christchurchcitylibraries.com)

Heridas que no cierran

Esta claro que una guerra deja consecuencias de todo tipo, en especial entre la gente común, que siempre es la más afectada en un conflicto bélico. Los tratados entre los estados nacionales nunca son suficientes porque los resentimientos se mantienen a lo largo del tiempo y suelen ser demasiados complicados de eliminar. En este aspecto, uno de los lugares más álgidos es la zona de los Balcanes, en donde todavía está a flor de piel lo ocurrido  especialmente durante la década del 90 con la guerra que llevó al desmembramiento de Yugoslavia. Como ocurre a menudo, estás situaciones se ven reflejadas en el deporte. Casi en paralelo en una misma semana se vivieron dos situaciones relacionadas, separadas una de la otra por miles de kilómetros.
Melbourne, al igual que la mayoría de las ciudades australianas, se construyó al ritmo de los inmigrantes o refugiados que escapaban de sus países tras la Segunda Guerra Mundial. Así fue como llegaron, principalmente, italianos, griegos y yugoslavos, que eligieron instalarse en la segunda ciudad más poblada de Australia detrás de la capital Sydney. Los rencores entre las etnias de los Balcanes que arrastraban de su lugar de origen se mantuvieron y en algunos casos pasaron de generación en generación.
Estos resquemores salieron a la luz una vez más durante el último Abierto de Australia con los disturbios entre hinchas serbios y bosnios, rompiendo el habitual clima festivo que rodea al primer Grand Slam del año.
Por la tercera ronda del cuadro masculino el serbio Novak Djokovic, número 3 del mundo y campeón aquí en 2008, se enfrentó a Amer Delic, estadounidense de origen bosnio. Entre los tenistas el enfrentamiento no pasó más allá de la rivalidad deportiva, pero en las tribunas las parcialidades se intercambiaron cantos y gritos en reiteradas ocasiones, especialmente durante los cambios de lado. La situación llegó a mayores más tarde en la entrada del Melbourne Park, predio en el cual se desarrolla el torneo.aussieriot_3
Luego del encuentro que ganó Djokovic, ambos bandos se encontraron en el sector conocido como Garden Squeare. Al principio sólo fueron improperios, pero rápidamente pasaron a la acción lanzándose sillas y cuanto objeto tuvieran a mano, armando un descalabro en una de las zonas de descanso. El odio existente por las consecuencias de la guerra, más las excesivas cantidades de alcohol, conformaron un combo explosivo para que estallaran los incidentes.
La policía de Melbourne arrestó alrededor de 20 personas e informó que una mujer que no tenía relación con la reyerta fue internada sin sufrir heridas severas. Esta no es la primera vez que suceden hechos de estas características en el Abierto de Australia. Hubo enfrentamientos menores cuando Delic venció al estadounidense Taylor Dent en la primera ronda y 2 años atrás hinchas bosnios y serbios también estuvieron involucrados en una situación similar.
Los tenistas salieron a bajar los ánimos, aunque Djokovic, considerado un héroe nacional en su país, prefirió no hablar mucho del tema: “Si empiezo a perder mis energías en esas cosas, voy a perder mi foco de lo que esa bien”, expresó. El año pasado había salido a hablar casi en cadena nacional sobre la situación de Kosovo poniéndose en contra de la separación de este territorio.
Mientras tanto en Croacia se daba otro suceso que unía al deporte con el conflicto de los Balcanes. Hasta el domingo se disputó en 7 ciudades croatas el Mundial masculino de handball. Uno de los 24 participantes fue Serbia, con la particularidad de que por primera vez hinchas de aquel país pudieron viajar a suelo croata para alentar a un representativo de su nación.
La fase clasificatoía la jugó en Porec, una tranquila ciudad al oeste de Croacia y que no sufrió demasiado la guerra en los 90. Por eso la delegación tuvo una estadía tranquila mientras duró su actuación en dentro del Grupo D, en donde terminó segundo detrás de Dinamarca, el campeón europeo. Esto le valió el pasaje a la siguiente instancia, que se disputó en Zadar. Aquí fue donde empezaron los dolores de cabeza.
Esta ciudad de la provincia de Dalmacia se vio muy afectada por lo ocurrido durante la década pasada. Los bombardeos serbios fueron una constante, por lo cual las heridas todavía no cerraron del todo y existe un espíritu antiserbio muy importante, representado por grupos de extrema derecha. Uno de ellos, denominado Tornado, comunicó que los hinchas serbios “no serán bienvenidos a Zadar”. Desde ya que esto preocupó de sobremanera a la organización y a las fuerzas de seguridad.
“Fue una sensación terrible. Estás en un Mundial y la policía debe vigilarte todo el día, explicando que podés ser agredido. No pudimos dar un paso sin la policía”, contó el arquero Dimitrije Pejanovic y quien definió la estadía como “un campo de concentración”. Los inconvenientes para la delegación serbia comenzaron ni bien llegaron por una amenaza de bomba al hotel en donde se hospedaban. Finalmente fue sólo una falsa alarma. Mientras tanto varios ciudadanos se quejaban por tener que ver la bandera Serbia en la plaza principal de Zadar.
Por ser una de las sedes del Mundial, el municipio decidió colocar los estandartes de las seis selecciones que iban a tomar parte del Grupo 2. A raíz de los innumerables pedidos y gestos de rechazo por la presencia del símbolo serbio, se optó por sacar todo. Esto causo molestia en el equipo de Serbia, por lo que decidieron no asistir a una recepción organizada por la intendencia en forma de protesta. “Me gustaría alabar a la organización del campeonato, pero lo sentimos por la decisión de haber retirado las banderas de la Plaza del Pueblo. Por esto no participamos del evento”, explicó a la prensa Velimir Marjanovic, presidente de la federación serbia de handball.
En sus presentaciones en Zadar, en donde registró 1 empate y 2 caídas, Serbia jugó con un clima hostil y cada vez que el público pudo les hizo sentir el rigor de que verdaderamente eran visitantes con cánticos en contra o abucheos. No hubo hechos de violencia importantes, como se pensó que podía llegar a pasar. El único informado fue el de un seguidor macedonio que fue agredido con un bate de beisbol, que sólo le causó heridas menores. Al parecer los agresores lo habrían confundido con un serbio.
Las bombas y los fatídicos disparos de las metralletas por suerte se acallaron hace ya bastante tiempo, pero las secuelas que dejó un enfrentamiento armado tan atroz como el que ocurrió en los Balcanes, siguen muy latentes.

Foto 1: La policía intentando separar la pelea entre serbios y bosnios que ocurrió  en el Abierto de Australia. (Down the Line!)
Foto 2: La selección serbia de handball la pasó mal en los días que estuvo en Zadar durante el Mundial Croacia 2009. (daylife.com)

Fuentes/Links relacionados
The low down: Violent eruption between Serb+Bosnian fans mar Aussie Open again (Down the Line!)
Australian Open explodes into ethnic violence (Herald Sun)
Serbia vs. Bosnia, o un simple partido de tenis (Tic Espor)
La llegada de la selección serbia preocupa a los organizadores (Marca)
La selección serbia se sintió en Croacia como en un “campo de concentración” (Marca)
Falsa amenaza de bomba contra el hotel del equipo serbio (Marca)
Serbs refuese Zadar Mayor’s reception (javno.com)
Bomb alert in handball player’s hotel (javno.com)
Mayor orders removal of flags from handball event (USA Today)
Zadar “Welcomes” Serbian National Team (Team Handball News)

Fútbol diplomático

Las Eliminatorias para Sudáfrica 2010 mostraron nuevamente de lo que es capaz una pelota. En distintos puntos del globo, dos encuentros unieron a dos nacionales políticamente divididas hace mucho tiempo. Es cierto que esto tiene un tinte idílico y que muchas veces es usado por los dirigentes como frase hecha. Sin embargo, en esta ocasión fue cierto. Por un lado se reunieron los presidentes de Turquía y Armenia; por el otro Estados Unidos visitó a Cuba.

La fecha inaugural del clasificatorio europeo indicaba que por el Grupo 5 los turcos debían debutar en un terreno extremadamente hostil para ellos como lo es Ereván, la capital armenia. Esto se debe porque ambos estados no tienen ningún tipo de relación diplomática a raíz de la matanza de armenios a manos de los turcos/otomanos en 1915, para muchos el primer genocidio del Siglo XX y que, se estima, dejó alrededor de 1 millón de muertos.

Ambas naciones nunca se pusieron de acuerdo en este punto. Mientras Armenia llama a esta matanza “Genocidio Turco”, Turquía afirma que la cantidad de fallecidos es mucho menor y que fueron victimas de una guerra civil y de la inestabilidad que se vivía en ese momento. Principalmente por este hecho las relaciones entre lo países es nula. Además, la frontera que los separa geográficamente esta cerrada desde 1993, cuando Armenia, ex integrante de la URSS, recuperó a la fuerza el territorio de Nagorno Karabaj, que se encontraba en poder de Azerbaiyán, aliado estratégico de Turquía.

Aprovechando el encuentro entre las selecciones, que nunca se habían enfrentado, el presidente turco Abdulá Gul realizó una visita oficial a suelo armenio. Fue la primera vez que un presidente turco visitó Armenia desde su independencia en 1991.

Por supuesto que además de observar el partido, que fue para los visitantes por 2-0, tanto Serge Sarkissian, máximo mandatario armenio, como Gul tuvieron un encuentro que duró alrededor de 1 hora. Oficialmente no se informó sobre que temas trataron. Se cree que hablaron sobre comercio bilateral, la actual situación en el Cáucaso y la iniciativa para formar una comisión bipartita para llegar a una conclusión en común sobre la situación que los divide.

Al respecto muchos fueron los analistas de política internacional que afirmaron que serán pocos los progresos tras esta reunión, pero afirman que este fue un paso fundamental para apaciguar las aguas entre las dos naciones. Sin embargo, el cónclave no cayó demasiado bien para muchos turcos. El resultado de una encuesta mostró que el 60 por ciento de los consultados estuvo en contra de la visita de Gul a Armenia.

Como no podía ser de otra manera la tirante relación existente se hizo latente en el estadio, que contó con la presencia de 5.000 turcos, que viajaron para alentar a su equipo gracias a una visa especial. Gul, al igual que sus compatriotas que protagonizaron el juego, fue recibido con silbidos por el público local y a través de banderas se pidió que se reconozca al Genocidio Turco.

Casi dentro de 1 año, más precisamente el 14 de octubre de 2009, volverán a verse las caras el cierre de la ronda de grupos de las Eliminatorias de Europa. Esta vez jugarán en Turquía y seguramente la expectativa estará puesta como será el recibimiento del público en un estadio como el de Ankara, conocido como el Infierno Turco por lo excesivamente apasionado que son los hinchas.

El Tío Sam llega a Cuba
La situación era extraña. Ver varias banderas de Estados Unidos flameando en La Habana no es una imagen habitual. El responsable que ocurriera fue el fútbol. Después de 61 años una selección mayor estadounidense visitó a la isla caribeña. Aquella vez fue en 1947 y los cubanos ganaron 5-2. En el medio se vieron muchas veces, pero siempre fueron en terreno neutral o en Estados Unidos. Un antecedente reciente fue en los Juegos Panamericanos de La Habana en 1991, pero en esa era una competencia sub-21.

Aunque el fútbol en Cuba no es un deporte que en la preferencia del público está muy por debajo del beisbol, el encuentro generó repercusión, en especial por la cuestión política. Es por eso que prácticamente no hubo hinchas llegados desde Estados Unidos, aunque hubo un reducido grupo que pudo ingresar a estadio Pedro Marrero.

Para este encuentro se hizo una excepción y con un visado especial pudieron entrar algunos medios estadounidenses para realizar la cobertura como fue el caso de New York Times, Washington Post, Sports Illustraited e ESPN, que fue la encargada de la trasmisión televisiva. Uno de los que no pudo entrar, y no hubo ningún tipo de prerrogativa, fue el Miami Herald, que desde hace más de 40 años tiene su ingreso vedado a la isla.

“Obviamente que es una situación única en toda la historia”, le dijo Sunil Gulati, presidente de la US Soccer, al matutino New York Times antes del duelo correspondiente a la fase que definirá a los 6 clasificados al hexagonal final. “Meses atrás comenzamos a trabajar con el Comité Olímpico estadounidense. Fueron días de mucho papeleo  pero finalmente el viaje será normal”, agregó Gulati, quién también expresó en la misma entrevista que “no creo que estas cosas pierdan a los jugadores. Ellos entienden la naturaleza de nuestras relaciones con Cuba, pero están focalizados en un parte diferente del viaje y de asegurarse los 3 puntos”.

A pesar del ya histórico enfrentamiento ideológico y político entre Estados Unidos y Cuba, los jugadores visitantes fueron bien acogidos y en ningún momento sufrieron hostigamientos por parte de los isleños. Las complicaciones vinieron por otro lado. El campo no estaba en condiciones óptimas, la iluminación no era la mejor y, además, se jugó bajo la amenaza del huracán Iker. Todo esto influyó en el desarrollo del partido, pero no impidió que los estadounidenses ganaran 1-0.

Volverán a cruzarse el 11 de octubre en Washington DC en el choque de vuelta. Seguramente aquí la atención estará puesta en los jugadores cubanos, viendo si alguno, o varios, deciden desertar, tal como sucedió en el Preolímpico para Beijing 2008 cuando prácticamente medio plantel de la sub-23 abandonó la concentración. “Cuba jugó muchas veces en Estados Unidos y tuvieron problemas. Pero nosotros no podemos controlar eso”, expresó Gulati.

Suena trillado y a veces cansa un poco, pero de no deja de ser cierto: muchas veces una simple pelota con 11 jugadores en cada lado logra unir posiciones antagonistas Estos son sólo dos ejemplos de los miles que existen, con la particularidad que se dieron el mismo día.

Foto 1: Encuentro histórico entre el presidente de Turquía (izq.) y Armenia (der.) (Clarín).
Foto 2: Grupo de hinchas estadounidenses de “incognito” en el partido que su selección jugó ante Cuba en La Habana (The New York Times). Fotos en las tribunas (TicEsport)
Links relacionados/Fuentes
El fútbol reunió por primera vez a los presidentes de Turquía y Armenia (Clarín)
Can Soccer Heal Turkey-Armenia Rift? (Time)
Cuba-Estados Unidos Blog (Sports Illustreited)
For U.S., a Triumphant Return to Cuba (New York Time)