Tenis marginal

En gran parte del bloque soviético el tenis era mal visto por ser considerado un pasatiempo burgués y, además, tenía la contra de no ser parte de los Juegos Olímpicos, lo cual le restaba posibilidades de apoyo. De todas maneras ese contexto no impidió que varios jugadores provenientes del este europeo tuvieran protagonismo en la alta competencia (Martina Navratilova, oriunda de Checoslovaquia, es uno de los tantos ejemplos).

Este no fue el caso de la República Democrática de Alemania (RDA). Allí el tenis era ignorado, y hasta casi despreciado, por las autoridades deportivas que lo habían marginado del aparato estatal. Si bien existía un reducido circuito interno y una federación con reconocimiento internacional, el desarrollo era prácticamente nulo.

Cuando en la década del 50 el deporte germano volvió a competir internacionalmente luego de la Segunda Guerra Mundial, esporádicamente aparecieron tenistas del este alemán que consiguieron resultados aceptables en un segundo nivel. A partir de 1961 cuando entró en escena el Muro de Berlín y las relaciones políticas se tensaron, los pocos jugadores de la RDA progresivamente  fueron desapareciendo de la escena.

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Escudo de la federación de tenis de la RDA.

El caso más famoso es el de Thomas Emmerich, único jugador de la RDA con presencia en el ránking mundial y con un título ATP. Steffi Graf y Navratilova (fueron novios en la etapa de junior) coincidieron que pudo haber sido Top 10, pero no pasó del puesto 482. Raramente competía en el exterior y, sin demasiados rivales que estuvieran a su nivel, debió conformarse con ser 16 veces campeón nacional en singles entre 1970 y 1988. Además, ganó varios títulos domésticos en dobles, doble mixto e interclubes. “Nací demasiado al Este” se consoló.

Las únicas apariciones a nivel ATP las realizó en Sofía, Bulgaria, en 1980 y 1981 acompañado por un funcionario del Partido Socialista Unificado, que se encargó de poner trabas para que no cobrara el dinero que ganó, el cual Emmerich pensaba donar a la federación para que lo invierta en material. Como singlista en ambas ocasiones perdió en la segunda ronda. En el doble tuvo mejores actuaciones: finalista y campeón respectivamente.

Emmerich, con un tenis de vieja escuela en el que sobresalían el saque y la volea, en la década del 80 pudo haber emigrado a la República Federal de Alemania (RFA), en donde Boris Becker y Graf estaban en el pico de la popularidad y hubiera encontrado una mejor organización para explotar el potencial. Pese a esa tentadora oportunidad, prefirió quedarse. “Mis padres hubiesen sufrido”, se justificó.

Como la RDA jamás presentó equipo de Copa Davis lo más cerca que Emmerich estuvo de este campeonato fue en 1989 cuando lo invitaron a la final que en Stuttgart la RFA le ganó 3-2 a Suecia. Esa serie, que se disputó poco tiempo después de la caída del Muro de Berlín, fue la primera que se trasmitió en vivo para Alemania del Este.

Varias veces Emmerich, que nunca se afilió al partido gobernante, intentó reunirse con el ministro de deporte Manfred Ewald, ideólogo del programa de dopaje más escandaloso del que se tenga constancia, en busca de apoyo, pero no encontró respuestas.

Actualmente Emmerich continúa jugando como veterano, categoría en la que registra buenos resultados, y su hijo Martin es número 53 en el ránking mundial de dobles y tiene un único título que ganó en Viena en 2012.

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Símbolos de una época del tenis alemán: Thomas Emmerich y Boris Becker.

Jana Kandarr también nació en la RDA y a diferencia de Emmerich pudo tener una carrera plena porque el tramo más importante lo realizó en la década del 90 ya con Alemania unificada, aunque en la primera parte de la etapa formativa lidió con la precaria estructura que existía en torno al tenis.

“Hasta los 14 años crecí con un muro alrededor así que nunca pensé en jugar al tenis”, recordó Kandarr, cuya mejor posición en el ránking fue el puesto 43. “Solía jugar sólo en polvo de ladrillo. No había otra superficie. Durante la mitad del año no jugaba porque no había canchas techadas”, explicó. Para mantenerse en ritmo en el invierno practicaba básquet.

Kandar, 3 veces convocada a la Fed Cup e integrante de equipo alemán de los Juegos Olímpicos Sydney 2000, era zurda, pero para jugar agarraba la raqueta con la mano derecha. Según contó nadie en la RDA se preocupó en corregirla. Comenzó a tomarse más en serio al tenis cuando con su familia se mudó a la RFA tiempo antes de la reunificación.

Recién a poco de la desaparición la RDA le prestó cierta atención al tenis, para ese momento ya incluido en el Programa Olímpico. El 30 de octubre de 1990 en Leipzig culminó la primera edición de la Sparkassen Cup, único torneo profesional que se disputó en el país y que bajo distintas denominaciones existió hasta 2003. La campeona fue Graf, que donó los 45.000 dólares del premio al desarrollo del tenis en la región. Cuatro días más tarde se firmó el tratado que estableció la unión de Alemania.

A 23 años de la caída del Muro de Berlín el este alemán sigue siendo un terreno poco fértil para el tenis. De los 23 Top 100 con los que cuenta Alemania en los ránkings de singles y dobles a nivel masculino y femenino, sólo 1 nació en la ex RDA: Martin Emmerich. Con los torneos ocurre algo similar: en el total de los 7 que figuran en los calendarios de la ATP y de la WTA, el de Halle es el único que se disputa en aquella zona.

Fuentes/Links relacionados

La RFA domina a Suecia por 2-1 en la final de la Copa Davis (El País)

Kandarr makes up for lost time (Reuters)

A New Look at East German Tennis (New York Times)

Graf Not Expecting Challenge From East (LA Times)

Der verpönte Sport – wie SED und Stasi das Tennis in der DDR drangsalierten

Federación Alemana de Tenis

El espía del hielo

Ingo Steuer en una conferencia de prensa en Vancouver. (Getty Images)

Por momentos los Juegos Olímpicos parecen haberse quedado varados en el tiempo. Es uno de los pocos lugares en los que cada tanto, por más mínimas que sean, aparecen referencias a la Guerra Fría. Es como una especie de fantasma que sobrevuela a la cita más importante del deporte mundial. En los Juegos Olímpicos de Invierno de Vancouver las épocas en las que reinaba la bipolaridad volvieron a la escena. Esto se debió a la presencia de Ingo Steuer.

Steuer tuvo una destacada carrera como patinador y es uno de los entrenadores más laureados e importantes con los que cuenta el patinaje artístico alemán. Desde hace varios años conduce con éxito a la dupla que arman Aliona Savchenko y Robin Szolkowy, pareja que bajó su conducción conquistó 2 títulos del mundo, 3 europeos y 1 medalla de bronce en Vancouver. Pero Steuer debe cargar con un pasado demasiado complicado del que parece no poder despegarse.

Previo a los Juegos Olímpicos de Invierno de Turín 2006 se descubrió en un archivo desclasificado que Steuer, bronce en Nagano 1998, había trabajado para la Stasi, la policía secreta de la República Democrática de Alemania (RDA), entre 1985 y 1988 bajo el alías de Torsten. Su misión consistía en pasar información de sus colegas al ente estatal. Entre los casi 80 informes en los que participó develó, entre otros, el intento de un colega de fugarse a Francia y aportó datos importantes sobre la vida amorosa de Katerina Witt, probablemente la deportista más exitosa de la RDA y cuya historia ya fue relatada en este blog.

Steuter reconoció que la Stasi comenzó a fijarse en él luego de ganar el campeonato mundial juvenil por parejas. A los 18 años empezó a trabajar para el espionaje cobrando un sueldo de 4.000 marcos de la Alemania del Este, lo que a cifras actuales rondaría los 2.800 dólares.

Cuando salió a la luz su tarea durante la Guerra Fría el Comité Olímpico Alemán no dudó en apartarlo de la delegación que estaba por partir rumbo a Italia. La decisión causó enojo en la Federación Alemana de Patinaje Artístico, en Steuer y en sus dirigidos. “Sin Ingo no voy a patinar en Turín”, dijo Savchenko, nacida en Ucrania pero nacionalizada alemana. La elegida para reemplazarlo fue Monika Schweibe, a la cual también hubo que bajar del avión a último momento porque se develó que fue otra de las casi 160 personas que dentro del deporte trabajó como infiltrada para la Stasi.

Steuer fue a la Justicia, que lo habilitó a realizar el viaje a Turín. Estuvo en Italia, aunque no pudo formar parte de la delegación teutona y se tuvo que pagar el hospedaje. Desde ese momento el sueldo a Steuer se lo abonan entre la Federación de patinaje, Savchenko y Szolkowy, seguramente con la colaboración de algún sponsor.

Luego de pedir disculpas cada vez que pudo aduciendo que era joven y actuó bajo presión, Steuer, de 43 años, recibió una especie de semi indulto porque desde el Comité Olímpico se le sigue dando la espalda, aunque en Vancouver figuró como parte del equipo germano. “Estoy orgulloso de volver a vestir los colores de Alemania”, dijo durante una conferencia de prensa en Canadá, en la que aprovechó para publicitar su libro llamado Años de Hielo, que saldrá a la venta este año y en cual promete contar su historia.

Mal que le pese al Comité Olímpico Internacional deberá seguir lidiando con el fantasma de la Guerra Fría, que en su momento supo tener bastante protagonismo dentro de los Juegos Olímpicos y parece querer seguir vinculado con los anillos olímpicos por mucho tiempo más.

Fuentes/Links relacionados

Behind German Pairs Team, the Power of 3 (New York Times)

German coach being held back by his Stasi past (The Times)

Ice skating coach slips up over past as Stasi spy (The Times)

Germany skating coach Ingo Steuer tarnished by Stasi past (The Guardian)

Long Shadow of Stasi Still Darkens Aspects of German Life (Deutsche Welle)

Stasi past still overshadows German coach (NBC)

East German Sports Machine Shadows Vancouver Olympics (New York Times)

La sombra del comunismo es alargada (El Mundo)

Alemania vs Alemania

De los muchos partidos que se han disputado en la historia de la Copa del Mundo probablemente aquel que se celebró el 22 de junio de 1974 en Hamburgo haya sido el más morboso de todos. Por única vez se vieron adentro de una cancha la República Federal de Alemania (RFA) y la República Democrática de Alemania (RDA) en la definición del Grupo 1 en la primera ronda. Además de la carga emotiva que ya de por sí tuvo este encuentro, se vio rodeado por el escándalo desatado unos meses antes cuando fue detenido un espía de la RDA que se había insertado en las altas esferas del gobierno de la RFA.

Obligado a tachar su pasado como afiliado del Partido Nazi, al cual había ingresado a los 17 años con el número 9709880, Günter Guillaume comenzó su trabajo como agente en Frankfurt junto con su esposa Christel, que había logrado un puesto como secretaria de un diputado del Partido Socialdemócrata (SPD). Guillaume, que entró al país camuflado como refugiado, comenzó su carrera política en este partido como concejal en Frankfurt. Más tarde manejó con éxito la campaña para diputado de Georg Leber, lo que le hizo ganar una excelente consideración en el SPD.

Es por eso que llegó a la Cancillería Federal, en donde gracias a su servicialidad y buena disposición logró un rápido ascenso hasta convertirse en la mano derecha del canciller Willy Brandt, uno de los principales impulsores de la unión de Alemania (Ostpolitik) y ganador del Premio Nobel de la Paz en 1971. Por las manos de Guillaume pasaba todo tipo de documentación, mucha de ella clasificada. Entre otras cosas se incluye una carta de Richard Nixon sobre la situación de la Alianza Atlántica (OTAN) que estaba enmarcada dentro del grado de secreto más importante de la entidad (cosmic).

82536_jpg_58555bParalelamente los servicios de la RFA empezaron a detectar mensajes radiales en forma de clave que provenían de Berlín Este, más precisamente del Ministerio de Seguridad de Estado. El contraespionaje descubrió que un matrimonio estaba espiando al SPD y por eso realizaron investigaciones a funcionarios del mencionado partido, pero no lograron resultados positivos.

Años más tarde, por una pista brindada por el M16 británico, se descubrió que en la RDA estaban muy bien informados de lo que sucedía en la Cancillería de la RFA y en los niveles más altos del SPD. Además, descubrieron que del otro lado del Muro había una cuenta bancaria en la que se depositaba el sueldo a un agente.

Con esta información clave pudieron descifrar los mensajes que llegaban desde la Alemania Oriental y en 1973 el contraespionaje descubrió que sus presas eran Guillaume, principalmente, y su esposa, que trabaja en un bar en el cual se reunían miembros del SPD a conversar hasta altas horas de la noche.

Guenther Nollau, el jefe del contraespionaje, informó de lo sucedido al ministro del Interior Hans Genscher, quien fue el encargado de avisarse a Brandt de las dudas que rondaban sobre su colaborador, con el cual había establecido una relación más allá de lo laboral, y le pidió que siguiera trabajando con él para lograr pruebas definitivas que acusaran a Guillaume. El canciller alemán quedó en el medio de esta situación y fue usado como señuelo de un presunto espía.

Casi 1 año después alrededor de 100 agentes del servicio de espionaje de la RFA persiguieron a Guillaume hasta la Costa Azul francesa, en donde se encontró con un contacto, con la idea de agarrarlo con las manos en la masa. Genscher definió esta operación como “una segunda invasión a Francia”. La misión fracasó.

La captura se produjo el miércoles 24 de abril de 1974, 50 días antes del comienzo del Mundial. “Soy capitán del Ejército Nacional Popular de la República Democrática de Alemania. Les ruego, señores, que respeten mi honor de oficial”, les dijo Guillaume, con aspecto inofensivo y más propio de un oscuro oficinista, al Grupo de Seguridad de Bonn, los encargados de su captura.

“Tengo la escena muy presente. Estábamos de vacaciones y yo dormía. Mi puerta estaba cerrada, escuché ruidos y vi como el pasillo se llenaba de hombres vestidos de paisano, pero con impecables trajes. Yo grite que qué ocurría, pero me instaron a que me quedara en mi habituación y me vistiera. Mis padres fueron arrestados”, recordó Peter Boom, el único hijo que tuvo la pareja y que en ese momento tenía 17 años.

Como consecuencia renunció el canciller porque, entre otras cosas, saltaron a la luz algunos hechos de su vida privada como, por ejemplo, que Guillaume solía brindarle contactos de prostitutas. “No fueron capaces de descubrir un espía, pero si de espiar mi vida”, dijo un enojado Brandt, que murió de cáncer en 1992, cuando abandonó su cargo. Guillaume y su esposa, de la que años más tarde se divorciaría, fueron declarados culpables por espionaje y condenados a 13 y 8 años de prisión, respectivamente. En 1981 volvieron a la RDA como parte de un intercambió de agentes. Guillaume, que nunca se arrepintió de su accionar, falleció en 1995 por un paro cardiaco.

Todavía con esta situación, casi sacada de una película, en carne viva, la RFA se disponía a darle comienzo a una nueva edición del Mundial de fútbol, que quedaría en poder de los organizadores al vencer a la recordada Holanda de Johan Cruyff en la final. Por esos caprichos del fixture se dio el hecho que los locales debieron enfrentarse a sus vecinos de la RDA en el cierre de la primera ronda. La Alemania del Este llegaba con la clasificación a la siguiente instancia confirmada al haber superado a Australia (3-0) y a Chile (1-0). En cambio la del Oeste se jugaba su continuidad luego de empatar 1-1 con los chilenos y por imponerse por 2-0 a los australianos.rda vs rfa

Muy a disgusto de ambas partes durante 90 minutos tuvieron que dejar de ignorarse para enfrentarse. Como nunca antes en la historia quedó graficada como era la situación del mundo durante la Guerra Fría: de un lado 11 alemanes del este y enfrente 11 alemanes del oeste separados únicamente por una línea de cal. Mientras que en las tribunas del Volksparkstadion los colores negro, rojo y amarillo eran los que exclusivamente dominaban la escena. Por supuesto que para los gobiernos fue una lucha para ver que sistema prevalecía sobre el otro y la situación por los espías capturados estuvo rondando todo el tiempo en la previa.

“Si en mi lápida pusieran ‘Hamburgo, 1974’, todos sabrían quien yace debajo”, afirmó en una oportunidad Jürgen Sparwasser, que sin quererlo cambiaría para siempre su vida después de este encuentro. Ocurrió en el minuto 77. Sparwasser aprovecho la desatención de Franz Beckenbauer, Berti Vogts y Horst Höttges y en el área sacó un fuerte remate que vulneró al arquero Sepp Maier. La pelota terminó en la red. Para sorpresa de todos la RDA se ponía al frente 1-0, resultado que se mantendría hasta que el árbitro uruguayo Ramón Ruiz marcó el final. “Era golpear al enemigo. Golpear al enemigo donde más le duele. Mucha gente entonces lo veía así”, comentó en una entrevista el autor del histórico gol.

Sparwasser fue utilizado como medio de propaganda por el Estado, pero no fue visto como un héroe nacional por buena parte de la gente. Así lo explicó el jugador que se afilió, junto al resto del plantel, al Partido Comunista para poder participar en los Juegos Olímpicos de Múnich 1972: “Una parte de los habitantes de la RDA no estaba de acuerdo con el sistema político del país. Esas personas reaccionaron negativamente. Todos esperaban y creían que perderíamos el partido, que nos meterían 5 ó 6 goles. Por eso surgieron envidias y antipatías. No sólo contra mi, sino también contra mis compañeros”.

Irónicamente en lo deportivo a la larga esta caída terminó por beneficiar a la RFA. Al quedar en la segunda colocación del Grupo 1 en la nueva instancia los teutones del oeste quedaron emparejados en una zona con Polonia, Suecia y Yugoslavia, a priori más sencilla que la le tocó a la RDA, que enfrentó a Holanda, Brasil y Argentina, que fue el único partido que no perdió en esta etapa del torneo (1-1). Es por eso que el mito dice que la RFA fue a menos en ese partido. Lo cierto es que cuando ganaron el campeonato hubo un agradecimiento para Sparwasser. Cinco minutos más tarde de culminada la final al delantero del Magdeburgo, único equipo de la RDA que logró un título a nivel europeo, le llegó un telegrama sin firma a su casa que decía: “Spari (su mote), te damos las gracias. Toda Alemania te da las gracias”.

Después del Mundial Sparwasser tuvo la posibilidad de pasar al poderoso Bayern Munich, pero este se negó por serle fiel al gobierno, el mismo que años después cuando se retiró le puso todas las trabas posibles para que no lograra su doctorado por negarse en 3 ocasiones a ser entrenador del Magdeburgo. “Les dije que no era lo que quería hacer. Mi meta era otra. Destruyeron mi carrera profesional. Yo tenía 40 años y faltaban 25 años para recibir la jubilación. Me quede sin posibilidad de completar mis planes profesionales. Así que decidí irme a la RFA con mi mujer, que ya estaba del otro lado de la frontera”.

Tras la caída del Muro se convirtió en el presidente de la Asociación de Jugadores y actualmente maneja una red de escuelas de fútbol, ubicadas mayormente en lo que fue la desaparecida RDA. “Ese tanto me supuso más daño que beneficios”, suele recordar Sparwasser cada vez que hace mención al gol más famoso de la Guerra Fría.

La RDA, cuyo único título oficial fue el oro en los Juegos Olímpicos de Montreal 1976, y la RFA se tendrían que haber enfrentado otra vez. En 1990 la Alemania del Oeste iba a disputar un amistoso ante sus compatriotas del Este como despedida de la competencia oficial y que serviría para darle paso a la selección alemana unificada. Pero por disturbios entre los espectadores el encuentro se tuvo que suspender.

Aunque a veces pasa desapercibido este duelo fue único en la historia de los mundiales y nunca más se volverá a repetir.

Foto 1: Guillaume y su esposa Christel durante la juicio.

Foto 2: Los capitanes de ambas selecciones antes del partido.

Resumen del partido

Fuentes/Links relacionados

Günter Guillaume, el espía que volvió al frío (El País)

Muere Gunter Guillaume, el espía culpable de la dimisión de Willy Brandt (El Mundo)

Willy Brandt (Fundación Premio Nobel)

Willy Brandt ‘resucita’ a los 30 años de su dimisión (El Mundo)

Gunter Guillaume, 68, Is Dead; Spy Caused Willy Brandt’s Fall (The New York Times)

Günter Guillaume, el traidor sentimental (El País)

Christel Boom (The Times)

A short history of East German national teams (rsssf.com)

Síntesis del partido (fifa.com)

Resultados del Mundial RF Alemania 1974 (fifa.com)

La princesa del hielo

De miembro de una organización juvenil socialista a la tapa de Playboy. De los podios olímpicos, mundiales y europeos a codearse con Hollywood. De ser espiada por los grupos de inteligencia a conductora de televisión. Así se pude resumir en pocas líneas la vida de Katarina Witt, que a fuerza de encanto, saltos y giros en las pistas de hielo encandiló a todos y se convirtió en una de las caras más bonitas e importantes de la Alemania unificada.

Ya de pequeña Katy mostró dotes para el patinaje artístico. Esto se confirmó en 1976, cuando fue campeona en la Espartaquiada Juvenil e Infantil. A partir de ese momento desde el estado de la República Democrática de Alemania (RDA) comenzaron a prestarle una especial atención porque observaron que podía servir como elemento para propagar sus ideales. A esto se le sumaba que cumplía con varios requisitos que eran bien vistos por las altas esferas. Witt, que en ese momento tenía 11 años, militaba en la agrupación Jóvenes Alemanes Libres, era aplicada en los estudios y en los entrenamientos y venía de una familia trabajadora.

“Considerando su edad, su ideología política y su madurez, es buena para el desarrollo”, decía uno de los primeros párrafos que la Stasi, el órgano de inteligencia de la RDA, redactó sobre Witt en el informe de 181 páginas conocido como Operación Flop, que vuelca todas las investigaciones que se hicieron sobre ella durante el período de la Alemania comunista. Cuando este documento fue desclasificado en 2002 se volvió un dolor de cabeza para la nacida el 3 de diciembre de 1965 en las afueras de Berlín.

katarinawittmunichLa gran consagración de Witt llegó en los Juegos Olímpicos de Invierno de 1984 en Sarajevo (Yugoslavia). Allí se subió a lo más alto del podio y el mundo conoció su nombre, su belleza y sus virtudes con los patines. Pero su título más recordado fue el oro olímpico en Calgary (Canadá) en 1988, que la convirtió en la segunda patinadora en la historia en lograr dos medallas doradas consecutivas. Como sucedió varias veces durante la Guerra Fría se dio una lucha de sistemas.

Por un lado estaba Debie Thomas, el crédito de Estados Unidos, por el otro la cara más bonita del socialismo, tal como fue apodada la alemana por la revista Time. Las dos candidatas le sacaron chispas al hielo canadiense y la medalla dorada viajó al otro lado de la Cortina de Hierro. “Fue una lucha de clases total: lo era para los estadounidenses y lo era también para nosotros”, explicó alguna vez Witt. “Fue una pesadilla”, expresó al respecto Thomas, que había comenzado liderando la competencia gracias a su buena puntuación en el programa corto pero falló en el largo.

Este triunfo se sumó a los 4 obtenidos en los campeonatos del mundo. Para esa altura ya se había convertido en la preferida de los funcionarios, que no perdieron la oportunidad de explotar su figura como una nueva fuente de ingreso de dinero. El 80 por ciento de lo que generaba Witt iba a las arcas del estado que, como contrapartida, le permitía acceder a beneficios que sus compatriotas no podían como, por ejemplo, tener vía libre para viajar al exterior o no esperar alrededor de 10 años para conseguir un auto.

A causa de esta situación fue muy criticada por varios medios cuando cayó el Muro de Berlín. “Creo que trabaje duro para esto. Hice algo que otros atletas no pudieron hacer y por esto esta bien poder tener algo especial”, le dijo al New York Times cuando la polaridad tenía los días contados.

Lentamente fue dejando el deporte y se volcó al mundo del espectáculo. Se convirtió en la cara principal de Holiday on Ice, que tuvo mucho éxito en Europa  entre fines de 1988 y principios de 1989. En esta nueva posición, tiempo antes de la caída del Muro de Berlín, comenzó a codearse con celebridades de la República Federal de Alemania, lo que le permitió conocer otra realidad, opuesta la que vivía en su país.

También saltó al cine. Actuó en la versión sobre hielo de la opera Carmen, en la cual compartió cartel con Brian Boitano y Brian Orsen, campeón y subcampeón de patinaje artístico en Calgary, respectivamente. “Ahora soy artista”, dijo luego del rodaje. Esa no fue su única aparición en la pantalla grande. Su papel más importante fue el de Natacha Kirilova en Ronin. Además hizo un cameo en Jerry Maguire, protagonizada por Tom Cruise. La publicidad también se fijo en ella. Para 1992 Coca Cola la había elegido para participar en uno de sus comerciales.katarinawittplayboy

Sin dudas, dentro del show busniess Witt es recordada por haber sido tapa de la edición estadounidense de Playboy. Ocurrió en 1998 y se convirtió en la primera deportista en aparecer en la portada de la renombrada revista. “Se armó mucho revuelo alrededor mío. Pero de cualquier manera, fue un proyecto, un proyecto especial. No lo hice para volverme más famosa. Buscaba ser un poco más provocativa en mi carrera”, recordó a Sports Illustreited la 6 veces campeona de Europa. Volvió a aparecer en esta publicación en 2001, pero exclusivamente para la versión alemana, que rápidamente agotó todos los números.

En 1994 regresó a la competencia y finalizó en el séptimo puesto en los Juegos Olímpicos de Invierno de Lillehammer (Noruega) con una rutina en la cual envió un mensaje de paz a Sarajevo, la ciudad en donde se había colgado su primera medalla olímpica y que en ese momento se encontraba hundida en la guerra. Ese mismo año editó Mis años entre la obligación y el deporte, su autobiografía.

Cuando parecía que Witt ya definitivamente se había alejado de las discusiones sobre su participación durante la división de Alemania, los fantasmas retornaron. El gobierno teutón decidió dar a conocer los documentos clasificados de la RDA. Witt presentó un pedido para que su archivo no saliera a la luz, pero finalmente lo terminó retirando. En el informe, que según la espiada muchas cosas que dicen allí son mentiras, se considera a Witt, que en varias ocasiones defendió la manera en la que el régimen trabajaba con los deportistas, como una “compañera” y como una “beneficiaria”. Además de atribuirle supuestos agradecimientos por el apoyo brindado cuando la disolución de la RDA era un hecho.

No sólo toca temas políticos, sino que se mete de lleno en su vida privada. Se cuenta desde como era su relación con su histórica entrenadora, Jutta Müller, hasta cuales eran sus romances. “Tuvo relaciones sexuales entre las 20:00 y las 20:07”, afirma un extracto de la investigación. Sobre el tema, la protagonista dijo que “hubiera preferido no enterarme de algunas cosas. Yo no trabajé para la Stasi, pero tampoco fui miembro de la resistencia. No fui una victima. En todo caso fui un objeto”.

Hoy ya distante de cualquier polémica, Witt es una mujer muy ocupada y querida en Alemania. Escribió la novela Sólo por pasión, que relata la historia de una joven promesa del patinaje artístico con puntos comunes con su vida, se la suele ver en diversos eventos sociales y durante los últimos años condujo el programa Estrellas en el Hielo, en el que famosos debían demostrar sus habilidades en una pista de hielo, y un Reallty Show para ayudar a los participantes a bajar de peso. En 2007 fue la presentadora de la sede de Hamburgo en el Live Earth, el megaconcierto que se hizo a nivel mundial y que intentó concientizar sobre la situación ecológica del planeta.

Todo esto no le impide seguir vinculada con el deporte. Integra el staff de comentaristas de la NBC de los Estados Unidos durante los Juegos Olímpicos de Invierno y trabajó para ESPN y ABC. Actualmente esta abocada a ser la cara principal de la candidatura de Múnich como sede de los Juegos Olímpicos de Invierno de 2018.

Foto 1: Witt durante su presentación como líder de la candidatura de Munich como sede los Juegos Olímpicos de Invierno de 2018. (bild.de)

Foto 2: La famosa tapa de Playboy de 1998.

Katerina Witt en Sarajevo 1984

Fuentes/Links relacionados

Katarina Witt: La cara bonita del socialismo (Deutsche Welle)

¡Oh, es ella! (El Mundo Deportivo)

’88 Winter Olympics; Witt Is Gold Medalist for a Second Time (New York Times)

Witt Fears Change May Hurt East Germany’s Sports Elite (New York Time)

Stasi files reveal Katarina Witt was willing accomplice (The Telegraph)

Ice-skater tries to block Stasi files (The Telegraph)

Q&A: Katarina Witt (Sports Illustreited)

Ficha de Katarine Witt en Internet Movie Database

Diversas ediciones de Playboy con Katerine Witt en la tapa

Sitio oficial de Katarine Witt (Inglés/Alemán)