Resumen 2011

Un repaso por los post publicados en el año.

Con la cabeza en otra parte: la selección de handball de Túnez debuta en el Mundial de Suecia al mismo tiempo que renunciaba el presidente tunecino en medio de un clima social muy tenso.

Perdido en Egipto: el tenista Mlandeli Ndlela vivió una odisea cuando intentó jugar un torneo en Egipto al mismo tiempo que el país ingresaba en ebullición.

Haití bajo cero: Jean Pierre Roy se convirtió en el primer esquiador haitiano que participó en el Mundial de ski.

La leyenda olvidada: la trágica historia de Eduard Streltsov. Pasó de ser el máximo ídolo del fútbol soviético y potencial figura del Mundial Suecia 1958 a ser un detenido en Siberia acusado de un crimen cuya investigación aún deja demasiadas dudas.

El mito del Giants Stadium: uno de los estadios más famosos de Estados Unidos y la leyenda urbana del cadáver del gremialista Jimmy Hoffa.

–  Un pionero llamado Wally Yonamine: primer jugador de beisbol estadounidense que jugó en la liga japonesa tras la Segunda Guerra Mundial y que ayudó a recomponer las relaciones entre ambos países.

Showtime en la URSS: en 1988 Atlanta Hawks realizó una caótica gira por la Unión Soviética que significó la única visita de una franquicia de la NBA a suelo comunista.

Rebel Tour: jugar en el Apartheid: entre 1982 y 1990 se organizaron una serie de partidos de cricket con combinados de fantasía conformados a fuerza de dinero que burlaron la prohibición que pesaba sobre Sudáfrica a causa del Apartheid.

Revolución cultural: gracias a los buenos resultados la selección femenina de fútbol de Corea del Norte se ganó el cariño del recientemente fallecido líder Kim Jonh Il y produjo un cambio en el rol de la mujer en la sociedad norcoreana.

La Generación del 80: la selección argentina de básquet que en el Preolímpico de Puerto Rico 1980 logró una histórica clasificación a los Juegos Olímpicos de Moscú, a los cuales no pudo asistir por cuestiones políticas.

Maravillas del béisbol: en la temporada 1945 Peter Gray y Bert Shepard fueron los únicos jugadores amputados que participaron en la Major League Baseball (MLB) de Estados Unidos.

Rocky de carne y hueso: Chuck Wepner, oscuro boxeador que tiró a la lona a Mohamed Ali y que sirvió de inspiración para la creación de la saga de Rocky.

Campeón incómodo: en medio de tensiones políticas Sudáfrica se transformó en el único país que ganó la Copa Davis por no presentación del rival en la final.

Cricket social: en un barrio marginal de Los Angeles con problemas de violencia, Compton Cricket Club aparece como una peculiar alternativa y como herramienta de reinserción para exconvictos. Además, el caso argentino en una villa de Barracas.

Bonus track: algunos post de años anteriores.

Mo Johnston y la muerte del sectarismo: por cuestiones religiosas la trasferencia del jugador escoses de moda produjo un quiebre en la centenaria historia de Rangers FC.

Superando obstáculos: Dalma Malhas, la primera mujer que representará a Arabia Saudita en los Juegos Olímpicos.

Dick, Kerr’s Ladies FC: Un equipo pionero: durante la Primera Guerra Mundial este equipo femenino surgido de una fábrica produjo una revolución en Inglaterra.

La historia jamás contada de los Blackbirds: un equipo de básquet universitario desechó la posibilidad de ir a los Juegos Olímpicos de Berlín 1936 en oposición al régimen nazi.

Ese caos llamado ABA: desorganizada liga que en la década del 70 marcó una época y sirvió de influencia a la actual NBA.

Cricket social

Compton arrastra un historial de mala fama que la llevó a ser considerada por el FBI como una de las 15 ciudades más peligrosas de Estados Unidos. Lejos del glamur de Bevery Hills o Hollywood, a esta localidad del Sur de Los Angeles se la suele vincular con el crimen y la violencia. En medio de este contexto marginal el cricket aparece como una inusual vía para cambiar esa visión negativa.

La aventura del Compton Cricket Club (CCC) nació en el año 1996 de la mano de Katy Haber, productora de cine británico que participó en Blade Runner, entre otras tantas películas, y Ted Hayes, militante por los derechos de los sin techo. Según explica la página oficial del club, el objetivo es buscar “una alternativa a las actividades de las pandillas que dominan el vecindario. La misión es proveer una vía de escape lejos de la violencia y las cárceles y dar una visión positiva y productiva del futuro”.

Los primeros pasos no fueron sencillos para el proyecto que originalmente se denominó LA Krickets. “Comenzamos a entrenar  en el arte del cricket con homeless en callejones y con material muy precario”, recuerda Hayes, quien conoció al deporte nacional inglés cuando Haber lo invitó a jugar al Bevery Hills Cricket Club y quedó maravillado al instante.

Compton Cricket Club.

CCC, que juega en parques públicos porque no posee cancha, ganó fama internacional. Los apodados Homies and the the Popz viajaron a Gran Bretaña en 1997, experiencia que se repitió en 1999 y 2001, teniendo la posibilidad de jugar en estadios importantes y codearse con la realeza. De golpe ex pandilleros de los suburbios de Los Angeles se encontraron rapeando en el Castillo de Windsor.

En febrero de 2011 CCC se convirtió en el primer equipo estadounidense de cricket que realizó una gira por Australia, una de las potencias de este deporte. Dos jugadores no pudieron participar: uno porque estaba bajo libertad condicional; otro porque había recibido un balazo en una pierna.

Estás visitas al extranjero también sirven para promover distintas campañas solidarias y juntar fondos para entidades benéficas. La última vez que visitaron Inglaterra los jugadores dieron una charla en una cárcel para menores contando cuales habían sido sus experiencias y como lograron reinsertarse en la sociedad. En Australia, en tanto, colaboraron en la recolección de dinero para los evacuados por las inundaciones.

“El 80 por ciento de los jóvenes que pasan por el programa asistencial consiguen trabajo o estudian”, explica Paul Smith, embajador global del CCC. Agrega: “Nuestra meta primordial no es un encontrar a la próxima gran estrella. Eso sería maravilloso. El objetivo es que la conducta del cricket pueda estar presente en la vida de la gente en una comunidad dominada por las pandillas”.

En estos casi 15 años de vida CCC, que recibe apoyo del municipio y de la policía local, fue campeón 2 veces de la British Cup y en 1 ocasión del torneo que organiza Los Angeles Social Cricket Alliance, competencia en la que participan equipos conformados por inmigrantes británicos, pakistaníes, australianos, indios y sudafricanos.

La banda de sonido que domina la escena de Compton es el hip hop, por ello para difundir el mensaje Theo e Issac Hayes, jugadores e hijos de uno de los fundadores del club, escribieron y cantan Bullets, el primer rap con una letra plagada de referencias al cricket que da como resultado una extraña mezcla entre la extrema caballerosidad del cricket y las zonas marginales angelinas. Un resumen perfecto de la filosofía del CCC.

La utilización del cricket, que suele ser presentado como el segundo deporte más practicado del mundo detrás del fútbol, como medio de inclusión social se ha expandido. En Nueva York la policía organiza una liga con el fin de vincular a las comunidades provenientes de ex colonias británicas del Caribe, Pakistán o India, sitios en donde el este deporte es muy popular, en Barcelona se está realizando un trabajo de similares características y en Namibia existe el llamado Maasai Cricket Warriors, equipo formado por jugadores surgidos de diversas tribus y que, principalmente, se encarga de concientizar y educar sobre la prevención del Sida, enfermedad que es una epidemia en la región.

Argentina no es ajena a esta situación y pese a que el cricket es practicado por un puñado de clubes y colegios de raigambre inglesa, en la Villa 21-24 de Barracas funciona el Caacupé Cricket Club. “Nuestro proyecto va más allá de fomentar una actividad deportiva; tiene un alto componente preventivo, educativo y con objetivos claros de integración social con otros estratos socioeconómicos”, explicó al diario La Nación Daniel Juárez, líder del proyecto.

“En 2009 se me ocurrió plantearle al padre Pepe Di Paola la posibilidad de ofrecer a los chicos de la villa el cricket como uno de los servicios gratuitos de la parroquia y como una forma de integrarlos a la vida cultural y social, alejándolos de la posibilidad de la violencia o la droga”, manifestó Juárez, contador que lleva los números de la Parroquia Virgen de los Milagros de Caacupé y que además es jugador.

Caacupé Cricket Club (Diario Perfil)

Caacupé Cricket Club, que no cuenta con ningún respaldo estatal y se sostiene a base de donaciones, nació con 6 chicos y gracias al boca a boca hoy ya son más de 50 entre las que se incluyen un grupo de nenas por lo que se piensa armar un equipo femenino. Paralelamente, los chicos cuentan con asistencia psicológica y se les hace un seguimiento del progreso escolar y, en caso de necesitarlo, se les brinda clases particulares.

En lo deportivo el CCC argentino también da sus frutos. Varios de sus jugadores fueron convocados para la selección argentina sub 13 que disputó el sudamericano en Perú en el cual Argentina fue subcampeón en el torneo regular y campeón en la categoría cricket veloz (versión reducida del juego).

Ya sea en Compton, Nueva York, Barcelona, Namibia o Barracas, el deporte de base y a nivel social, en este caso el cricket, sigue siendo una herramienta de integración demasiado importante la cual no siempre se tiene en cuenta.

Cricket en la Villa 21-24

Fuentes/Links relacionados

Cricketers in the hood (The Guardian)

LA cricket: Club helps tame Compton’s mean streets (BBC)

Something Wicket This Way Comes (Los Angeles Times Magazine)

Sitio oficial del Compton Cricket Club

Sitio oficial de la gira de Compton Cricket Club por Australia

With Evert Whack of the Cricket Bat, a Bond (New York Times)

NYPD Cricket (CNN)

Cricket en la villa, una vía de integración (La Nación)

Aprendieron cricket en la villa y son campeones sudamericanos (Perfil)

Cricket and the Maasai Warriors (The Guardian)

Ajedrez en tiempos de guerra

Casi al mismo tiempo que las fuerzas nazis ingresaban a Polonia, en lo que se considera el comienzo de la Segunda Guerra Mundial, en Buenos Aires se disputaba la octava edición de la Olimpiada, a la que rápidamente se puede definir como la Copa Davis del juego-ciencia. A pesar de no ser tiempos de globalización, lo que estaba sucediendo en Europa repercutió inmediatamente en esta competencia, que no se postergó, pero sufrió un fuerte cimbronazo en muchas aspectos. Irónicamente a la larga esta situación terminó por ser beneficioso para esta actividad en el país.

La Olimpiada, por aquel momento llamada Torneo de las Naciones, comenzó a disputarse de manera oficial en Londres 1927, aunque hubo dos ediciones previas que no son reconocidas por la Federación Internacional (FIDE) en París 1924, en concordancia con los Juegos Olímpicos, y Budapest 1926. La llegada de este campeonato a Argentina, una de las grandes potencias ajedrecísticas del momento, significó la primera excursión fuera del Viejo Continente. Paralelamente se disputó el Mundial femenino.

En el teatro Politeama de la avenida Corrientes se reunieron 27 países, todo un récord, en busca de destronar a Estados Unidos, vigente campeón y que no se presentó por diferencias económicas con la organización. De todos los participantes uno de los casos más llamativos fue el de Palestina, conformado íntegramente por europeos de origen judío. “Nos hemos reunido por pertenecer a la raza judía y somos por ello representantes de los 500.000 judíos que hay en Palestina. Aunque juegan por su parte los árabes y los británicos, nosotros solamente representamos a jugadores de nuestra raza. Lo señalamos puesto que somos una selección de una población relativamente pequeña y nuestro equipo ha logrado estar a la altura de rivales importantes”, indicó al diario La Nación Moshe Czermiak, capitán palestino, oriundo de Austria, en su llegada al puerto de Buenos Aires.

Algunas de las delegaciones llegando a Buenos Aires desde Europa. (La Nación)

Dos nombres importantes que participaron fueron el cubano José Raúl Capablanca, uno de los campeones mundiales más famosos que tuvo el ajedrez en su al historia, y el francés de origen ruso Alexander Alekhine, dueño del cetro mundial tras desbancar a Capablanca en Buenos Aires en 1927.

Días previos al comienzo de la Copa de las Naciones a bordo del barco de bandera belga Piriápolis arribaron buena parte de las delegaciones que provenían del otro lado del Atlántico. Sin saberlo muchos de los tripulantes pisaban la tierra que los acogería por el resto de sus vidas. Venían desde lugares tan disimiles como Estonia, Holanda, Inglaterra, Islandia, o Checoslovaquia, que compitió bajo el nombre de Protectorado de Bohemia-Moravia para poder participar al margen de Alemania, que en ese momento había tomado posesión de ese territorio. También llegaron, entre otros, representantes de Uruguay, Bolivia, Brasil, Paraguay, Perú y Canadá. La inscripción de tantos equipos de América fue una novedad ya que por lo general la mayoría solían provenir de Europa.

El 23 de agosto se realizó el acto de apertura. Asistieron desde autoridades diplomáticas hasta funcionarios del gobierno nacional, encabezados por el Presidente de la Nación Roberto Ortiz, quien donó la Copa República Argentina, reservada para aquellos equipos que no superaran la primera fase. El trofeo se lo quedó Islandia.

Mientras las piezas blancas y negras se movían ante una buena concurrencia de público que pagó entre 1 y 2 pesos por las entradas, las noticias que provenían desde Europa no eran las mejores porque el clima político estaba cada vez más enrarecido. Desde la Federación Argentina de Ajedrez (FADA) trataban que no se mezclaran los temas, pero se llegó a un punto en el cual la situación se hizo insostenible. El 1 de septiembre de 1939 comenzó la ronda final 16 equipos que iban en busca de la Copa Hamilton Russell. Nadie pensaba en eso. Ese mismo día las tropas nazis ingresaban a Polonia. La Segunda Guerra Mundial había estallado.

En Buenos Aires la primera consecuencia fue el retiro de los ingleses, a los cuales no se los pudo convencer para que revirtieran su posición. Muchos otros países querían seguir el mismo camino, pero en una reunión de urgencia entre los capitanes se detuvo el entendible deseo de desertar. Para colmo el fixture indicaba que en próximos días debían enfrentarse polacos y alemanes, situación que no se dio porque la organización, en una decisión que causo polémica, optó por cancelar el match y declararlo empate (tablas). Misma suerte corrieron los choques entre Alemania-Francia y Alemania-Palestina. A la larga los teutones, que hacían su debut porque estuvieron alejados de la FIDE, se vieron favorecidos por esos resultados y salieron campeones, relegando a la segunda colocación a Polonia y a la tercera a Estonia.

Los 15 días finales no fueron los mejores. La atmósfera era tensa y, según los especialistas, el nivel de juego decayó considerablemente. Alcanzar la concentración era complicado y las cabezas no estaban en condiciones óptimas para ejecutar movimientos precisos.

Terminado el Torneo de las Naciones, en el cual Argentina finalizó quinta, confirmando que el tercer puesto en Estocolmo 1937 no había sido una casualidad, muchos de los jugadores se encontraron con un destino incierto. Ayudados por el Estado un nutrido grupo, en su mayoría judíos, decidió quedarse, tal el caso del equipo alemán. Otros, en cambio, partieron a sus hogares (si es que todavía existían). Una de las que retornó fue Vera Menchik, jugadora soviética nacionalizada británica que se quedó por novena vez con el mundial femenino. Murió en 1944 durante el bombardeo nazi sobre Londres.

El equipo alemán campeón. Todos sus integrantes se quedaron en el país. (La Nación)

Sin dudas uno de los casos más famosos de aquellos que se establecieron en Argentina es el de Miguel Najdorf. Llegó como miembro del quinteto de Polonia y perdió todo tipo de contacto con su hija y su esposa, a quienes vio por última vez antes de partir a Buenos Aires. Durante mucho tiempo no tuvo información de ellas, hasta que un día pudo retornar a Polonia. Allí se enteró de la peor noticia: habían muerto durante el Holocausto de Varsovia.

Prácticamente sin dinero comenzó a reconstruir su vida casi desde cero y con mucho esfuerzo se hizo un nombre en los circuitos ajedrecísticos, en donde rápidamente despuntó con su talento. Se convirtió en figura y ganó en 8 oportunidades el campeonato argentino, marca que todavía no pudo ser superada.

“En todas partes la gente decía que había que trabajar para ganarse el pan, pero aquí en la Argentina se decía que había que ganarse el puchero. Yo me dije ‘puchero es más grande que pan. Entonces me quede’”, recordó Najdorf. Se nacionalizó y fue el principal responsable de la Era Dorada del ajedrez local, en donde se destacan 3 segundos puestos en la Olimpiada, 3 mundiales juveniles y 1 de cadetes más una innumerable cantidad de Grandes Maestros. Una realidad opuesta a la actual en la que Argentina prácticamente esta desaparecida del plano internacional.

Don Miguel, como se lo solía llamar, se transformó en una de las caras más famosas del ajedrez mundial. Fue tal la marca que dejó que hay una jugada que lleva su nombre. Se trata de la defensa Siciliana variante Najdorf, sobre la cual existe una basta bibliografía.

A lo largo de su vida se encontró con una infinidad de personalidades de la historia universal. Entre otros en la lista se pueden encontrar al Che Guevara, fanático del juego-ciencia, Wiston Churchill, Juan Domingo Perón o el Sha de Irán.

Aunque estuvo en condiciones de hacerlo nunca pudo pelear por el título del mundo. La leyenda dice que los soviéticos, amplios dominadores del ajedrez tanto en el plano político como deportivo, se encargaron de coartarle esta posibilidad luego que humillara en una partida a una de sus grandes figuras. Najdorf murió por un edema pulmonar en 1997 mientras se encontraba en Málaga.

Hubo varios Grandes Maestros que vivieron situaciones parecidas por culpa de la guerra y encontraron refugio en Argentina. Casi sin proponérselo con sus conocimientos pudieron sobreponerse a tan triste realidad y terminaron por marcar un antes y un después en la historia argentina de este añejo juego.

Fuente/Links relacionados

La otra guerra del ajedrez (Canchallena)

Estadísticas equipo argentino (olympicbase.com)

Olimpiada de ajedrez Buenos Aires 1939 (olympicbase.com)

Jugadas de la memoria (Carlos Ilardo-Ediciones Al Arco)

La Nación 21 de agosto de 1939

La Nación 22 de agosto de 1939

La Nación 24 de agosto de 1939

La Nación 20 de septiembre de 1939

Argentina 78: Los mundiales olvidados

La década del 70 fue la más terrible de la historia argentina. Quedó marcada por la dictadura militar que tomó el poder el 24 de marzo de 1976, socavó cualquier derecho constitucional, acabó con la vida de 30.000 personas y desbastó la economía interna. Dentro de este contexto desde lo deportivo el punto más alto fue el mundial de fútbol que ganó la selección dirigida César Luis Menotti, victoria que fue tomada como propia por la Junta Militar.

Lo que pocos saben es que ese no se trató del único Mundial que se celebró en Argentina en 1978. Entre marzo y abril tuvo lugar el torneo masculino de hockey sobre césped y en noviembre le tocó al hockey sobre patines. En menor medida a lo ocurrido con el fútbol ambos certámenes no pasaron desapercibidos para el gobierno de facto para vender al exterior una imagen falsa de lo que estaba sucediendo en el país.

El hockey sobre césped abrió la temporada mundialista con la celebración de la cuarta edición del campeonato mundial. El Campo Argentino de Polo (todavía se jugaba en pasto natural) había dejado de lado los palenques y los mimbres para darle a los palos de hockey. Para ello en el estadio principal se trazaron dos canchas, mientras que en la Cancha 2 se dibujaron otras 5.

La edición del 14 de marzo de 1978 de El Gráfico, editado por Atlántida, que nunca escondió su simpatía con la dictadura, explicaba que los costos rondarían los 440.000 dólares y que el Estado aportaría 69.400 dólares, menos del 16 por ciento del total. Además la revista se encargaba de dejar bien en claro que “la IV Copa no significa una carga para el país y que, por el contrario, es seguro un saldo económico a favor”. No faltó alguna referencia a la supuesta campaña anti argentina que existía en el exterior: “desde Palermo saldrá hacia el mundo la imagen de jerarquía y buen gusto que necesitamos. Es lógico esperar lo mejor”, cerraba la nota firmada por José Luis Barrio previo al comienzo del Mundial.

En lo deportivo Argentina mostró una evolución en su juego y finalizó octavo al caer con Inglaterra por 3-1. El título quedó para Pakistán, una de las grandes potencias, al vencer a Holanda por 3-2. La utilización política del torneo quedó plasmada en la final, que contó con la presencia de Jorge Rafael Videla, encargado de darle la copa al capitán pakistaní.

Sin hacer mención a las criticas que realizaron medios extranjeros por la organización, El Gráfico cerró la cobertura mostrando cual era su postura: “Y en la cumbre, sobre todo lo demás, el nombre de dos hermanos, socios del éxito de la Copa: Pakistán porque la ganó, Argentina porque la hizo”.

La celebración de ese torneo coincidió con dos hechos significativos: se comenzaba a hablar de los problemas con Chile por el Canal Beagle y la Junta Militar recordó los 2 años del derrocamiento del gobierno democrático de Isabel Martínez de Perón. El Secretario General de la Fuerza Aérea, Brigadier Basilio Lami Dozo, encargado de leer el discurso durante el acto, decía que “el caos ha cesado. Hay un gobierno y la República vuelve a conocer su habitual tranquilidad”.

49e0f9a56dddc_300x400Pasada toda la efervescencia en torno a la Copa del Mundo ganada en el fútbol, le tocó el turno de dar la vuelta olímpica al equipo de hockey sobre patines, que también celebró su primer cetro mundialista. La sede elegida fue San Juan, provincia donde este deporte se vive con mucha pasión.

Por esos días los sanjuaninos no sólo se veían convulsionados por tener a los grandes exponentes del hockey sobre patines, entre los que se encontraba el argentino Daniel Martinazzo, uno de los mejores jugadores en aquel momento, sino que paralelamente la situación política no era sencilla. Desde Buenos Aires se había decidido el cambio de gobernador, al igual que en Entre Ríos y La Pampa. Al mismo tiempo la cuestión por el Canal Beagle se ponía cada vez más tensa, asumía un nuevo gabinete y había una grave crisis agropecuaria.

El trofeo que se le entregó a Argentina fue dado por Clarín que, por supuesto, le dio una amplia cobertura al certamen. Además, en un acto más de cinismo, las Fuerzas Armadas donaron la Copa Fair Play que premiaba al juego limpio.

Así como Menotti presenció varios partidos del torneo de hockey sobre césped y charló sobre táctica con el entrenador de Pakistán, también colaboró en la preparación de la selección de hockey sobre patines. Antes de la competencia brindó una charla al plantel contándole sus experiencias durante el Mundial. Al parecer este encuentro con El Flaco en Mendoza dio resultado: los locales ganaron invictos el campeonato.

Hasta Cuyo viajaron 12 selecciones, con la peculiaridad que jugaron todos contra todos, con jornadas en las que cada equipo disputó 3 partidos el mismo día. La consagración argentina se dio en el último encuentro cuando venció 3-1 a España, que necesitaba ganar o empatar para aguar la fiesta de los sanjuaninos, que durante toda la competencia llenaron el estadio Parque de Mayo.

“La policía anda tras los jugadores, que no pueden salir a la calle” o “a San Juan le queda grande el Mundial, hay muchos fallos”, son algunos extractos de la nota que escribió Francisco Riojo Juan, enviado especial del Diario Deportivo Independiente 4-2-4 de Barcelona. El Gráfico no dudo en calificar al periodista español como un “simple calumniador”.

Después de los festejos el plantel retornó a Buenos Aires y desde el Aeroparque Jorge Newbery hasta la redacción de Clarín, en donde se organizó un agasajo, recorrió la ciudad en Autobomba acompañado por una multitud. Videla, que no estuvo en San Juan, no dejo pasar la oportunidad para subirse al carro de la victoria con una carta al plantel. “La conquista del máximo galardón constituye un motivo de orgullo y un valioso aporte al ya ganado prestigio del deporte nacional”, expresaba el mensaje entre otros tantos lugares comunes.

Además de estos eventos, Buenos Aires ese año acogió la Olímpiada de ajedrez, un equivalente a un mundial por equipos del juego-ciencia. El título quedó para Hungría, mientras que el podio lo completaron la Unión Soviética (segundo) y Estados Unidos (tercero).

En medio del terror que se vivía en Argentina estos dos mundiales olvidados fueron dos extras que acompañaron a la mal llamada fiesta de todos los argentinos.

Foto: Tapa de la revista El Gráfico con la consagración argentina en el mundial de hockey sobre patines (elgrafico.com.ar)

Fuentes/Links relacionados

El Gráfico 14 de marzo de 1978

El Gráfico 21 de marzo de 1978

El Gráfico 28 de marzo de 1978

El Gráfico 4 de abril de 1978

El Gráfico 7 de noviembre de 1978

El Gráfico 14 de noviembre de 1978

El Gráfico 1 de enero de 1979

Clarín 22 de marzo de 1978

Clarín 28 de marzo de 1978

Clarín 1 de noviembre de 1978

Clarín 5 de noviembre de 1978

Clarín 12 de noviembre de 1978

Clarín 13 de noviembre de 1978

El Otro campeón del 78 (La Nación)

Mundial de hockey sobre césped Argentina 78-Resultados (Federación Internacional de hockey sobre césped)

El deporte charrúa

Inglaterra tiene el cricket. Escocia el golf. Argentina el pato. Australia el Aussie Rules. Irlanda los deportes gaélicos. Con mayor o menor convocatoria, la mayoría de los países tienen una actividad a la que denominan Deporte Nacional. Están los que se han difundido por todo el planeta y que en algún momento llegaron a alcanzar estatus Olímpico o tienen su mundial. También existen los que se quedaron arraigados en sus lugares de nacimiento y continúan desarrollándose sin demasiadas intenciones de moverse de allí. Algunos no han corrido la misma suerte y desaparecieron, pero plantaron la semilla para darle paso a una nueva actividad que si pudo expandirse por todo el mundo.
En este último caso se pude enmarcar al Balón Uruguayo, un deporte que tuvo una vida relativamente corta y que es considerados por muchos una de las piedras basales en las cuales se sustentan los orígenes del handball. La Federación Internacional de Handball (IHF) todavía no termina de reconocer este hecho, a pesar de que hay investigaciones que así lo indican.
Corría el año 1918. Era una época que para los ojos digitales de la actualidad parece que todo sucedía en blanco y negro. Gracias a la reforma de la Constitución uruguaya la nación de José Artigas pasaría a adquirir su actual denominación de República Oriental del Uruguay. Argentinos y uruguayos dirimían sus diferencias adentro de una cancha de fútbol en duros clásicos rioplatenses, que hoy son recordados con cierta aura mística. En medio de este contexto Antonio Valeta creó el deporte al que denominó simplemente Balón.
La idea que tuvo Valeta fue la de inventar una actividad similar al fútbol, en la que no se atropellara al arquero, que no se pudiera ingresar al área y que el desarrollo sea exclusivamente con las manos. Una de las particularidades era que el trasportador de la pelota podía llevarla sobre la palma de la mano como ofreciéndosela al rival.
Para comenzar con la práctica, su creador, un reconocido profesor naturista, fundó el club Higiene y Salud, que estaba compuesto por alumnos del instituto que recibía el mismo nombre y en el cual él enseñaba. Dos años más tarde nació la Federación Uruguaya de Balón, compuesta por 10 clubes, que rápidamente comenzaron a organizar competencias. Al mismo tiempo llegaban a Buenos Aires las primeras noticias de lo que ocurría con esta flamante actividad en la otra orilla del Plata. En 1921 se funda la Federación Argentina de Balón, que iría variando de nombre hasta derivar en la actual Confederación Argentina de Handball (CAH).
El movimiento empezaba a crecer, la cantidad de jugadores aumentaba en ambas márgenes del Río de la Plata y aparecía la necesidad de realizar un encuentro internacional. Esto ocurrió un 25 de mayo de 1922 y enfrentó a Gimnasia y Deportes, que venía de salir quinto en el certamen uruguayo, y Club Juvencia, campeón argentino. La vieja cancha de Boca Juniors ubicada en Ministro Brin y Pedro Galdós fue la sede del encuentro. Tras un trámite parejo, ganaron los visitantes 4-3, con un parcial de 1-1 en el entretiempo. Casi 1 año más tarde, sería el turno de las selecciones nacionales.
Mientras esto sucedía en Sudamérica, en diferentes puntos de Europa existían juegos de características similares. En Dinamarca jugaban Haandbold, en Suecia Handboll, en Checoslovaquia Hazena y en Alemania Feldhandball, que era el más parecido al Balón y es el heredero más directo al handball de hoy.
En Uruguay muchas veces se dice que los alemanes copiaron al Balón para darle forma a su handball de campo. Según el mito tras la Primera Guerra un grupo de marineros germanos quedaron varados en Montevideo, allí conocieron el Balón y luego lo difundieron en su país. La profesora Adriana Suburú en su libro Historia del Balón-Deporte Nacional Uruguayo, no da lugar a esta afirmación porque no había muchos alemanes en los equipos de Balón.
Gracias a esta investigación realizada por Suburú tanto la CAH como la Federación Uruguaya de Handball están buscando lograr que el Balón sea considerado como uno de los antecesores al handball. Esto eso algo de que a poco se va consiguiendo. En el número de abril de 2007 de la revista oficial de la IHF se reconoce este pedido. A todo esto, además, se le suma que se halló el Anuario de 1936 de la Federación Internacional de Handball Amateur, entidad antecesora a la actual, que confirma la presencia de Valeta y dos representantes uruguayos en el 4° Congreso que llevó a cabo la mencionada organización.
En criminalística dicen que las evidencias hablan. En este caso no hay un crimen, pero las pruebas se expresan con total claridad. Todavía no se les termina de escuchar y el reconocimiento expreso de la IHF no llega. De confirmarse esto la CAH pasaría a ser considerada una de las federaciones más viejas del mundo. Antes de 1921 ya había asociaciones nacionales, pero estás no eran independientes sino que dependían de la gimnasia o del atletismo.
Con motivo al 90° aniversario del primer encuentro de Balón que se disputó el 25 de agosto de 1918 se esta organizando en Uruguay una exhibición para el 23 próximo con las reglas históricas. Este evento es impulsado por el Instituto de Educación Física de Uruguay y la Dirección General de Deportes. Las intenciones son dos: hacer escuchar la voz para que el Balón tenga el reconocimiento que merece y que la actividad no quede en el olvido.
A diferencia de su coterráneo futsal o fútbol de salón, que a pesar de la división existente esta peleando por entrar al Programa Olímpico de la mano de la FIFA, el Balón no corrió la misma suerte y se fue diluyendo hasta desaparecer en 1945, el mismo año que falleció Valeta. En Argentina fue acomodándose a lo que sucedía en Europa. Primero se convirtió en el handball de campo y con el tiempo se metió en los gimnasios en su versión definitiva.
Tuvo una vida breve pero, seguramente sin saberlo, el Balón cumplió un papel fundamental a la hora de la difusión del handball en el Río de la Plata.
Foto 1: Afiche promocionando un partido amistoso entre River Plate y Gimnasia y Deportes (www.universia.edu.uy)
Foto 2: Equipo del Club Juvencia de Argentina previo al choque frente a Gimnasia y Deportes de Uruguay. (efdeportes.com)
Links relacionados
El Balón: un deporte con identidad uruguaya y proyección argentina
El Balón: Deporte Nacional

La Joya de la Corona (Cricket: El deporte olvidado-Segunda Parte)

Inglaterra tiene la particularidad de ser un país con una cultura que respeta de manera tajante sus tradiciones, por eso no es extraño que el cricket, juego nacional de aquellas tierras, mantenga las costumbres tanto en Argentina como en el resto de los lugares en donde exista este deporte. Dentro del cricket nacional el acontecimiento más legendario es el encuentro que enfrenta a los combinados del Norte y del Sur. Este cotejo anual se disputa, con algunas interrupciones, desde 1891 y se destaca por ser uno de los eventos deportivo más viejo del país.
Cuando se comenzó a jugar al cricket en Argentina, muchos de los partidos que se disputaban enfrentaban a equipos con nombres ficticios colocados para la ocasión. Estos cotejos servían como excusa para entretener al público que se reunía para encontrarse con amigos o familiares durante los fines de semana o feriados.
Algunos de los equipos recibían el nombre de Liberales, Conservadores, Campo, Ciudad o simplemente se colocaban los apellidos de los capitanes, costumbre que todavía se mantiene para cotejos informales. La primera vez que se hizo mención a un partido entre Norte y Sur fue en 1869. Este encuentro puede considerarse como el antecedente inmediato al choque que se estableció de forma definitiva 22 años después.
Así como la mayoría de las reuniones deportivas de aquellos años, la cancha del Buenos Aires Cricket Club (BACC) en Palermo fue la sede de la primera edición oficial de la tradicional disputa. El resultado fue favorable para los norteños, pero con una controversia. Como había muchos jugadores de muy buena calidad, se decidió incluir a los representantes del Rosario Athletic Club en el conjunto sureño, que en la previa se presentaba como el más débil de los dos. Esta decisión molesto a los cricketeros llegados desde Santa Fe, que no pudieron evitar la derrota de su combinado. Para la siguiente edición, integraron la selección norteña.
Como ocurrió con los torneos locales, este tradicional enfrentamiento cayó en un vació en cuanto a su nivel cuando la mayoría de los jugadores ingleses retornó a su tierra para combatir en la Segunda Guerra Mundial. Por esta razón, durante este período se temió que el partido desapareciera.
Además, clubes habituales como el CASI, Atlético del Rosario o el mismo BACC dejaron de la lado la actividad por la falta de interés de sus socios y concentraron toda su atención en el rugby y en el hockey sobre césped. Esto parecía ser una clara señal de que el Norte versus el Sur tenía los días contados.
Durante la década del 70 se observó un leve repunte en el nivel de juego, en especial en el interior. Esto ayudó para que el ya tradicional partido se mantuviera en pie. A partir de ese momento, la Asociación del Cricket Argentino (ACA) comenzó un intenso trabajo en las divisiones inferiores para que la calidad del juego se incrementara y se aproximara a la que hubo en comienzos del siglo XX.
Con el comienzo de los 90, la ACA estableció el trofeo Donald Forrester al mejor jugador de cada partido conocido como La Joya de la Corona y que todos los años tiene lugar en una cancha distinta. En 2008, se celebró en Belgrano Athletic con una particularidad. Como sucede con los Test Match internacionales, este encuentro se celebrá en 3 días. Pero la lluvia se hizo presente debió reprogramarse y hacer una versión más acotada porque disputó en un sólo días, tras la aprobación de los capitanes. Finalmente el Sur se llevó el triunfo.
En la actualidad, el conjunto del Norte esta integrado por jugadores del Hurlingham Club, Belgrano Athletic Club y del Colegio San Jorge. Mientras que, por su parte, el representativo del Sur esta conformado por jugadores de Lomas Athletic, San Albano y del Colegio San Jorge de Quilmes. A raíz del crecimiento del cricket entre las mujeres, se ha decidió crear la versión femenina del clásico choque entre el Norte y el Sur. También hay una versión sub-19.
Como ocurre desde hace más de 100 años, cerca del final de la temporada se volverán a ver las caras estos tradicionales oponentes para volver a protagonizar este clásico del cricket argentino.

Mito y leyenda

«Qué le vas a hacer, ñato, cuando estás abajo todos te fajan. Todos, che, hasta el más maula. Te sacuden contra las sogas, te encajan la biaba. Andá, andá, qué venís con consuelos vos…» Julio Cortázar.
“Torito” (Final del Juego, 1956) primeras líneas

Justo Suárez fue el primer gran ídolo que dio el deporte argentino. A fuerza de golpes, no sólo en el ring, sino también en la vida, se ganó en poco tiempo la admiración de las masas que se sintieron identificadas con su historia. Desde la miseria más absoluta llegó al estrellato y casi a la misma velocidad que ascendió se hundió en un ocaso muy oscuro. Adelantándose a lo que diría Jim Morrison, fallecido cantante de The Doors, varias décadas más tarde, el Torito de Mataderos vivió rápido y murió joven, porque una tuberculosis terminó con su vida cuando sólo tenía 29 años.
Allá por la década del 30 Argentina tenía una muy marcada diferencia económica y que alguien de clase baja llegara a codearse con las altas esferas era una utopía. Por eso cuando alguno lo conseguía era idolatrado y esto le sucedió a Suárez. Fue el decimoquinto hijo de una familia que tuvo 24 hijos y ya desde su más temprana infancia se vio obligado a rebuscársela para llevar el pan a su casa. Desde los 9 años trabajó de lustrador, canillita o mucanguero, encargado de bajar de las canaletas la grasa liviana, llamaba mucanga, de los mataderos. Mientras tanto empezaba a tirar sus primeros golpes, sin demasiada ortodoxia, en un improvisado ring en el fondo su casa.
A los 19 años ya era profesional, lo que le permitía ganarse algunos pesos extras peleando en festivales en cualquier punto de Buenos Aires. En una de estas reuniones celebrada en la calle Florida, algo que para la época ya era todo un logro, Suárez recibió el mote que lo marcaría para toda la eternidad: Torito de Mataderos. Con un estilo arrollador y por momentos desordenado, fue demoliendo rivales, por lo que sus actuaciones comenzaron a convocar cada vez más público. Fue así como llegó a José Lecture. “Vos peleás a la criolla, tenés que aprender”, le dijo el creador del mítico Luna Park, que se encargó de aleccionarlo.
Dos años después estaba peleando por el título argentino liviano y una multitud ya lo acompañaba. La vieja cancha de River Plate fue el escenario en donde se midió con Julio Mocoroa, al cual venció por puntos. La revancha no se pudo hacer porque el campeón saliente murió tiempo después. Para esa altura, el Torito de Mataderos ya vestía trajes de primera, su figura estaba más cerca de los niños bien que los trabajadores con los que se codeaba en su infancia, aunque nunca los olvidaba. Por primera vez, las ignoradas clases bajas veían como uno de los suyos salía de la pobreza para vivir con todas las comodidades. Además se había casado con Pilar Bravo, una joven telefonista que lo acompañó durante algunos años hasta que se divorciaron cuando el declive ya parecía al indefectible. (Foto: Justo Suárez durante un descanso después de un entrenamiento).
“De Mataderos al Centro/y del Centro a Nueva York”, rezaba la letra de uno de los tantos tangos que en esa época se escribieron para homenajearlo. Gracias a la popularidad que había conseguido en Argentina, pudo tomarse un barco para irse a probar suerte a Estados Unidos, la gran meca del boxeo. Otra vez hizo todo a gran velocidad. En 4 meses hizo 5 peleas y arrasó a sus rivales para rápidamente hacerse un nombre. Volvió al país con toda la gloria. A su vuelta peleó en un Luna Park repletó ante el chileno Tani Loayza, al cual le ganó por puntos en una de las mejores pelas de su carrera, en la cual registró 24 triunfos, 2 caídas, 1 empate y 1 sin decisión. Entre los presentes se encontraba el presidente Uriburu y los príncipes de Inglaterra Eduardo de Windsor y Jorge de Kent, que lo aplaudieron de pie desde la primera fila cuando el árbitro le levantó la mano para declararlo triunfador.
Su vida era color de rosa. Pero duro un suspiró, como todo en su vida. Retornó a Nueva York para ir por el título del mundo, pero las risas se empezaron a borrar y de a poco todo se fue tiñendo de negro. En su camino hacía el cetro mundialista, tuvo que enfrentarse con un duro como Billy Petrole, que no era alguien de renombre pero se ganaba el pan probando figuras antes de una gran cita. El local fue demasiado y el Torito de Mataderos cayó en 9 asaltos, lo que fue su primera derrota en el campo profesional. Al mismo tiempo, también perdía en lo sentimental porque su esposa lo dejaba. El divorcio ya era cosa juzgada.
La chance de pelear por convertirse en rey de los livianos se había esfumado. Ese fue el comienzo del fin, en especial porque la tuberculosis ya se estaba cumpliendo un papel importante. En 1932 Victor Peralta le sacaba el cinturón al gran ídolo popular y esto trajo aparejada la separación con Lecture, quien fue su representante y mentor. La última vez que se lo vio arriba de un ring fue ante su amigo Juan Pathenay, que subió con la consigna de no pegarle. Así y todo le ganó y no sólo el triunfador lloró, sino también que todo el Palacio de los Deportes, que vivió una de sus noches más negras.
La enfermedad estaba ganando por knock out. Se traslado a Córdoba con la poca plata que le quedaba. Tres años después moría en la miseria absoluta con una de sus hermanas al lado y lejos de toda la gloria que lo había acompañado. Sus restos fueron traídos a Buenos Aires desde Cosquín. Cuando el cortejo fúnebre que lo conducía al cementerio de la Chacarita, la multitud que lo despedía levantó el cajón y lo llevó hasta el Luna Park para darle el último adiós en el lugar en el cual el Torito de Mataderos había escrito varias de las páginas más gloriosas de su efímera historia. (Imagen: Justo Suárez junto con jugadores de San Lorenzo previo a un partido).
Justo Suárez fue más que un ídolo deportivo. Le permitió, quizás por primera vez en la historia argentina, a las clases trabajadoras, muy denostadas por la oligarquía nacional, tener a alguien de su mismo origen codeándose con presidentes y príncipes. Años más tarde, José María Gatica, tendría una historia de vida similar. Gracias a este lugar privilegiado en el cual lo había puesto el pueblo, el Torito de Mataderos se convirtió en leyenda, algo muy difícil y que pocos pueden lograr.

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Texto completo de Torito
Muñeco al suelo, tango dedicado a Justo Suárez
Suárez-Miller en Estados Unidos