Rocky de carne y hueso

Aquel 24 de marzo de 1975 el flamante estadio Coliseum de Richfield, Ohio, estaba preparado para recibir a un Mohamed Ali que se encontraba en el pináculo de la popularidad tras la memorable victoria en Zaire ante George Foreman en la que reconquistó el título de los pesos pesados que le fue arrebatado por negarse a ir a la Guerra de Vietnam. Todo el espectáculo estaba montado para que se luciera el campeón, pero en el medio apareció un personaje impensado.

El retador que Don King eligió para Ali, que ponía en juego los cetros del Consejo Mundial y de la Asociación Mundial, era un tal Chuck Wepner, un oscuro boxeador de 36 años nacido en Bayonne, New Jersey, que se ganaba el pan en festivales de poca monta celebrados mayormente en los alrededores de su ciudad natal. Wepner, apodado Bayonne Bleeder (El Sangrador de Bayonne), ya había sentido el poder de los puños de Foreman y Sonny Liston, otra de las estrellas del momento. Con ambos perdió antes del límite: con el primero en  el Madison Square Garden cayó en el tercer round, con el segundo aguantó hasta el décimo cuando el doctor decidió detener la pelea por los cortes en la cara.

Todos los comentarios previos coincidían en que Ali, que buscaba ritmo de cara a una futura presentación más relevante, era el claro favorito porque el nivel de los púgiles era muy dispar. “Es una pelea entre el pintor de una casa y un artista”, escribió Larry Merchant en el New York Post.

Arriba del ring nada de lo que se presagiaba sucedió. Wepner, que se enteró que iba a pelear con Ali por un llamado de su madre, aguantó estoico un duro castigo durante casi 15 asaltos. En el noveno round hubo un instante que paralizó al estadio. Fueron 8 segundos de gloria para el Bayonne Bleeder porque pudo tirar a la lona a uno de los grandes campeones de la historia del boxeo, algo que hasta ese momento sólo había logrado Joe Frazer. Ali, herido en su orgullo, siempre dijo que la caída se produjo por un pisotón fortuito y no por el golpe que recibió.

“¡Lo tire!”, le dijo un sorprendido Wepner a su entrenador Bill Prezant, que replicó con un “sí, pero ahora parece que está muy enojado”. Cuando Ali se reincorporó se transformó en un vendaval que hizo gala del amplio repertorio boxístico. A 19 segundos del campanazo final Wepner, que ostentaba un título de campeón estatal, no soportó más y un golpe directo en la cara lo terminó por desmoronar. El árbitro Tony Perez contó hasta 10 y decretó el knock out técnico. Así concluyó una pelea destinada a ser simple rutina y que en los hechos fue dramatismo en estado puro.

Wepner logra lo que parecía imposible: tirar a Mohamed Ali. (AP)

Entre los espectadores que siguieron el combate por televisión se encontraba Sylvester Stallone, que quedó impresionado con Wepner, al que tuvieron que aplicarle 23 puntos de sutura, y cuya figura le sirvió de motivación para crear al mítico Rocky Balboa. Dos semanas después tenía escrito el guión de la primera versión de la saga de Rocky, en la cual Wepner aportó consejos y sus experiencias.

La pelea con Ali y codearse con el séptimo arte significó un quiebre para el boxeador que además era dueño de una licorería. Cuando la película se estrenó Wepner, que se retiró con un récord de 35 victorias (17 knock out), 14 derrotas y 2 empates, fue a verla a un cine de Manhattan. “Después de noquear a Apollo el público comenzó a burlarse de él y a felicitarme a mí. La gente se me acercaba y me abrazaba”, contó Wepner.

Mientras la figura de Rocky crecía en la taquilla, Wepner siguió peleando hasta 1978. Una vez que colgó los guantes se volcó a las drogas, aunque no se arrepiente de esos días. “Eran finales de los 70, principios de los 80. Había fiestas por todas partes. A cualquier lugar a donde ibas encontrabas cocaína. Para ser honesto, fue grandioso, un gran momento de mi vida. Era una fiesta atrás de la otra. Solía salir de martes a domingo. Fue muy divertido”. La alegría se acabó en 1985 cuando Wepner fue arrestado por posesión de cocaína. Pasó 3 años en la cárcel.

Una vez liberado, limpio de drogas y al lado de su segunda esposa, volvió al ostracismo. En 2003 reapareció en la vida pública cuando le inició una demanda a Stallone por 15 millones de dólares porque no había recibido regalías de lo que habían generado las películas de Rocky. La Justicia le dio la razón al ex púgil.

Con 72 años y con un auto con una patente que dice “Champ”, Wepner volverá a vincularse con Hollywood. El año que viene se estrenará un largometraje que se basa en su vida. “Esta no es otra película acerca de Rocky, es una película acerca del verdadero Rocky”, aclara Wepner, que desde hace 7 años está trabajando en este proyecto. Además la historia de El Sangrador de Bayonne también fue rescatada por ESPN en un documental llamado El Rocky Balboa Real.

Wepner no es recordado por sus dotes boxísticas, pero si por haber puesto en aprietos a Mohamed Ali y por ser inspiración para uno de los grandes clásicos del cine moderno.

Wepner y su golpe más famoso

Trailer de El Rocky Balboa Real

Fuentes/Links relacionados

After 36 years, real-life Rocky’s story coming soon (CNN)

Chuck Wepner, the real ‘Rocky,’ to have his story told by Hollywood, ESPN documentary (nj.com)

In Stitches (Time Magazine)

Rocky Balboa se llamaba Chuck Wepner (La Vanguardia)

Chuck Wepner (Salón de la Fama del boxeo de Nueva Jersey)

Maravillas del béisbol

El mundial de atletismo en Daegu, Corea del Sur, fue testigo de un suceso que sorprendió al mundo: Oscar Pistorius, a quien debieron apuntarle las piernas por una malformación congénita, llegó a las semifinales de los 400 metros corriendo con unas prótesis ortopédicas especialmente diseñadas para competir. Lo hecho por el sudafricano causó asombro y polémica, pero su caso no es único. Anteriormente hubo otros deportistas a los que la falta algún miembro no les significó un impedimento para desarrollar respetables carreras.

En este aspecto la temporada 1945 de la Major League Baseball (MLB) registra un antecedente importante porque ese año contó con la presencia de Peter Gray y Bert Shepard, quienes pudieron jugar en la liga pese a que carecían de alguna extremidad.

Gray, quien perdió el brazo derecho a los 6 años en un accidente, debutó como profesional a los 23 años en la Quebec Provincial League de Canadá. Ese fue el inicio de un peregrinar por distintas competencias de segundo orden, teniendo como punto más alto el premio al jugador más valioso de la temporada 1944 en la Southerm Association. Ese reconocimiento le valió la atención de una MLB dañada por la ausencia de muchos jugadores que se habían marchado a la Segunda Guerra Mundial. Gray se incorporó a Saint Louis Rams y su llegada significó un fuerte golpe de efecto en los medios y el público.

Seguramente cuando conocieron la noticia muchos historiadores recordaron a Hugh Daily, inmigrante irlandés que pasó por el béisbol estadounidense entre 1882 y 1887 y al que apodaban “One Armed” (Un Brazo) porque, precisamente, también le faltaba esa extremidad. Este polémico personaje famoso por sus peleas con los dirigentes, había perdido el brazo izquierdo por culpa de un disparo.

Los meses que Gray pasó en la MLB no fueron sencillos. Recibía demasiada atención por el inconveniente físico y no por las actuaciones en la cancha. Esto hacía que tuviera una actitud esquiva. “Peter no socializaba con nadie. Había algunos chicos que trataban de acercársele, pero él solía rechazarlos. Había veces que tenía ataques de furia”, recordó Al LaMacchia, quien compartió vestuario con Gray.

Peter Gray (Corbis)

“Sentía que no perteneciera a las ligas mayores y sabía que estaba siendo explotado. Era un tipo tranquilo con complejo de inferioridad. Trataban que fuera una atracción para el equipo”, contó su manager Luke Sewell. Independientemente de su incomodidad, la mala predisposición y el talante hosco, similar al de Daily, Gray maravilló al público, compañeros y rivales por la fuerza de voluntad que mostraba.

Cuando jugaba evidenciaba problemas para batear, aunque tampoco era un negado porque tenía una muy buena anticipación. Curiosamente el fuerte era a la hora de atrapar la pelota. Había logrado una mecánica perfecta: agarraba la pelota, sin que esta se le cayera se sacaba el aguante y realizaba el lanzamiento.

Finalizado el conflicto bélico varios jugadores retornaron a casa y la MLB lentamente comenzó a recuperar el curso habitual, por lo cual la novedad había dejarlo de serlo y perdió interés. Con 77 partidos en el currículum Gray quedó marginado y retornó a su habitad natural: las ligas menores.

Tiempo después LaMacchia y Gray volvieron a coincidir en una pequeña franquicia de Dallas. Allí LaMacchia se encontró con una versión diferente de Gray. “Para esa época Pete estaba más suavizado y no se enojaba más por la cosas”, evocó quien ya retirado se destacó como cazatalentos.

Cuando fue desafectado del plantel principal y relegado al equipo B el nacido el 6 de marzo de 1915 en Nanticoke, Pensilvania, decidió que era el momento de retirarse. Regresó a la tranquilidad de su ciudad natal para atender un bar. Gray murió el 30 de junio de 2002 a los 87 años.

Paralelamente Shepard, al que tuvieron que cortarle la pierna derecha por una grave herida que sufrió en combate, vivía una historia similar.

Luego de pulular por diversos torneos de segundo orden en 1942 Shepard ingresó a la Fuerza Aérea y en 1944 fue transferido al 55th Fighter Group con base en Wormingford, Inglaterra. Cuando estaba realizando su misión número 34 a bordo de un Lockheed P-38J Lighting fue atacado cerca de Hamburgo. El avión se estrelló y el piloto quedó inconsciente.

Allí fue encontrado por el Teniente Ladislaus Loidl, que a la vez era médico de la Luftwaffe. Con la ayuda de dos soldados controlaron a punta de ametralladora a un grupo de furiosos granjeros de la zona que querían matar a Shepard. “Estaba inconsciente, la pierna derecha estaba destruida y además tenía una profunda herida en la cabeza. Me di cuenta que ese hombre necesitaba una operación urgente”, explicó el galeno cuando se reencontró con Shepard en 1993 para el programa oficial de la MLB “This week in baseball”.

Continúa Loidl: “Mi hospital de emergencia no estaba equipado para eso, así que lleve al herido a un centro médico local en donde se negaron a atender al que llamaron piloto de la muerte. Telefonee al Ministro de Aviación en Berlín para reportar la situación y desde allí instruyeron al director para que se encargara del caso. Días más tarde consulte acerca de su condición y todo había salido bien”.

Shepard quedó en el hospital como detenido y luego fue trasladado a la prisión Stalag IX-C en Meiningen, en el centro de Alemania. Allí con la asistencia de Doug Errey, un doctor canadiense que también era preso de guerra, Shepard se construyó una pierna artificial. Volvió a Estados Unidos en febrero de 1945 gracias a un intercambio de prisioneros.

Durante la estadía en el Walter Reed Hospital de Washington DC Shepard conoció al Secretario de Guerra Robert Patterson. El enviado de la Casa Blanca le consultó sobre cuál iba a ser su futuro. “Seguir jugando al beisbol como profesional”, fue la inesperada respuesta. Patterson lo ayudó y se contactó con el dueño de Washington Senators para pedirle que le diera una oportunidad a Shepard.

Bert Shepard y la pierna ortopédica. (ESPN)

El oriundo del estado de Indiana disputó una serie de partidos amistosos con la franquicia capitalina y conformó al entrenador, “No quiero misericordia, sólo quiero jugar. Durante meses en la prisión soñé con el día que pudiera volver a la cancha”, contó Shepard. A la larga su participación fue casi decorativa porque sólo jugó 1 partido oficial.

Un momento recordado fue cuando Washington Senators visitó a Saint Louis Rams. Aquel día se dio el único encuentro, por lo menos del que se tenga registro, entre Shepard y Gray. Por supuesto que la foto de ambos fue la imagen más buscada.

Shepard, una vez terminada la temporada, siguió el camino de Grey y debió buscarse nuevos rumbos. Mientras jugaba en ligas menores recorría el país dando charlas en centros de veteranos. Continuó jugando algunos años más hasta que una complicación en la pierna tras una operación lo obligó a retirarse. Una vez que dejó el bate trabajó en IBM, en una empresa de aviación y en una aseguradora. Se jubiló en 1982 y murió en julio de 2008 en California.

Con un breve paso por la MLB y utilizados como elementos de descarte, Shepard y Gray, apodados por un informe televisivo de la época como maravillas del béisbol, superaron los límites de su físico y sirvieron de inspiración a muchos que tras la guerra habían quedado a la deriva.

Peter Gray, el hombre milagro

Peter Gray y Bert Shepard, las maravillas de béisbol

Fuentes/Links relacionados

Pete Gray, Major Leaguer With One Arm, Dies at 87 (New York Times)

A teammate recalls Pete Gray (mlb.com)

Sport: One-Armed Outfielder (Time Magazine)

Bert Shepard, 87, an Inspirational Amputee, Dies (New York Times)

Bert Shepard (Baseball in wartime)

Bert Shepard; Amputation Didn’t Stop MLB Pitcher (Washington Post)

El mito urbano del Giants Stadium

Desde su nacimiento en 1976 hasta la demolición en 2010, el Giants Stadium fue uno de los estadios más importantes en la Costa Este de Estados Unidos. El recinto, situado en East Rutherford, New Jersey, a pocos kilómetros de Times Square, fue utilizado por New York Giants y New York Jets cuando tenían que jugar de local por la NFL. También Cosmos de Pelé y compañía pisó ese césped. Fue usado por New York Red Bull de la MLS y acogió 5 partidos del Mundial de fútbol de 1994, entre otros tantos eventos deportivos y musicales.

Mientras esa cancha existió en torno suyo se tejió un mito urbano que quedó marcado a fuego en el imaginario popular de los estadounidenses. Cuenta la leyenda que en el campo de juego habían enterrado un bloque de cemento que contenía el cadáver de Jimmy Hoffa, protagonista de uno de los misterios jamás resueltos por el FBI.

Como presidente del gremio de los camioneros (Teamster) Hoffa era uno de los líderes sindicales con más peso e influencia en Estados Unidos, a tal punto que con hacer un llamado era capaz de parar todo el país. A los 16 dejó el colegio y a los 18 encabezó la primera huelga. A partir de ahí no se detuvo hasta llegar a conducir la Hermandad Internacional de los Camioneros entre fines de los 50 y principios de los 60.

Quien perdió a su padre a los 7 años se ganó el rechazó de John F. Kennedy, que ordenó investigar su patrimonio. El presidente estadounidense creía que el dinero provenía de los fondos sindicales, hecho que no se pudo demostrar ante la Justicia. Igualmente Hoffa, que siempre tuvo una estrecha relación con el crimen organizado, fue preso, pero por un intento de soborno. En 1967 lo sentenciaron a 15 años de prisión.

Jimmy Hoffa en la tapa de la revista Life. (life.com)

Tras 4 años en la cárcel, Richard Nixon le conmutó la pena, aunque con una condición: no podía volver a la actividad gremial durante la próxima década. El nacido en Indiana el 14 de febrero de 1913 cumplió con la palabra, pero mientras tanto iba armando el camino para recuperar el control del Teamster.

En eso estaba cuando el 30 de julio de 1975 se dirigió al restaurant Red Fox en las afueras de Detroit. Hoffa iba a reunirse con Anthony Tony Jack Giacolone, capo mafioso de la ciudad, y Anthony Tony Pro Provenzano, líder sindical de New Jersey, para planificar la vuelta. Hoffa, que no soportaba la impuntualidad, estaba tenso porque ya era el horario convenido y el encuentro no había comenzado. Muy nervioso llamó a su esposa para avisarle que iba a llegar tarde. Ese fue el último dato concreto que se tuvo sobre su paradero.

Días después en la comisaría local se presentó un camionero para denunciar un choque con un Mercury. En la declaración afirmó que en la parte trasera del auto vio a Hoffa con otra persona, la que parecía tener una escopeta. La policía comenzó a seguir una pista que la llevó hasta Joe Giacolone, hijo de Tony Jack y dueño del Mercury. Este dijo que le había prestado el auto a un tal Charles Chuckie O’Brian, que a su vez se defendió aduciendo que ese día no estuvo con Hoffa y que se encontraba en el gimnasio con Tony Jack.

Al margen de las coartadas, los perros de la policía detectaron en el Mercuy el olor de Hoffa. Recién en 2001 el FBI realizó un estudio de ADN con un pelo encontrado en el vehículo. El resultado indicó que pertenecía al poderoso líder de los camioneros.

La inconclusa investigación del FBI refleja que Hoffa habría sido secuestrado por sicarios enviados por mafiosos y ex socios que colocaron en la presidencia del Teamasters a un títere como Frank Fitzsimmons. Por falta de pruebas contundentes jamás hubo acusados y en 1982 se declaró muerto al gremialista. El caso se cerró definitivamente en 2006 luego de una excavación en una granja de Michigan que no condujo a nada.

Paralelamente durante todo ese tiempo en la calle surgían todo tipo de leyendas, algunas de ellas bastantes absurdas. Por ejemplo, se llegó a comentar que el cadáver de Hoffa estaba en un bloque de cemento que depositaron en un compartimiento secreto del telescopio Hubble. También se rumoreaba que fue tirado en un basurero en Florida que pertenecía a la mafia, aunque popularmente la más aceptada fue que lo ocultaron en el Giants Stadium.

Aquellos rumores fueron fogoneados por el mafioso Donald Tony el Griego Frankos cuando en 1989 le dio una entrevista a la revista Playboy en la cual dio su versión de los hechos. Explicó que el cuerpo de Hoffa fue descuartizado en Detroit, que meses más tarde lo trasladaron a New Jersey y allí lo enterraron en un Giants Stadium en plena construcción. Según Frankos lo habían ubicado en la llamada sección 107, que en los partidos de la NFL era cercana a la zona del touchdown. El FBI le dio una relevancia relativa a estas declaraciones por considerar que provenían de una fuente que no era de fiar.

El Giants Stadium durante su construcción. (giants.com)

“Tiene un significado especial el saber esto cuando uno patea la pelota hacia el rincón donde está el ataúd”, contó alguna vez con ironía Sean Landeta, jugador de New York Giants entre 1985 y 1993.

Durante la construcción del Giants Stadium era habitual que por la mañana los contratistas tuvieran que llamar al fiscal de distrito para que retiraran a un muerto. La situación se volvió tan rutinaria que ya no se le daba demasiada trascendencia al hecho porque se estaba retrasando la obra.

Con la desaparición del Giants Stadium el mito no murió, sino que mutó. Ahora se dice que el cuerpo está enterrado en el estacionamiento del moderno New Meadowlands Stadium, que se encuentra en el lugar en donde estaba el viejo estadio.

La figura de Hoffa quedó impregnada en la cultura popular. En series como Los Sopranos, Dexter, CSI: New York, Bones, Mad Men, Fringe, entre otras, se han hecho referencias, a veces indirectas, a este misterio. También en dibujos animados como Pinky y Cerebro o Los Simpson es mencionado. Inclusive el programa de Discovery Channel MythBusters (Cazadores de Mitos), buscó el cadáver en el Giants Stadium y llegó a la conclusión que la leyenda no es cierta, lo cual no fue suficiente para dar por tierra con la creencia popular.

Links/Fuentes relacionados

‘New lead’ in Hoffa disappearance (BBC)

With stadium about to fall, is now the time to dig into Hoffa legend? (CNN)

FBI Calls Off Its Latest Search for Hoffa (New York Times)

Hoffa, el modelo que marca al líder sindical (La Nación)

Sitio oficial de New York Giants

Haití bajo cero

En los deportes invernales el clima juega un papel preponderante porque sin nieve o hielo es imposible practicarlos. Pese a que se han experimentado con algunas versiones veraniegas, estás nunca funcionaron. Este factor obliga a que el radio de acción se limite a países en donde el invierno es muy crudo, lo que no impide que cada tanto aparezca algún personaje proveniente de un lugar tropical que rompe los esquemas.

De los varios casos que hay el más famoso es el del equipo de bobsleigh de Jamaica, historia que fue llevada al cine. También aparece el ghanés Kwame Nkrumah Acheampong, conocido como el Leopardo en la Nieve y que compitió en las pruebas de esquí de los Juegos Olímpicos de Invierno de Vancouver 2010.

Durante el mundial de ski que se celebró en la ciudad alemana de Gamisch Partenkirchen se sumó a un nuevo integrante a la lista. Se trata de Jean Pierre Roy, el primer haitiano que participó en una competición oficial de la Federación Internacional de Ski (FIS). Roy, abuelo de 47 años, también cumple varias funciones a la vez. Es fundador, presidente y único miembro de la Federación Haitiana de Ski (FHS).

El proyecto nació tras un viaje a Haití en donde pudo ver in situ los daños que había causado el terremoto. El objetivo que persigue no se reduce a lo deportivo, ya que es un esquiador amateur sin demasiadas aspiraciones, sino que busca llamar la atención sobre la situación de su país de origen, aunque desde muy chico vive en las afueras de París, lugar al que emigró con sus padres. “Cuando vi toda la miseria, pensé que tenía que hacer algo. Tuve la idea de ir al Mundial para hacerle saber al planeta que Haití todavía esta aquí”, explicó Roy.

Jean Pierre Roy

El primer pasó fue contactarse con la FIS. “Ellos me ayudaron mucho, respondieron rápidamente todos los mails”, contó Roy. El 6 de noviembre de 2010, y luego de pagar 50 euros de inscripción, la máxima entidad del ski aprobó la incorporación del nuevo y exótico miembro. Más difícil fue lograr el reconocimiento por parte del Comité Olímpico Haitiano y del gobierno.

“Tratamos con los gobernantes, pero fue demasiado complicado. Entonces mande una carta a alguien que conocía a alguien, que a su vez conocía al alguien, que a su vez conocía a alguien más, hasta que finalmente logramos el contacto”, comentó el dueño de un negocio de computadoras en la capital francesa.

Poco tiempo después se lanzó a la aventura junto con Thierry Montillet, a quien conoció en un club parisino y que al mismo tiempo es entrenador, manager, relacionista publico e incluso en ocasiones cumple el rol de psicólogo. “Estaba demasiado asustado. La gente se reía, decía que no debía estar aquí. Fue la peor carrera. Había demasiada niebla y largue en el puesto 92. Terminé vigésimo quinto porque 67 de los competidores se cayeron”, contó Roy sobre la primera experiencia competitiva en Val Thorens (Francia), en la que finalizó último a más de 1 minuto del ganador.

Compitió en 6 carreras, todas ellas en Francia, y pese a que tuvo pobres registros sólo en una no pudo alcanzar la meta, lo cual es un mérito muy grande, más teniendo en cuenta que entrenó en un emulador que instaló en el garage de su casa y observando detenidamente fotos de las grandes figuras del esquí para tratar de imitar sus movimientos.

Roy durante un entrenamiento en el patio de la su casa.

Crease o no pudo sumar los puntos necesarios para clasificar al Mundial que se celebró en Garmisch Partenkirchen. En el centro invernal bávaro, conocido por haber sido sede olímpica en 1936, no pasó desapercibido. Llamó la atención de los medios, las máximas figuras del ski e, incluso, de la Canciller Angela Merkel.

Dominó la complicada pista teutona y consiguió ubicaciones respetabables para su actualidad. En el Slalom culminó en el puesto 78, mientras que en el Super G  (Súper Gigante) terminó 127.

Para Roy este es simplemente el inicio de un largo camino porque en mente tiene un plan más ambicioso: armar un equipo olímpico para Sochi (Rusia) 2014. “Estoy buscando haitianos en Francia, Estados Unidos o Canadá. Hace poco recibí una carta de una pareja francesa que adoptó un haitiano y viven en las montañas. El hijo tiene 10 años, esquía desde los 4 y todavía tiene el pasaporte haitiano. Quizás en algunos años sea un buen esquiador”, se ilusiona Roy.

Según Roy “la meta es dar una imagen positiva de Haití. Conmigo, cuando hablas de Haití, no hay miseria, no hay desastre. Hay esquí”. Por el momento está logrando su cometido.

Links/Fuentes relacionadas

Un abuelo abre la dimensión de la nieva para Haiti (DPA)

Roy letting Worlds know ‘Haiti is still there’ (Universal Sports)

Alpine skiing: Haitian grandfather no longer a laughing stock (Reuters)

Skiing grandfather ready to race world’s best (AFP)

Federación Internacional de Ski

Superando obstáculos

Arwa Mutabagani y Dalma Malhas son madre e hija respectivamente. A las dos no sólo las une el lazo sanguíneo y la pasión por la equitación, sino que también tienen un destino en común. Con el deporte como medio han logrado eludir los límites culturales, sociales, políticos y religiosos con los que conviven a diario las mujeres en Arabia Saudita.

En abril de 2008 Mutabagani derribó una barrera al convertirse en la primera mujer en ocupar un cargo en una entidad deportiva. Como miembro de la Federación Ecuestre Árabe fue seleccionada para viajar a los Juegos Olímpicos Beijing 08, transformándose así en la única mujer que integró una delegación árabe desde el debut olímpico de Arabia Saudita en Munich 1972.

“Una puerta se abrió. Quiero trabajar duro y probar que las mujeres no estamos sólo para figurar”, declaró a la prensa Mutabagani, quien ostenta un grado en administración de empresas y que desde 2007 preside el comité de competencias juveniles de la Federación Ecuestre Internacional (FEI).

Hay quienes dicen que una generación debe superar a la otra. Dalma Malhas esta cumpliendo al pie de la letra esta afirmación porque en Singapur fue más lejos que su mamá. En la prueba de saltos hípicos de los Juegos Olímpicos de la Juventud fue la primera mujer árabe en competir en el ámbito olímpico y, además, se colgó la medalla de bronce.


Dalma Malhas

Pese a las reiteradas actuaciones destacadas que registró en Europa, el Comité Olímpico Árabe no la tuvo en cuenta a la hora de conformar el equipo que iba a enviar a la edición inaugural de la cita olímpica juvenil. Gracias a una invitación otorgada por el Comité Olímpico Internacional (COI) y la FEI Malhas pudo tomar parte del torneo.

Quien en septiembre comenzó con los estudios de economía en Londres vistió los colores y el escudo del Comité Olímpico Árabe, pero no fue reconocida como parte de la delegación oficial y se tuvo que pagar el traslado. “No sabía que tenía permitido participar, pero cuando me invitaron desde luego que no lo pensé dos veces y me vine pagándome el viaje”, expresó la joven de 18 años nacida en Ohio, Estados Unidos.

Llegar hasta el último escalón del podio no fue una tarea sencilla para la jinete. En principio Malhas en poco tiempo debió adaptarse a Flash Top Hat, el caballo que por reglamento le entregó la organización ya que, principalmente por una cuestión de costos, los competidores no pueden llevar sus propios equinos. Esta fue una dificultad mas a sortear porque entre jinete y animal se suele crear una relación casi simbiótica que no surge de un día para el otro.

A Malhas el desconocimiento de Flash Top Hat le jugó una mala pasada en la primera ronda, instancia en la que acumuló demasiadas penalizaciones por derribar los obstáculos del circuito. Esto hizo que se ubicara lejos de los puestos de punta. En la segunda y última ronda el panorama cambió. Mostró más confianza, tomó riesgos, no registró errores y finalizó el recorrido en el Singapur Turf Club Riding Centre dentro del tiempo reglamentario. Fue una pasada perfecta.

De esta forma no sólo se convirtió en la única mujer en colgarse una medalla en la prueba de saltos hípicos en Singapur (las competencias son mixtas), sino que también le entregó la tercera presea olímpica a Arabia Saudita. Las otras habían sido en Sydney 2000 en atletismo y equitación que, por supuesto, fueron logradas por hombres.

Para Malhas el triunfo fue lo más trascendente y lo primordial, pero al mismo tiempo sabía que la victoria tenía una estrecha vinculación con lo social y cultural. “Espero que esta medalla le abra las puertas a las mujeres en Arabia Saudita y en el mundo árabe también. Necesitan trabajar duro. Si yo lo pude hacer, ellas también lo pueden hacer”, manifestó la jinete que habla inglés, francés e italiano.

Malhas en los Juegos Olímpicos de la Juventud.

Durante la ceremonia de premiación quedó plasmado el significado extra deportivo del premio. En el rol de presidente de la FEI, Haya Al-Hussein, princesa de Jordania y algunos años atrás la primera deportista femenina en representar a su país, fue la encargada de entregar las medallas. “Fue un honor. Me abrazó. Sabía lo que estaba sintiendo”, expresó quien finalizó cuarta en el mundial juvenil de Cervia, Italia, en 2007.

Lo ocurrido en Singapur es otro factor de presión para la dirigencia olímpica árabe. Desde que el barón Pierre de Coubertin permitió la participación de las mujeres, según coinciden varios biógrafos por insistencia de una amante, sólo 3 países jamás enviaron representación femenina: Qatar, Brunei y Arabia Saudita.

Una de las metas que persigue Jacques Rogge desde que arribó a la presidencia del COI en 2001 es lograr un equilibrio entre hombres y mujeres. Por esta razón hay una fuerte exigencia internacional, que tiene el apoyo de las Naciones Unidas, para que el mencionado trío cambie la postura de cara a Londres 2012 so pena de no poder asistir. Hasta ahora qataríes y bruneanos ya confirmaron que cumplirán con el requisito. Arabia Saudita, en muchos aspectos más abierto culturalmente que varios de sus vecinos, todavía no ha hecho ningún anuncio al respecto.

“Para nosotros es fundamental que la mujer participe en el movimiento olímpico y queremos que sea una realidad para todos los países del mundo”, señaló la estadounidense Anita De Frantz, bronce olímpico en remo en Montreal 1976 y presidente de la Comisión de la Mujer del COI.

Mientras tanto en Arabia Saudita, y burlando leyes y rígidos mandamientos religiosos, muchas mujeres apoyadas por activistas buscan acercarse al deporte y practicarlo de forma social o competitiva. Seguramente lo hecho por Mutabagani y Malhas les sirve como inspiración.

Actualización 1: El Comité Olímpico Árabe autorizó a Malhas a participar en Londres 2012, por lo que se convertirá en la primera mujer de Arabia Saudita en participar en los Juegos Olímpicos.

Actualización 2: “No promoveremos la participación de ninguna mujer saudí en los Juegos Olímpicos de Londres ni en otras competiciones internacionales”, dijo  príncipe Nawaf bin Faisal, jefe de la gubernamental de la Presidencia General de Bienestar Juvenil.

Fuentes/Links relacionados

Like mother, like daughter: Dalma Malhas breaks a barrier with a winning ride (Arab News)

Dalma Rushdi First Saudi Woman to Win an Olympic Medal (daijiworld.com)

Saudi Arabia’s equestrienne makes YOG history (Yahoo Sports)

Inside Lines: Protests at 2012 if Saudis say ‘no girls allowed’ (The Independent)

Arabia, discriminadora olímpica (publico.es)

Saudi Arabia says Games team will not include women (Reuters)

IOC to press Saudi Arabia, Qatar, Brunei (ESPN)

Qatar decision to send female athletes to London 2012 increases pressure on Saudi Arabia (Inside the Games)

Fotos: Yahoo Sports/Reuters

Historias Mínimas

Ya sea por falta de tiempo, información, inspiración, o simplemente porque no merecen un desarrollo tan amplio, muchas veces temas que deberían tener espacio en este blog terminan archivados, por no decir olvidados, en lo profundo de la computadora. A continuación breves historias que merecen ser conocidas.

Pionera y Hiena de la Gestapo

Violette Morris.

Violette Morris fue una adelantada a la época que le tocó vivir. “Cualquier cosa que un hombre puede hacer, Violette lo puede hacer”, era el lema de esta parisina nacida en 1893 en el ceno de una familia de la nobleza. Militante feminista y abiertamente declarada lesbiana, lo cual para la pacata sociedad francesa de los años 20 era un escándalo, Morris, o Gouraud, su apellido de casada, fue una de las primeras mujeres en dedicarse al automovilismo. Era tal su fanatismo que se operó los genitales para sentarse cómoda en los asientos de los autos.

Fue multifacética. Se dedicó al atletismo, destacándose en las pruebas de lanzamiento, al fútbol, siendo 3 veces campeona de Francia, a la natación y corrió en moto, entre otras tantas actividades deportivas. Por una sanción Morris, que siempre se hacía ver con un cigarrillo en la boca, no pudo participar en los Juegos Olímpicos de Ámsterdam 1924, cuando debutó el atletismo entre las mujeres.

En diciembre de 1935 Morris fue reclutada por la Gestapo, la policía secreta nazi. En el rol de agente durante la Segunda Guerra Mundial dio información valiosa sobre las defensas francesas. Varios biógrafos sostienen que participaba en los interrogatorios y se ganó el apodo de Hiena de la Gestapo. Murió baleada el 26 de abril de 1944 cuando cayó en una emboscada que le tendió la resistencia.

Hay historiadores que indican que su cuerpo se encuentra en una fosa común en el cementerio de París, otros que fue quemado.

The Animal

“El hombre que una vez llevaba la camiseta número 31 como jugador estrella de los Rebels de la Universidad de Nevada, Las Vegas, en la actualidad luce el Nº 89T2957 sobre una chaqueta naranja de una prisión remota en lo profundo de Estados Unidos”. Así describía en 1991 New York Times a Richie Adams, una promesa del básquet universitario que terminó recluido en la cárcel por asesinato.

Adams, apodado The Animal por el duro estilo de juego, se convirtió en figura de la UNLV a mediados de los 80, llegando a ser premiado como el mejor jugador de la Big West Conference en 1984 y 1985, temporada en la que también se lo incluyo en el equipo ideal. Todos los pronósticos lo señalaban con un promisorio futuro en la NBA, pero la adicción a las drogas y los problemas con la Justicia echaron todo a perder.

En el Draft de 1985 fue seleccionado por Washington Bullets, actualmente Washington Wizard, en el puesto 11 de la segunda ronda. Ese mismo día fue detenido en Nueva York por robar un auto. Así empezaría a engrosar el prontuario.

Apareció en Argentina para vestir la camiseta de Deportivo San Andrés en la incipiente Liga Nacional. Cuenta la leyenda que los problemas con la droga eran imposibles de esconder. Hay testigos de aquella época que aseguran que Adams en una ocasión se tiró en la cara un plato de harina pensando que era cocaína. Luego de una temporada en el conjunto de Villa Ballester, en donde tuvo un promedio de 19 puntos en 31 partidos, retornó a Estados Unidos.

Era habitué de dos lugares: los playgrounds del Bronx y las comisarias por atracos menores. “La gente lo ama, pero cada vez que vuelve a Nueva York se mete en problemas. Es triste”, dijo Jerry Tarkanian, ex entrenador de los Rebels de la UNLV.

En 1996 llegó demasiado lejos. En el condominio donde vivía asesinó a una vecina de 15 años a la que acosaba. En 1998 lo sentenciaron a 25 años de cárcel por este crimen considerado de segundo grado. Según la investigación forense la victima sufrió golpes en la cabeza, primero contra una pared y después contra el suelo.

“La única persona que me traicionó fui yo mismo”, recoció en una oportunidad este ala pivot que cerca del aro tenía un tiro con escasa ortodoxia pero efectivo. Lo poco que se sabe es que pasa sus días rezando en la oscura celda de una prisión.

Los engaños de El Turco

En 1769 el ingeniero húngaro barón Wolfgang van Kempelen quería hacerle un obsequio original e inesperado a la corte de la emperatriz María Teresa de Austria. Por eso ideó una maquina autómata que constaba de un maniquí que tenía un tablero de ajedrez adelante y que, supuestamente, podía mover las piezas por si misma. La vistió con atuendos musulmanes y por eso se ganó el apodo de El Turco.

Antes de cada partida se mostraba al público presente que debajo del tablero no había nadie, lo cual era una farsa porque tenía un doble fondo con un jugador que se encargaba de mover las piezas a través de un complejo sistema. En una ocasión mientras se exhibía a El Turco, en la sala alguien gritó “fuego, fuego”. De adentro del autómata salió corriendo una persona de mediana estatura. Pese a este hecho, la mentira se mantuvo durante casi 85 años.

A mediados del Siglo XX la revista Chess Rewiew realizó una investigación en la que demostró los artilugios con los que funcionaba El Turco, que entre sus derrotados más famosos aparece Napoleón Bonaparte, y hasta nombró a los jugadores que escondidos la hicieron funcionar.

Tras la muerte de Kempelen el músico germano Johann Maelzel compró el aparato. Luego de realizar una gira por Estados Unidos y Cuba, Maelzel se enfermó de fiebre amarilla y la máquina quedó en poder del Chinese Museum de Filadelfia. En 1854 un incendio intencional terminó con las andanzas de El Turco.

El luchador

Werner Seelenbinder.

Werner Seelenbinder fue 6 veces campeón alemán de lucha libre en la categoría de los pesos pesados y es considerado uno de los héroes de la resistencia nazi. Murió decapitado en 1944 acusado de traición. Surgido de una familia de clase obrera, comenzó a competir en el club Berolina Neukölln. En 1927 y 1928 disputó una serie de competencias en la URSS y no dudó en afiliarse al Partido Comunista.

En 1935 conquistó el título nacional y esto le permitió ser incluido en el equipo alemán que al año siguiente iba a competir en los Juegos Olímpicos de Berlín. Seelenbinder deseaba subirse al podio no sólo por el hecho deportivo en sí, sino también para mostrar en público el desagrado que sentía hacía el régimen nazi. Quedó cerca de lograrlo porque concluyó en la cuarta ubicación.

Tras aquella participación en los Juegos Olímpicos, cada vez que salía a pelear al exterior en las valijas llevaba escondido material ilegal para intercambiar información con los comunistas de los países que visitaba.

La Gestapo lo detuvo el 4 de febrero de 1942. Luego de sufrir violentos interrogatorios, Seelenbinder pasó por diversos centros de detención y terminó en Auschwitz. En septiembre de 1944 fue a juicio con otras 12 personas y lo condenaron a muerte. “Miren esta cabeza, la cara de este criminal. Este es el enemigo público número 1”, gritó el fiscal en la sala mientras lo señalaba.

Lo trasladaron a la cárcel de Brandeburgo para esperar la muerte. “¡Compañeros!- alzó la voz el día que se iba cumplir la sentencia- Aquí habla Seelenbinder. Hoy al mediodía se llevará a cabo. Hemos permanecido fuertes. Hitler se esconde. Saludos a los camaradas del Ejercito Rojo”.

Varios clubes, escuelas, estadios y calles en Alemania todavía recuerdan la figura de Seelenbinder, uno de los casi 20 atletas de los que se tiene registro que murieron durante el nazismo.

Fuentes/Links relacionados

Violette Morris, de heroína feminista a “hiena de la Gestapo” (Historias del Atletismo)

Richie Adams, 20 años después (Doblemblog)

College Basketball; Despite Chance at U.N.L.V., Adams Ran Wrong Way (The New York Times)

25-Year Prison Sentence For Ex-Basketball Star (The New York Times)

Leyendas del Playground (II): The Animal (acb.com)

Jugadas de la memoria (Carlos Ilardo)

El Holocausto: Persecución de los atletas (Museo del Holocausto)

Werner Seelenbinder (Salón de la Fama del deporte alemán)

Sueños de gloria y libertad

Se supone que las cárceles deberían ser un lugar para que los presos cumplan una condena por un delito y donde se los encarrile para que cuando salgan puedan ser útiles en la sociedad. Por diversas razones esto no siempre ocurre. En Tailandia, uno de los países con mayor índice carcelario del mundo, han encontrado en el deporte, sobre todo en el boxeo, una vía para que aquellos que están encarcelados puedan tener un futuro lejos de la delincuencia.

Samson Sor Siriporn en 2000 fue detenida por vender droga y la obligaron a cumplir una pena de 10 años en la prisión de la ciudad de Thonburi. Allí descubrió el boxeo y comenzó a entrenar. Se levantaba a las 5:30 de la mañana para hacer ejercicio físico durante 90 minutos. A la tarde iba al gimnasio y aprendía los fundamentos básicos del pugilismo.

Siete años más tarde en un ring armado en el patio de la cárcel de Thonburi, Samson combatió ante 700 personas por el título del mundo femenino del Consejo Mundial de Boxeo (CMB) en la categoría minimosca. El publico, integrado mayormente por guardias y convictos, la vio triunfar ante la japonesa Ayaka Miyano por fallo unánime. Las tarjetas de los jurados la dieron ganadora 97-93, 98-92 y 100-91. Al día siguiente de ponerse el cinturón comenzaron los trámites para entregarle la libertad condicional.

Samson celebra el título del mundo en 2007.

En 2009 Samson pasó al peso mosca y logró el cetro vacante de la Women’s International Box Association (WIBA) al superar por knock out en el noveno asalto a la sueca Klara Leiva. Actualmente reina en el peso mínimo dentro de la WIBA.

Durante el mundial amateur de Chicago en 2007 Ammat Ruenroeny se colgó medalla de bronce en la divisional de los minimosca y tuvo una especie de redención personal. Antes de subirse a los cuadriláteros era un ladrón de poca monta y consumidor de drogas. A tal punto llegaba la adicción que el día que murió su padre ni si enteró y tampoco asistió al funeral. En la estadía tras las rejas se entusiasmó con el boxeo, se puso los guantes y comenzó a practicarlo. Conquistó el campeonato nacional de Tailandia en 2007 y como reconocimiento las autoridades lo dejaron libre. Meses más tarde Ruenroeny les devolvió la gentileza con la presea en Chicago.

Al año siguiente integró la selección tailandesa que participó en los Juegos Olímpicos de Beijing y la revista Time lo ubicó en el puesto 56 en el listado de los 100 deportistas que había que seguir en la cita olímpica. “No puedo creer que estoy en el equipo olímpico. Todavía debería estar en la cárcel”, expresó Ruenroeny. Quería subirse al podio para dedicárselo a su padre, pero no pudo. En los cuartos de final perdió 5-2 con el mongol Serdamba Purevdorj.

Ammat Ruenroeny festeja el oro en los Juegos del Sudoeste asiático de 2007.

Las actuaciones de estos púgiles sirven de motivación para aquellos que todavía están peleando, nunca mejor dicho, para remendar los errores del pasado. Uno de ellos es Paringa Nopchaya, quien cumple una pena de 12 años por robar motocicletas y tiene como meta llegar a los Juegos Olímpicos de Londres 2012. “Lo hice mal y esto me ha dado una oportunidad de hacer algo en la vida”, le reconoció a la agencia Reuters. “Soy un hombre cambiado. Quiero una vida como campeón y no como criminal”, contó Teerayuth Wanaprasit, en prisión por vender drogas.

“Ellos pelean por su libertad, para convertirse en campeones y nosotros apoyamos eso. También le damos disciplina para que puedan ser buenos ciudadanos”, explicó Preeda Nilsiri, jefe de la correccional de Thonburi. El ejército envió entrenadores para que los peleadores puedan tener una preparación física más intensa. “Tienen más disciplina que nuestros soldados”, comentó el Mayor Thong Thanahum. La otra opción para los reclusos es trabajar en la lavandería o cosiendo ropa.

Experiencias similares se han repetido en otras partes del mundo, pero estas todavía no han alcanzado los niveles que ha logrado Tailandia, que produce deportistas de elite. En la provincia de Buenos Aires, por ejemplo, en varias penitenciarias se están formando equipos de rugby o de fútbol. Estás son sólo muestras que el deporte no es sólo un negocio, sino también una herramienta de integración muy importante y que muchas veces desde los gobiernos se la ignora.

Fuentes/Links relacionados

Ganar peleas para salir de prisión (El País)

Thai jail inmates fight to win freedom (The Herald Tribune)

Samson defends WIBA title against Lin on July 28th (Boxing News)

Thai prisoner boxes for freedom (BBC)

100 Olympic Athletes To Watch-Amnat Ruenroeng (Time)

Siriporn beats Miyano, boosts parole chances (ESPN)

La derrota que entristeció a una cárcel tailandesa (Marca)

El olímpico Conan Doyle

Una historia que rodea a los Juegos Olímpicos de Londres 1908 afirma que el creador de Sherlock Holmes había tenido participación en uno de los instantes cumbres de la cita londinense. En esta ocasión la maratón estrenó la distancia clásica (42, 195 kilómetros) y aquel caluroso 24 de julio el primero en cruzar la meta fue el italiano Dorando Pietri. Este pastelero de profesión recorrió exhausto los últimos metros. El público y los oficiales le brindaron ayuda. Al recibir colaboración externa lo jueces no tuvieron opción y se vieron obligados a descalificarlo. Esto no impidió que su nombre sea más recordado que John Joseph Hayes, oficialmente reconocido como el vencedor.

Siempre se dijo que entre los que ayudaron a Pietri se encontraba Doyle. Como en todo mito siempre se mezclan hechos reales con ficticios. Este es un buen ejemplo. El escritor se encontraba en el palco de prensa del White City Stadium. Así lo confirmó en sus memorias: “No hago muy seguido el trabajo de periodista, pero en ocasión de los Juegos Olímpicos de 1908 fui tentado con un excelente asiento para hacer un informe sobre la maratón para el Daily Mail”.

Historiadores del Comité Olímpico Internacional han rescatado la nota en la cual vuelve a quedar claro que Doyle jamás tuvo contacto con Pietri, al que si pudo ver de cerca. Así lo describió con su prodigiosa pluma: “…entonces volvió a colapsar y algunas manos impidieron que la caída fuera peor. Eso fue a un par de metros de mi asiento. Alcanzo a ver el rosto amarillo, demacrado, sus ojos vidriosos y el pelo lacio cruzándole la frente”. Un juez de la carrera dio a entender que en realidad estos eran síntomas de la estricnina, una droga que produce estimulación en el sistema nervioso.

Al margen de la sospecha, la cual nunca se podrá confirmar, lo cierto es que la Reina Alexsandra, presente en el White City Stadium durante la competencia, le entregó a Pietri una replica de la copa que en ese momento se le daba al ganador. Según la leyenda uno de los principales promotores de este reconocimiento fue Doyle. Es otra verdad a medias. En realidad lo que hizo fue alentar la creación de un fondo para colaborar con Pietri.

Pietri llegando a la meta. (Getty Images)

En la página siguiente a la crónica de la carrera Doyle firmó una carta que decía: “estoy seguro que es una pequeña recompensa que puede ser por lo menos un consuelo para Dorando por las perdidas que le generó la descalificación. A muchos de los que vieron su espléndido esfuerzo en el estadio corriendo a pulgadas de su vida, les gustaría que se lleve un recuerdo de sus admiradores en Inglaterra. Me gustaría contribuir con 5 libras para un fondo si las autoridades desean organizar uno”. Pietri juntó alrededor de 3.000 libras con las que se construyó una panadería en Correggio, su pueblo natal.

Este no fue el primer contacto de Doyle con el deporte. Había representado al Maylebone Cricket Club de Londres, también jugó al fútbol en Porthmouth. Algunas fuentes afirman que fue uno de los fundadores y arquero del actual club de la segunda división inglesa, otras, en cambio, que atajó en un par de partidos para un equipo que es un antecedente  al actual. Tuvo un hándicap de 10 en el golf, durante la estadía en Davos, en donde se mudó por la tuberculosis de su esposa, se convirtió en uno de los pioneros del ski en Suiza y llegó a la tercera ronda del campeonato británico amateur de billar.

Al igual que Sherlock Holmes era un fanático del boxeo. En diciembre de 1909 fue invitado a ser referí en la pelea por el título del mundo de los pesos pesados entre Jim Jeffries y Jack El Gigante de Galveston Johnson, el primer gran púgil negro. Luego de pensarlo una semana decidió rechazar el ofrecimiento. Entre otras actividades fue presidente del club de bowls, un deporte inglés similar a las bochas, en Southsea y de la English Amateur Field Events Association, entidad creada en 1910 para contrarrestar el ascendente poderío que mostraban Estados Unidos y las naciones nórdicas en las pruebas de salto y lanzamiento en el atletismo.

Siendo mandatario de esta entidad cumplió un papel importante en una crisis interna que vivió el olimpismo británico tras el fracaso en los Juegos Olímpicos de Estocolmo 1912. Con el sistema de puntos que se entregaba en el momento (3 por el oro, 2 por la plata y 1 por el bronce), en el atletismo Gran Bretaña culminó en la cuarta colocación con 15 unidades, demasiado lejos de los 80 que había sumado Estados Unidos, que terminó como líder. Esto causó conmoción en un país que era la gran potencia del deporte más importante de los Juegos Olímpicos.

Conan Doyle. (Getty Images)

Muchos directivos vieron en Doyle la persona indicaba para que el atletismo, y el deporte británico en general, volviera a los primeros planos en los Juegos Olímpicos. Motivado por el ferviente patriotismo, que le valió el reconocimiento de Sir por las obras que escribió al respecto, se puso a trabajar para formar un equipo competitivo de cara a lo que iba a ser Berlín 1916. Tuvo que defenderse de muchas críticas de aquellos que pedía que Gran Bretaña no se presente en la cita alemana.

Entre otras cosas Doyle propuso la creación de una especie de Juegos Olímpicos locales que se organizarían anual o bianualmente en los cuales las competencias atléticas debían adaptarse a los estándares internacionales y que dicho evento tendría que ser prioritario por sobre otros campeonatos domésticos, tal el caso de Wimbledon.

En 1913 se creó la New Olympic Finnancial Comitte de la que Doyle fue un miembro importante. Lo acompañaban dirigentes, entre ellos integrantes de la Asociación Olímpica Británica, y representantes de los deportistas. Varios no veían con buenos ojos el financiamiento al deporte amateur, más teniendo en cuenta que por esos años había que ahorrar dinero por la Guerra de los Balcanes.

Luego de discutir la cuestión a través de infinidad de cartas personales o enviadas a los diarios, finalmente al comité le dieron los fondos, aunque en una suma menor a la que pedía. Le entregaron 10.000 libras, cuando buscaban 100.000 libras. El acuerdo llegó en una reunión clave a la que Doyle no asistió por estar de vacaciones. Cuando se enteró de la noticia no pudo hacer nada para revertir lo pactado. En noviembre de 1913 esta comisión se disolvió.

Todo el esfuerzo de Doyle, quien en sus memorias confesó que esta disputa le sacó más de 1 año de vida, terminó en la nada porque aquellos Juegos Olímpicos de Berlín 1916 jamás se realizaron por la Primera Guerra Mundial. Finalizado el conflicto bélico y cuando hubo que empezar a planificar lo que sería la participación de Gran Bretaña en Amberes 1920, Doyle ya retirado no tenía intenciones de inmiscuirse mas en estos asuntos.

Aunque siempre se lo relacionará con Sherlock Holmes y la literatura, Sir Arthur Conan Doyle también es un personaje con un activa participación en el mundo del deporte.

Fuentes/Links relacionados

Conan Doyle and te Olympics (LA 84 Fundation)

What inspired Conan Doyle cricket yarn? (Cricket Info)

Elemental, mi querido Watson

How the 1908 London Olympics took gold in prudence (The Times)

Estadísticas de Conan Doyle como jugador de cricket (Cricket Info)

Documentos olímpicos (Parlamento británico)

Los Juegos Olímpicos del Centenario

El año 1910 fue especial para Argentina: se cumplió 1 siglo de la Revolución de Mayo. Es por eso que se realizó una fiesta muy grande, casi obscena en cuanto a lujos, en Buenos Aires que tuvo como principal invitada a la infanta Isabel de Bordón, enviada especial por la Casa Real Española. Paralelamente la ciudad crecía y se modernizaba a fuerza de la agroexportación, pero las brechas entre las clases altas y obreras eran cada vez más amplias. Es por eso que hubo muchos incidentes que obligaron al Presidente Figueroa Alcorta a establecer el estado de sitio un par de días antes que comenzara la celebración.

Dentro de este contexto como parte de los festejos se llevó adelante lo que se denominó como Juegos Olímpicos del Centenario. La organización recayó sobre la Sociedad Sportiva Argentina, que no sólo reunía a lo más exclusivo de la sociedad porteña, sino que en ese momento era la entidad deportiva más importante del país y es tomada como antecedente directo del Comité Olímpico Argentino (COA). Entre los socios más conocidos aparecen Miguel Martínez de Hoz, Jorge Newbery y el baron Antonio De Marchi, quien era el presidente y que formó parte de diversos grupos facistas y de ultraderecha.

Este italiano, que se casó con una hija de Julio Argentino Roca, el mismo que masacró indios en la Patagonia y al que se premió colocando su rostro en los billetes de 100 pesos, nació en una familia de la nobleza y llegó al país en 1900. No sólo lideró la organización del evento, sino que también integró, junto con otros miembros de la Sociedad Sportiva, la denominada Policía Civil Auxiliar. Este grupo de tareas conducido por José Luis Dellepiane, jefe de la policía, durante la primera noche del estado de sitio atacó, entre otros lugares, una agrupación obrera socialista judía y la Biblioteca Rusa, quemando sus libros en la Plaza Congreso.

La Plaza de Mayo durante la celebración del Centenario.

Los Juegos Olímpicos del Centenario, que contó con muchos participantes llegados del Interior, se extendieron durante 1 semana en 3 sedes: Belgrano Athletic Club, Gimnasia y Esgrima de Buenos Aires y, por supuesto, la Sociedad Sportiva, que tenía su estadio en donde actualmente se encuentra el Campo de Polo y que en varias ocasiones acogió a la selección argentina de fútbol en los primeros partidos internacionales.

Una de las máximas atracciones del evento, inaugurado oficialmente por Alcorta, fue la de Dorando Pietri. Este atleta nacido en Reggio Emilia 2 años antes había entrado a la historia del olimpismo moderno por no ganar. En la maratón de los Juegos Olímpicos de Londres 1908, que inauguró la distancia clásica de 42. 195 kilómetros, Pietri llegó liderando la competencia al White City Stadium con las últimas fuerzas y le costaba mantenerse en pie por el cansancio, aunque alguna leyenda indica que estaba borracho. Recibió ayuda del público para cruzar la meta. Esto le valió la descalificación, lo cual generó el enojó de los espectadores. Al día siguiente la Reina en reconocimiento al esfuerzo le entregó una replica de la copa que se daba en ese momento.

Este corredor pastelero de profesión pasó por Buenos Aires logrando un tiempo de 2 horas 38 minutos 49 segundos. Segundo terminó el español Antonio Creuz y tercero el argentino Aníbal Carraro. En la organización de la carrera estuvo involucrado Marcelo Torcuato Alvear, el primer ganador reconocido de una competencia de autos en el país, futuro representante argentino ante el Comité Olímpico Internacional (COI) y presidente de la Nación entre 1922 y 1928. Newbery, principalmente pionero de la aviación, pero también del boxeo, tomó parte en varias de las competencias.

Doranto Pietri, una de las atracciones en los Juegos Olímpicos del Centenario.

El fútbol participó en la celebración, aunque no como parte de los Juegos Olímpicos del Centenario. Días más tarde a la culminación de estos, que según las crónicas de la época fueron un éxito, se disputó en la Sociedad Sportiva un triangular en el que participaron Chile, Uruguay y, por supuesto, Argentina, que fue campeón invicto. Este torneo denominado Copa Centenario Revolución de Mayo 1910 se toma como el antecedente previo más importante para lo que a partir de 1916 sería el Campeonato Sudamericano, que es ni más ni menos que la actual Copa América, el certamen continental de selecciones más viejo del mundo.

Este evento estuvo bastante lejos de ser unos Juegos Olímpicos como se los puede concebir actualmente. Llegaron atletas de diferentes países (Brasil, Uruguay, Bélgica, España, Francia, Inglaterra, entre otros), que no conformaron delegaciones oficiales. Tampoco las competencias tuvieron reconocimiento de alguna federación por lo que es practicamente imposible conseguir los resultados. Casi en una movida marketinera se utilizó un nombre grandilocuente para llamar la atención. A la larga esto a la Argentina le salió caro y el que pagó los platos rotos fue Manuel Quintana, hijo del que fuera presidente de la Nación entre 1904 y 1906 y que en ese momento era el representante argentino ante el COI. Erróneamente el COA durante mucho tiempo informó que quien ocupó este cargo fue Manuel Quintana padre. Se omitía el pequeño detalle que este había muerto en 1906.

La noticia de los Juegos Olímpicos del Centenario llegó a oídos del baron Pierre de Coubertin, iniciador del Movimiento Olímpico y presidente el COI, y no fue bien recibida. El enojo del pedagogo francés se produjo porque se utilizó el nombre de Juegos Olímpicos sin su autorización. Es por eso que en la 11° sesión del COI celebrada en Luxemburgo se decidió por 16 votos contra 1 echar a Quintana. “En aplicación de su reglamento, el COI decide no contar más con  M. Manuel Quintana, miembro por Argentina, y no reemplazarlo”, explica la publicación oficial del COI. Tampoco hay que perder de vista que a Quintana se le había encomendado el trabajo de lograr que Argentina llevara un equipo a Londres 1908, cosa que finalmente no ocurrió por disputas políticas internas. Esta ausencía generó cierta molestía, sobre todo en Coubertin.

De esta forma Argentina ostenta el dudoso honor de tener a los dos primeros expulsados de la historia del COI. El primero fue José Zubiaur. Por más que nunca haya asistido a ninguna reunión, figura como uno de los miembros fundacionales del ente que regula el olimpismo. Por sus ausencias terminó siendo removido del cargo. Coubertin lo conoció en París y aunque estuvo ausente, según varios historiadores, se optó incluirlo en el acta de fundación, con el apellido mal escrito, para darle universalidad al nuevo movimiento. Zubiaur, que organizó el primer partido de fútbol en Entre Ríos, se defendió diciendo que en casi 10 años solamente le había llegado una invitación para los Juegos Olímpicos de Atenas 1896.

Con un clima social y político enrarecido, de esta forma el deporte también participó en los festejos del Centenario de la Revolución de Mayo.

Fuentes/Links relacionados

Breve Historia del Deporte Argentino (Ezequiel Fernández Moores)

Historia Política del Deporte Argentino (Víctor Lupo)

Testimonios de 3 Siglos (La Nación)

Copa Centenario Revolución de Mayo 1910 (Resultados) (RSSSF)

Maratón Internacional de Buenos Aires (Sitio oficial)

El manco legendario

“y allá en Teodelina

cuna de grande campeones

nació el campeón de campeones

pelotario Oscar Messina.”

Payada

En su humilde casa no tenía copas. Tampoco le importó ganarlas. Recorrió diferentes localidades de la Argentina, sobre todo de la provincia de Buenos Aires, mostrando un desfachatado talento. Siendo un ignoto le ganó con autoridad a rivales de renombre, el dinero que conseguía por medio de las apuestas lo dilapidaba en la milonga o en lujos excesivos, no le caía bien a los porteños, nunca escondió su favoritismo hacía la UCR, solía andar armado, no había terminado la primaria pero escribía poemas. Así se puede resumir la vida de Ismael Oscar Messina, más conocido como el Manco de Teodelina, uno de los grandes jugadores de pelota a paleta del país y quizás el gran mito olvidado del deporte argentino.

Sobre todo durante las últimas décadas del Siglo XIX y las primeras del Siglo XX, el fútbol todavía estaba recluido en los aristocráticos clubes y colegios británicos. La gran pasión popular era la pelota vasca, actividad traída por los inmigrantes llegados desde el País Vasco, y los frontones para jugar se extendían por todo el país. Roberto Arlt, el mismo que escribió las fenomenales Aguafuertes porteñas, jugaba en la cancha la Granja, ubicada en Rivadavia 9840. Muchas veces entre el público se podía ver a Carlos Gardel o a Bernabé Ferrerira, quien gracias a su traspaso récord de Tigre a River Plate inmortalizó el mote de Millonarios. En citas importantes no faltaron los presidentes de la Nación, caso Domingo Faustino Sarmiento.

En especial en las zonas rurales se jugaba con poco o nada de protección y los jugadores sentían las consecuencias. Terminaban con las manos hinchadas llenas de heridas y moretones. A veces para drenar la sangre se cortaban la palma de la mano con un cuchillo o se la hacían pisar. En 1904 Gabriel Martinen, un tambero de Burzaco apodado Sardina, con la ayuda de Francisco Marticonera, un inmigrante vasco, inventaron una paleta que dio paso a la versión argentina de la pelota vasca: la pelota a paleta, considerado el segundo deporte nacional después del Pato y el que más títulos del mundo le dio a la Argentina (41).

La flamante creación fue ganando adeptos y llegó a Teodelina, una localidad santafecina reconocida últimamente por Diego Buenanotte, el jugador de River Plate. Allí un pequeño Messina motivado por Don Ramón, su padre, empezó a familiarizarse con este deporte en el frontón del pueblo. A la hora de la siesta aprovechaba con sus amigos para ir a jugar, siempre y cuando la policía no los llevará detenidos. “Nos hacían baldear la comisaría, limpiar y después nos largaban. Ha habido tardes que me han llevao (sic) hasta 3 veces”, recordaba en una de sus últimas entrevistas quien fue el mayor de 5 hermanos de una familia muy pobre y que vivía en una casa de un ambiente.

A los 12 se ganó el apodo de Manco que lo marcó para siempre. Trabajando en el campo recibió el golpe de un caballo y se fracturó el brazo izquierdo. Como no había yeso se lo entablillaron con tablitas de dulce de membrillo y le recomendaron que lo tuviera quieto. Messina no hizo caso a la advertencia y se le formó un sobrehueso. En el mejor momento de la carrera se solía decir que “era tan manco como Gardel mudo”.

Un año más tarde comenzó el periplo por distintas localidades bonaerenses. Partió del pago natal con la idea de encontrar alguna cosecha para conseguir un peso extra. Mientras viajaba se paraba en cuanto frontón se le topaba en el camino y desafiaba al crédito local. La primera parada fue Coronel Suárez y gracias a las apuestas ganó 20 pesos. Pigüe, Bahía Blanca, General Pringles o Lamdrid, fueron algunos de los puntos que vieron al Manco, que era derecho pero que para jugar tenía una zurda endemoniada.

El Manco de Teodelina.

No tenía estudios básicos, pero compensaba su ignorancia con mucha viveza y picardía. La idea era presentarse ante la estrella local en lugares alejados de Teodelina, con lo cual los apostadores no lo conocían e iban con todo el dinero al jugador del pueblo. Seguramente más de uno se llevó una ingrata sorpresa cuando este desconocido destrozaba a su jugador predilecto. Así se fueron gestando infinidad de mitos en torno a su figura. Se cuenta que varias veces cansaba a su oponente con la derecha, cuando este no daba más, lo liquidaba con la izquierda.

En una ocasión, por insistencia de su padre, desafió al invicto de Colón Cabeza Papaolo. Ante 800 personas el Manco perdía 11-1 e intempestivamente su progenitor ingresó a la cancha gritando “sinvergüenza, arruinaste a todo un pueblo”. “Papá, vea que el partido va por 11 y es a 30”, contestó con tranquilidad su hijo. Ganó 30-23 y ese día recaudó 3.800 pesos.

El Manco no tenía inconvenientes de desafiar a cualquiera. Mientras él se fuera con plata (“yo por nada no juego”, solía decir) en el bolsillo no ponía trabas. El rival podía ser alguien sacado de una de las pulperías de mala muerte que frecuentaba o un campeón del mundo.

Esto último ocurrió en 1958 cuando enfrentó junto al Negro Cacho Acevedo, su compañero de ruta, a Armando Olite/Juan Andrade, recientes ganadores del mundial en dobles, que hicieron todo lo posible para evitar enfrentarlo. Finalmente cedieron a la presión. Perdieron 30-27 y la leyenda dice que prácticamente fue Messina contra Olite/Andrade.

Otra anécdota ocurrió en el Club Gutemberg de La Plata. Aquella vez El Manco, que oficialmente sólo registra una participación en el Campeonato Argentino de 1971, se impuso en un duelo después de tomarse 8 medidas de whisky con tónica.

Desde ya que todas estas andanzas, seguramente agrandadas con el paso del tiempo, llegaron a oídos de varios dirigentes de clubes que querían sumarlo a sus equipos profesionales. Lo contrató Gimnasia y Esgrima de La Plata, pero los días en la institución platense fueron breves. Lo suspendieron porque no quería sacarse un sombrero entrerriano de color hueso que llevaba puesto. Así se empezaban a ver algunos de sus delirios cercanos a los de una estrella de rock.

Messina era fanático de los perfumes caros y, sobre todo, del oro. “Un día fuimos a Rosario. Pasamos por una joyería y ve en la vidriera un mate muy grande de plata con una bombilla de plata cuya punta era de oro. Entró a la joyería y preguntó cuánto salía. Le dijeron un platal, que sé yo cuánto era. ‘Si ganó esta noche vengo mañana y lo compro’, dijo. Fuimos al Club Gimnasia y Esgrima, ganamos los dos partidos y al otro día fue y lo compró”, recuerda Juan Carlos Salamín Medici, eximio jugador contemporáneo al Manco. “¿Ha ganado mucha plata?”, le preguntaron ya jubilado. “¡Fortunas!”-exclamó- Ahora no tengo nada. La tiré ¡Y si nunca trabaje!”. A sí mismo se calificaba como un “vago”.

Ante semejante talento suelto la Federación Argentina no dudó en llamarlo para la preselección que se estaba preparando para el Mundial. Fue citado al Club Platense en donde enfrentó a los mejores exponentes del país y los superó a todos. Terminada la práctica los entrenadores le dijeron que en pocos días le confirmaban si quedaba entre los convocados definitivos. El Manco, un hombre de pocas pulgas, se enojó. “Le gane a todos, de mí qué tienen que evaluar. Veo que esto esta reservado para acomodados”, espetó el santafecino. Nunca más se lo volvió a citar y los porteños no quisieron saber más nada con tenerlo cerca.

“Yo no fui campeón mundial porque a mi no me mandaron porque yo soy radical y en aquel tiempo estaba Perón. Yo era un paisano mal llevao (sic), no me dejaba manosear por esos cara sucia, y de yapa, era radical; tenía todas las contras. Pero, ¿qué les ganaba? ¡Les robaba! Pero no me mandaban ¿Viste vos, cómo es la vida?”, contó Messina sobre la experiencia fallida dentro de la selección argentina.

El favoritismo hacía UCR jamás fue un secreto, inclusive en épocas en las cuales el peronismo estaba en el apogeo. En una de las tantas noches de borrachera el Manco gritó “viva el partido radical”. “Yo soy peronista y ha mucha honra”, le retrucó un panadero que lo escuchó. Messina no dudó en sacar su escopeta Smith and Wesson, apuntó al techo y disparó. Fin de la discusión.

Tapa del libro “La leyenda del Manco de Teodelina” escrito por Raymundo Goyanes.

Esa no fue la única vez, por lo menos que se tenga constancia, que usó un arma, la que solía llevar escondida debajo de un poncho. Por cuestiones reglamentarias a último momento fue suspendido para participar en un Campeonato Argentino y se le aplicó una sanción de 99 años. Furioso cuando le informaron la pena desenfundó una Colt Caballito calibre 32 y apretó el gatillo. Por suerte otra vez las balas dieron contra el techo. “Me preocupa, más que jugar campeonatos oficiales, el hecho que me hayan confundido con un elefante ¿Qué significativo tiene suspenderme tantos años?”, expresó.

Esa fue la última vez que el Manco, que vivió en Chascomús, en donde entabló una relación amistosa con Raúl Alfonsín, al que tenía como vecino, se vinculó con una competencia oficial. Volvió a su habitad natural: la ruta, el boliche de baja calaña y el frontón de algún pueblo perdido.

Murió el 11 de mayo de 2005 sin nada, en silencio y olvidado, aunque jamás se arrepintió de lo que había vivido. En los lugares por donde pasó dejó su sello y todavía algunos que peinan canas entre mate y mate en la plaza recuerdan los infinitos mitos y leyendas que rodean a la figura de este personaje único e irrepetible.

Fuentes/Links relacionados

Breve Historia del Deporte Argentino (Ezequiel Fernández Moores)

La leyenda del “Manco” Messina (Entrevista con el Manco. Parte 1) (colonbuenosaires.com.ar)

La leyenda del “Manco” de Teodelina (Entrevista con el Manco. Parte 2) (colonbuenosaires.com.ar)

El Manco de Teodelina (Página 12)

Leyenda del Manco de Teodelina (La Nación)

Lo llamaban “El Manco de Teodelina” (La Opinión de Pergamino)