Rocky de carne y hueso

Aquel 24 de marzo de 1975 el flamante estadio Coliseum de Richfield, Ohio, estaba preparado para recibir a un Mohamed Ali que se encontraba en el pináculo de la popularidad tras la memorable victoria en Zaire ante George Foreman en la que reconquistó el título de los pesos pesados que le fue arrebatado por negarse a ir a la Guerra de Vietnam. Todo el espectáculo estaba montado para que se luciera el campeón, pero en el medio apareció un personaje impensado.

El retador que Don King eligió para Ali, que ponía en juego los cetros del Consejo Mundial y de la Asociación Mundial, era un tal Chuck Wepner, un oscuro boxeador de 36 años nacido en Bayonne, New Jersey, que se ganaba el pan en festivales de poca monta celebrados mayormente en los alrededores de su ciudad natal. Wepner, apodado Bayonne Bleeder (El Sangrador de Bayonne), ya había sentido el poder de los puños de Foreman y Sonny Liston, otra de las estrellas del momento. Con ambos perdió antes del límite: con el primero en  el Madison Square Garden cayó en el tercer round, con el segundo aguantó hasta el décimo cuando el doctor decidió detener la pelea por los cortes en la cara.

Todos los comentarios previos coincidían en que Ali, que buscaba ritmo de cara a una futura presentación más relevante, era el claro favorito porque el nivel de los púgiles era muy dispar. “Es una pelea entre el pintor de una casa y un artista”, escribió Larry Merchant en el New York Post.

Arriba del ring nada de lo que se presagiaba sucedió. Wepner, que se enteró que iba a pelear con Ali por un llamado de su madre, aguantó estoico un duro castigo durante casi 15 asaltos. En el noveno round hubo un instante que paralizó al estadio. Fueron 8 segundos de gloria para el Bayonne Bleeder porque pudo tirar a la lona a uno de los grandes campeones de la historia del boxeo, algo que hasta ese momento sólo había logrado Joe Frazer. Ali, herido en su orgullo, siempre dijo que la caída se produjo por un pisotón fortuito y no por el golpe que recibió.

“¡Lo tire!”, le dijo un sorprendido Wepner a su entrenador Bill Prezant, que replicó con un “sí, pero ahora parece que está muy enojado”. Cuando Ali se reincorporó se transformó en un vendaval que hizo gala del amplio repertorio boxístico. A 19 segundos del campanazo final Wepner, que ostentaba un título de campeón estatal, no soportó más y un golpe directo en la cara lo terminó por desmoronar. El árbitro Tony Perez contó hasta 10 y decretó el knock out técnico. Así concluyó una pelea destinada a ser simple rutina y que en los hechos fue dramatismo en estado puro.

Wepner logra lo que parecía imposible: tirar a Mohamed Ali. (AP)

Entre los espectadores que siguieron el combate por televisión se encontraba Sylvester Stallone, que quedó impresionado con Wepner, al que tuvieron que aplicarle 23 puntos de sutura, y cuya figura le sirvió de motivación para crear al mítico Rocky Balboa. Dos semanas después tenía escrito el guión de la primera versión de la saga de Rocky, en la cual Wepner aportó consejos y sus experiencias.

La pelea con Ali y codearse con el séptimo arte significó un quiebre para el boxeador que además era dueño de una licorería. Cuando la película se estrenó Wepner, que se retiró con un récord de 35 victorias (17 knock out), 14 derrotas y 2 empates, fue a verla a un cine de Manhattan. “Después de noquear a Apollo el público comenzó a burlarse de él y a felicitarme a mí. La gente se me acercaba y me abrazaba”, contó Wepner.

Mientras la figura de Rocky crecía en la taquilla, Wepner siguió peleando hasta 1978. Una vez que colgó los guantes se volcó a las drogas, aunque no se arrepiente de esos días. “Eran finales de los 70, principios de los 80. Había fiestas por todas partes. A cualquier lugar a donde ibas encontrabas cocaína. Para ser honesto, fue grandioso, un gran momento de mi vida. Era una fiesta atrás de la otra. Solía salir de martes a domingo. Fue muy divertido”. La alegría se acabó en 1985 cuando Wepner fue arrestado por posesión de cocaína. Pasó 3 años en la cárcel.

Una vez liberado, limpio de drogas y al lado de su segunda esposa, volvió al ostracismo. En 2003 reapareció en la vida pública cuando le inició una demanda a Stallone por 15 millones de dólares porque no había recibido regalías de lo que habían generado las películas de Rocky. La Justicia le dio la razón al ex púgil.

Con 72 años y con un auto con una patente que dice “Champ”, Wepner volverá a vincularse con Hollywood. El año que viene se estrenará un largometraje que se basa en su vida. “Esta no es otra película acerca de Rocky, es una película acerca del verdadero Rocky”, aclara Wepner, que desde hace 7 años está trabajando en este proyecto. Además la historia de El Sangrador de Bayonne también fue rescatada por ESPN en un documental llamado El Rocky Balboa Real.

Wepner no es recordado por sus dotes boxísticas, pero si por haber puesto en aprietos a Mohamed Ali y por ser inspiración para uno de los grandes clásicos del cine moderno.

Wepner y su golpe más famoso

Trailer de El Rocky Balboa Real

Fuentes/Links relacionados

After 36 years, real-life Rocky’s story coming soon (CNN)

Chuck Wepner, the real ‘Rocky,’ to have his story told by Hollywood, ESPN documentary (nj.com)

In Stitches (Time Magazine)

Rocky Balboa se llamaba Chuck Wepner (La Vanguardia)

Chuck Wepner (Salón de la Fama del boxeo de Nueva Jersey)

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Maravillas del béisbol

El mundial de atletismo en Daegu, Corea del Sur, fue testigo de un suceso que sorprendió al mundo: Oscar Pistorius, a quien debieron apuntarle las piernas por una malformación congénita, llegó a las semifinales de los 400 metros corriendo con unas prótesis ortopédicas especialmente diseñadas para competir. Lo hecho por el sudafricano causó asombro y polémica, pero su caso no es único. Anteriormente hubo otros deportistas a los que la falta algún miembro no les significó un impedimento para desarrollar respetables carreras.

En este aspecto la temporada 1945 de la Major League Baseball (MLB) registra un antecedente importante porque ese año contó con la presencia de Peter Gray y Bert Shepard, quienes pudieron jugar en la liga pese a que carecían de alguna extremidad.

Gray, quien perdió el brazo derecho a los 6 años en un accidente, debutó como profesional a los 23 años en la Quebec Provincial League de Canadá. Ese fue el inicio de un peregrinar por distintas competencias de segundo orden, teniendo como punto más alto el premio al jugador más valioso de la temporada 1944 en la Southerm Association. Ese reconocimiento le valió la atención de una MLB dañada por la ausencia de muchos jugadores que se habían marchado a la Segunda Guerra Mundial. Gray se incorporó a Saint Louis Rams y su llegada significó un fuerte golpe de efecto en los medios y el público.

Seguramente cuando conocieron la noticia muchos historiadores recordaron a Hugh Daily, inmigrante irlandés que pasó por el béisbol estadounidense entre 1882 y 1887 y al que apodaban “One Armed” (Un Brazo) porque, precisamente, también le faltaba esa extremidad. Este polémico personaje famoso por sus peleas con los dirigentes, había perdido el brazo izquierdo por culpa de un disparo.

Los meses que Gray pasó en la MLB no fueron sencillos. Recibía demasiada atención por el inconveniente físico y no por las actuaciones en la cancha. Esto hacía que tuviera una actitud esquiva. “Peter no socializaba con nadie. Había algunos chicos que trataban de acercársele, pero él solía rechazarlos. Había veces que tenía ataques de furia”, recordó Al LaMacchia, quien compartió vestuario con Gray.

Peter Gray (Corbis)

“Sentía que no perteneciera a las ligas mayores y sabía que estaba siendo explotado. Era un tipo tranquilo con complejo de inferioridad. Trataban que fuera una atracción para el equipo”, contó su manager Luke Sewell. Independientemente de su incomodidad, la mala predisposición y el talante hosco, similar al de Daily, Gray maravilló al público, compañeros y rivales por la fuerza de voluntad que mostraba.

Cuando jugaba evidenciaba problemas para batear, aunque tampoco era un negado porque tenía una muy buena anticipación. Curiosamente el fuerte era a la hora de atrapar la pelota. Había logrado una mecánica perfecta: agarraba la pelota, sin que esta se le cayera se sacaba el aguante y realizaba el lanzamiento.

Finalizado el conflicto bélico varios jugadores retornaron a casa y la MLB lentamente comenzó a recuperar el curso habitual, por lo cual la novedad había dejarlo de serlo y perdió interés. Con 77 partidos en el currículum Gray quedó marginado y retornó a su habitad natural: las ligas menores.

Tiempo después LaMacchia y Gray volvieron a coincidir en una pequeña franquicia de Dallas. Allí LaMacchia se encontró con una versión diferente de Gray. “Para esa época Pete estaba más suavizado y no se enojaba más por la cosas”, evocó quien ya retirado se destacó como cazatalentos.

Cuando fue desafectado del plantel principal y relegado al equipo B el nacido el 6 de marzo de 1915 en Nanticoke, Pensilvania, decidió que era el momento de retirarse. Regresó a la tranquilidad de su ciudad natal para atender un bar. Gray murió el 30 de junio de 2002 a los 87 años.

Paralelamente Shepard, al que tuvieron que cortarle la pierna derecha por una grave herida que sufrió en combate, vivía una historia similar.

Luego de pulular por diversos torneos de segundo orden en 1942 Shepard ingresó a la Fuerza Aérea y en 1944 fue transferido al 55th Fighter Group con base en Wormingford, Inglaterra. Cuando estaba realizando su misión número 34 a bordo de un Lockheed P-38J Lighting fue atacado cerca de Hamburgo. El avión se estrelló y el piloto quedó inconsciente.

Allí fue encontrado por el Teniente Ladislaus Loidl, que a la vez era médico de la Luftwaffe. Con la ayuda de dos soldados controlaron a punta de ametralladora a un grupo de furiosos granjeros de la zona que querían matar a Shepard. “Estaba inconsciente, la pierna derecha estaba destruida y además tenía una profunda herida en la cabeza. Me di cuenta que ese hombre necesitaba una operación urgente”, explicó el galeno cuando se reencontró con Shepard en 1993 para el programa oficial de la MLB “This week in baseball”.

Continúa Loidl: “Mi hospital de emergencia no estaba equipado para eso, así que lleve al herido a un centro médico local en donde se negaron a atender al que llamaron piloto de la muerte. Telefonee al Ministro de Aviación en Berlín para reportar la situación y desde allí instruyeron al director para que se encargara del caso. Días más tarde consulte acerca de su condición y todo había salido bien”.

Shepard quedó en el hospital como detenido y luego fue trasladado a la prisión Stalag IX-C en Meiningen, en el centro de Alemania. Allí con la asistencia de Doug Errey, un doctor canadiense que también era preso de guerra, Shepard se construyó una pierna artificial. Volvió a Estados Unidos en febrero de 1945 gracias a un intercambio de prisioneros.

Durante la estadía en el Walter Reed Hospital de Washington DC Shepard conoció al Secretario de Guerra Robert Patterson. El enviado de la Casa Blanca le consultó sobre cuál iba a ser su futuro. “Seguir jugando al beisbol como profesional”, fue la inesperada respuesta. Patterson lo ayudó y se contactó con el dueño de Washington Senators para pedirle que le diera una oportunidad a Shepard.

Bert Shepard y la pierna ortopédica. (ESPN)

El oriundo del estado de Indiana disputó una serie de partidos amistosos con la franquicia capitalina y conformó al entrenador, “No quiero misericordia, sólo quiero jugar. Durante meses en la prisión soñé con el día que pudiera volver a la cancha”, contó Shepard. A la larga su participación fue casi decorativa porque sólo jugó 1 partido oficial.

Un momento recordado fue cuando Washington Senators visitó a Saint Louis Rams. Aquel día se dio el único encuentro, por lo menos del que se tenga registro, entre Shepard y Gray. Por supuesto que la foto de ambos fue la imagen más buscada.

Shepard, una vez terminada la temporada, siguió el camino de Grey y debió buscarse nuevos rumbos. Mientras jugaba en ligas menores recorría el país dando charlas en centros de veteranos. Continuó jugando algunos años más hasta que una complicación en la pierna tras una operación lo obligó a retirarse. Una vez que dejó el bate trabajó en IBM, en una empresa de aviación y en una aseguradora. Se jubiló en 1982 y murió en julio de 2008 en California.

Con un breve paso por la MLB y utilizados como elementos de descarte, Shepard y Gray, apodados por un informe televisivo de la época como maravillas del béisbol, superaron los límites de su físico y sirvieron de inspiración a muchos que tras la guerra habían quedado a la deriva.

Peter Gray, el hombre milagro

Peter Gray y Bert Shepard, las maravillas de béisbol

Fuentes/Links relacionados

Pete Gray, Major Leaguer With One Arm, Dies at 87 (New York Times)

A teammate recalls Pete Gray (mlb.com)

Sport: One-Armed Outfielder (Time Magazine)

Bert Shepard, 87, an Inspirational Amputee, Dies (New York Times)

Bert Shepard (Baseball in wartime)

Bert Shepard; Amputation Didn’t Stop MLB Pitcher (Washington Post)

El mito urbano del Giants Stadium

Desde su nacimiento en 1976 hasta la demolición en 2010, el Giants Stadium fue uno de los estadios más importantes en la Costa Este de Estados Unidos. El recinto, situado en East Rutherford, New Jersey, a pocos kilómetros de Times Square, fue utilizado por New York Giants y New York Jets cuando tenían que jugar de local por la NFL. También Cosmos de Pelé y compañía pisó ese césped. Fue usado por New York Red Bull de la MLS y acogió 5 partidos del Mundial de fútbol de 1994, entre otros tantos eventos deportivos y musicales.

Mientras esa cancha existió en torno suyo se tejió un mito urbano que quedó marcado a fuego en el imaginario popular de los estadounidenses. Cuenta la leyenda que en el campo de juego habían enterrado un bloque de cemento que contenía el cadáver de Jimmy Hoffa, protagonista de uno de los misterios jamás resueltos por el FBI.

Como presidente del gremio de los camioneros (Teamster) Hoffa era uno de los líderes sindicales con más peso e influencia en Estados Unidos, a tal punto que con hacer un llamado era capaz de parar todo el país. A los 16 dejó el colegio y a los 18 encabezó la primera huelga. A partir de ahí no se detuvo hasta llegar a conducir la Hermandad Internacional de los Camioneros entre fines de los 50 y principios de los 60.

Quien perdió a su padre a los 7 años se ganó el rechazó de John F. Kennedy, que ordenó investigar su patrimonio. El presidente estadounidense creía que el dinero provenía de los fondos sindicales, hecho que no se pudo demostrar ante la Justicia. Igualmente Hoffa, que siempre tuvo una estrecha relación con el crimen organizado, fue preso, pero por un intento de soborno. En 1967 lo sentenciaron a 15 años de prisión.

Jimmy Hoffa en la tapa de la revista Life. (life.com)

Tras 4 años en la cárcel, Richard Nixon le conmutó la pena, aunque con una condición: no podía volver a la actividad gremial durante la próxima década. El nacido en Indiana el 14 de febrero de 1913 cumplió con la palabra, pero mientras tanto iba armando el camino para recuperar el control del Teamster.

En eso estaba cuando el 30 de julio de 1975 se dirigió al restaurant Red Fox en las afueras de Detroit. Hoffa iba a reunirse con Anthony Tony Jack Giacolone, capo mafioso de la ciudad, y Anthony Tony Pro Provenzano, líder sindical de New Jersey, para planificar la vuelta. Hoffa, que no soportaba la impuntualidad, estaba tenso porque ya era el horario convenido y el encuentro no había comenzado. Muy nervioso llamó a su esposa para avisarle que iba a llegar tarde. Ese fue el último dato concreto que se tuvo sobre su paradero.

Días después en la comisaría local se presentó un camionero para denunciar un choque con un Mercury. En la declaración afirmó que en la parte trasera del auto vio a Hoffa con otra persona, la que parecía tener una escopeta. La policía comenzó a seguir una pista que la llevó hasta Joe Giacolone, hijo de Tony Jack y dueño del Mercury. Este dijo que le había prestado el auto a un tal Charles Chuckie O’Brian, que a su vez se defendió aduciendo que ese día no estuvo con Hoffa y que se encontraba en el gimnasio con Tony Jack.

Al margen de las coartadas, los perros de la policía detectaron en el Mercuy el olor de Hoffa. Recién en 2001 el FBI realizó un estudio de ADN con un pelo encontrado en el vehículo. El resultado indicó que pertenecía al poderoso líder de los camioneros.

La inconclusa investigación del FBI refleja que Hoffa habría sido secuestrado por sicarios enviados por mafiosos y ex socios que colocaron en la presidencia del Teamasters a un títere como Frank Fitzsimmons. Por falta de pruebas contundentes jamás hubo acusados y en 1982 se declaró muerto al gremialista. El caso se cerró definitivamente en 2006 luego de una excavación en una granja de Michigan que no condujo a nada.

Paralelamente durante todo ese tiempo en la calle surgían todo tipo de leyendas, algunas de ellas bastantes absurdas. Por ejemplo, se llegó a comentar que el cadáver de Hoffa estaba en un bloque de cemento que depositaron en un compartimiento secreto del telescopio Hubble. También se rumoreaba que fue tirado en un basurero en Florida que pertenecía a la mafia, aunque popularmente la más aceptada fue que lo ocultaron en el Giants Stadium.

Aquellos rumores fueron fogoneados por el mafioso Donald Tony el Griego Frankos cuando en 1989 le dio una entrevista a la revista Playboy en la cual dio su versión de los hechos. Explicó que el cuerpo de Hoffa fue descuartizado en Detroit, que meses más tarde lo trasladaron a New Jersey y allí lo enterraron en un Giants Stadium en plena construcción. Según Frankos lo habían ubicado en la llamada sección 107, que en los partidos de la NFL era cercana a la zona del touchdown. El FBI le dio una relevancia relativa a estas declaraciones por considerar que provenían de una fuente que no era de fiar.

El Giants Stadium durante su construcción. (giants.com)

“Tiene un significado especial el saber esto cuando uno patea la pelota hacia el rincón donde está el ataúd”, contó alguna vez con ironía Sean Landeta, jugador de New York Giants entre 1985 y 1993.

Durante la construcción del Giants Stadium era habitual que por la mañana los contratistas tuvieran que llamar al fiscal de distrito para que retiraran a un muerto. La situación se volvió tan rutinaria que ya no se le daba demasiada trascendencia al hecho porque se estaba retrasando la obra.

Con la desaparición del Giants Stadium el mito no murió, sino que mutó. Ahora se dice que el cuerpo está enterrado en el estacionamiento del moderno New Meadowlands Stadium, que se encuentra en el lugar en donde estaba el viejo estadio.

La figura de Hoffa quedó impregnada en la cultura popular. En series como Los Sopranos, Dexter, CSI: New York, Bones, Mad Men, Fringe, entre otras, se han hecho referencias, a veces indirectas, a este misterio. También en dibujos animados como Pinky y Cerebro o Los Simpson es mencionado. Inclusive el programa de Discovery Channel MythBusters (Cazadores de Mitos), buscó el cadáver en el Giants Stadium y llegó a la conclusión que la leyenda no es cierta, lo cual no fue suficiente para dar por tierra con la creencia popular.

Links/Fuentes relacionados

‘New lead’ in Hoffa disappearance (BBC)

With stadium about to fall, is now the time to dig into Hoffa legend? (CNN)

FBI Calls Off Its Latest Search for Hoffa (New York Times)

Hoffa, el modelo que marca al líder sindical (La Nación)

Sitio oficial de New York Giants

Haití bajo cero

En los deportes invernales el clima juega un papel preponderante porque sin nieve o hielo es imposible practicarlos. Pese a que se han experimentado con algunas versiones veraniegas, estás nunca funcionaron. Este factor obliga a que el radio de acción se limite a países en donde el invierno es muy crudo, lo que no impide que cada tanto aparezca algún personaje proveniente de un lugar tropical que rompe los esquemas.

De los varios casos que hay el más famoso es el del equipo de bobsleigh de Jamaica, historia que fue llevada al cine. También aparece el ghanés Kwame Nkrumah Acheampong, conocido como el Leopardo en la Nieve y que compitió en las pruebas de esquí de los Juegos Olímpicos de Invierno de Vancouver 2010.

Durante el mundial de ski que se celebró en la ciudad alemana de Gamisch Partenkirchen se sumó a un nuevo integrante a la lista. Se trata de Jean Pierre Roy, el primer haitiano que participó en una competición oficial de la Federación Internacional de Ski (FIS). Roy, abuelo de 47 años, también cumple varias funciones a la vez. Es fundador, presidente y único miembro de la Federación Haitiana de Ski (FHS).

El proyecto nació tras un viaje a Haití en donde pudo ver in situ los daños que había causado el terremoto. El objetivo que persigue no se reduce a lo deportivo, ya que es un esquiador amateur sin demasiadas aspiraciones, sino que busca llamar la atención sobre la situación de su país de origen, aunque desde muy chico vive en las afueras de París, lugar al que emigró con sus padres. “Cuando vi toda la miseria, pensé que tenía que hacer algo. Tuve la idea de ir al Mundial para hacerle saber al planeta que Haití todavía esta aquí”, explicó Roy.

Jean Pierre Roy

El primer pasó fue contactarse con la FIS. “Ellos me ayudaron mucho, respondieron rápidamente todos los mails”, contó Roy. El 6 de noviembre de 2010, y luego de pagar 50 euros de inscripción, la máxima entidad del ski aprobó la incorporación del nuevo y exótico miembro. Más difícil fue lograr el reconocimiento por parte del Comité Olímpico Haitiano y del gobierno.

“Tratamos con los gobernantes, pero fue demasiado complicado. Entonces mande una carta a alguien que conocía a alguien, que a su vez conocía al alguien, que a su vez conocía a alguien más, hasta que finalmente logramos el contacto”, comentó el dueño de un negocio de computadoras en la capital francesa.

Poco tiempo después se lanzó a la aventura junto con Thierry Montillet, a quien conoció en un club parisino y que al mismo tiempo es entrenador, manager, relacionista publico e incluso en ocasiones cumple el rol de psicólogo. “Estaba demasiado asustado. La gente se reía, decía que no debía estar aquí. Fue la peor carrera. Había demasiada niebla y largue en el puesto 92. Terminé vigésimo quinto porque 67 de los competidores se cayeron”, contó Roy sobre la primera experiencia competitiva en Val Thorens (Francia), en la que finalizó último a más de 1 minuto del ganador.

Compitió en 6 carreras, todas ellas en Francia, y pese a que tuvo pobres registros sólo en una no pudo alcanzar la meta, lo cual es un mérito muy grande, más teniendo en cuenta que entrenó en un emulador que instaló en el garage de su casa y observando detenidamente fotos de las grandes figuras del esquí para tratar de imitar sus movimientos.

Roy durante un entrenamiento en el patio de la su casa.

Crease o no pudo sumar los puntos necesarios para clasificar al Mundial que se celebró en Garmisch Partenkirchen. En el centro invernal bávaro, conocido por haber sido sede olímpica en 1936, no pasó desapercibido. Llamó la atención de los medios, las máximas figuras del ski e, incluso, de la Canciller Angela Merkel.

Dominó la complicada pista teutona y consiguió ubicaciones respetabables para su actualidad. En el Slalom culminó en el puesto 78, mientras que en el Super G  (Súper Gigante) terminó 127.

Para Roy este es simplemente el inicio de un largo camino porque en mente tiene un plan más ambicioso: armar un equipo olímpico para Sochi (Rusia) 2014. “Estoy buscando haitianos en Francia, Estados Unidos o Canadá. Hace poco recibí una carta de una pareja francesa que adoptó un haitiano y viven en las montañas. El hijo tiene 10 años, esquía desde los 4 y todavía tiene el pasaporte haitiano. Quizás en algunos años sea un buen esquiador”, se ilusiona Roy.

Según Roy “la meta es dar una imagen positiva de Haití. Conmigo, cuando hablas de Haití, no hay miseria, no hay desastre. Hay esquí”. Por el momento está logrando su cometido.

Links/Fuentes relacionadas

Un abuelo abre la dimensión de la nieva para Haiti (DPA)

Roy letting Worlds know ‘Haiti is still there’ (Universal Sports)

Alpine skiing: Haitian grandfather no longer a laughing stock (Reuters)

Skiing grandfather ready to race world’s best (AFP)

Federación Internacional de Ski

Superando obstáculos

Arwa Mutabagani y Dalma Malhas son madre e hija respectivamente. A las dos no sólo las une el lazo sanguíneo y la pasión por la equitación, sino que también tienen un destino en común. Con el deporte como medio han logrado eludir los límites culturales, sociales, políticos y religiosos con los que conviven a diario las mujeres en Arabia Saudita.

En abril de 2008 Mutabagani derribó una barrera al convertirse en la primera mujer en ocupar un cargo en una entidad deportiva. Como miembro de la Federación Ecuestre Árabe fue seleccionada para viajar a los Juegos Olímpicos Beijing 08, transformándose así en la única mujer que integró una delegación árabe desde el debut olímpico de Arabia Saudita en Munich 1972.

“Una puerta se abrió. Quiero trabajar duro y probar que las mujeres no estamos sólo para figurar”, declaró a la prensa Mutabagani, quien ostenta un grado en administración de empresas y que desde 2007 preside el comité de competencias juveniles de la Federación Ecuestre Internacional (FEI).

Hay quienes dicen que una generación debe superar a la otra. Dalma Malhas esta cumpliendo al pie de la letra esta afirmación porque en Singapur fue más lejos que su mamá. En la prueba de saltos hípicos de los Juegos Olímpicos de la Juventud fue la primera mujer árabe en competir en el ámbito olímpico y, además, se colgó la medalla de bronce.


Dalma Malhas

Pese a las reiteradas actuaciones destacadas que registró en Europa, el Comité Olímpico Árabe no la tuvo en cuenta a la hora de conformar el equipo que iba a enviar a la edición inaugural de la cita olímpica juvenil. Gracias a una invitación otorgada por el Comité Olímpico Internacional (COI) y la FEI Malhas pudo tomar parte del torneo.

Quien en septiembre comenzó con los estudios de economía en Londres vistió los colores y el escudo del Comité Olímpico Árabe, pero no fue reconocida como parte de la delegación oficial y se tuvo que pagar el traslado. “No sabía que tenía permitido participar, pero cuando me invitaron desde luego que no lo pensé dos veces y me vine pagándome el viaje”, expresó la joven de 18 años nacida en Ohio, Estados Unidos.

Llegar hasta el último escalón del podio no fue una tarea sencilla para la jinete. En principio Malhas en poco tiempo debió adaptarse a Flash Top Hat, el caballo que por reglamento le entregó la organización ya que, principalmente por una cuestión de costos, los competidores no pueden llevar sus propios equinos. Esta fue una dificultad mas a sortear porque entre jinete y animal se suele crear una relación casi simbiótica que no surge de un día para el otro.

A Malhas el desconocimiento de Flash Top Hat le jugó una mala pasada en la primera ronda, instancia en la que acumuló demasiadas penalizaciones por derribar los obstáculos del circuito. Esto hizo que se ubicara lejos de los puestos de punta. En la segunda y última ronda el panorama cambió. Mostró más confianza, tomó riesgos, no registró errores y finalizó el recorrido en el Singapur Turf Club Riding Centre dentro del tiempo reglamentario. Fue una pasada perfecta.

De esta forma no sólo se convirtió en la única mujer en colgarse una medalla en la prueba de saltos hípicos en Singapur (las competencias son mixtas), sino que también le entregó la tercera presea olímpica a Arabia Saudita. Las otras habían sido en Sydney 2000 en atletismo y equitación que, por supuesto, fueron logradas por hombres.

Para Malhas el triunfo fue lo más trascendente y lo primordial, pero al mismo tiempo sabía que la victoria tenía una estrecha vinculación con lo social y cultural. “Espero que esta medalla le abra las puertas a las mujeres en Arabia Saudita y en el mundo árabe también. Necesitan trabajar duro. Si yo lo pude hacer, ellas también lo pueden hacer”, manifestó la jinete que habla inglés, francés e italiano.

Malhas en los Juegos Olímpicos de la Juventud.

Durante la ceremonia de premiación quedó plasmado el significado extra deportivo del premio. En el rol de presidente de la FEI, Haya Al-Hussein, princesa de Jordania y algunos años atrás la primera deportista femenina en representar a su país, fue la encargada de entregar las medallas. “Fue un honor. Me abrazó. Sabía lo que estaba sintiendo”, expresó quien finalizó cuarta en el mundial juvenil de Cervia, Italia, en 2007.

Lo ocurrido en Singapur es otro factor de presión para la dirigencia olímpica árabe. Desde que el barón Pierre de Coubertin permitió la participación de las mujeres, según coinciden varios biógrafos por insistencia de una amante, sólo 3 países jamás enviaron representación femenina: Qatar, Brunei y Arabia Saudita.

Una de las metas que persigue Jacques Rogge desde que arribó a la presidencia del COI en 2001 es lograr un equilibrio entre hombres y mujeres. Por esta razón hay una fuerte exigencia internacional, que tiene el apoyo de las Naciones Unidas, para que el mencionado trío cambie la postura de cara a Londres 2012 so pena de no poder asistir. Hasta ahora qataríes y bruneanos ya confirmaron que cumplirán con el requisito. Arabia Saudita, en muchos aspectos más abierto culturalmente que varios de sus vecinos, todavía no ha hecho ningún anuncio al respecto.

“Para nosotros es fundamental que la mujer participe en el movimiento olímpico y queremos que sea una realidad para todos los países del mundo”, señaló la estadounidense Anita De Frantz, bronce olímpico en remo en Montreal 1976 y presidente de la Comisión de la Mujer del COI.

Mientras tanto en Arabia Saudita, y burlando leyes y rígidos mandamientos religiosos, muchas mujeres apoyadas por activistas buscan acercarse al deporte y practicarlo de forma social o competitiva. Seguramente lo hecho por Mutabagani y Malhas les sirve como inspiración.

Actualización 1: El Comité Olímpico Árabe autorizó a Malhas a participar en Londres 2012, por lo que se convertirá en la primera mujer de Arabia Saudita en participar en los Juegos Olímpicos.

Actualización 2: “No promoveremos la participación de ninguna mujer saudí en los Juegos Olímpicos de Londres ni en otras competiciones internacionales”, dijo  príncipe Nawaf bin Faisal, jefe de la gubernamental de la Presidencia General de Bienestar Juvenil.

Fuentes/Links relacionados

Like mother, like daughter: Dalma Malhas breaks a barrier with a winning ride (Arab News)

Dalma Rushdi First Saudi Woman to Win an Olympic Medal (daijiworld.com)

Saudi Arabia’s equestrienne makes YOG history (Yahoo Sports)

Inside Lines: Protests at 2012 if Saudis say ‘no girls allowed’ (The Independent)

Arabia, discriminadora olímpica (publico.es)

Saudi Arabia says Games team will not include women (Reuters)

IOC to press Saudi Arabia, Qatar, Brunei (ESPN)

Qatar decision to send female athletes to London 2012 increases pressure on Saudi Arabia (Inside the Games)

Fotos: Yahoo Sports/Reuters

Historias Mínimas

Ya sea por falta de tiempo, información, inspiración, o simplemente porque no merecen un desarrollo tan amplio, muchas veces temas que deberían tener espacio en este blog terminan archivados, por no decir olvidados, en lo profundo de la computadora. A continuación breves historias que merecen ser conocidas.

Pionera y Hiena de la Gestapo

Violette Morris.

Violette Morris fue una adelantada a la época que le tocó vivir. “Cualquier cosa que un hombre puede hacer, Violette lo puede hacer”, era el lema de esta parisina nacida en 1893 en el ceno de una familia de la nobleza. Militante feminista y abiertamente declarada lesbiana, lo cual para la pacata sociedad francesa de los años 20 era un escándalo, Morris, o Gouraud, su apellido de casada, fue una de las primeras mujeres en dedicarse al automovilismo. Era tal su fanatismo que se operó los genitales para sentarse cómoda en los asientos de los autos.

Fue multifacética. Se dedicó al atletismo, destacándose en las pruebas de lanzamiento, al fútbol, siendo 3 veces campeona de Francia, a la natación y corrió en moto, entre otras tantas actividades deportivas. Por una sanción Morris, que siempre se hacía ver con un cigarrillo en la boca, no pudo participar en los Juegos Olímpicos de Ámsterdam 1924, cuando debutó el atletismo entre las mujeres.

En diciembre de 1935 Morris fue reclutada por la Gestapo, la policía secreta nazi. En el rol de agente durante la Segunda Guerra Mundial dio información valiosa sobre las defensas francesas. Varios biógrafos sostienen que participaba en los interrogatorios y se ganó el apodo de Hiena de la Gestapo. Murió baleada el 26 de abril de 1944 cuando cayó en una emboscada que le tendió la resistencia.

Hay historiadores que indican que su cuerpo se encuentra en una fosa común en el cementerio de París, otros que fue quemado.

The Animal

“El hombre que una vez llevaba la camiseta número 31 como jugador estrella de los Rebels de la Universidad de Nevada, Las Vegas, en la actualidad luce el Nº 89T2957 sobre una chaqueta naranja de una prisión remota en lo profundo de Estados Unidos”. Así describía en 1991 New York Times a Richie Adams, una promesa del básquet universitario que terminó recluido en la cárcel por asesinato.

Adams, apodado The Animal por el duro estilo de juego, se convirtió en figura de la UNLV a mediados de los 80, llegando a ser premiado como el mejor jugador de la Big West Conference en 1984 y 1985, temporada en la que también se lo incluyo en el equipo ideal. Todos los pronósticos lo señalaban con un promisorio futuro en la NBA, pero la adicción a las drogas y los problemas con la Justicia echaron todo a perder.

En el Draft de 1985 fue seleccionado por Washington Bullets, actualmente Washington Wizard, en el puesto 11 de la segunda ronda. Ese mismo día fue detenido en Nueva York por robar un auto. Así empezaría a engrosar el prontuario.

Apareció en Argentina para vestir la camiseta de Deportivo San Andrés en la incipiente Liga Nacional. Cuenta la leyenda que los problemas con la droga eran imposibles de esconder. Hay testigos de aquella época que aseguran que Adams en una ocasión se tiró en la cara un plato de harina pensando que era cocaína. Luego de una temporada en el conjunto de Villa Ballester, en donde tuvo un promedio de 19 puntos en 31 partidos, retornó a Estados Unidos.

Era habitué de dos lugares: los playgrounds del Bronx y las comisarias por atracos menores. “La gente lo ama, pero cada vez que vuelve a Nueva York se mete en problemas. Es triste”, dijo Jerry Tarkanian, ex entrenador de los Rebels de la UNLV.

En 1996 llegó demasiado lejos. En el condominio donde vivía asesinó a una vecina de 15 años a la que acosaba. En 1998 lo sentenciaron a 25 años de cárcel por este crimen considerado de segundo grado. Según la investigación forense la victima sufrió golpes en la cabeza, primero contra una pared y después contra el suelo.

“La única persona que me traicionó fui yo mismo”, recoció en una oportunidad este ala pivot que cerca del aro tenía un tiro con escasa ortodoxia pero efectivo. Lo poco que se sabe es que pasa sus días rezando en la oscura celda de una prisión.

Los engaños de El Turco

En 1769 el ingeniero húngaro barón Wolfgang van Kempelen quería hacerle un obsequio original e inesperado a la corte de la emperatriz María Teresa de Austria. Por eso ideó una maquina autómata que constaba de un maniquí que tenía un tablero de ajedrez adelante y que, supuestamente, podía mover las piezas por si misma. La vistió con atuendos musulmanes y por eso se ganó el apodo de El Turco.

Antes de cada partida se mostraba al público presente que debajo del tablero no había nadie, lo cual era una farsa porque tenía un doble fondo con un jugador que se encargaba de mover las piezas a través de un complejo sistema. En una ocasión mientras se exhibía a El Turco, en la sala alguien gritó “fuego, fuego”. De adentro del autómata salió corriendo una persona de mediana estatura. Pese a este hecho, la mentira se mantuvo durante casi 85 años.

A mediados del Siglo XX la revista Chess Rewiew realizó una investigación en la que demostró los artilugios con los que funcionaba El Turco, que entre sus derrotados más famosos aparece Napoleón Bonaparte, y hasta nombró a los jugadores que escondidos la hicieron funcionar.

Tras la muerte de Kempelen el músico germano Johann Maelzel compró el aparato. Luego de realizar una gira por Estados Unidos y Cuba, Maelzel se enfermó de fiebre amarilla y la máquina quedó en poder del Chinese Museum de Filadelfia. En 1854 un incendio intencional terminó con las andanzas de El Turco.

El luchador

Werner Seelenbinder.

Werner Seelenbinder fue 6 veces campeón alemán de lucha libre en la categoría de los pesos pesados y es considerado uno de los héroes de la resistencia nazi. Murió decapitado en 1944 acusado de traición. Surgido de una familia de clase obrera, comenzó a competir en el club Berolina Neukölln. En 1927 y 1928 disputó una serie de competencias en la URSS y no dudó en afiliarse al Partido Comunista.

En 1935 conquistó el título nacional y esto le permitió ser incluido en el equipo alemán que al año siguiente iba a competir en los Juegos Olímpicos de Berlín. Seelenbinder deseaba subirse al podio no sólo por el hecho deportivo en sí, sino también para mostrar en público el desagrado que sentía hacía el régimen nazi. Quedó cerca de lograrlo porque concluyó en la cuarta ubicación.

Tras aquella participación en los Juegos Olímpicos, cada vez que salía a pelear al exterior en las valijas llevaba escondido material ilegal para intercambiar información con los comunistas de los países que visitaba.

La Gestapo lo detuvo el 4 de febrero de 1942. Luego de sufrir violentos interrogatorios, Seelenbinder pasó por diversos centros de detención y terminó en Auschwitz. En septiembre de 1944 fue a juicio con otras 12 personas y lo condenaron a muerte. “Miren esta cabeza, la cara de este criminal. Este es el enemigo público número 1”, gritó el fiscal en la sala mientras lo señalaba.

Lo trasladaron a la cárcel de Brandeburgo para esperar la muerte. “¡Compañeros!- alzó la voz el día que se iba cumplir la sentencia- Aquí habla Seelenbinder. Hoy al mediodía se llevará a cabo. Hemos permanecido fuertes. Hitler se esconde. Saludos a los camaradas del Ejercito Rojo”.

Varios clubes, escuelas, estadios y calles en Alemania todavía recuerdan la figura de Seelenbinder, uno de los casi 20 atletas de los que se tiene registro que murieron durante el nazismo.

Fuentes/Links relacionados

Violette Morris, de heroína feminista a “hiena de la Gestapo” (Historias del Atletismo)

Richie Adams, 20 años después (Doblemblog)

College Basketball; Despite Chance at U.N.L.V., Adams Ran Wrong Way (The New York Times)

25-Year Prison Sentence For Ex-Basketball Star (The New York Times)

Leyendas del Playground (II): The Animal (acb.com)

Jugadas de la memoria (Carlos Ilardo)

El Holocausto: Persecución de los atletas (Museo del Holocausto)

Werner Seelenbinder (Salón de la Fama del deporte alemán)

Sueños de gloria y libertad

Se supone que las cárceles deberían ser un lugar para que los presos cumplan una condena por un delito y donde se los encarrile para que cuando salgan puedan ser útiles en la sociedad. Por diversas razones esto no siempre ocurre. En Tailandia, uno de los países con mayor índice carcelario del mundo, han encontrado en el deporte, sobre todo en el boxeo, una vía para que aquellos que están encarcelados puedan tener un futuro lejos de la delincuencia.

Samson Sor Siriporn en 2000 fue detenida por vender droga y la obligaron a cumplir una pena de 10 años en la prisión de la ciudad de Thonburi. Allí descubrió el boxeo y comenzó a entrenar. Se levantaba a las 5:30 de la mañana para hacer ejercicio físico durante 90 minutos. A la tarde iba al gimnasio y aprendía los fundamentos básicos del pugilismo.

Siete años más tarde en un ring armado en el patio de la cárcel de Thonburi, Samson combatió ante 700 personas por el título del mundo femenino del Consejo Mundial de Boxeo (CMB) en la categoría minimosca. El publico, integrado mayormente por guardias y convictos, la vio triunfar ante la japonesa Ayaka Miyano por fallo unánime. Las tarjetas de los jurados la dieron ganadora 97-93, 98-92 y 100-91. Al día siguiente de ponerse el cinturón comenzaron los trámites para entregarle la libertad condicional.

Samson celebra el título del mundo en 2007.

En 2009 Samson pasó al peso mosca y logró el cetro vacante de la Women’s International Box Association (WIBA) al superar por knock out en el noveno asalto a la sueca Klara Leiva. Actualmente reina en el peso mínimo dentro de la WIBA.

Durante el mundial amateur de Chicago en 2007 Ammat Ruenroeny se colgó medalla de bronce en la divisional de los minimosca y tuvo una especie de redención personal. Antes de subirse a los cuadriláteros era un ladrón de poca monta y consumidor de drogas. A tal punto llegaba la adicción que el día que murió su padre ni si enteró y tampoco asistió al funeral. En la estadía tras las rejas se entusiasmó con el boxeo, se puso los guantes y comenzó a practicarlo. Conquistó el campeonato nacional de Tailandia en 2007 y como reconocimiento las autoridades lo dejaron libre. Meses más tarde Ruenroeny les devolvió la gentileza con la presea en Chicago.

Al año siguiente integró la selección tailandesa que participó en los Juegos Olímpicos de Beijing y la revista Time lo ubicó en el puesto 56 en el listado de los 100 deportistas que había que seguir en la cita olímpica. “No puedo creer que estoy en el equipo olímpico. Todavía debería estar en la cárcel”, expresó Ruenroeny. Quería subirse al podio para dedicárselo a su padre, pero no pudo. En los cuartos de final perdió 5-2 con el mongol Serdamba Purevdorj.

Ammat Ruenroeny festeja el oro en los Juegos del Sudoeste asiático de 2007.

Las actuaciones de estos púgiles sirven de motivación para aquellos que todavía están peleando, nunca mejor dicho, para remendar los errores del pasado. Uno de ellos es Paringa Nopchaya, quien cumple una pena de 12 años por robar motocicletas y tiene como meta llegar a los Juegos Olímpicos de Londres 2012. “Lo hice mal y esto me ha dado una oportunidad de hacer algo en la vida”, le reconoció a la agencia Reuters. “Soy un hombre cambiado. Quiero una vida como campeón y no como criminal”, contó Teerayuth Wanaprasit, en prisión por vender drogas.

“Ellos pelean por su libertad, para convertirse en campeones y nosotros apoyamos eso. También le damos disciplina para que puedan ser buenos ciudadanos”, explicó Preeda Nilsiri, jefe de la correccional de Thonburi. El ejército envió entrenadores para que los peleadores puedan tener una preparación física más intensa. “Tienen más disciplina que nuestros soldados”, comentó el Mayor Thong Thanahum. La otra opción para los reclusos es trabajar en la lavandería o cosiendo ropa.

Experiencias similares se han repetido en otras partes del mundo, pero estas todavía no han alcanzado los niveles que ha logrado Tailandia, que produce deportistas de elite. En la provincia de Buenos Aires, por ejemplo, en varias penitenciarias se están formando equipos de rugby o de fútbol. Estás son sólo muestras que el deporte no es sólo un negocio, sino también una herramienta de integración muy importante y que muchas veces desde los gobiernos se la ignora.

Fuentes/Links relacionados

Ganar peleas para salir de prisión (El País)

Thai jail inmates fight to win freedom (The Herald Tribune)

Samson defends WIBA title against Lin on July 28th (Boxing News)

Thai prisoner boxes for freedom (BBC)

100 Olympic Athletes To Watch-Amnat Ruenroeng (Time)

Siriporn beats Miyano, boosts parole chances (ESPN)

La derrota que entristeció a una cárcel tailandesa (Marca)