De la gloria al olvido

El nombre de Mary Terán de Weiss inmediatamente se lo relaciona con el estadio del Parque Roca, lugar en donde el equipo argentino de Copa Davis suele jugar de local. Esa cancha es un homenaje a una de las grandes tenistas argentinas y fue considerada la mejor hasta la aparición de Gabriela Sabatini. A pesar de sus destacados logros, tanto en el país como en el exterior, en vida nunca tuvo el merecido reconocimiento. Vivió en el ostracismo hasta que un día se suicidó.

Durante casi una década Terán de Weiss era una de las dominadoras del ránking nacional. Fue número 1 en 1941, 1944, 1946, 1947 y 1948. A fuerza de drives y un buen juego desde la línea de base, se ganó un lugar destacado en un mundo mayoritariamente masculino. Esto le permitió ser una de las figuras de la época pre Vilas junto con Felisa Piedraola, compañera de ruta y con quien tenía un enfrentamiento ideológico, Héctor Etchart, Alejo Russell y Enrique Morea, presidente honorario de la Asociación Argentina (AAT).

Junto a su marido, Harold Weiss, capitán de Copa Davis e hijo de Gottlob Weiss, lateral derecho del histórico Alumni, nunca escondieron su simpatía hacía el peronismo. Por eso a ambos era habitual verlos entre los invitados a las reuniones que Juan Domingo Perón solía mantener con deportistas argentinos.

La vinculación con el movimiento nacido el 17 de octubre de 1945 llegó al pico máximo cuando en 1952 Terán de Weiss y su esposo se hicieron cargo del Ateneo Deportivo Eva Perón, que tenía el objetivo de difundir el tenis entre las clases trabajadoras y, sobre todo, entre las mujeres, que iban ganando un lugar dentro de la sociedad. Previamente había trabajado como asesora deportiva en el Municipio de la Ciudad de Buenos Aires junto a Juan Manuel Fangio.

La relación con Perón siempre fue muy cercana, al punto que se llegó a decir que el líder justicialista le había pedido matrimonio a la rosarina poco tiempo después que Eva Perón falleciera. Terán de Weiss, que casi al mismo tiempo había enviudado, rechazó el ofrecimiento. Según el periodista Roberto Anderssen, intimo amigo de quien ganará 3 medallas en los Juegos Panamericano de Buenos Aires 1951, ella le dijo a Perón que se negaba porque “no tengo fibra política, no soy Evita y no puedo subirme a una tribuna a hablar. Usted necesita una compañera de fuste a su lado”.

Pero en una entrevista que Perón dio en Puerta de Hierro, lugar en donde residía en Madrid, y que se encuentra en el Museo Evita niega que esto haya sucedido: “¡Me inventaron dos romances también! Y ambos son falsos. Uno con la tenista María de Weiss, que era una señora muy bien y de una familia muy bien en todos los sentidos. Era un pobre muchacha a la que no dejaban surgir como tenista. Y nosotros la ayudamos para que fuera a Inglaterra a participar en los Campeonatos de Wimbledon. Mas tarde, cuando murió su marido como estaba en mala situación económica, nosotros le ayudamos como buenos amigos. De manera que todo lo que dijeron es mentira. La mujer no tuvo nada que ver conmigo. Son cosas que inventa la gente con fines denigratorios”.

Durante esa época en lo deportivo todo era felicidad. La jugadora surgida del  Club Atlético del Rosario les jugaba de igual a igual y les ganaba a las mejores de la época. Tan sólo no pudo con Althea Gibson, la estadounidense que fue la primera negra en alzarse con la corona de Wimbledon y que también es considerada una de las grandes de todos los tiempos. El logro más importante de la argentina fue haberse quedado con el Wimbledon Plate, certamen el cual disputaban las jugadoras que iban perdiendo en el cuadro principal del tradicional campeonato inglés. “Mary Terán, una de los 20 mejores jugadoras del mundo y amiga de Perón”, destacaba al otro día del triunfo en La Catedral el diario francés France Dinamiche.

La vida de Terán de Weiss cambió violentamente aquel fatídico 16 de septiembre de 1955, día que la nacida el 29 de enero de 1918 solía calificar como el peor de la historia argentina. Mientras disputaba una de las semifinales del Abierto de Alemania, la autodenominada Revolución Libertadora derrocaba al gobierno democrático de Perón. La dictadura que en un principio fue dirigida por Eduardo Lonardi, creó la Comisión 49, que se encargó de investigar a los deportistas que se vincularon con el peronismo. Desde ya que Terán de Weiss fue uno de los casos a los cuales más atención le prestaron.

Desde la AAT enviaron una carta a la Federación Internacional (ITF) pidiendo su suspensión porque la acusaban de profesionalismo, algo prohibido en ese momento. La entidad con sede en Londres no dio a lugar al pedido. Al mismo tiempo la policía ingresó a su casa e incautaron sus bienes, comenzado una persecución que duraría varios años. Forzada por la situación, la jugadora que supo representar al Buenos Aires Lawn Tennis Club se tuvo que radicar en España, en donde siguió acumulando éxitos, que eran omitidos por la prensa argentina. Por supuesto que durante su extradición no era raro verla visitando Puerta de Hierro.

Recién volvió a Argentina en 1959 con la presidencia de Arturo Frondizi. En 1963, de la mano de Antonio Vespucio Liberti, River Plate le abrió sus puertas para que sea una de las integrantes del equipo que iba a participar en el torneo interclubes. Finalmente el campeonato fue cancelado. Sus rivales no la querían enfrentar aduciendo que ella no podía competir por tener nacionalidad española.

Pero Terán de Weiss siempre creyó que por detrás había otras razones que se relacionaban con sus ideales políticos. “Mi situación constituye una inhumana e injusta persecución, alentada por el inconfesable deseo de evitar que vuelva a los primeros planos de mi deporte favorito. Hay ciertos detractores actuales que en su oportunidad se complacieron recibiendo aquello mismo que hoy rechazan”, escribió en una carta abierta publicada en El Gráfico del 22 de junio de 1964. Para no perjudicar más a River Plate decidió retirarse y dedicarse al golf, actividad con la cual se fanatizó. También abrió un local deportivo en la avenida Córdoba. Lentamente la figura de Mary Terán de Weiss fue cayendo en el olvido.

Un ejemplo de como se la relegó un lugar secundario ocurrió en 1980, cuando la Fundación Konex decidió entregar con el apoyo del Circulo de Periodistas Deportivos y del Municipio porteño, encabezado en ese momento por Osvaldo Cacciatore, un reconocimiento a los 5 mejores deportistas de cada actividad como parte de los festejos por el IV Centenario de Buenos Aires. Terán de Weiss no fue incluida a pesar de todos sus logros y de su récord de casi 1.1000 partidos disputados a nivel internacional entre singles, doble y doble mixtos. Los únicos reconocimientos que recibía eran prácticamente en la clandestinidad por parte de algunos grupos peronistas vinculados al deporte, pero no mucho más.

Deprimida y sola se había instalado en Mar del Plata tras la muerte de Goyita, su madre, perdida que nunca pudo asimilar del todo. El sábado 8 de diciembre de 1984 se tiró desde su departamento ubicado en un séptimo piso y terminó con el calvario a los 66 años. “Ella inició una escuela de tenis para chicos que no estaban en condiciones de adquirir raquetas y equipos, y esos elementos le eran proporcionados por medio de la Fundación Evita. El tenis siempre había sido para gente encumbrada y los de la elite no le perdonaron haberlo llevado a nivel del pueblo”, dijo en su momento Alfredo Terán, su hermano.

El reconocimiento tardó en llegar, pero finalmente en 2007 el estadio más grande y más nuevo con el que cuenta el tenis argentino recibió su nombre. También desde 2006 se entregan los premios “Dignidad Deportiva Mary Terán de Weiss”. Aunque tardíos, son justos los reconocimientos para esta visionaria que no sólo intentó sacar el tenis de los círculos elitistas habituales, sino también fue una de las primeras mujeres en Argentina en hacerse un nombre en el deporte. Sin dudas, contribuyó al primer intento de popularizar este deporte que hoy es masivo.

Foto 1: Mary Terán de Weis en Wimbledon (Blog goliardo-argentino).
Foto 2: Imagen del estadio del Parque Roca que homenajea a la tenista rosarina durante un partido de Copa Davis.

Fuentes/Links relacionados
Historia Política del Deporte Argentino (1610-2002) de Víctor Lupo
Mary Terán de Weiss: ¿Cautiva el deporte o mujer política?

El deporte charrúa

Inglaterra tiene el cricket. Escocia el golf. Argentina el pato. Australia el Aussie Rules. Irlanda los deportes gaélicos. Con mayor o menor convocatoria, la mayoría de los países tienen una actividad a la que denominan Deporte Nacional. Están los que se han difundido por todo el planeta y que en algún momento llegaron a alcanzar estatus Olímpico o tienen su mundial. También existen los que se quedaron arraigados en sus lugares de nacimiento y continúan desarrollándose sin demasiadas intenciones de moverse de allí. Algunos no han corrido la misma suerte y desaparecieron, pero plantaron la semilla para darle paso a una nueva actividad que si pudo expandirse por todo el mundo.
En este último caso se pude enmarcar al Balón Uruguayo, un deporte que tuvo una vida relativamente corta y que es considerados por muchos una de las piedras basales en las cuales se sustentan los orígenes del handball. La Federación Internacional de Handball (IHF) todavía no termina de reconocer este hecho, a pesar de que hay investigaciones que así lo indican.
Corría el año 1918. Era una época que para los ojos digitales de la actualidad parece que todo sucedía en blanco y negro. Gracias a la reforma de la Constitución uruguaya la nación de José Artigas pasaría a adquirir su actual denominación de República Oriental del Uruguay. Argentinos y uruguayos dirimían sus diferencias adentro de una cancha de fútbol en duros clásicos rioplatenses, que hoy son recordados con cierta aura mística. En medio de este contexto Antonio Valeta creó el deporte al que denominó simplemente Balón.
La idea que tuvo Valeta fue la de inventar una actividad similar al fútbol, en la que no se atropellara al arquero, que no se pudiera ingresar al área y que el desarrollo sea exclusivamente con las manos. Una de las particularidades era que el trasportador de la pelota podía llevarla sobre la palma de la mano como ofreciéndosela al rival.
Para comenzar con la práctica, su creador, un reconocido profesor naturista, fundó el club Higiene y Salud, que estaba compuesto por alumnos del instituto que recibía el mismo nombre y en el cual él enseñaba. Dos años más tarde nació la Federación Uruguaya de Balón, compuesta por 10 clubes, que rápidamente comenzaron a organizar competencias. Al mismo tiempo llegaban a Buenos Aires las primeras noticias de lo que ocurría con esta flamante actividad en la otra orilla del Plata. En 1921 se funda la Federación Argentina de Balón, que iría variando de nombre hasta derivar en la actual Confederación Argentina de Handball (CAH).
El movimiento empezaba a crecer, la cantidad de jugadores aumentaba en ambas márgenes del Río de la Plata y aparecía la necesidad de realizar un encuentro internacional. Esto ocurrió un 25 de mayo de 1922 y enfrentó a Gimnasia y Deportes, que venía de salir quinto en el certamen uruguayo, y Club Juvencia, campeón argentino. La vieja cancha de Boca Juniors ubicada en Ministro Brin y Pedro Galdós fue la sede del encuentro. Tras un trámite parejo, ganaron los visitantes 4-3, con un parcial de 1-1 en el entretiempo. Casi 1 año más tarde, sería el turno de las selecciones nacionales.
Mientras esto sucedía en Sudamérica, en diferentes puntos de Europa existían juegos de características similares. En Dinamarca jugaban Haandbold, en Suecia Handboll, en Checoslovaquia Hazena y en Alemania Feldhandball, que era el más parecido al Balón y es el heredero más directo al handball de hoy.
En Uruguay muchas veces se dice que los alemanes copiaron al Balón para darle forma a su handball de campo. Según el mito tras la Primera Guerra un grupo de marineros germanos quedaron varados en Montevideo, allí conocieron el Balón y luego lo difundieron en su país. La profesora Adriana Suburú en su libro Historia del Balón-Deporte Nacional Uruguayo, no da lugar a esta afirmación porque no había muchos alemanes en los equipos de Balón.
Gracias a esta investigación realizada por Suburú tanto la CAH como la Federación Uruguaya de Handball están buscando lograr que el Balón sea considerado como uno de los antecesores al handball. Esto eso algo de que a poco se va consiguiendo. En el número de abril de 2007 de la revista oficial de la IHF se reconoce este pedido. A todo esto, además, se le suma que se halló el Anuario de 1936 de la Federación Internacional de Handball Amateur, entidad antecesora a la actual, que confirma la presencia de Valeta y dos representantes uruguayos en el 4° Congreso que llevó a cabo la mencionada organización.
En criminalística dicen que las evidencias hablan. En este caso no hay un crimen, pero las pruebas se expresan con total claridad. Todavía no se les termina de escuchar y el reconocimiento expreso de la IHF no llega. De confirmarse esto la CAH pasaría a ser considerada una de las federaciones más viejas del mundo. Antes de 1921 ya había asociaciones nacionales, pero estás no eran independientes sino que dependían de la gimnasia o del atletismo.
Con motivo al 90° aniversario del primer encuentro de Balón que se disputó el 25 de agosto de 1918 se esta organizando en Uruguay una exhibición para el 23 próximo con las reglas históricas. Este evento es impulsado por el Instituto de Educación Física de Uruguay y la Dirección General de Deportes. Las intenciones son dos: hacer escuchar la voz para que el Balón tenga el reconocimiento que merece y que la actividad no quede en el olvido.
A diferencia de su coterráneo futsal o fútbol de salón, que a pesar de la división existente esta peleando por entrar al Programa Olímpico de la mano de la FIFA, el Balón no corrió la misma suerte y se fue diluyendo hasta desaparecer en 1945, el mismo año que falleció Valeta. En Argentina fue acomodándose a lo que sucedía en Europa. Primero se convirtió en el handball de campo y con el tiempo se metió en los gimnasios en su versión definitiva.
Tuvo una vida breve pero, seguramente sin saberlo, el Balón cumplió un papel fundamental a la hora de la difusión del handball en el Río de la Plata.
Foto 1: Afiche promocionando un partido amistoso entre River Plate y Gimnasia y Deportes (www.universia.edu.uy)
Foto 2: Equipo del Club Juvencia de Argentina previo al choque frente a Gimnasia y Deportes de Uruguay. (efdeportes.com)
Links relacionados
El Balón: un deporte con identidad uruguaya y proyección argentina
El Balón: Deporte Nacional

49, el número negro

En la historia del deporte argentino el 49 esta aparejado a un recuerdo desagradable, pero no a causa de un resultado adverso de alguna selección nacional en un mundial, Juegos Olímpicos u otra competencia de relevancia internacional, sino que es la cifra con la se denominó a la Comisión Investigadora de Irregularidades Deportivas. Este engendro pergeñado por la Revolución Libertadora, que derrocó al gobierno democrático de Juan Domingo Perón en 1955, tuvo como mayor merito el de cortar abruptamente la carrera de la mayoría de los grandes deportistas de la época y arruinó a varias generaciones de atletas.
El 16 de septiembre de 1955 la autodenominada Revolución Libertadora comandada por Eugenio Aramburu y Eduardo Lonardi, tomó por la fuerza el poder y comenzó una incansable persecución a todo aquello que tuviera relación con el peronismo. Como el gobierno de Perón tuvo mucha vinculación con el deporte, los deportistas fueron profundamente investigados. Con argumentos poco creíbles, a la mayoría de ellos se los sancionó con la prohibición de competir con la pena máxima de 99 años. Ya cuando la dictadura cayó, la sanción les fue levantada, pero el daño ya estaba hecho.
La extensa lista estaba conformada, entre otros, por los campeones del mundo del primer mundial de básquet disputado en Argentina en 1950, Eduardo Guerrero, medalla de oro junto con Tranquilo Capozzo en remo en Helsinki 1952, la tenista Mary Terán de Weiss, el maratonista Osvaldo Suárez e, inclusive, el campeón sudamericano de bochas Roque Chillín Juárez.
Según el criterio de la Comisión 49, la selección nacional de básquet había incurrido en profesionalismo, algo muy mal visto por los pseudomoralistas del gobierno dictatorial de turno, por recibir cada uno de sus integrantes un auto como regalo por parte de Perón por la conquista. A raíz de esta suspensión, el básquet argentino sufrió un mazazo del que recién en los últimos años con Emanuel Ginóbili y compañía pudo recuperarse.
Terán de Weiss fue otra de las grandes perjudicadas. Siendo la tenista número 1 del país, estuvo, junto con su marido, Heraldo Weiss, muy vinculada con el peronismo. Inclusive, en su momento, se habló de una relación amorosa con Perón cuando ambos quedaron viudos (casi al mismo tiempo) en la que el líder justicialista le habría pedido matrimonio y ella se negó. A pesar de que pudo volver a competir, nunca más se pudo recuperar del todo y terminó sus días suicidándose a causa del olvido y la soledad.
A Suárez los miembros de la Comisión 49 le reprochaban haber realizado viajes al exterior por acomodo. Lo que no tuvieron en cuenta fue que se consagró campeón a nivel sudamericano, panamericano e iberoamericano en los 5.000 y 10.000 metros, en medio maratón y maratón. En su extensa lista de logros se encuentran tres triunfos consecutivos en la prestigiosa y tradicional San Silvestre que se disputa en San Pablo, con marcas que no tenían nada que envidiarle a los grandes fondistas de la época.
Mil novecientos cincuenta y seis iba ser el año en el cual el representante de Independiente estaba en su pico de rendimiento, por lo que era serio candidato a colgarse la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Melbourne que se celebraron ese año. La despótica suspensión le impidió estar presente en la cita olímpica y así dejó pasar una oportunidad inigualable de colgarse una medalla olímpica. Pudo volver a competir recién en Roma 1960, pero a pesar de que estuvo adelante en buena parte de la maratón, no pudo seguir el ritmo de Abebe Bikila y se tuvo que conformar con el 9 puesto y sin podio.
Toda esta persecución no solo trajo como consecuencia que las carreras de un montón de deportistas quedaran truncas de una manera violenta, sino también que lo sintió muy fuerte el olímpismo argentino. A los Juegos Olímpicos celebrados en la capital del estado de Victoria asistieron solo 39 atletas de Argentina, lo que es el número más bajo en la historia olímpica vernácula. Teniendo en cuenta que las actuaciones venían siendo destacadas, lo hecho en Australia fue muy pobre porque sólo se consiguieron las medallas de plata en levantamiento de pesas gracias a Humberto Selvetti y de bronce, que llegó de los puños de Víctor Zalazar en la división de los medianos.
No es aventurado decir que las consecuencias de la actuación de la Comisión 49 todavía se sienten en el deporte local. No sólo aniquiló el presente, sino también que sus acciones hicieron mella en el futuro y por eso la Argentina deportiva nunca terminó de recuperarse del todo de lo que el escritor Victor Lupo definió como Genocidio Deportivo.
Foto 1: Mary Terán de Weiss, una de las deportistas más perjudicadas por las suspensiones.
Foto 2: La selección argentina de básquet campeona del Mundo de 1950. Prácticamente todo el plantel fue sancionado (Image CABB).

La Joya de la Corona (Cricket: El deporte olvidado-Segunda Parte)

Inglaterra tiene la particularidad de ser un país con una cultura que respeta de manera tajante sus tradiciones, por eso no es extraño que el cricket, juego nacional de aquellas tierras, mantenga las costumbres tanto en Argentina como en el resto de los lugares en donde exista este deporte. Dentro del cricket nacional el acontecimiento más legendario es el encuentro que enfrenta a los combinados del Norte y del Sur. Este cotejo anual se disputa, con algunas interrupciones, desde 1891 y se destaca por ser uno de los eventos deportivo más viejo del país.
Cuando se comenzó a jugar al cricket en Argentina, muchos de los partidos que se disputaban enfrentaban a equipos con nombres ficticios colocados para la ocasión. Estos cotejos servían como excusa para entretener al público que se reunía para encontrarse con amigos o familiares durante los fines de semana o feriados.
Algunos de los equipos recibían el nombre de Liberales, Conservadores, Campo, Ciudad o simplemente se colocaban los apellidos de los capitanes, costumbre que todavía se mantiene para cotejos informales. La primera vez que se hizo mención a un partido entre Norte y Sur fue en 1869. Este encuentro puede considerarse como el antecedente inmediato al choque que se estableció de forma definitiva 22 años después.
Así como la mayoría de las reuniones deportivas de aquellos años, la cancha del Buenos Aires Cricket Club (BACC) en Palermo fue la sede de la primera edición oficial de la tradicional disputa. El resultado fue favorable para los norteños, pero con una controversia. Como había muchos jugadores de muy buena calidad, se decidió incluir a los representantes del Rosario Athletic Club en el conjunto sureño, que en la previa se presentaba como el más débil de los dos. Esta decisión molesto a los cricketeros llegados desde Santa Fe, que no pudieron evitar la derrota de su combinado. Para la siguiente edición, integraron la selección norteña.
Como ocurrió con los torneos locales, este tradicional enfrentamiento cayó en un vació en cuanto a su nivel cuando la mayoría de los jugadores ingleses retornó a su tierra para combatir en la Segunda Guerra Mundial. Por esta razón, durante este período se temió que el partido desapareciera.
Además, clubes habituales como el CASI, Atlético del Rosario o el mismo BACC dejaron de la lado la actividad por la falta de interés de sus socios y concentraron toda su atención en el rugby y en el hockey sobre césped. Esto parecía ser una clara señal de que el Norte versus el Sur tenía los días contados.
Durante la década del 70 se observó un leve repunte en el nivel de juego, en especial en el interior. Esto ayudó para que el ya tradicional partido se mantuviera en pie. A partir de ese momento, la Asociación del Cricket Argentino (ACA) comenzó un intenso trabajo en las divisiones inferiores para que la calidad del juego se incrementara y se aproximara a la que hubo en comienzos del siglo XX.
Con el comienzo de los 90, la ACA estableció el trofeo Donald Forrester al mejor jugador de cada partido conocido como La Joya de la Corona y que todos los años tiene lugar en una cancha distinta. En 2008, se celebró en Belgrano Athletic con una particularidad. Como sucede con los Test Match internacionales, este encuentro se celebrá en 3 días. Pero la lluvia se hizo presente debió reprogramarse y hacer una versión más acotada porque disputó en un sólo días, tras la aprobación de los capitanes. Finalmente el Sur se llevó el triunfo.
En la actualidad, el conjunto del Norte esta integrado por jugadores del Hurlingham Club, Belgrano Athletic Club y del Colegio San Jorge. Mientras que, por su parte, el representativo del Sur esta conformado por jugadores de Lomas Athletic, San Albano y del Colegio San Jorge de Quilmes. A raíz del crecimiento del cricket entre las mujeres, se ha decidió crear la versión femenina del clásico choque entre el Norte y el Sur. También hay una versión sub-19.
Como ocurre desde hace más de 100 años, cerca del final de la temporada se volverán a ver las caras estos tradicionales oponentes para volver a protagonizar este clásico del cricket argentino.

Cricket: El deporte olvidado (Primera Parte)

 

La Argentina es un país en donde se practican una gran variedad de deportes. Algunos son muy populares y otros son muy convocantes como, por ejemplo, el polo o el golf. Pero existen los que pasan completamente desapercibidos, tanto para los medios de comunicación como para gran parte de los seguidores del deporte. Una de las actividades que vive y se desarrolla en el anonimato absoluto es el cricket.
El deporte nacional de Inglaterra fue en la Argentina la actividad pionera que se encargo de marcarle el camino al fútbol, al rugby, al tenis y al resto de los juegos creados, en su mayoría, en el Reino Unido a mediados del siglo XIX y que en muchos casos fueron adoptados como propios por los argentinos.
Los orígenes del cricket son difusos, pero se cree que en la Edad Media muchos de los reyes que gobernaban en Gran Bretaña eran asiduos practicantes a la hora de buscar un rato de esparcimiento. Los primeros pasos documentados en Inglaterra se dieron en el año 1700, cuando se fundó el Hanbledon Club, que se encargó de unificar las reglas y de llevar las estadísticas de los encuentros que organizaba.
A pesar de ser la primera institución que se encargó de darle una estructura al cricket, su importancia se fue diluyendo. La posta la tomó el Marylebone Cricket Club de Londres, entidad fundada en 1784 y que en la actualidad tiene, entre otras funciones, regular el reglamento junto con la International Cricket Council (ICC), cuerpo que gobierna al deporte a nivel mundial.
La llegada del cricket a la Argentina se produjo de la mano de las Invasiones Inglesas de 1806. Aunque sin mucha precisión, se cree que el primer partido se jugó en San Antonio de Areco y enfrentó a un grupo de prisioneros británicos que fueron capturados por las fuerzas criollas.
El Mayor Alexander Gilliespie, uno de los apresados, escribió en su diario: “Los atrasos asestados en La Esquina y otorgado un descanso de unos días, bolsillos llenos y tiempo de sobra revivimos las diversiones nacionales como carreras de caballos y cricket, para el cual siempre llevábamos el material”. A partir de ese momento, comenzaron a organizarse diferentes encuentros informales entre los residentes británicos.
Para 1831, la Argentina era un lugar con más inmigrantes provenientes de Gran Bretaña fuera de la órbita de la Commonwealth. La mayoría eran comerciantes o banqueros que veían al Río de la Plata como un lugar optimo para realizar sus inversiones. Uno de ellos era James Brittain, dueño de una quinta en el actual barrio de Barracas. Allí se desarrollaban encuentros de cricket. Brittain tuvo protagonismo durante la presidencia de Bernardino Rivadavia ya que fue uno de los nueve fundadores del Banco de Buenos Aires, primera institución bancaria argentina.
Luego de uno de los habituales partidos en la estancia de Brittain, se intentó formar un club. Según lo publicado por el diario The British Packet el 5 de noviembre de 1831 tuvo lugar en la Iglesia del Pilar en Recoleta un partido de cricket en la cual había una bandera que decía “Buenos Aires Cricket Club”.
Ese fue el germen para que se fundara el actual Buenos Aires Cricket Club, que muchos años después a su fundación le agregó el Rugby en su denominación. Se toma como fecha de nacimiento el 8 de diciembre de 1864, aunque se cree que el club existía desde antes. Para ese momento existían 60 socios activos, por eso se interpreta que ya estaba en pie desde antes, según la página oficial del club. La fecha exacta es difícil de confirmar porque se perdieron muchos documentos históricos.
Este club se instaló en los bosques de Palermo, en donde hoy esta el Planetario. Ocupó ese espacio hasta que el presidente Juan Domingo Perón decidió no renovarles el alquiler de los terrenos. A partir de ahí empezó un periplo buscando un lugar fijo.
Con el nacimiento del BACC, en el resto de la Argentina empiezan a aparecer clubes de cricket, tanto en el interior como en los suburbios. En este sentido, sobresalieron Córdoba, Rosario, Lomas de Zamora, Quilmes y Flores, que en ese momento no pertenecía a la ciudad de Buenos Aires.
Aquellos primeros clubes eran centros de reunión reservados para los miembros de la comunidad británica. Estos lugares se mantenían en pie gracias a que sus socios tenían un muy buen pasar económico y, además, “había cierto apoyo del consulado para solventar la actividad cultural”, explica Victor Raffo, autor del libro El origen británico del deporte argentino.
El BACC se convirtió rápidamente en el centro de reunión predilecto de los súbditos de Su Graciosa Majestad. Durante el verano, el campo de juego se usaba para el cricket, mientras que para el resto del año se alquilaba para competencias de atletismo o informales encuentros de fútbol y rugby, deportes que en esa época todavía no podían establecer un reglamente fijo.
A pesar de que había muchos clubes, los argentinos no encontraban atractiva esta actividad. Esta situación cambió en 1877, cuando se fundó el Caballito College Cricket Club, conformado íntegramente por criollos.
Ante la proliferación de equipos, en la temporada 1897/1898 se organizó el primer torneo que quedó en poder de Lomas Athletic. La creación de una competencia fue el primer paso hacía una organización a nivel nacional, hecho que se concretó recién en 1913 con la fundación de la Asociación de Cricket Argentino (ACA).
Hasta mediados de la década del 40, el cricket vivió su época de oro porque llegaban jugadores de la liga inglesa y esto permitió que el nivel de juego aumente y que se acercara mucho al que se practicaba en Inglaterra. Con el comienzo de la Segunda Guerra Mundial, la calidad del juego decayó ya que muchos británicos residentes en la Argentina se enrolaron en el ejército de su país.
Esto fue un duro golpe para el cricket nacional, ya que escaseaban los jugadores y esto hizo que entre 1942 y 1945 no hubiera competencia oficial, ni en el certamen de Primera ni de Segunda, que comenzó en la temporada 1903/1904. A esto, además, hay que sumarle que los argentinos que no eran descendientes de británicos no se vieron atraídos por el deporte y se inclinaron por otros, como el fútbol o el rugby.
Con el título de Club Atlético de San Isidro (CASI) en la temporada 1946/1947 retornó la competencia oficial con el objetivo de recuperar el nivel que había adquirido antes de la Gran Guerra. Pero nada fue igual. La llegada de jugadores ingleses dejó de ser algo frecuente. Además, algunos clubes abandonaron al deporte como el mismo CASI o el iniciador de este movimiento, el BACRC.
Gracias al esfuerzo de jugadores y dirigentes, este deporte, que sirvió de inspiración para los creadores del béisbol en los Estados Unidos, pudo mantenerse con vida.
El presente
A casi 200 años de su llegada a la Argentina, el cricket a nivel local consta de cinco competencias. Los certámenes de Primera y Segunda división están acompañados por el Robin Stuart Shield, reservado para los conjuntos de la categoría superior, el Saturday Champions, para los equipos encuadrados dentro del torneo de ascenso, y el Max Challenge, campeonato que tuvo su debut en 2005 y que cuenta con la participación de los ganadores y subcampeones del Saturday Champions y del Robin Stuart Shield. La temporada interna abarca desde mediados de noviembre y finaliza a comienzos de marzo.
En la actualidad, la actividad el ACA no se limita sólo a organizar campeonatos y de llevar adelante un programa de desarrollo, sino que también cuenta con los correspondientes seleccionados nacionales, que participan tanto en competencias juveniles como de mayores, a nivel masculino y femenino, que ha comenzado a jugar hace pocos años.
Argentina, que debutó de forma oficial en 1868 ante Uruguay, es la máxima potencia en el contexto sudamericano. Desde la creación del torneo continental en 1995, los albicelestes sólo en una ocasión no lograron el título. Fue en 2004 en Chile cuando Guyana salió campeón y los argentinos se ubicaron terceros.
Fuera de Sudamérica, Argentina no esta entre las potencias como Australia, Inglaterra, Pakistán o India. Jamás participó en un Mundial y sus únicas apariciones en campeonatos organizadores por la ICC fueron en 7 de las 8 ediciones del ICC Trophy, torneo reservado para los llamados países emergentes. En este certamen, que se disputa desde 1979, el combinado argentino no tuvo participaciones relevantes.
El año pasado Argentina realizó su actuación más destacada a nivel mundial. Por la Tercera División de la Liga Mundial, que se desarrollo en Darwin, Australia, el conjunto albiceleste arribó a la final, en la cual cayó ante Uganda. Su participación fue una sorpresa porque llegaba con la peor preclasificación de los 8 equipos. Además el capitán Esteban MacDermott (foto) fue galardonado como el mejor jugador del torneo.
Esa segunda colocación le permitió a la selección ascender a la Segunda División, torneo que se desarrollo a fines de 2007. Los argentinos finalizaron últimos y descendieron otra vez a la Tercera División, cuya próximo edición será en 2009 en Buenos Aires y otorgará dos plazas para participar en un repechaje para el Mundial 2011.
El único sponsor con el que cuenta la ACA es la empresa japonesa NEC. También se sostiene la actividad con el aporte de personas del ámbiente. Con respecto a la cobertura de los medios se limita al espacio que le dedica el Buenos Aires Herald, diario argentino de la comunidad británica. En silencio, el cricket nacional busca desarrollarse para ganarse un lugar dentro del contexto deportivo.
Foto 1: Selección argentina de cricket del año 2006.