El olímpico Conan Doyle

Una historia que rodea a los Juegos Olímpicos de Londres 1908 afirma que el creador de Sherlock Holmes había tenido participación en uno de los instantes cumbres de la cita londinense. En esta ocasión la maratón estrenó la distancia clásica (42, 195 kilómetros) y aquel caluroso 24 de julio el primero en cruzar la meta fue el italiano Dorando Pietri. Este pastelero de profesión recorrió exhausto los últimos metros. El público y los oficiales le brindaron ayuda. Al recibir colaboración externa lo jueces no tuvieron opción y se vieron obligados a descalificarlo. Esto no impidió que su nombre sea más recordado que John Joseph Hayes, oficialmente reconocido como el vencedor.

Siempre se dijo que entre los que ayudaron a Pietri se encontraba Doyle. Como en todo mito siempre se mezclan hechos reales con ficticios. Este es un buen ejemplo. El escritor se encontraba en el palco de prensa del White City Stadium. Así lo confirmó en sus memorias: “No hago muy seguido el trabajo de periodista, pero en ocasión de los Juegos Olímpicos de 1908 fui tentado con un excelente asiento para hacer un informe sobre la maratón para el Daily Mail”.

Historiadores del Comité Olímpico Internacional han rescatado la nota en la cual vuelve a quedar claro que Doyle jamás tuvo contacto con Pietri, al que si pudo ver de cerca. Así lo describió con su prodigiosa pluma: “…entonces volvió a colapsar y algunas manos impidieron que la caída fuera peor. Eso fue a un par de metros de mi asiento. Alcanzo a ver el rosto amarillo, demacrado, sus ojos vidriosos y el pelo lacio cruzándole la frente”. Un juez de la carrera dio a entender que en realidad estos eran síntomas de la estricnina, una droga que produce estimulación en el sistema nervioso.

Al margen de la sospecha, la cual nunca se podrá confirmar, lo cierto es que la Reina Alexsandra, presente en el White City Stadium durante la competencia, le entregó a Pietri una replica de la copa que en ese momento se le daba al ganador. Según la leyenda uno de los principales promotores de este reconocimiento fue Doyle. Es otra verdad a medias. En realidad lo que hizo fue alentar la creación de un fondo para colaborar con Pietri.

Pietri llegando a la meta. (Getty Images)

En la página siguiente a la crónica de la carrera Doyle firmó una carta que decía: “estoy seguro que es una pequeña recompensa que puede ser por lo menos un consuelo para Dorando por las perdidas que le generó la descalificación. A muchos de los que vieron su espléndido esfuerzo en el estadio corriendo a pulgadas de su vida, les gustaría que se lleve un recuerdo de sus admiradores en Inglaterra. Me gustaría contribuir con 5 libras para un fondo si las autoridades desean organizar uno”. Pietri juntó alrededor de 3.000 libras con las que se construyó una panadería en Correggio, su pueblo natal.

Este no fue el primer contacto de Doyle con el deporte. Había representado al Maylebone Cricket Club de Londres, también jugó al fútbol en Porthmouth. Algunas fuentes afirman que fue uno de los fundadores y arquero del actual club de la segunda división inglesa, otras, en cambio, que atajó en un par de partidos para un equipo que es un antecedente  al actual. Tuvo un hándicap de 10 en el golf, durante la estadía en Davos, en donde se mudó por la tuberculosis de su esposa, se convirtió en uno de los pioneros del ski en Suiza y llegó a la tercera ronda del campeonato británico amateur de billar.

Al igual que Sherlock Holmes era un fanático del boxeo. En diciembre de 1909 fue invitado a ser referí en la pelea por el título del mundo de los pesos pesados entre Jim Jeffries y Jack El Gigante de Galveston Johnson, el primer gran púgil negro. Luego de pensarlo una semana decidió rechazar el ofrecimiento. Entre otras actividades fue presidente del club de bowls, un deporte inglés similar a las bochas, en Southsea y de la English Amateur Field Events Association, entidad creada en 1910 para contrarrestar el ascendente poderío que mostraban Estados Unidos y las naciones nórdicas en las pruebas de salto y lanzamiento en el atletismo.

Siendo mandatario de esta entidad cumplió un papel importante en una crisis interna que vivió el olimpismo británico tras el fracaso en los Juegos Olímpicos de Estocolmo 1912. Con el sistema de puntos que se entregaba en el momento (3 por el oro, 2 por la plata y 1 por el bronce), en el atletismo Gran Bretaña culminó en la cuarta colocación con 15 unidades, demasiado lejos de los 80 que había sumado Estados Unidos, que terminó como líder. Esto causó conmoción en un país que era la gran potencia del deporte más importante de los Juegos Olímpicos.

Conan Doyle. (Getty Images)

Muchos directivos vieron en Doyle la persona indicaba para que el atletismo, y el deporte británico en general, volviera a los primeros planos en los Juegos Olímpicos. Motivado por el ferviente patriotismo, que le valió el reconocimiento de Sir por las obras que escribió al respecto, se puso a trabajar para formar un equipo competitivo de cara a lo que iba a ser Berlín 1916. Tuvo que defenderse de muchas críticas de aquellos que pedía que Gran Bretaña no se presente en la cita alemana.

Entre otras cosas Doyle propuso la creación de una especie de Juegos Olímpicos locales que se organizarían anual o bianualmente en los cuales las competencias atléticas debían adaptarse a los estándares internacionales y que dicho evento tendría que ser prioritario por sobre otros campeonatos domésticos, tal el caso de Wimbledon.

En 1913 se creó la New Olympic Finnancial Comitte de la que Doyle fue un miembro importante. Lo acompañaban dirigentes, entre ellos integrantes de la Asociación Olímpica Británica, y representantes de los deportistas. Varios no veían con buenos ojos el financiamiento al deporte amateur, más teniendo en cuenta que por esos años había que ahorrar dinero por la Guerra de los Balcanes.

Luego de discutir la cuestión a través de infinidad de cartas personales o enviadas a los diarios, finalmente al comité le dieron los fondos, aunque en una suma menor a la que pedía. Le entregaron 10.000 libras, cuando buscaban 100.000 libras. El acuerdo llegó en una reunión clave a la que Doyle no asistió por estar de vacaciones. Cuando se enteró de la noticia no pudo hacer nada para revertir lo pactado. En noviembre de 1913 esta comisión se disolvió.

Todo el esfuerzo de Doyle, quien en sus memorias confesó que esta disputa le sacó más de 1 año de vida, terminó en la nada porque aquellos Juegos Olímpicos de Berlín 1916 jamás se realizaron por la Primera Guerra Mundial. Finalizado el conflicto bélico y cuando hubo que empezar a planificar lo que sería la participación de Gran Bretaña en Amberes 1920, Doyle ya retirado no tenía intenciones de inmiscuirse mas en estos asuntos.

Aunque siempre se lo relacionará con Sherlock Holmes y la literatura, Sir Arthur Conan Doyle también es un personaje con un activa participación en el mundo del deporte.

Fuentes/Links relacionados

Conan Doyle and te Olympics (LA 84 Fundation)

What inspired Conan Doyle cricket yarn? (Cricket Info)

Elemental, mi querido Watson

How the 1908 London Olympics took gold in prudence (The Times)

Estadísticas de Conan Doyle como jugador de cricket (Cricket Info)

Documentos olímpicos (Parlamento británico)

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Los Juegos Olímpicos del Centenario

El año 1910 fue especial para Argentina: se cumplió 1 siglo de la Revolución de Mayo. Es por eso que se realizó una fiesta muy grande, casi obscena en cuanto a lujos, en Buenos Aires que tuvo como principal invitada a la infanta Isabel de Bordón, enviada especial por la Casa Real Española. Paralelamente la ciudad crecía y se modernizaba a fuerza de la agroexportación, pero las brechas entre las clases altas y obreras eran cada vez más amplias. Es por eso que hubo muchos incidentes que obligaron al Presidente Figueroa Alcorta a establecer el estado de sitio un par de días antes que comenzara la celebración.

Dentro de este contexto como parte de los festejos se llevó adelante lo que se denominó como Juegos Olímpicos del Centenario. La organización recayó sobre la Sociedad Sportiva Argentina, que no sólo reunía a lo más exclusivo de la sociedad porteña, sino que en ese momento era la entidad deportiva más importante del país y es tomada como antecedente directo del Comité Olímpico Argentino (COA). Entre los socios más conocidos aparecen Miguel Martínez de Hoz, Jorge Newbery y el baron Antonio De Marchi, quien era el presidente y que formó parte de diversos grupos facistas y de ultraderecha.

Este italiano, que se casó con una hija de Julio Argentino Roca, el mismo que masacró indios en la Patagonia y al que se premió colocando su rostro en los billetes de 100 pesos, nació en una familia de la nobleza y llegó al país en 1900. No sólo lideró la organización del evento, sino que también integró, junto con otros miembros de la Sociedad Sportiva, la denominada Policía Civil Auxiliar. Este grupo de tareas conducido por José Luis Dellepiane, jefe de la policía, durante la primera noche del estado de sitio atacó, entre otros lugares, una agrupación obrera socialista judía y la Biblioteca Rusa, quemando sus libros en la Plaza Congreso.

La Plaza de Mayo durante la celebración del Centenario.

Los Juegos Olímpicos del Centenario, que contó con muchos participantes llegados del Interior, se extendieron durante 1 semana en 3 sedes: Belgrano Athletic Club, Gimnasia y Esgrima de Buenos Aires y, por supuesto, la Sociedad Sportiva, que tenía su estadio en donde actualmente se encuentra el Campo de Polo y que en varias ocasiones acogió a la selección argentina de fútbol en los primeros partidos internacionales.

Una de las máximas atracciones del evento, inaugurado oficialmente por Alcorta, fue la de Dorando Pietri. Este atleta nacido en Reggio Emilia 2 años antes había entrado a la historia del olimpismo moderno por no ganar. En la maratón de los Juegos Olímpicos de Londres 1908, que inauguró la distancia clásica de 42. 195 kilómetros, Pietri llegó liderando la competencia al White City Stadium con las últimas fuerzas y le costaba mantenerse en pie por el cansancio, aunque alguna leyenda indica que estaba borracho. Recibió ayuda del público para cruzar la meta. Esto le valió la descalificación, lo cual generó el enojó de los espectadores. Al día siguiente la Reina en reconocimiento al esfuerzo le entregó una replica de la copa que se daba en ese momento.

Este corredor pastelero de profesión pasó por Buenos Aires logrando un tiempo de 2 horas 38 minutos 49 segundos. Segundo terminó el español Antonio Creuz y tercero el argentino Aníbal Carraro. En la organización de la carrera estuvo involucrado Marcelo Torcuato Alvear, el primer ganador reconocido de una competencia de autos en el país, futuro representante argentino ante el Comité Olímpico Internacional (COI) y presidente de la Nación entre 1922 y 1928. Newbery, principalmente pionero de la aviación, pero también del boxeo, tomó parte en varias de las competencias.

Doranto Pietri, una de las atracciones en los Juegos Olímpicos del Centenario.

El fútbol participó en la celebración, aunque no como parte de los Juegos Olímpicos del Centenario. Días más tarde a la culminación de estos, que según las crónicas de la época fueron un éxito, se disputó en la Sociedad Sportiva un triangular en el que participaron Chile, Uruguay y, por supuesto, Argentina, que fue campeón invicto. Este torneo denominado Copa Centenario Revolución de Mayo 1910 se toma como el antecedente previo más importante para lo que a partir de 1916 sería el Campeonato Sudamericano, que es ni más ni menos que la actual Copa América, el certamen continental de selecciones más viejo del mundo.

Este evento estuvo bastante lejos de ser unos Juegos Olímpicos como se los puede concebir actualmente. Llegaron atletas de diferentes países (Brasil, Uruguay, Bélgica, España, Francia, Inglaterra, entre otros), que no conformaron delegaciones oficiales. Tampoco las competencias tuvieron reconocimiento de alguna federación por lo que es practicamente imposible conseguir los resultados. Casi en una movida marketinera se utilizó un nombre grandilocuente para llamar la atención. A la larga esto a la Argentina le salió caro y el que pagó los platos rotos fue Manuel Quintana, hijo del que fuera presidente de la Nación entre 1904 y 1906 y que en ese momento era el representante argentino ante el COI. Erróneamente el COA durante mucho tiempo informó que quien ocupó este cargo fue Manuel Quintana padre. Se omitía el pequeño detalle que este había muerto en 1906.

La noticia de los Juegos Olímpicos del Centenario llegó a oídos del baron Pierre de Coubertin, iniciador del Movimiento Olímpico y presidente el COI, y no fue bien recibida. El enojo del pedagogo francés se produjo porque se utilizó el nombre de Juegos Olímpicos sin su autorización. Es por eso que en la 11° sesión del COI celebrada en Luxemburgo se decidió por 16 votos contra 1 echar a Quintana. “En aplicación de su reglamento, el COI decide no contar más con  M. Manuel Quintana, miembro por Argentina, y no reemplazarlo”, explica la publicación oficial del COI. Tampoco hay que perder de vista que a Quintana se le había encomendado el trabajo de lograr que Argentina llevara un equipo a Londres 1908, cosa que finalmente no ocurrió por disputas políticas internas. Esta ausencía generó cierta molestía, sobre todo en Coubertin.

De esta forma Argentina ostenta el dudoso honor de tener a los dos primeros expulsados de la historia del COI. El primero fue José Zubiaur. Por más que nunca haya asistido a ninguna reunión, figura como uno de los miembros fundacionales del ente que regula el olimpismo. Por sus ausencias terminó siendo removido del cargo. Coubertin lo conoció en París y aunque estuvo ausente, según varios historiadores, se optó incluirlo en el acta de fundación, con el apellido mal escrito, para darle universalidad al nuevo movimiento. Zubiaur, que organizó el primer partido de fútbol en Entre Ríos, se defendió diciendo que en casi 10 años solamente le había llegado una invitación para los Juegos Olímpicos de Atenas 1896.

Con un clima social y político enrarecido, de esta forma el deporte también participó en los festejos del Centenario de la Revolución de Mayo.

Fuentes/Links relacionados

Breve Historia del Deporte Argentino (Ezequiel Fernández Moores)

Historia Política del Deporte Argentino (Víctor Lupo)

Testimonios de 3 Siglos (La Nación)

Copa Centenario Revolución de Mayo 1910 (Resultados) (RSSSF)

Maratón Internacional de Buenos Aires (Sitio oficial)