El luchador irlandés

Derry City, para los católicos, o Londonderry, para los protestantes, es la segunda ciudad más importante de Irlanda del Norte después de su capital Belfast. Detrás de su apacible paisaje se esconde uno de los lugares más álgidos en la disputa entre las dos facciones en las que se separa la sociedad norirlandesa. Aunque en la última época las aguas se han aquietado, en esta ciudad cortada por el río Foyle la división es algo habitual en su vida cotidiana. Del lado Este se encuentra el Waterside, barrio predominantemente pro británico (protestantes), mientras que en el Este esta el Bogside, en el que se hayan los republicanos irlandeses (católicos) y mayormente integrantes de la clase trabajadora.

Durante casi 30 años Irlanda del Norte vivió un frente interno muy complicado al se recuerda como The Troubles, en el que se enfrentaron distintos grupos paramilitares de las dos partes y que culminó en abril de 1998 con el Tratado del Viernes Santo que, entre otras cosas, dio paso al proceso de desarme. Uno de los epicentros de aquellas luchas fue Derry y más precisamente el Bogside porque fue en donde tuvieron lugar dos hechos significativos.

El primero ocurrió el 5 de enero de 1969 cuando los habitantes se declararon independientes tras una violenta incursión de la Royal Ulster Constarbury (la policía norirlandesa). Como respuesta los vecinos colocaron un cartel, que todavía existe, que dice “You are now entreing Free Derry (ahora esta entrando a la Derry Libre). Además formaron barricadas durante 6 días y se armaron con lo que tenían a mano dispuestos a combatir a como diera lugar.

free_derry_mural1 Tras estos enfrentamientos, las tensiones se mantuvieron a lo largo del año y el 12 de agosto llegaron al pináculo en la Batalla del Bogside. Todo se inició cuando los Bogsiders salieron a las calles a quejarse por un desfile protestante que pasaba por la entrada del barrios y al que consideraban una provocación. Tras 4 días de caos, la culminación llegó con la intervención del ejército británico. Para muchos analistas este fue el puntapié inicial del conflicto en Irlanda del Norte.

En 1972 tuvo lugar el segundo acontecimiento. El domingo 30 de enero durante una protesta en contra del Internment, medida que servía para encarcelar a quien fuera sospechado de ser miembro del IRA sin juicio previo, y para pedir igualdad de derechos para los católicos, las tropas de Su Majestad abrieron fuego contra los 15.000 manifestantes. Murieron 13 personas, todos ellas desarmadas, y hubo una infinidad de heridos. Esta matanza inspiró a U2 para escribir Sunday Bloody Sunday.

En las calles del Bogside todavía hoy se pueden encontrar murales con imágenes que hacen referencia a estos y otros sucesos ocurridos allí que sirven para mantener viva la memoria.

Como pasa muchas veces los conflictos sociales/políticos se ven reflejados en el deporte y, especialmente, en el fútbol. Al igual que en la mayoría de los sitios poblados de Gran Bretaña, Derry también tiene un equipo: Derry City Football Club. Su cancha, el Brandywell Stadium, se ubica en el Bogside y casi en el centro de la zona de Free Derry. Esto le trajo muchos inconvenientes con sus rivales y con la Federación Norirlandesa de Fútbol (FNIF), históricamente dominada por protestantes.

El club se fundó en 1929 y al año siguiente ya formaba parte de la liga profesional. Recién en 1935 se quedó con la City Cup, primer título oficial. No festejó más campeonatos hasta 1949, cuando levantó el primer trofeo importante: la Copa de Irlanda del Norte, que conquistó también en 1954 y 1964. En 1965 se alzó con el torneo liguero, que lo clasificó a la Copa de Europa. Allí logró un hecho histórico. Superó en la primera ronda al FK Lyn de Oslo y se convirtió en el primer equipo del en ganar un mano a mano en un torneo continental. Lo que se suponía que era algo que traía felicidad se convirtió en un verdadero dolor de cabeza.

La FNIF declaró que Brandywell no era un estadio seguro para disputar la nueva eliminatoria. Desde el club alegaron que esta arbitraría determinación se debía más a cuestiones políticas que a otra cosa aduciendo, con toda razón, que ante los noruegos no existieron problemas con la habilitación. Finalmente no hubo encuentro por la segunda ronda y el Derry City se quedó afuera en los escritorios y no en el césped. De esta manera los problemas sectarios definitivamente se instalaron en el fútbol.

Hasta ese momento el Derry City FC no había tenido inconvenientes significativos en cuando a sus ideas religiosas, pero a partir de ahí comenzaron a toparse con todo tipo de complicaciones.

Tanto la policía como la FNIF consideraban a Brandywell y sus alrededores como un lugar inseguro para los visitantes (Area No Go, se la llamó). Durante dos temporadas la White and Red Army se vio obligada a peregrinar por distintas canchas del país para hacer de local. Llegó a tener que jugar en el Windsor Park de Belfast, la casa de la selección norirlandesa y del Linfield FC, el gran equipo de la comunidad protestante. También pasó por Coleraine, localidad ubicada a 48 kilómetros de Derry y famoso reducto probritánico.

En innumerables ocasiones los dirigentes insistieron para que se revea la medida porque esto les acarreaba muchos gastos y estaban perdiendo público porque no todos los hinchas podían solventar tantos viajes. En 1972 la directiva tomó la drástica medida de renunciar a su plaza en la liga y sólo se limitó a presentar equipos juveniles en divisionales regionales. A este período que duró 13 años se lo conoce como Wilderness Years.

En 1985 se llegó a una solución. La FIFA y la FNIF le concedieron un permiso especial para afiliarse a la Federación Irlandesa. Con un plantel semi profesional se sumó a la First Division, que equivale a una segunda división, en la temporada 1986/1987. En ese primer año en Irlanda se quedó con la First División Shhiel y al segundo ascendió a la categoría superior, de la cual nunca se fue, aunque en 2003 estuvo cerca.

Uno de los factores que llevó los Candystripes a luchar por la permanencia fueron los problemas económicos porque en 2000 estuvieron cerca de la bancarrota. Los hinchas, que siempre se caracterizaron por ser de los más pasionales y seguidores, tuvieron un papel importante en el salvataje. Masivamente la gente de la ciudad se movilizó para dar una mano. Se organizaron diferentes eventos sociales y amistosos contra el Glasgow Celtic, club con el que comparten una excelente relación, el Manchester United, el FC Barcelona y el Real Madrid para recaudar dinero.

squadpic081En 2006 Derry City FC, con una mejor situación monetaria, logró el resultado más importante de su existencia. Sorpresivamente en la primera fase de la clasificación de la Copa UEFA superó al IFK Götemborg de Suecia. En la segunda etapa se tuvo que medir con el Gretna de Escocia y también salió victorioso. Ya en el cuadro principal esperaba el Paris Saint German. Fue 0-0 en Brandywell y 2-0 para los parisinos en el Parque de los Príncipes. Más allá de la derrota, los 2.000 hinchas que fueron hasta Francia aplaudieron de pie a sus jugadores por lo que habían logrado. Puede parecer poco, pero para un equipo chico que tiempo atrás estuvo al borde de la quiebra haber llegado a esta instancia fue algo demasiado importante.

“El Derry City FC no pertenece a nadie salvo a la gente de Derry. Hace 5 ó 6 años cuando el club estaba a punto de claudicar bajo amenaza de la bancarrota, no hubo ningún millonario, ningún Roman Abramovich que salvara al club. Fue la gente de la ciudad la que salvó al club. Gente corriente que fue casa por casa recogiendo donativos para mantener al club con vida. Por eso este pequeño éxito del club les pertenece a ellos”, dijo tras la eliminación de la Copa UEFA el capitán Peter Hutton en una perfecta descripción de cual es la filosofía de esta institución.

En sus 79 años de vida el Derry City FC nunca la tuvo fácil. Le cerraron la cancha con argumentos endebles, en medio de un clima casi bélico tuvo que ir a jugar de local a lugares en donde no era bienvenido, estuvo a punto de desaparecer del mapa por las trabas que le ponían o por la falta de plata. Pero siempre salió a flote. Duro y peleador como los celtas que alguna vez habitaron esas tierras, la White and Red Army se mantiene viva y aunque el clima social hoy esta más tranquilo, los católicos todavía siguen viviendo maltratos. Por eso el Derry City es más que un club para ellos, sino que es uno de los lugares de expresión y representación más importante con el que cuentan para hacerse oír.

Foto 1: Cartel que anunciaba la entrada al Free Derry (Wikipedia).
Foto 2: Plantel del Derry City FC para la temporada 2008/2009 (Página oficial).

Fuentes/Links relacionados
Página oficial del Derry City FC
Catholics and Sport in Northern Ireland: Exclusiveness or Inclusiveness? (Mike Cronin)

Muerte en la cancha

El 21 de noviembre de 1920 Dublín se preparaba para una fiesta. Ese domingo el representante de la capital irlandesa iba ser uno de los protagonistas de la final del torneo nacional de Fútbol Gaélico, deporte muy arraigado a la cultura celta, que mueve multitudes en Irlanda y que podría definirse como el eslabón perdido entre el fútbol y el rugby. Nada presagiaba que todo iba a terminar en tragedia y no precisamente por el resultado del partido, sino porque en Croke Park, sede de la definición, se vivió una de las matanzas más terribles que recuerde la nación europea por parte de la llamada División Auxiliar, un grupo paramilitar británico.
Lo que se denominó como Bloody Sunday (Domingo Sangriento) fue uno de los hechos más significativos de la Guerra de la Independencia de Irlanda (1919-1921). Las fuerzas armadas del Ejército Republicano Irlandés (IRA) iniciaron una guerra de guerrillas contra la policía y la Armada británica. Para contrarrestarlos, el gobierno de Gran Bretaña creó los Black and Tans y la Auxiliary Division (División Auxiliar). Su actuación fue polémica porque se los acusaba, entre otras cosas, de constantes hostigamientos no sólo contra sospechosos de pertenecer al IRA, sino también a cualquier otro prisionero común.
Al margen de los hechos bélicos que estaban sucediendo, los dublineses trataban de seguir su vida lo más normal posible. Es por eso que en las calles de la capital de Irlanda se hacían elucubraciones acerca de lo que podía suceder en el juego por el campeonato más importante de la temporada entre Dublín y Tipperary. Al mismo tiempo que en las tabernas se discutía de Fútbol Gaélico, en las sombras Michael Collins, alto miembro de la Hermandad de la República de Irlanda y jefe de inteligencia de la IRA, elaboraba un plan para asesinar a 20 integrantes del llamado Cairo Gang, apodo que recibía este brazo de la inteligencia británica por haber servido en Egipto y Palestina, enviados a Irlanda para infiltrarse en los grupos revolucionarios y desarticularlos.
El llamado Collins’ Plan se concretó dentro de lo esperado por su ideólogo el domingo a la mañana temprano previo al esperado cotejo. Este significó un duro revés para las fuerzas británicas porque su estructura quedó muy desvencijada. Es por eso que la respuesta no se hizo esperar. Según explicó años más tarde uno de los Auxiliares involucrados en el Domingo Sangriento, se echó a la suerte como sería la venganza: realizar una masacre en Croke Park o saquear Sackville Street (hoy llamada O’Conell St.), la arteria más importante de la ciudad, eran las elecciones. La moneda indicó la primera opción.
Con su capacidad de 5.000 personas completo, Croke Park, el estadio más importante del país, se disponía a ser testigo de uno de los hechos deportivos más esperados de todos los años en Irlanda. Minutos antes de que comenzara el cotejo, la División Auxiliar estaba parapetada en las salidas y un avión sobrevolaba el estadio. Mientras se disputaban los primeros minutos las tropas ingresaron al terreno de juego y ese fue el principio del caos.
Desde el aire comenzó a llover una interminable llamarada de tiros contra el público y los jugadores, lógicamente todos ellos desarmados. Los soldados apostados en el campo también abrieron fuego. La gente y quienes protagonizaban el partido intentaban huir de cualquier forma. Algunos pudieron, otros no. Uno de ellos fue Michael Hogan, capitán de Tipperary, y que en su honor hay una tribuna con su nombre en Croke Park. Otro jugador que fue alcanzado por las balas fue Jim Egan, un joven que intentó socorrer a Hogan. La balacera duró aproximadamente 19 segundos que fueron una eternidad y oficialmente el saldo que dejó fue de 14 muertos, algunos por las balas, otros aplastados mientras intentaban huir, y alrededor de 65 heridos de diversa gravedad. Hay historiadores que indican que antes de la balacera se escuchó un disparo al aire que desató el horror, pero esto nunca se pudo confirmar fehacientemente. (Imagen: Entrada correspondiente a la trágica definición).
Desde el Castillo de Dublín, sede de las autoridades británicas, dieron un argumento muy poco creíble a través de un comunicado. “La intención original era que un oficial fuera al centro del terreno y hablando desde un megáfono invitase a los asesinos a dar un paso al frente. Pero en su acercamiento, una avanzada dio la alarma. Fueron disparadas balas para avisar a los hombres requeridos, lo que causó una estampida y escaparon en la confusión”. Absolutamente nadie en su sano juico creyó semejante argumento. Inclusive el diario The Times, publicación de corte unionista y que apoyaba al gobierno del Reino Unido, ridiculizó esa explicación inverosímil. Lo mismo sucedió con la delegación del Partido Laborista inglés que visitaba Irlanda en ese momento.
Este comunicado y la matanza termino por dañar la imagen de Gran Bretaña entre los irlandeses. En 1921 finalizó la guerra con la firma del Tratado Anglo-Irlandés que sellaba la creación del Estado Libre Irlandés a partir de 1922. Ese no fue el inicio de la paz, sino que fue el comienzo de la Guerra Civil Irlandesa, iniciada por pequeños grupos que se rehusaron a aceptar el acuerdo.
Croke Park le cierra las puertas al fútbol y al rugby
El cuarto estadio más grande de Europa en la actualidad era conocido a finales del Siglo XIX y principios del Siglo XX como Jones’ Road. Era un importante lugar en donde se practicaban diversos deportes. Entre otras cosas hacía de local el Bohemian FC, uno de los clubes de fútbol más importantes de Irlanda. Además la Asociación Atlética Gaélica (AAG) organizaba la mayoría de sus competencias. En 1913 la institución deportiva irlandesa más importante adquirió el terreno y cambió su nombre al actual en honor a Thomas Croke, un famoso cura muy vinculado a esta entidad.
Luego del Domingo Sangriento, la AAG, una organización nacionalista y anti británica, cosa que se profundizó después de la masacre, en su reglamento interno estableció en el artículo 42 que se prohibía la disputada de cualquier deporte que chocara con sus intereses en todas las canchas de su propiedad. Esto fue una manera elegante de decir que se prohibían partidos de cricket, rugby y fútbol, las tres actividades más importantes nacidas en Gran Bretaña. De cierta manera se puso en el papel algo que ya venía ocurriendo en la práctica.
Lansdowne Road, el segundo estadio en importancia de Irlanda, se convirtió en la casa de las selecciones de fútbol y, principalmente, de rugby, porque la Unión Irlandesa es la dueña. Esto fue así durante años y nadie concebía ver estos dos deportes en Croke Park. Pero un día esto cambió.
A raíz de que Lansdowne Road entró en una etapa de remodelación, la AAG llegó a un acuerdo con las dos federaciones para que sus selecciones pudieran hacer de local en su recinto más grande con una capacidad para 80.000 personas. Tras una votación que finalizó 227 a 97, el Consejo Superior de la AAG aceptó el cambió de regla hasta la reapertura de la otra cancha, prevista para 2009. Finalmente en enero de 2006 se selló el histórico acuerdo entre los tres organismos.
El primero en hacer uso de Croke Park fue el combinado de rugby. El 11 de febrero de 2007 recibió a Francia en el debut en el Seis Naciones y cayó 17-20. Más especial fue el segundo encuentro porque el rival era Inglaterra. Aquellos que fueron testigos de ese partido, que ganaron los locales 43-13, guardaran en su memoria un momento único como fue que sonaran las estrofas de God Save the Queen, el himno británico, algo que nadie nunca imaginó que podría llegar a suceder en ese reciento. Al margen del resultado, el duelo tuvo una carga emocional, en especial durante la previa, como nunca antes se había visto entre estos dos tradicionales rivales.
El 24 de marzo de 2007 fue el turno del fútbol con un triunfo por 1-0 en el debut en las Eliminatorias para la Eurocopa de Suiza/Austria. Los caprichos del destino quisieron que ocurriera ante Gales, una de las 4 naciones británicas. Desde 1901 no se pateaba una pelota en ese césped. La última vez fue cuando el Cliftonville le ganó 1-0 al Freebooters y levantó la Copa de Irlanda. Allí la selección tiene confirmados 6 encuentros más, de los cuales hay 1 amistoso ante Serbia, en el cual se producirá el debut de Giovanni Trapatoni como entrenador, y 5 que corresponden a las Eliminatorias europeas para el Mundial Sudáfrica 2010, entre ellos uno frente a Italia, el campeón del Mundo.
Igualmente esa regla no impidió que Croke Park fuera utilizado para acoger deportes no gaélicos. El caso más llamativo es del boxeo, creado en la Antigua Grecia, pero propagado y reglamentado en su versión moderna por los ingleses. El 19 de julio de 1972 el mito viviente Mohamed Alí enfrentó a Al Blue Lewis. Más comprensible puede considerarse la disputa de football americano, nacido en Estados Unidos, país que en algún punto tiene una raíz irlandesa. En 1946 hubo una exhibición entre ex combatientes estadounidenses de la Segunda Guerra. En noviembre de 1996 se disputó lo que se denominó Shamrock Classic entre las universidades norteamericanas de Notre Dame y Navy, choque que se reeditará en 2012 en este mismo campo. En 1997 los equipos de la NFL Pittsburgh Steelers y Chicago Bears se enfrentaron en el American Bowl.
Desde ese trágico Domingo Sangriento, que no es al que hace referencia U2 en su canción, sino que habla del segundo, que ocurrió en Derry, Irlanda del Norte, en 1972, Croke Park se erigió como en el bastión anti británico por excelencia. El tiempo paso y las heridas se fueron cerrando lentamente, aunque todavía el recuerdo de uno de los sucesos más terribles que ocurrieron en un campo deportivo sigue flotando cada vez que se abren sus puertas.
Links relacionados
Soccer comes full circle at Croke Park (Radio y Televisión Irlandesa)
GAA Congress Rule 42 decision welcomed (Radio y Televisión Irlandesa)

El Señor del penal

Es muy probable que si a cualquier hincha se le pregunta por William McCrum no tendría ni la menor idea sobre quién le están hablando. A pesar de que este nombre es muy poco conocido, este personaje ocupa un lugar importante en la historia del fútbol porque fue el inventor del tiro libre penal o, simplemente, penal, como se lo llama comúnmente.

McCrum era un jugador de fútbol y de cricket de Armagh, un pequeño pueblo de 400 habitantes situado en el condado de Milford, en ese momento Irlanda, hoy perteneciente a Irlanda del Norte, que subsistía a mediados del Siglo XIX gracias a la industria del lino. Master Willie, como se lo conocía en su terruño, era el arquero del Milford Everton Football Club, un modesto equipo que militaba en la liga regional de Belfast, que años más fue la piedra fundamental para la creación a del campeonato irlandés.

Para esa época, mediados de la década de 1880, el fútbol no estaba del todo organizado desde el punto de vista reglamentario y todavía había puntos oscuros. El deporte era considerado simplemente como un pasatiempo practicado por caballeros y nadie imaginaba que se podía cortar a un adversario con una patada desleal o parar adrede un tiro al arco con las manos sin ser el arquero. Pero el juego cada vez se estaba haciendo más duro y violento, en especial cerca de los arcos.

McCrum notó esta situación y comenzó a buscar una alternativa para detener esto. Luego de mucho pensar consideró que una ejecución a metros del arco era una buena opción y lo puso en práctica en los encuentros de su club en el torneo local. Al observar que los resultados obtenidos fueron satisfactorios, el irlandés elevó el proyecto a la Federación Irlandesa en 1890 para que esta la propusiera a la International Football Association Board (IFAB), encargada de regular el reglamento.

Esta proposición cayó muy mal entre los directivos porque pronosticaban que se iba a acabar el juego fluido y que esto era legalizar la trampa, algo muy mal visto dentro de los cánones establecidos, por lo menos en la superficie, por la sociedad Victoriana imperante en ese momento en Gran Bretaña e Irlanda.

Finalmente la idea de McCrum tuvo que aceptarse porque la situación se hacía insostenible, en especial después de un partido por la Copa FA entre el Stoke City y el Notts Country, en el cual un defensor evitó intencionalmente un gol de tiro libre con la mano. Al no haber ninguna sanción al respecto, el árbitro se vio obligado a continuar con el juego normalmente. Después de esta situación, la IFAB aceptó incluir el penal al reglamento, no sin antes pasar por una acalorada discusión en una reunión celebrada en Glasgow (Escocia) el 2 de junio de 1891.

Como muchos otros personajes, McCrum murió sólo, pobre y olvidado. “Era un jugador empedernido. Derrochó la fortuna familiar en los casinos de Montecarlo y se dio a la bebida. Falleció en una pequeña pensión de Armagh, antes de la Navidad de 1932”, recordó su bisnieto Robert McCrum, actual editor literario del semanal británico The Observer.

Esta historia no paso desapercibida en un lugar como Armagh y por eso en agosto del año pasado homenajearon a su coterráneo más famoso. La idea hacía rato que estaba dando vueltas en el aire, pero no se podía concretar porque en el terreno en donde el Milford Everton FC era local había sido adquirido por una empresa inmobiliaria que tenía intenciones de construir. Después de 5 años de negociaciones, finalmente se llegó a buen puerto y se levantó un parque en memoria de Master Willie.
Links relacionados

Mr. McCrum, inventor del penalti (El País de España)
Home of the Penalty Kick
Penalty shoot-outs? Blame my great-grandfather (The Guardian)