Margaret Abbott, una campeona casual

¿Puede un deportista pasar la mayor parte de su vida sin saber que fue campeón olímpico? La respuesta obvia es no, sin embargo en los primeros Juegos Olímpicos modernos, en los cuales la organización era demasiado precaria, todo era posible. Según la información existente, que tampoco es mucha, es muy probable que la golfista estadounidense Margaret Ives Abbott jamás se haya enterado que ganó el campeonato olímpico de París 1900.

Con la denominación oficial de Concursos Internacionales de Ejercicios Físicos y Deporte, los Juegos Olímpicos llegaron por primera vez a la capital francesa buscando sobrevivir y por eso formaron parte de la Exposición Mundial. Se caracterizaron por la extensión (duraron 5 meses), la desorganización, la falta de presupuesto, y, principalmente, por el debut de las mujeres en el ámbito olímpico.

Pese al rechazo inicial del baron Pierre de Coubertin, al que, según cuentan varios historiadores, una amante lo convenció que cambiara de opinión, hubo 5 deportes con participación femenina. A la tenista inglesa Charlotte Copper se la considera la primera campeona olímpica, a Abbott la segunda.

Impulsada por su madre Mary, viuda de un comerciante de Calcuta, editora de literatura en diferentes diarios de Chicago y autora de 2 libros, Abbott comenzó a jugar al golf. Entre 1897 y 1898 estuvo asociada al Chicago Golf Club y consiguió varios torneos importantes que se organizaron allí.

Para 1899 en compañía de Mary se trasladó a Europa para hacer turismo y estudiar arte en París. Durante la estadía en la capital francesa se enteraron de la disputa de un certamen internacional y decidieron participar sin tener idea que, en realidad, iban a competir en los Juegos Olímpicos.

Aquellos primitivas citas olímpicas se desarrollaban bajó un amateurismo extremo y no había tantas restricciones para participar. A veces con anotarse poco tiempo antes del inicio de la competencia era suficiente para aspirar a subirse al podio.

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Margaret Abbott durante el torneo de París 1900. (Federación Internacional de Golf)

París 1900 marcó el debut del golf en el olímpismo. Volvió a estar en Saint Louis 1904 y se lo intentó incluir en Londres 1908, pero como se inscribió un solo participante, al que se le quiso entregar la medalla de oro, la cual rechazó, se canceló la competencia. Después de esa experiencia fallida hubo otros intentos de incorporarlo, pero fracasaron, especialmente por falta de interés. En 1921 el Comité Olímpico Internacional definitivamente lo eliminó de los Juegos Olímpicos. A partir de Río 2016 figurará nuevamente en el Programa Olímpico.

En un campeonato en el que participaron 9 jugadoras provenientes de Estados Unidos y Francia, Abbott, que nació en India pero se crió en Chicago, registró un score de 47 golpes en los 9 hoyos del campo. En la segunda y tercera colocación finalizaron dos compatriotas suyas: Polly Whittier, que en muchos registros oficiales aparece como suiza, aunque después se descubrió que era neoyorquina y que se encontraba de vacaciones en Europa haciendo base en Suiza, y Daria Pratt, en 1913 convertida en princesa de Serbia. Mary culminó séptima.

Según la revista británica Golf Illustrated el torneo que se disputó en Compiegne, localidad ubicada al norte de París, también fue un “exitoso encuentro de moda” y destacó que las jugadoras tenían problemas para ejecutar los tiros porque los espectadores estaban demasiado cerca. El día anterior se había jugado la versión masculina.

Antes de retornar a Estados Unidos Abbot ganó el campeonato francés. De acuerdo a Philip Dunne, uno de sus 4 hijos y que además fue guionista, director y productor de cine que tiene una estrella con su nombre en el Paseo de la Fama de Hollywood, a su familia le contó que se quedó con el título porque el resto de las competidoras “no entendieron la naturaleza del juego programado para ese día y jugaron con tacones altos y faldas apretadas”.

Terminado el periplo europeo se mudó a Nueva York, en donde se casó con el periodista y humorista Finley Peter Dunne. Continuó jugando al golf de manera informal y sin demasiada exigencia por una lesión que arrastraba en las rodillas desde chica por un accidente que sufrió andando en bicicleta. Abbot murió en 1955 muy probablemente sin saber que, de casualidad, se convirtió en la única golfista campeona olímpica de la historia.

Fuentes/Links relacionados

Golf’s Dubious History In The Olympics (Golf Digest)

Search for Margaret Abbott by Paula Welch University of Florida (LA84 Fundation)

GOLF: participation during the history of the Olympic Games (Comité Olímpico Internacional)

Golf and the Olympics (LA84 Fundation)

Tenis marginal

En gran parte del bloque soviético el tenis era mal visto por ser considerado un pasatiempo burgués y, además, tenía la contra de no ser parte de los Juegos Olímpicos, lo cual le restaba posibilidades de apoyo. De todas maneras ese contexto no impidió que varios jugadores provenientes del este europeo tuvieran protagonismo en la alta competencia (Martina Navratilova, oriunda de Checoslovaquia, es uno de los tantos ejemplos).

Este no fue el caso de la República Democrática de Alemania (RDA). Allí el tenis era ignorado, y hasta casi despreciado, por las autoridades deportivas que lo habían marginado del aparato estatal. Si bien existía un reducido circuito interno y una federación con reconocimiento internacional, el desarrollo era prácticamente nulo.

Cuando en la década del 50 el deporte germano volvió a competir internacionalmente luego de la Segunda Guerra Mundial, esporádicamente aparecieron tenistas del este alemán que consiguieron resultados aceptables en un segundo nivel. A partir de 1961 cuando entró en escena el Muro de Berlín y las relaciones políticas se tensaron, los pocos jugadores de la RDA progresivamente  fueron desapareciendo de la escena.

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Escudo de la federación de tenis de la RDA.

El caso más famoso es el de Thomas Emmerich, único jugador de la RDA con presencia en el ránking mundial y con un título ATP. Steffi Graf y Navratilova (fueron novios en la etapa de junior) coincidieron que pudo haber sido Top 10, pero no pasó del puesto 482. Raramente competía en el exterior y, sin demasiados rivales que estuvieran a su nivel, debió conformarse con ser 16 veces campeón nacional en singles entre 1970 y 1988. Además, ganó varios títulos domésticos en dobles, doble mixto e interclubes. “Nací demasiado al Este” se consoló.

Las únicas apariciones a nivel ATP las realizó en Sofía, Bulgaria, en 1980 y 1981 acompañado por un funcionario del Partido Socialista Unificado, que se encargó de poner trabas para que no cobrara el dinero que ganó, el cual Emmerich pensaba donar a la federación para que lo invierta en material. Como singlista en ambas ocasiones perdió en la segunda ronda. En el doble tuvo mejores actuaciones: finalista y campeón respectivamente.

Emmerich, con un tenis de vieja escuela en el que sobresalían el saque y la volea, en la década del 80 pudo haber emigrado a la República Federal de Alemania (RFA), en donde Boris Becker y Graf estaban en el pico de la popularidad y hubiera encontrado una mejor organización para explotar el potencial. Pese a esa tentadora oportunidad, prefirió quedarse. “Mis padres hubiesen sufrido”, se justificó.

Como la RDA jamás presentó equipo de Copa Davis lo más cerca que Emmerich estuvo de este campeonato fue en 1989 cuando lo invitaron a la final que en Stuttgart la RFA le ganó 3-2 a Suecia. Esa serie, que se disputó poco tiempo después de la caída del Muro de Berlín, fue la primera que se trasmitió en vivo para Alemania del Este.

Varias veces Emmerich, que nunca se afilió al partido gobernante, intentó reunirse con el ministro de deporte Manfred Ewald, ideólogo del programa de dopaje más escandaloso del que se tenga constancia, en busca de apoyo, pero no encontró respuestas.

Actualmente Emmerich continúa jugando como veterano, categoría en la que registra buenos resultados, y su hijo Martin es número 53 en el ránking mundial de dobles y tiene un único título que ganó en Viena en 2012.

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Símbolos de una época del tenis alemán: Thomas Emmerich y Boris Becker.

Jana Kandarr también nació en la RDA y a diferencia de Emmerich pudo tener una carrera plena porque el tramo más importante lo realizó en la década del 90 ya con Alemania unificada, aunque en la primera parte de la etapa formativa lidió con la precaria estructura que existía en torno al tenis.

“Hasta los 14 años crecí con un muro alrededor así que nunca pensé en jugar al tenis”, recordó Kandarr, cuya mejor posición en el ránking fue el puesto 43. “Solía jugar sólo en polvo de ladrillo. No había otra superficie. Durante la mitad del año no jugaba porque no había canchas techadas”, explicó. Para mantenerse en ritmo en el invierno practicaba básquet.

Kandar, 3 veces convocada a la Fed Cup e integrante de equipo alemán de los Juegos Olímpicos Sydney 2000, era zurda, pero para jugar agarraba la raqueta con la mano derecha. Según contó nadie en la RDA se preocupó en corregirla. Comenzó a tomarse más en serio al tenis cuando con su familia se mudó a la RFA tiempo antes de la reunificación.

Recién a poco de la desaparición la RDA le prestó cierta atención al tenis, para ese momento ya incluido en el Programa Olímpico. El 30 de octubre de 1990 en Leipzig culminó la primera edición de la Sparkassen Cup, único torneo profesional que se disputó en el país y que bajo distintas denominaciones existió hasta 2003. La campeona fue Graf, que donó los 45.000 dólares del premio al desarrollo del tenis en la región. Cuatro días más tarde se firmó el tratado que estableció la unión de Alemania.

A 23 años de la caída del Muro de Berlín el este alemán sigue siendo un terreno poco fértil para el tenis. De los 23 Top 100 con los que cuenta Alemania en los ránkings de singles y dobles a nivel masculino y femenino, sólo 1 nació en la ex RDA: Martin Emmerich. Con los torneos ocurre algo similar: en el total de los 7 que figuran en los calendarios de la ATP y de la WTA, el de Halle es el único que se disputa en aquella zona.

Fuentes/Links relacionados

La RFA domina a Suecia por 2-1 en la final de la Copa Davis (El País)

Kandarr makes up for lost time (Reuters)

A New Look at East German Tennis (New York Times)

Graf Not Expecting Challenge From East (LA Times)

Der verpönte Sport – wie SED und Stasi das Tennis in der DDR drangsalierten

Federación Alemana de Tenis

Resumen 2011

Un repaso por los post publicados en el año.

Con la cabeza en otra parte: la selección de handball de Túnez debuta en el Mundial de Suecia al mismo tiempo que renunciaba el presidente tunecino en medio de un clima social muy tenso.

Perdido en Egipto: el tenista Mlandeli Ndlela vivió una odisea cuando intentó jugar un torneo en Egipto al mismo tiempo que el país ingresaba en ebullición.

Haití bajo cero: Jean Pierre Roy se convirtió en el primer esquiador haitiano que participó en el Mundial de ski.

La leyenda olvidada: la trágica historia de Eduard Streltsov. Pasó de ser el máximo ídolo del fútbol soviético y potencial figura del Mundial Suecia 1958 a ser un detenido en Siberia acusado de un crimen cuya investigación aún deja demasiadas dudas.

El mito del Giants Stadium: uno de los estadios más famosos de Estados Unidos y la leyenda urbana del cadáver del gremialista Jimmy Hoffa.

–  Un pionero llamado Wally Yonamine: primer jugador de beisbol estadounidense que jugó en la liga japonesa tras la Segunda Guerra Mundial y que ayudó a recomponer las relaciones entre ambos países.

Showtime en la URSS: en 1988 Atlanta Hawks realizó una caótica gira por la Unión Soviética que significó la única visita de una franquicia de la NBA a suelo comunista.

Rebel Tour: jugar en el Apartheid: entre 1982 y 1990 se organizaron una serie de partidos de cricket con combinados de fantasía conformados a fuerza de dinero que burlaron la prohibición que pesaba sobre Sudáfrica a causa del Apartheid.

Revolución cultural: gracias a los buenos resultados la selección femenina de fútbol de Corea del Norte se ganó el cariño del recientemente fallecido líder Kim Jonh Il y produjo un cambio en el rol de la mujer en la sociedad norcoreana.

La Generación del 80: la selección argentina de básquet que en el Preolímpico de Puerto Rico 1980 logró una histórica clasificación a los Juegos Olímpicos de Moscú, a los cuales no pudo asistir por cuestiones políticas.

Maravillas del béisbol: en la temporada 1945 Peter Gray y Bert Shepard fueron los únicos jugadores amputados que participaron en la Major League Baseball (MLB) de Estados Unidos.

Rocky de carne y hueso: Chuck Wepner, oscuro boxeador que tiró a la lona a Mohamed Ali y que sirvió de inspiración para la creación de la saga de Rocky.

Campeón incómodo: en medio de tensiones políticas Sudáfrica se transformó en el único país que ganó la Copa Davis por no presentación del rival en la final.

Cricket social: en un barrio marginal de Los Angeles con problemas de violencia, Compton Cricket Club aparece como una peculiar alternativa y como herramienta de reinserción para exconvictos. Además, el caso argentino en una villa de Barracas.

Bonus track: algunos post de años anteriores.

Mo Johnston y la muerte del sectarismo: por cuestiones religiosas la trasferencia del jugador escoses de moda produjo un quiebre en la centenaria historia de Rangers FC.

Superando obstáculos: Dalma Malhas, la primera mujer que representará a Arabia Saudita en los Juegos Olímpicos.

Dick, Kerr’s Ladies FC: Un equipo pionero: durante la Primera Guerra Mundial este equipo femenino surgido de una fábrica produjo una revolución en Inglaterra.

La historia jamás contada de los Blackbirds: un equipo de básquet universitario desechó la posibilidad de ir a los Juegos Olímpicos de Berlín 1936 en oposición al régimen nazi.

Ese caos llamado ABA: desorganizada liga que en la década del 70 marcó una época y sirvió de influencia a la actual NBA.

La Generación del 80

No es errado decir que en Argentina el básquet fue el deporte más afectado por los vaivenes políticos que vivió el país desde mediados de la década del 50. Los inconvenientes comenzaron con la Revolución Libertadora y la denominada Comisión Nacional Investigadora de los Deportes número 49. Este organismo les aplicó a 34 jugadores una dura sanción por considerar que habían incurrido en profesionalismo. Entre los penados se encontraban los integrantes del plantel campeón del mundo en 1950.

Aquella condena, más por fines políticos que deportivos ya que la selección había recibido un fuerte apoyo por parte del gobierno peronista, significó un golpe letal para el básquet argentino. De un día para el otro desapareció una exitosa camada y en poco tiempo Argentina pasó de ser campeón mundial y cuarto en los Juegos Olímpicos de Helsinki 1952 a estar casi borrado del mapa.

Hubo un momento en el que pareció que el básquet argentino mostraba signos de recuperación, pero otra vez la coyuntura política se encargó de abortar cualquier ilusión de renacimiento.

En el Preolímpico de 1980 celebrado en San Juan de Puerto Rico Argentina afrontó una aventura cuasi quijotesca que finalizó con un histórico tercer puesto que le permitió volver a clasificar a los Juegos Olímpicos tras 28 años de ausencia. La alegría por haber alcanzado el boleto a Moscú fue demasiada efímera: semanas más tarde el gobierno de facto apoyó el boicot que promovía Estados Unidos por la invasión de la URSS a Afganistán.

Cuando Argentina llegó a la capital boricua sabía que por delante tenía una empresa muy complicada. Entre los oponentes más poderosos aparecían Puerto Rico, que venía de ser medalla de plata en los dos últimos Juegos Panamericanos, Brasil, tercero en el Mundial de 1978, y Cuba, por esos años todavía una potencia continental.

Las cartas de presentación más importantes de Argentina eran el título sudamericano de 1979 y un triunfo sobre la URSS. Pese a esos antecedentes recientes, en torno al equipo había cierta preocupación porque en los amistosos previos celebrados en Resistencia y Buenos Aires evidenció demasiados altibajos ante rivales a los que iba a enfrentar en el Preolímpico. A parte, la falta de altura, un déficit histórico del básquet nacional, se presentaba como un problema insalvable.

Ese panorama adverso no amilanó a los jugadores. “Estábamos todos metidos en clasificarnos. Esto fue en abril pero empezamos a trabajar en febrero y teníamos puestas todas las pilas ahí”, recordó José Luis Pagella, integrante del aquel conjunto dirigido por el fallecido Miguel Ángel Ripullone.

El debut fue ante los locales. Partido parejo que finalmente quedó para los puertorriqueños 99-93. La siguiente presentación fue ante México con una victoria por 104-99. En el tercer encuentro Argentina cayó 86-89 contra Canadá, que hizo valer el mayor poderío físico, y luego venció 97-86 a Uruguay, que culminó último.

Con un récord de 2 victorias y 2 derrotas el margen de error se había acabado y un paso en falso significaba quedarse fuera del podio. Por delante quedaban dos partidos fundamentales ante Brasil y Cuba, dos adversarios que solían ganarle a Argentina. En ese momento límite apareció la mejor versión.

Puede que con el correr de los años se haya agrandado aún más lo ocurrido aquel 24 de abril en el Coliseo Roberto Clemente, pero lo cierto es que Argentina ese día tuvo una actuación sobresaliente. A fuerza de un sólido trabajo en defensa y rápidas salidas de contragolpe, el equipo argentino le propinó una paliza a Brasil. Ganó por 20 puntos de diferencia (118-98), resultado poco común para una época en la que todavía no existía la línea de 3.

Con buena parte del objetivo cumplido, el cierre de la campaña en el Preolímpico se dio ante Cuba. Argentina se impuso 86-75 y cortó una racha de 13 años sin ganarles a los cubanos. Cuando termino el partido los jugadores y el cuerpo técnico festejaban merecidamente uno de los grandes hitos del básquet argentino y el momento más importante de sus vidas deportivas. No sospechaban que paralelamente en despachos gubernamentales oscuros personajes de la historia argentina preparaban la decepción más grande de sus carreras.

Equipo argentino del Preolímpico 1980.

Granos y boicot

El 8 de mayo Cancillería emitió un comunicado en el que “recomendaba” a los deportistas no asistir a Moscú para que su presencia “no sea interpretada como una demostración de apoyo político a la intervención soviética en Afganistán”. El mismo se publicó horas después de una reunión que José Martínez de Hoz, Ministro de Economía, mantuvo con Zbigniew Brzezinski, consejero de Seguridad de la Casa Blanca, y Lloyd Cutler, asesor del presidente Jimmy Carter y que estaba muy vinculado con el boicot a los Juegos Olímpicos que impulsaba Estados Unidos.

Paralelamente al boicot olímpico, el gobierno estadounidense también había llamado a un aislamiento comercial para la URSS, al cual la dictadura argentina no había adherido por considerar que no era “un mecanismo apto de presión”. Un dato no menor es que Argentina era uno de los proveedores de granos más importantes con los que contaba la URSS.

Es decir, el gobierno militar jugaba un doble juego: por un lado quedaba bien con Estados Unidos al impedir la participación argentina en Moscú 80; por el otro continuaba teniendo como socio estratégico y comercial a la Unión Soviética.

“Hay circunstancias de interés nacional que obligaron a realizar sacrificios. Esta vez le toca sacrificarse al movimiento olímpico argentino y lo sentimos”, declaró el Coronel (R) Antonio Rodríguez, amigo de Jorge Rafael Videla y presidente del Comité Olímpico Argentino, desde Guatemala en donde se estaba celebrando una reunión de la Organización Deportiva Panamericana (Odepa).

Más tétrica aún fue el editorial de la edición de El Gráfico del 15 de mayo de 1980 en la cual la revista se adhirió “fervientemente a la medida”. “La decisión evaluada y meditada con profundidad obedece a intereses superiores que nos ponen del lado al que pertenecemos, del lado del mundo libre, Occidental y cristiano”, afirmaba el texto que no llevaba firma. Además, en letras mayúsculas destacaba: “ir sería presentarnos a compartir una fiesta que pretende organizar un país que ha vulnerado los verdaderos principios de paz y confraternidad. Significa darle la espalda a esa falsedad y responder a nuestra autentica forma de vida”.

Por supuesto que nadie tuvo en cuenta ni a la selección de básquet ni al resto de los deportistas, en su mayoría amateurs, que vieron como años de esfuerzo se iban por la borda y, quizás lo más frustrante, era no poder quejarse por la injusticia. “En esa época no se podía protestar, no había nada que hacer. Era acatar órdenes. Recuerdo el caso de un jinete que estuvo 6 años preparando esa competencia. Era para matarse”, declaró Adolfo Perazzo, miembro de la selección de básquet.

“Sin dudas haber estado en Moscú 80 hubiese representado, tal vez, el despegue para una gran camada de jugadores. Habíamos hecho un gran torneo en Puerto Rico y la clasificación fue merecida. La decisión del gobierno militar fue un duro golpe para todos nosotros y nos quedamos con la ilusión de participar en los Juegos Olímpicos”, contó Carlos Raffaelli, capitán del equipo del 80.

Sobre todo para el básquet la ausencia significó un duro mazazo del que costó recuperarse. Ya en democracia, Argentina asistió al Preolímpico de San Pablo en 1984 con la base del plantel de 4 años atrás, pero esta vez en la cancha las cosas fueron diferentes y terminó en la séptima colocación. “Por aquellos años todos pensábamos que podíamos repetir lo mismo para Los Angeles 1984, pero todo se hizo mucho más difícil y quedamos al margen”, comentó Raffaelli.

Argentina reapareció en los Juegos Olímpicos en Atlanta 1996, se ausentó en Sydney 2000, pero volvió en Atenas 2004 con la histórica medalla de oro y en Beijing 2008 con la de bronce. Con esos logros, por fin, el básquet argentino se pudo curar definitivamente de tantos golpes injustos sufridos en el pasado y así volver a sonreír.

Fuentes/Links relacionados

Argentina clasifica a Moscú 80 pero no participa por boicot (Telám)

El NUNCA MÁS del básquet argentino (webasket.com)

Clarín 9 de mayo de 1980

El Gráfico 13 de mayo de 1980

Básquet Plus agosto de 1999

Superando obstáculos

Arwa Mutabagani y Dalma Malhas son madre e hija respectivamente. A las dos no sólo las une el lazo sanguíneo y la pasión por la equitación, sino que también tienen un destino en común. Con el deporte como medio han logrado eludir los límites culturales, sociales, políticos y religiosos con los que conviven a diario las mujeres en Arabia Saudita.

En abril de 2008 Mutabagani derribó una barrera al convertirse en la primera mujer en ocupar un cargo en una entidad deportiva. Como miembro de la Federación Ecuestre Árabe fue seleccionada para viajar a los Juegos Olímpicos Beijing 08, transformándose así en la única mujer que integró una delegación árabe desde el debut olímpico de Arabia Saudita en Munich 1972.

“Una puerta se abrió. Quiero trabajar duro y probar que las mujeres no estamos sólo para figurar”, declaró a la prensa Mutabagani, quien ostenta un grado en administración de empresas y que desde 2007 preside el comité de competencias juveniles de la Federación Ecuestre Internacional (FEI).

Hay quienes dicen que una generación debe superar a la otra. Dalma Malhas esta cumpliendo al pie de la letra esta afirmación porque en Singapur fue más lejos que su mamá. En la prueba de saltos hípicos de los Juegos Olímpicos de la Juventud fue la primera mujer árabe en competir en el ámbito olímpico y, además, se colgó la medalla de bronce.


Dalma Malhas

Pese a las reiteradas actuaciones destacadas que registró en Europa, el Comité Olímpico Árabe no la tuvo en cuenta a la hora de conformar el equipo que iba a enviar a la edición inaugural de la cita olímpica juvenil. Gracias a una invitación otorgada por el Comité Olímpico Internacional (COI) y la FEI Malhas pudo tomar parte del torneo.

Quien en septiembre comenzó con los estudios de economía en Londres vistió los colores y el escudo del Comité Olímpico Árabe, pero no fue reconocida como parte de la delegación oficial y se tuvo que pagar el traslado. “No sabía que tenía permitido participar, pero cuando me invitaron desde luego que no lo pensé dos veces y me vine pagándome el viaje”, expresó la joven de 18 años nacida en Ohio, Estados Unidos.

Llegar hasta el último escalón del podio no fue una tarea sencilla para la jinete. En principio Malhas en poco tiempo debió adaptarse a Flash Top Hat, el caballo que por reglamento le entregó la organización ya que, principalmente por una cuestión de costos, los competidores no pueden llevar sus propios equinos. Esta fue una dificultad mas a sortear porque entre jinete y animal se suele crear una relación casi simbiótica que no surge de un día para el otro.

A Malhas el desconocimiento de Flash Top Hat le jugó una mala pasada en la primera ronda, instancia en la que acumuló demasiadas penalizaciones por derribar los obstáculos del circuito. Esto hizo que se ubicara lejos de los puestos de punta. En la segunda y última ronda el panorama cambió. Mostró más confianza, tomó riesgos, no registró errores y finalizó el recorrido en el Singapur Turf Club Riding Centre dentro del tiempo reglamentario. Fue una pasada perfecta.

De esta forma no sólo se convirtió en la única mujer en colgarse una medalla en la prueba de saltos hípicos en Singapur (las competencias son mixtas), sino que también le entregó la tercera presea olímpica a Arabia Saudita. Las otras habían sido en Sydney 2000 en atletismo y equitación que, por supuesto, fueron logradas por hombres.

Para Malhas el triunfo fue lo más trascendente y lo primordial, pero al mismo tiempo sabía que la victoria tenía una estrecha vinculación con lo social y cultural. “Espero que esta medalla le abra las puertas a las mujeres en Arabia Saudita y en el mundo árabe también. Necesitan trabajar duro. Si yo lo pude hacer, ellas también lo pueden hacer”, manifestó la jinete que habla inglés, francés e italiano.

Malhas en los Juegos Olímpicos de la Juventud.

Durante la ceremonia de premiación quedó plasmado el significado extra deportivo del premio. En el rol de presidente de la FEI, Haya Al-Hussein, princesa de Jordania y algunos años atrás la primera deportista femenina en representar a su país, fue la encargada de entregar las medallas. “Fue un honor. Me abrazó. Sabía lo que estaba sintiendo”, expresó quien finalizó cuarta en el mundial juvenil de Cervia, Italia, en 2007.

Lo ocurrido en Singapur es otro factor de presión para la dirigencia olímpica árabe. Desde que el barón Pierre de Coubertin permitió la participación de las mujeres, según coinciden varios biógrafos por insistencia de una amante, sólo 3 países jamás enviaron representación femenina: Qatar, Brunei y Arabia Saudita.

Una de las metas que persigue Jacques Rogge desde que arribó a la presidencia del COI en 2001 es lograr un equilibrio entre hombres y mujeres. Por esta razón hay una fuerte exigencia internacional, que tiene el apoyo de las Naciones Unidas, para que el mencionado trío cambie la postura de cara a Londres 2012 so pena de no poder asistir. Hasta ahora qataríes y bruneanos ya confirmaron que cumplirán con el requisito. Arabia Saudita, en muchos aspectos más abierto culturalmente que varios de sus vecinos, todavía no ha hecho ningún anuncio al respecto.

“Para nosotros es fundamental que la mujer participe en el movimiento olímpico y queremos que sea una realidad para todos los países del mundo”, señaló la estadounidense Anita De Frantz, bronce olímpico en remo en Montreal 1976 y presidente de la Comisión de la Mujer del COI.

Mientras tanto en Arabia Saudita, y burlando leyes y rígidos mandamientos religiosos, muchas mujeres apoyadas por activistas buscan acercarse al deporte y practicarlo de forma social o competitiva. Seguramente lo hecho por Mutabagani y Malhas les sirve como inspiración.

Actualización 1: El Comité Olímpico Árabe autorizó a Malhas a participar en Londres 2012, por lo que se convertirá en la primera mujer de Arabia Saudita en participar en los Juegos Olímpicos.

Actualización 2: “No promoveremos la participación de ninguna mujer saudí en los Juegos Olímpicos de Londres ni en otras competiciones internacionales”, dijo  príncipe Nawaf bin Faisal, jefe de la gubernamental de la Presidencia General de Bienestar Juvenil.

Fuentes/Links relacionados

Like mother, like daughter: Dalma Malhas breaks a barrier with a winning ride (Arab News)

Dalma Rushdi First Saudi Woman to Win an Olympic Medal (daijiworld.com)

Saudi Arabia’s equestrienne makes YOG history (Yahoo Sports)

Inside Lines: Protests at 2012 if Saudis say ‘no girls allowed’ (The Independent)

Arabia, discriminadora olímpica (publico.es)

Saudi Arabia says Games team will not include women (Reuters)

IOC to press Saudi Arabia, Qatar, Brunei (ESPN)

Qatar decision to send female athletes to London 2012 increases pressure on Saudi Arabia (Inside the Games)

Fotos: Yahoo Sports/Reuters

El olímpico Conan Doyle

Una historia que rodea a los Juegos Olímpicos de Londres 1908 afirma que el creador de Sherlock Holmes había tenido participación en uno de los instantes cumbres de la cita londinense. En esta ocasión la maratón estrenó la distancia clásica (42, 195 kilómetros) y aquel caluroso 24 de julio el primero en cruzar la meta fue el italiano Dorando Pietri. Este pastelero de profesión recorrió exhausto los últimos metros. El público y los oficiales le brindaron ayuda. Al recibir colaboración externa lo jueces no tuvieron opción y se vieron obligados a descalificarlo. Esto no impidió que su nombre sea más recordado que John Joseph Hayes, oficialmente reconocido como el vencedor.

Siempre se dijo que entre los que ayudaron a Pietri se encontraba Doyle. Como en todo mito siempre se mezclan hechos reales con ficticios. Este es un buen ejemplo. El escritor se encontraba en el palco de prensa del White City Stadium. Así lo confirmó en sus memorias: “No hago muy seguido el trabajo de periodista, pero en ocasión de los Juegos Olímpicos de 1908 fui tentado con un excelente asiento para hacer un informe sobre la maratón para el Daily Mail”.

Historiadores del Comité Olímpico Internacional han rescatado la nota en la cual vuelve a quedar claro que Doyle jamás tuvo contacto con Pietri, al que si pudo ver de cerca. Así lo describió con su prodigiosa pluma: “…entonces volvió a colapsar y algunas manos impidieron que la caída fuera peor. Eso fue a un par de metros de mi asiento. Alcanzo a ver el rosto amarillo, demacrado, sus ojos vidriosos y el pelo lacio cruzándole la frente”. Un juez de la carrera dio a entender que en realidad estos eran síntomas de la estricnina, una droga que produce estimulación en el sistema nervioso.

Al margen de la sospecha, la cual nunca se podrá confirmar, lo cierto es que la Reina Alexsandra, presente en el White City Stadium durante la competencia, le entregó a Pietri una replica de la copa que en ese momento se le daba al ganador. Según la leyenda uno de los principales promotores de este reconocimiento fue Doyle. Es otra verdad a medias. En realidad lo que hizo fue alentar la creación de un fondo para colaborar con Pietri.

Pietri llegando a la meta. (Getty Images)

En la página siguiente a la crónica de la carrera Doyle firmó una carta que decía: “estoy seguro que es una pequeña recompensa que puede ser por lo menos un consuelo para Dorando por las perdidas que le generó la descalificación. A muchos de los que vieron su espléndido esfuerzo en el estadio corriendo a pulgadas de su vida, les gustaría que se lleve un recuerdo de sus admiradores en Inglaterra. Me gustaría contribuir con 5 libras para un fondo si las autoridades desean organizar uno”. Pietri juntó alrededor de 3.000 libras con las que se construyó una panadería en Correggio, su pueblo natal.

Este no fue el primer contacto de Doyle con el deporte. Había representado al Maylebone Cricket Club de Londres, también jugó al fútbol en Porthmouth. Algunas fuentes afirman que fue uno de los fundadores y arquero del actual club de la segunda división inglesa, otras, en cambio, que atajó en un par de partidos para un equipo que es un antecedente  al actual. Tuvo un hándicap de 10 en el golf, durante la estadía en Davos, en donde se mudó por la tuberculosis de su esposa, se convirtió en uno de los pioneros del ski en Suiza y llegó a la tercera ronda del campeonato británico amateur de billar.

Al igual que Sherlock Holmes era un fanático del boxeo. En diciembre de 1909 fue invitado a ser referí en la pelea por el título del mundo de los pesos pesados entre Jim Jeffries y Jack El Gigante de Galveston Johnson, el primer gran púgil negro. Luego de pensarlo una semana decidió rechazar el ofrecimiento. Entre otras actividades fue presidente del club de bowls, un deporte inglés similar a las bochas, en Southsea y de la English Amateur Field Events Association, entidad creada en 1910 para contrarrestar el ascendente poderío que mostraban Estados Unidos y las naciones nórdicas en las pruebas de salto y lanzamiento en el atletismo.

Siendo mandatario de esta entidad cumplió un papel importante en una crisis interna que vivió el olimpismo británico tras el fracaso en los Juegos Olímpicos de Estocolmo 1912. Con el sistema de puntos que se entregaba en el momento (3 por el oro, 2 por la plata y 1 por el bronce), en el atletismo Gran Bretaña culminó en la cuarta colocación con 15 unidades, demasiado lejos de los 80 que había sumado Estados Unidos, que terminó como líder. Esto causó conmoción en un país que era la gran potencia del deporte más importante de los Juegos Olímpicos.

Conan Doyle. (Getty Images)

Muchos directivos vieron en Doyle la persona indicaba para que el atletismo, y el deporte británico en general, volviera a los primeros planos en los Juegos Olímpicos. Motivado por el ferviente patriotismo, que le valió el reconocimiento de Sir por las obras que escribió al respecto, se puso a trabajar para formar un equipo competitivo de cara a lo que iba a ser Berlín 1916. Tuvo que defenderse de muchas críticas de aquellos que pedía que Gran Bretaña no se presente en la cita alemana.

Entre otras cosas Doyle propuso la creación de una especie de Juegos Olímpicos locales que se organizarían anual o bianualmente en los cuales las competencias atléticas debían adaptarse a los estándares internacionales y que dicho evento tendría que ser prioritario por sobre otros campeonatos domésticos, tal el caso de Wimbledon.

En 1913 se creó la New Olympic Finnancial Comitte de la que Doyle fue un miembro importante. Lo acompañaban dirigentes, entre ellos integrantes de la Asociación Olímpica Británica, y representantes de los deportistas. Varios no veían con buenos ojos el financiamiento al deporte amateur, más teniendo en cuenta que por esos años había que ahorrar dinero por la Guerra de los Balcanes.

Luego de discutir la cuestión a través de infinidad de cartas personales o enviadas a los diarios, finalmente al comité le dieron los fondos, aunque en una suma menor a la que pedía. Le entregaron 10.000 libras, cuando buscaban 100.000 libras. El acuerdo llegó en una reunión clave a la que Doyle no asistió por estar de vacaciones. Cuando se enteró de la noticia no pudo hacer nada para revertir lo pactado. En noviembre de 1913 esta comisión se disolvió.

Todo el esfuerzo de Doyle, quien en sus memorias confesó que esta disputa le sacó más de 1 año de vida, terminó en la nada porque aquellos Juegos Olímpicos de Berlín 1916 jamás se realizaron por la Primera Guerra Mundial. Finalizado el conflicto bélico y cuando hubo que empezar a planificar lo que sería la participación de Gran Bretaña en Amberes 1920, Doyle ya retirado no tenía intenciones de inmiscuirse mas en estos asuntos.

Aunque siempre se lo relacionará con Sherlock Holmes y la literatura, Sir Arthur Conan Doyle también es un personaje con un activa participación en el mundo del deporte.

Fuentes/Links relacionados

Conan Doyle and te Olympics (LA 84 Fundation)

What inspired Conan Doyle cricket yarn? (Cricket Info)

Elemental, mi querido Watson

How the 1908 London Olympics took gold in prudence (The Times)

Estadísticas de Conan Doyle como jugador de cricket (Cricket Info)

Documentos olímpicos (Parlamento británico)

Los Juegos Olímpicos del Centenario

El año 1910 fue especial para Argentina: se cumplió 1 siglo de la Revolución de Mayo. Es por eso que se realizó una fiesta muy grande, casi obscena en cuanto a lujos, en Buenos Aires que tuvo como principal invitada a la infanta Isabel de Bordón, enviada especial por la Casa Real Española. Paralelamente la ciudad crecía y se modernizaba a fuerza de la agroexportación, pero las brechas entre las clases altas y obreras eran cada vez más amplias. Es por eso que hubo muchos incidentes que obligaron al Presidente Figueroa Alcorta a establecer el estado de sitio un par de días antes que comenzara la celebración.

Dentro de este contexto como parte de los festejos se llevó adelante lo que se denominó como Juegos Olímpicos del Centenario. La organización recayó sobre la Sociedad Sportiva Argentina, que no sólo reunía a lo más exclusivo de la sociedad porteña, sino que en ese momento era la entidad deportiva más importante del país y es tomada como antecedente directo del Comité Olímpico Argentino (COA). Entre los socios más conocidos aparecen Miguel Martínez de Hoz, Jorge Newbery y el baron Antonio De Marchi, quien era el presidente y que formó parte de diversos grupos facistas y de ultraderecha.

Este italiano, que se casó con una hija de Julio Argentino Roca, el mismo que masacró indios en la Patagonia y al que se premió colocando su rostro en los billetes de 100 pesos, nació en una familia de la nobleza y llegó al país en 1900. No sólo lideró la organización del evento, sino que también integró, junto con otros miembros de la Sociedad Sportiva, la denominada Policía Civil Auxiliar. Este grupo de tareas conducido por José Luis Dellepiane, jefe de la policía, durante la primera noche del estado de sitio atacó, entre otros lugares, una agrupación obrera socialista judía y la Biblioteca Rusa, quemando sus libros en la Plaza Congreso.

La Plaza de Mayo durante la celebración del Centenario.

Los Juegos Olímpicos del Centenario, que contó con muchos participantes llegados del Interior, se extendieron durante 1 semana en 3 sedes: Belgrano Athletic Club, Gimnasia y Esgrima de Buenos Aires y, por supuesto, la Sociedad Sportiva, que tenía su estadio en donde actualmente se encuentra el Campo de Polo y que en varias ocasiones acogió a la selección argentina de fútbol en los primeros partidos internacionales.

Una de las máximas atracciones del evento, inaugurado oficialmente por Alcorta, fue la de Dorando Pietri. Este atleta nacido en Reggio Emilia 2 años antes había entrado a la historia del olimpismo moderno por no ganar. En la maratón de los Juegos Olímpicos de Londres 1908, que inauguró la distancia clásica de 42. 195 kilómetros, Pietri llegó liderando la competencia al White City Stadium con las últimas fuerzas y le costaba mantenerse en pie por el cansancio, aunque alguna leyenda indica que estaba borracho. Recibió ayuda del público para cruzar la meta. Esto le valió la descalificación, lo cual generó el enojó de los espectadores. Al día siguiente la Reina en reconocimiento al esfuerzo le entregó una replica de la copa que se daba en ese momento.

Este corredor pastelero de profesión pasó por Buenos Aires logrando un tiempo de 2 horas 38 minutos 49 segundos. Segundo terminó el español Antonio Creuz y tercero el argentino Aníbal Carraro. En la organización de la carrera estuvo involucrado Marcelo Torcuato Alvear, el primer ganador reconocido de una competencia de autos en el país, futuro representante argentino ante el Comité Olímpico Internacional (COI) y presidente de la Nación entre 1922 y 1928. Newbery, principalmente pionero de la aviación, pero también del boxeo, tomó parte en varias de las competencias.

Doranto Pietri, una de las atracciones en los Juegos Olímpicos del Centenario.

El fútbol participó en la celebración, aunque no como parte de los Juegos Olímpicos del Centenario. Días más tarde a la culminación de estos, que según las crónicas de la época fueron un éxito, se disputó en la Sociedad Sportiva un triangular en el que participaron Chile, Uruguay y, por supuesto, Argentina, que fue campeón invicto. Este torneo denominado Copa Centenario Revolución de Mayo 1910 se toma como el antecedente previo más importante para lo que a partir de 1916 sería el Campeonato Sudamericano, que es ni más ni menos que la actual Copa América, el certamen continental de selecciones más viejo del mundo.

Este evento estuvo bastante lejos de ser unos Juegos Olímpicos como se los puede concebir actualmente. Llegaron atletas de diferentes países (Brasil, Uruguay, Bélgica, España, Francia, Inglaterra, entre otros), que no conformaron delegaciones oficiales. Tampoco las competencias tuvieron reconocimiento de alguna federación por lo que es practicamente imposible conseguir los resultados. Casi en una movida marketinera se utilizó un nombre grandilocuente para llamar la atención. A la larga esto a la Argentina le salió caro y el que pagó los platos rotos fue Manuel Quintana, hijo del que fuera presidente de la Nación entre 1904 y 1906 y que en ese momento era el representante argentino ante el COI. Erróneamente el COA durante mucho tiempo informó que quien ocupó este cargo fue Manuel Quintana padre. Se omitía el pequeño detalle que este había muerto en 1906.

La noticia de los Juegos Olímpicos del Centenario llegó a oídos del baron Pierre de Coubertin, iniciador del Movimiento Olímpico y presidente el COI, y no fue bien recibida. El enojo del pedagogo francés se produjo porque se utilizó el nombre de Juegos Olímpicos sin su autorización. Es por eso que en la 11° sesión del COI celebrada en Luxemburgo se decidió por 16 votos contra 1 echar a Quintana. “En aplicación de su reglamento, el COI decide no contar más con  M. Manuel Quintana, miembro por Argentina, y no reemplazarlo”, explica la publicación oficial del COI. Tampoco hay que perder de vista que a Quintana se le había encomendado el trabajo de lograr que Argentina llevara un equipo a Londres 1908, cosa que finalmente no ocurrió por disputas políticas internas. Esta ausencía generó cierta molestía, sobre todo en Coubertin.

De esta forma Argentina ostenta el dudoso honor de tener a los dos primeros expulsados de la historia del COI. El primero fue José Zubiaur. Por más que nunca haya asistido a ninguna reunión, figura como uno de los miembros fundacionales del ente que regula el olimpismo. Por sus ausencias terminó siendo removido del cargo. Coubertin lo conoció en París y aunque estuvo ausente, según varios historiadores, se optó incluirlo en el acta de fundación, con el apellido mal escrito, para darle universalidad al nuevo movimiento. Zubiaur, que organizó el primer partido de fútbol en Entre Ríos, se defendió diciendo que en casi 10 años solamente le había llegado una invitación para los Juegos Olímpicos de Atenas 1896.

Con un clima social y político enrarecido, de esta forma el deporte también participó en los festejos del Centenario de la Revolución de Mayo.

Fuentes/Links relacionados

Breve Historia del Deporte Argentino (Ezequiel Fernández Moores)

Historia Política del Deporte Argentino (Víctor Lupo)

Testimonios de 3 Siglos (La Nación)

Copa Centenario Revolución de Mayo 1910 (Resultados) (RSSSF)

Maratón Internacional de Buenos Aires (Sitio oficial)

Famosos a la inversa (Parte 2)

Hace unas semanas atrás se había publicado un post con varios casos de equipos que se habían ganado un lugar destacado a fuerza de derrotas. Allí se podían encontrar, entro otros, a la selección de rugby de Mónaco, a Los Angeles Clippers de la NBA o el team Minardi de Fórmula 1. Esta segunda y última parte se centrará en deportistas que llegaron a la gloria por ser los últimos y que tiraron por la borda aquella frase hecha y sin sentido que afirma que lo único que importa es ganar.

Eddie ‘The Eagle’ Edwards (Salto en ski)

Una leyenda olímpica sin medallas. (BBC)

Matti Nykänen había llegado a la cima de su carrera en el saltó en ski durante los Juegos Olímpicos de Invierno de Calgary 1988. El finés consiguió el oro en la especialidades de 90 y 70 metros y en la prueba por equipos. Lo que en una situación normal lo hubiera convertido en una celebridad esta vez no fue así. Quedó opacado por el ignoto Eddie Edwards, un británico al que apodaban irónicamente “The Eagle” (El Águila), que terminó último con marcas irrisorias para este nivel de competencia. Para tener una idea Nykänen tuvo como mejor registro 118 metros, mientras que lo más lejos que llegó Edwards fue 59 metros.

Edwards trabajaba como albañil y paralelamente practicaba ski. Falló en la clasificación a Sarajevo 1984 y para tener más chances se cambió al salto con ski, un deporte de mucho arraigo en las naciones nórdicas, en especial en Finlandia, pero inexistente en Gran Bretaña, por lo que se convirtió en el único saltador del país. Aprovechándose de un agujero reglamentario pudo ir los Juegos Olímpicos casi sin competencias oficiales en su haber.

Al conocer su historia, por su particular estilo de saltar (cuando estaba en el aire movía las manos como si aleteara) y por su inocultable miopía, que le valió el apodo de Mister Magoo, el público y los medios se encariñaron con Edwards, quien rápidamente se transformó en una estrella de talla internacional. Fue tal la repercusión que durante el discurso de la Ceremonia de Clausura en Calgary fue mencionado por Juan Antonio Samaranch, presidente del Comité Olímpico Internacional, siendo el único atleta en la historia del olimpismo al que se hizo referencia en un cierre de unos Juegos Olímpicos. El estadio completo coreó su nombre.

Especialmente en Finlandia causó furor. Sin saber hablar finlandés Edwards grabó dos canciones en este idioma que rápidamente se convirtieron en hits. Entre otras cosas apareció (y aparece) en infinidades de programas de televisión, editó un libro con su biografía y condujo un programa de radio. Además se estableció una nueva regla para la clasificación a los Juegos Olímpicos que se conoce como La Regla del Águila, que le impidió a Edwards llegar a Albertville 92, Lillehammer 94 y Nagano 98.

Su figura todavía sigue siendo recordada. En 2008 con motivo de la celebración de los 20 años de aquellos Juegos Olímpicos en Calgary Edwards fue uno de los homenajeados por la organización y este año portó la antorcha olímpica que iba destino a Vancouver. Para cerrar el círculo la historia será llevada al cine. Edwards será interpretado por Rupert Grint, quien saltó a la fama por su papel de Ron Weasley en la saga de Harry Potter.

¿Qué pasó con Mykänen? Si no fuera por los escándalos relacionados con drogas y alcohol probablemente nadie se acordaría de él.

Eric Moussambani (Natación)

Moussambani fue una estrella en Sydney.

Serio candidato a arrebatarle la corona de contra leyenda olímpica a Edwards. La imagen de Moussambani nadando los 100 metros en absoluta soledad tiene un lugar importante en la galería de momentos memorables de los Juegos Olímpicos. Gracias a una invitación hecha por el Comité Olímpico Internacional, que buscaba darle más oportunidades a naciones pequeñas, Moussambani llegó desde Guinea Ecuatorial hasta Sydney con 8 meses de entrenamiento sobre sus espaldas y sin registros de competencia oficial.

Al no tener marca fue emparejado en la primera manga clasificatoria con un nadador de Nigeria y otro de Tayikistán, descalificados por partir en falso. Moussambani quedó como único competidor frente a la inmensidad de un estadio olímpico. Luego confesó que le parecía tan grande la pileta que pensó que no tenía que hacer el recorrido ida y vuelta. Se tiró al agua y como pudo empezó a bracear. Entre aplausos del público, que en un principio lo ignoró, y algunas burlas completó el recorrido en 1:52.72, el doble de tiempo que tardaron los nadadores más rápidos y más del tiempo normal en los 200 metros. “Los últimos 15 metros fueron muy difíciles”, reconoció ante los medios cuando ya era una estrella.

Luego de su actuación Moussambani dejó de ser un perfecto desconocido para pasar a ser una de las personalidades más nombradas durante los Juegos Olímpicos de Sydney 2000, inclusive opacando a varios ganadores de medallas. Firmó un contrató con la marca de mallas Speedo, que, entre otros, viste a Michael Pelphs, que le prometía un lugar de entrenamiento en Florida. Todavía esta esperando que cumplan con lo pactado. En 2001 en Inglaterra lo invitaron a la premiación de la personalidad deportiva del año y fue uno de los más solicitados por los fotógrafos.

Lo que sucedió con Moussambani después de su actuación en Australia es un misterio. Lo único que se supo es que había logrado la clasificación para Atenas 2004, pero por un error con el pasaporte por parte de la Federación de Guinea Ecuatorial no pudo participar. Según parece se estuvo preparando para Beijing 2008, aunque no hubo ningún tipo de rastros sobre su paradero en la capital china.

Philip Boit (Cross Country)

Un keniata en la nieve. (Getty Images)

Otro que llegó desde un sitio exótico para los deportes de invierno. Nacido en Kenia Boit, como muchos de sus compatriotas, comenzó en el deporte siendo un medio fondista, aunque con marcas muy discretas para un medio tan competitivo como lo es el keniata. Su ingresó al mundo del cross country se dio sin quererlo. Nike, en una clara una movida publicitaria, en 1996 se asoció con el Comité Olímpico de Kenia para desarrollar las actividades invernales en  el país en donde la temperatura media alcanza los 28 grados. Boit y Henry Bitok, otro corredor de registros pobres, fueron los seleccionados para empezar con la aventura.

Ambos partieron a Finlandia para comenzar los entrenamientos y para familiarizarse con algo que les era ajeno como la nieve y el frío. La empresa estadounidense se hizo cargo de todos los gastos, entre los que se incluía el equipamiento, los lugares de práctica y el sueldo de los entrenadores y de los deportistas. Se estima que en total el proyecto ascendía a 250.000 dólares. Dos años más tarde, y para sorpresa de todos, Boit consiguió la clasificación para los Juegos Olímpicos de Invierno de Nagano 98, cosa que Bitok no logró.

Mezclado entre tanto nórdico Boit se hizo notar. No así en la pista, en donde mostró muchas limitaciones lógicas y culminó en la última colocación de esta prueba en la que hay que recorrer un circuito de 10 kilómetros. Terminó a 20 minutos del ganador Bjork Daehlie. El noruego, con un impresionante palmarés en el que se destacan 8 medallas olímpicas, en un gesto que lo enaltece esperó al keniata en la meta para saludarlo y felicitarlo por el esfuerzo realizado.

Quizás porque el proyecto no funcionó como se esperaba Nike dejó de apoyar a Boit. Este no bajó los brazos y siguió practicando el cross country, sosteniéndose la carrera. Se convirtió en un habitué de las etapas de la Copa del Mundo y en los Mundiales. También tuvo presencia perfecta en los Juegos Olímpicos invernales. Como único representante de Kenia estuvo en Salt Lake City 2002 y Turín 2006. Eso si, siempre culminando en las últimas posiciones.

Boit ya con 38 años ve que de cerca el retiro y todo parece indicar que Vancouver 2010 será su despedida olímpica. “Quiero terminar mi carrera en una posición respetable antes de considerar el retiro. Mis resultados pasados no han sido muy buenos, pero estoy decidido a cambiar esta situación en Vancouver”, dijo el keniata.

Sin jamás haberse subido a un podio Boit ya se ganó un lugar en la historia olímpica, un sitio reservado para muy pocos deportistas.

Fuentes/Links relacionados

Every Olympics needs an Eddie (BBC)

Best & Worst: Michael ‘Eddie The Eagle’ Edwards (The Times)

Apariciones televisivas de Eddie “The Eagle” Edwards (IMDB)

The ten worst Olympians: loveable losers from the Games (The Independent)

Qué fue de… Moussambani (Web de los deportistas olvidados)

La obligación de un aprendiz (La Nación)

Sport stars turn out for Awards (BBC)

Eric Moussambani (Dame Pelota)

Efecto Moussambani en los Juegos de Vancouver (La Vanguardia)

Just Do It? Just Let Them Be (The Washington Post)

Perfíl de Philip Boit (Federación Internacional de Ski)

Perfíl de Philip Boit (Federación Internacional de Atletismo)

Una larga lista de olvidadados (El Mundo)

Un leopardo suelto en la nieve

A diferencia de la tradicional versión de verano, los Juegos Olímpicos de Invierno son una cita con participación reducida. Atletas provenientes de lugares en donde el frío y el hielo son más que un hecho climático, sino que prácticamente forman parte de su cultura, se encargan de copar la escena, aunque cada tanto suele aparecer un personaje que rompe los moldes. El caso más famoso es el del equipo de bobsleigh de Jamaica, cuya historia fue llevada al cine. En febrero próximo en Vancouver el papel de personaje exótico lo representará Kwame Nkrumah Acheampong, el primer representante de Ghana que tomará parte de esta nueva edición de la cita olímpica invernal.

Acheampong nació en Glasgow, Escocia, porque su padre se encontraba allí realizando un doctorado. Poco tiempo después se marchó para Accra, la capital ghanesa, en donde las temperaturas tropicales dominan el clima y la posibilidad que caiga nieve es casi nula. En 2002 se mudó a Londres para estudiar y consiguió trabajo en un centro de ski en donde tenía acceso libre a la pista artificial del complejo.

Apoyado por Dave Jacobs, su entrenador, empezó a ver la posibilidad de tomar parte en competencias y esquiar en circuitos auténticos. “Quería comprobar si podía estar a la altura del deporte en una situación real”, explica Acheampong. Cuando les dijo a su familia y amigos que iba a calzarse los skies lo tomaron con sorpresa porque veían como algo novedoso y fuera de lo común que un africano se dedicara a esta actividad.

La primera experiencia la califica como “aterradora”, aunque pudo superar sus miedos. “Dave sólo me pidió que evitara pasar vergüenza, que no tratara de girar sino que fuera derecho hacía abajo. Y eso fue lo que hice”, comenta el Leopardo de la Nieve, tal el apodo que se ganó. En su debut oficial en Val Thorens (Francia) finalizó en la última colocación con un tiempo total de 3:15.01, lejos de los 2:11.87 que consiguió el francés Pierre Paquin, ganador de la prueba.

A partir de ese momento Acheampong, de 35 años, empezó su escalada hacía los Juegos Olímpicos, una tarea para nada sencilla. Los esquiadores deben sumar entre 120 y 140 puntos. El ghanés empezó con 1.000 puntos y a base de buenos resultados fue reduciendo las distancias hasta conseguir la marca necesaria en marzo. “Me siento como el hombre en la Luna”, le decía a The Times después de lograr el pasaje. En su breve trayectoria quien será uno de los dos  representantes del Africa negra que estarán en la ciudad canadiense (el otro es de Kenia), viajó por lugares tan disimiles como Francia, Italia, Nepal, Mongolia y Las Leñas, en donde logró un trigésimo puesto en la South American Cup 2005. En febrero de 2009 consiguió su actuación más destacada: decimo sexto en Shemshak (Irán).

Desde ya que colgarse una medalla suena a utopía. La casa de apuesta inglesa William Hill indica que la posibilidad que Acheampong se suba al podio paga 500 libras a 1. Esto no es algo que le preocupe demasiado al ghanés porque sus objetivos son otros. Busca no quedar último y reconoce que el mejor escenario es “superar a al menos a 10 skiadores”.

La primera parte de la preparación la hizo en Inglaterra. Luego de llevar a su hijos a la escuela se dirigía al centro de nieve ubicado en Hemel Hempstead, que no cuenta con las condiciones optimas para entrenar, en especial por las medidas de la pista, que es mucho más chica a la que se va encontrar en Vancouver. El último tramo del entrenamiento lo esta haciendo en un resort italiano en Val di Fiemme, en donde se entrena 8 horas por día.

Por supuesto que en Ghana ven su participación como una excentricidad y se convirtió en un personaje popular. Al respecto Acheampong comenta: “mucha gente piensa que estoy loco, pero mucha otra cree que voy a hacer algo único que inspire a los ghaneses y a los africanos a intentar algo diferente”. Paralelamente esta trabajando con algunas instituciones británicas de caridad para construir escuelas en Ghana. “Quiero remover el estigma del deporte en África, donde para muchos es considerado algo que es para tontos. La educación puede ir de la mano con el ocio y la recreación. No es necesario elegir entre uno el otro. Quiero que la gente vea eso”.

Acheampong esta tratando de sembrar la semilla del ski en un terreno infértil porque el clima no acompaña. Con la idea que Ghana pueda tener representantes en 2014 en Sochi (Rusia), la próxima sede de los Juegos Olímpicos de Invierno, hay un plan de construir una pista sintética para que más gente se acerque a esta actividad. “Sería la primera vez que haya algo parecido a la nieve en el África subsahariana. Sería muy bueno”.

El próximo 12 de febrero en la Ceremonia de Apertura Acheampong desfilará portando con orgullo la colorida bandera de su país. Marchará en soledad y, seguramente, recibirá una fuerte ovación de todo el estadio porque su sola presencia llamará más la atención que las gigantescas delegaciones de Noruega, Suecia, Alemania, Rusia, Estados Unidos y hasta la de Canadá misma. Un reconocimiento al esfuerzo de este personaje que sin importar cual sea su ubicación final ya se ganó un lugar en la historia olímpica.

Foto 1: Acheampong antes de un entrenamiento (ghanaskiteam.org)

Foto 2: Acheampong durante una competencia. (Reuters)

Fuentes/Links relacionados

Kwame Nkrumah-Acheampong set to be first Ghanaian to compete in Winter Olympics (The Times)

Ghana’s Snow Leopard on the Winter Olympics prowl (BBC)

Forget Eric the Eel… meet the Snow Leopard (The Independent)

El leopardo de las nieves (El Mundo)

Estadísticas de Acheampong (Federación Internacional de Ski)

Ghana Ski Team

La historia jamás contada de los Blackbirds

Un día de 1995 Melissa Merson llevó a su padre Leo al Museo del Holocausto en Washington DC. Seguramente nunca imaginó que durante esta excursión iba a escuchar un relato que desconocía de la época en la que su progenitor jugaba al básquet en la Long Island University. “Se suponía que tendría que haber ido a los Olímpicos”, dijo Leo desde su silla de ruedas mientras observaba una muestra dedicada a los Juegos Olímpicos de Berlín 1936 y en la cual las imágenes heroicas de Jesse Owens se repetían una y otra vez. Y era verdad. Él junto a sus compañeros podrían haber estado allí, pero sus principios pesaron más que las medallas.

Al ser el lugar en donde nació, en Estados Unidos a mediados de la década del 30 el básquet ya estaba instalado, mientras que en Europa y en algunos lugares de Sudamérica, caso Argentina, todavía se estaban incorporando conceptos básicos del juego, pero ya contaban con una estructura organizativa sólida. Ante el evidente crecimiento de la actividad, por consejo de Carl Diem, mano derecha de Adolf Hitler en la organización de la cita berlinesa, la invención de James Naismith hizo su debut en el Programa Olímpico, después de un par de apariciones como evento de exhibición.

Desde ya que en la edición inaugural del torneo olímpico no podían faltar los inventores, que conformaron al equipo de una manera inusual. En el Madison Square Garden se organizó una competencia entre 8 equipos a la que fueron invitados el campeón y el subcampeón de la Amateur Athletic Union (AAU), el ganador del certamen de la Asociación Cristiana de Jóvenes, entidad que difundió el básquet por todo el mundo, y 5 conjuntos universitarios de la zona. De aquellos que ocuparan la primera y la segunda colocación, saldría la base del plantel que marcharía a Alemania. En caso de ser necesario, este se reforzaría con jugadores de los otros participantes de este campeonato denominado Olympic Trial.

Como el profesionalismo todavía era algo novedoso y sin demasiada organización, no existían ligas con una competencia fuerte (la NBA ni siquiera era un boceto). Es por eso que el nivel más exigente se encontraba en el ámbito universitario. Allí sobresalía un equipo: la Long Island University (LIU), apodada como Blackbirds, al que todos daban como candidato a ganar el Olympic Trial. Sus estadísticas así lo confirmaban. Durante los últimos 2 años había logrado un récord de 33 victorias consecutivas en la poderosa División 1 y promediando una diferencia de 23 puntos por partido. Sólo en la temporada 1935/1936 establecieron un invicto de 25-0. Es por eso que los rivales muchas veces solían referirse a ellos como “el equipo más grande de la nación”.

De los integrantes de los Blackbirds, no todos pertenecían a la comunidad judía, muy vinculada con las raíces del básquet en Nueva York y alrededores. Aunque eran la mayoría, dentro del equipo también había protestantes y católicos descendientes de italianos. Directa o indirectamente a todos les tocaba de cerca la persecución que los judíos sufrían en Alemania.

Por supuesto que aquellos que profesaban esta religión lo sentían en carne propia. Un buen ejemplo es el de Merson. Vivía en el centro de un barrio judío de Brooklyn. La presión por hacer algo con respecto a Hitler, por más pequeña que sea, estaba latente en cada momento. En el negocio de comestibles en el que trabajaba su madre todos los clientes hacían especulaciones sobre qué haría la LIU al respecto. Tampoco podía eludir este tema en su casa. En una oportunidad luego de volver de la sinagoga su abuelo le imploró que no fuera a Alemania.

En lo que probablemente haya sido una de las decisiones más difíciles de sus vidas, los Blackbirds optaron por darle la espalda a los Juegos Olímpicos. En la oficina del entrenador Clair Beer, considerado una leyenda del básquet universitario, el plantel votó en secreto y por una unanimidad decidió no presentarse al campeonato en Nueva York en forma de protesta. De los ausentes al Olympic Trial fueron los únicos que pusieron como razón la cuestión política. Los demás renunciantes adujeron problemas laborales o de estudio.

“Nuestra convicción es que Estados Unidos no debería participar en los Juegos Olímpicos por el hecho que se celebrarán en Alemania”, dijo el presidente de la LIU Tristram Walker Metcalfe cuando confirmó la decisión tomada. Así se sumaban a las voces que pedían un boicot por parte de Estados Unidos a los Juegos Olímpicos de Berlín. Que esto ocurriera era casi una utopía porque al frente del Comité Olímpico local se encontraba un histórico y controvertido dirigente del Olimpismo como Avery Brundage, del que siempre se sospechó que tenía simpatía por la ideas de Hitler y fue un ferviente defensor de la organización de estos Juegos Olímpicos.

De aquel plantel cada uno siguió caminos muy disimiles. Julie Bender, el goleador, Ben Kramer, el capitán, Arthur Hillhouse, un pivot dominante, y Merson pasaron al básquet rentado. Los dos primeros militaron en la desaparecida American Basket League. Hillhouse también pasó por allí y luego se incorporó a la Basket Association of America, antecesora de la actual NBA, en donde estuvo 2 temporadas.

El caso más curioso es de Marius Russo. Cambió el básquet por el beisbol y cumplió el sueño del neoyorquino promedio: vistió la camiseta de los New York Yankees al lado del legendario Joe Di Maggio y ganó la Serie Mundial de 1941. Harry Grant, en tanto, también cambió de deporte y se dedicó al bowling. La lista sigue con Ken Norton, que pasó 22 años dirigiendo al equipo del Manthattan College, y Bill Schwartz, que continuó trabajando en la LIU.

Luego de enterarse de esta historia, de la cual no queda muy claro porque sus protagonistas pactaron no hablar de ella, Melissa se contactó con el Comité Olímpico de Estados Unidos, que dijo no estar anoticiado sobre esta situación. A partir de ese momento las distintas familias se desayunaron de lo que había sucedido. Michael  Farley, nieto de Bee, se comunicó con el entrenador Bob Knight, intimo amigo de su abuelo y quien fue su mentor, para preguntarle si estaba enterado de esta cuestión. “Michael, no sabía absolutamente nada acerca del boicot”, respondió un sorprendido Knight.

Los protagonistas sólo recibieron 2 homenajes. En 2001 Melissa fue una de las relevistas de la Antorcha Olímpica, que iba en camino a Salt Lake City con motivo de los Juegos Olímpicos de Invierno de 2002, como reconocimiento a su padre, que había muerto unos meses antes, y al resto de sus compañeros. El 26 de abril de este año los miembros judíos del plantel ingresaron al Salón de la Fama Nacional del Deporte Judío en Commack, Nueva York.

En la LIU, que comparada con universidades como la UCLA o Duke es relativamente pequeña, todavía se los recuerda con cariño y buena parte de aquella generación ingresó al Salón de la Fama de este centro de estudios. Pudo haber sido un quiebre en la historia de la institución y en la carrera de estos jugadores, pero los principios pudieron más y, a pesar de algunas criticas que recibieron en su momento, ellos se mantuvieron firmes con sus ideales. Y eso vale tanto o más que cualquier medalla.

Foto 1: El quinteto titular de la LIU (ESPN)

Foto 2: El plantel y el cuerpo técnico de la LIU a pleno (ESPN)

Fuentes/Links relacionados

A team that chose principles over gold medals (ESPN)

Long Island University Blackbird’s Boycott of 1936 Berlin Olympic Resonates Today (brooklyn.liu.edu)

Games of the XI Olimpiad 1936 (USA Basketball)

La corrupción en el COI se inició en los Juegos del nazismo (El Mundo)

Basketball Papa Jimmy Remembered (New York Times)

News from the Past-A Note from the Brooklyn Campus Archives (brooklyn.liu.edu)

Sitio oficial de los Blackbirds