Las derrotas olvidadas de la NBA

La NBA considera que sus equipos comenzaron a jugar con rivales extranjeros a partir de 1979 con el viaje que Washington Bullets realizó a China como parte de un intercambio cultural para disputar unos informales partidos con la selección de aquel país y un equipo de la liga local. Ya con un poco más de competitividad, en 1985 Milwaukee Bucks participó en la primera edición del desaparecido Open McDonald’s con Tracer Milan, campeón de Europa, y Unión Soviética.

En medio de esos dos antecedentes existen una serie de amistosos disputados entre fines de los 70 y principios de los 80 que tienen como principal protagonista a Maccabi Tel Aviv. El club más poderoso de Israel y uno de los más importantes de Europa, puso en jaque la imbatibilidad que la liga estadounidense siempre pregonó más allá de sus fronteras. Estos partidos raramente figuran en los registros y quedaron olvidados en el tiempo, especialmente en Estados Unidos.

Washington Bullets en China

Todavía con el anillo de campeón reluciente, el 8 de septiembre de 1978 Washington Bullets arribó a la capital israelita para comenzar la pretemporada con lo que se suponía iba a ser un partido rutinario ante Maccabi Tel Aviv. La visita, además, tuvo fines comerciales y diplomáticos.

Washington Bullets llegó con el plantel diezmado (viajaron 9 jugadores), pero contaba con la base que meses antes venció 4-3 a Seattle Supersonics en las finales de la NBA. Se destacaban Elvin Hayes, Wes Unseld y Bob Danbridge, piezas fundamentales en la obtención del campeonato.

Ante un estadio repleto y expectante los visitantes sacaron una buena diferencia en el marcador. El desarrollo transitaba por los carriles esperables hasta que los locales se despertaron y, para sorpresa de todos, se fueron al primer tiempo 54-45 arriba. Apoyado por el Yad Eliyahu (La Mano de Elías), con fama de ser uno de los estadios más calientes del básquet europeo, Maccabi Tel Aviv llegó a ponerse 13 puntos arriba (74-61).

Herido en el orgullo Washington Bullets volvió a pasar al frente en un partido muy intenso. En el momento más tenso la estrella de la casa Miki Berkowitz hizo honor al apodo de Rey de Israel que le pusieron los hinchas macabeos y lideró una memorable remontada para sellar el inesperado 98-97 final a favor de los israelitas.

Aunque el historial oficial lo omita, la primera experiencia de un equipo NBA en el exterior fue derrota. “Maccabi mereció ganar porque jugó mejor que nosotros. No jugamos contra amateurs, sino contra profesionales como nosotros”, declaró tras la derrota Dick Motta, leyenda entre los entrenadores de la NBA.

Dos años más tarde a Tel Aviv llegó lo que se podría considerar como un antecedente directo al Dream Team de los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992. Para esta segunda visita la NBA armó un combinado con los nombres más importantes del momento. Sobresalían Julius Erving, más conocido como Doctor J, y Moses Malone, MVP de las finales de la pasada temporada.

Maccabi Tel Aviv, que ostenta el récord de 23 temporadas consecutivas campeón de la liga de Israel, afrontó el partido con varias ausencias y con Berkowitz sin estar en la mejor forma física. Para que no hubiera tanta disparidad, y casi en un acto de piedad, la NBA dejó que Doctor J vistiera la camiseta del equipo de la casa en el primer tiempo. Esto no evitó que la sensación de masacre deportiva se mantuviera latente.

En medio de tantas luminarias nuevamente Berkowitz fue la estrella. Sólo estuvo en la cancha de manera discontinúa en el segundo tiempo. Le alcanzó para anotar 20 puntos y ser el mejor jugador de la noche en el triunfo 114-112. Aunque en un partido más informal que el de 1978, lo cierto es que otra vez la NBA, ahora con sus mejores exponentes, se fue del Yad Eliyahu con la cabeza gacha.

Dos por uno, no me gana ninguno

De golpe la NBA veía como la mentada superioridad basquetbolística era azotada por un equipo israelita asociado con una tendencia política de centro. Ante este panorama siguió insistiendo para poder plasmar el predominio que la teoría indicaba. Por eso a fines de agosto de 1984 envió a dos representantes con la misión de poner las cosas en orden. El experimento, sin embargo, falló.

En Tel Aviv se organizó un cuadrangular en el que participaron Haopel Tel Aviv, el otro club de la ciudad, New Jersey Nets, que en los Playoff eliminó al campeón Philandelphia 76ers, Phoenix Suns, con el antecedente de haber perdido la final de la Conferencia Este con Los Angeles Lakers, y, por supuesto, Maccabi Tel Aviv.

La apertura del torneo fue lógica pura. Sin contratiempos Phoenix Suns venció 111-91 a Haopel Tel Aviv. Las emociones quedaron para el segundo turno de la noche con la victoria 104-97 de los macabeos sobre New Jersey Nets. Berkowitz (cuando no) volvió a reinar en sus dominios gracias a los 26 puntos que anotó.

Berkowitz opacó a las estrellas de la NBA.

Al día siguiente en la final Maccabi Tel Aviv le puso la frutilla al postre. Sostenido en una actuación que rondó la perfección, sobre todo en defensa, humilló a Phoenix Suns con un 113-92. El temible monstruo, esta vez de dos cabezas, volvió a caer en la fortaleza de Yad Eliyahu. Según los testigos, aquella noche el estadio vivió una de las fiestas más grandes que se recuerde.

Ese no significó el final de las victorias de Maccabi Tel Aviv ante rivales de la NBA. Como monarca de la Euroliga en 2005 realizó una gira por Norteamérica que comenzó en Canadá con un triunfo 103-105 ante Toronto Raptors. El agónico doble que Antonhy Parker convirtió a 0.8 segundos del final estableció el primer triunfo, y hasta ahora único, de un conjunto extranjero sobre una franquicia de la NBA en suelo norteamericano.  “Todavía están hablando del partido de 1978 y dentro de 20 años todavía estarán hablando de este”, destacó el pívot Yaniv Green.

Dieseis años antes de ese hito, los macabeos quedaron a las puertas de vencer a Philadelphia 76ers en Filadelfia. Tiros libres errados en momentos definitorios y malas decisiones en las últimas ofensivas derivaron en una caída por 108-107.

Hubo más giras por Estados Unidos en 2006, 2007 y 2009, ocasiones en las que retornó a casa derrotado, en general con marcadores abultados. Por otra parte, en 1999 Miami Heat consiguió algo que hasta ese momento era un imposible para la NBA: ganar en el Yad Eliyahu.

Entre las conquistas más importantes de Maccabi Tel Aviv figuran 49 de las 57 ediciones de la liga de Israel, 5 títulos de Europa, 39 Copas de Israel y, casi tan importante como esos logros, haberle propinado una serie de derrotas que, bajo el pretexto de haber sido partidos experimentales, la NBA prefiere olvidar.

Fuentes/Links relacionados

Expedientes X (Capítulo 1/Capítulo 2/Capítulo 3) (acb.com)

Raptors first in NBA to lose to Maccabi in 27 years (AP)

Listado de enfrentamientos de equipos europeos y NBA (acb.com)

NBA International Historic Timeline, 1946-2000

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Resumen 2011

Un repaso por los post publicados en el año.

Con la cabeza en otra parte: la selección de handball de Túnez debuta en el Mundial de Suecia al mismo tiempo que renunciaba el presidente tunecino en medio de un clima social muy tenso.

Perdido en Egipto: el tenista Mlandeli Ndlela vivió una odisea cuando intentó jugar un torneo en Egipto al mismo tiempo que el país ingresaba en ebullición.

Haití bajo cero: Jean Pierre Roy se convirtió en el primer esquiador haitiano que participó en el Mundial de ski.

La leyenda olvidada: la trágica historia de Eduard Streltsov. Pasó de ser el máximo ídolo del fútbol soviético y potencial figura del Mundial Suecia 1958 a ser un detenido en Siberia acusado de un crimen cuya investigación aún deja demasiadas dudas.

El mito del Giants Stadium: uno de los estadios más famosos de Estados Unidos y la leyenda urbana del cadáver del gremialista Jimmy Hoffa.

–  Un pionero llamado Wally Yonamine: primer jugador de beisbol estadounidense que jugó en la liga japonesa tras la Segunda Guerra Mundial y que ayudó a recomponer las relaciones entre ambos países.

Showtime en la URSS: en 1988 Atlanta Hawks realizó una caótica gira por la Unión Soviética que significó la única visita de una franquicia de la NBA a suelo comunista.

Rebel Tour: jugar en el Apartheid: entre 1982 y 1990 se organizaron una serie de partidos de cricket con combinados de fantasía conformados a fuerza de dinero que burlaron la prohibición que pesaba sobre Sudáfrica a causa del Apartheid.

Revolución cultural: gracias a los buenos resultados la selección femenina de fútbol de Corea del Norte se ganó el cariño del recientemente fallecido líder Kim Jonh Il y produjo un cambio en el rol de la mujer en la sociedad norcoreana.

La Generación del 80: la selección argentina de básquet que en el Preolímpico de Puerto Rico 1980 logró una histórica clasificación a los Juegos Olímpicos de Moscú, a los cuales no pudo asistir por cuestiones políticas.

Maravillas del béisbol: en la temporada 1945 Peter Gray y Bert Shepard fueron los únicos jugadores amputados que participaron en la Major League Baseball (MLB) de Estados Unidos.

Rocky de carne y hueso: Chuck Wepner, oscuro boxeador que tiró a la lona a Mohamed Ali y que sirvió de inspiración para la creación de la saga de Rocky.

Campeón incómodo: en medio de tensiones políticas Sudáfrica se transformó en el único país que ganó la Copa Davis por no presentación del rival en la final.

Cricket social: en un barrio marginal de Los Angeles con problemas de violencia, Compton Cricket Club aparece como una peculiar alternativa y como herramienta de reinserción para exconvictos. Además, el caso argentino en una villa de Barracas.

Bonus track: algunos post de años anteriores.

Mo Johnston y la muerte del sectarismo: por cuestiones religiosas la trasferencia del jugador escoses de moda produjo un quiebre en la centenaria historia de Rangers FC.

Superando obstáculos: Dalma Malhas, la primera mujer que representará a Arabia Saudita en los Juegos Olímpicos.

Dick, Kerr’s Ladies FC: Un equipo pionero: durante la Primera Guerra Mundial este equipo femenino surgido de una fábrica produjo una revolución en Inglaterra.

La historia jamás contada de los Blackbirds: un equipo de básquet universitario desechó la posibilidad de ir a los Juegos Olímpicos de Berlín 1936 en oposición al régimen nazi.

Ese caos llamado ABA: desorganizada liga que en la década del 70 marcó una época y sirvió de influencia a la actual NBA.

Showtime en la URSS

La necesidad de expandir sus fronteras y de abrir nuevos mercados fuera de Estados Unidos impulsó a la NBA a organizar partidos en el exterior, sobre todo en Europa. Las primeras experiencias fueron a fines de los 70, pero comenzaron a hacerse más asiduas en los últimos años de la década del 80. Durante ese período uno de los casos más curiosos ocurrió en 1988 cuando Atlanta Hawks visitó la Unión Soviética.

Denominada Goodwill Tour (Tour de la Buena Voluntad) la gira que se extendió aproximadamente por 20 días constó de 3 partidos en los que se enfrentaron la poderosa selección local subcampeona europea con la franquicia del Estado de Georgia. Motivos económicos y políticos fueron los motores de la expedición.

La principal interesada era la cadena TBS, perteneciente al empresario oriundo de Atlanta Ted Turner, que buscaba profundizar los lazos comerciales con una URSS que se hallaba en plena apertura económica (Perestroika). Los contactos habían comenzado en 1986 cuando TBS junto con la TV soviética coprodujeron los Goodwill Games, unos minis Juegos Olímpicos que reunía a atletas de Estados Unidos y Europa del Este.

El segundo involucrado era la NBA. La URSS se presentaba como un sitio atractivo no sólo por lo monetario, sino también porque era una constante productora de talentos. Por eso la delegación estuvo liderada por David Stern, comisionado de la liga, que aprovechó la oportunidad para reunirse con los altos mandos del deporte soviético.

Estos factores influyeron para que Atlanta Hawks se lanzara a una aventura que en la sensación de los protagonistas duró una eternidad. “Viví muchas experiencias en mi carrera, pero ninguna tan memorable como el viaje a la Unión Soviética para cubrir la gira de los Hawks. Fue uno de esos viajes tan horrendos que terminas recordándolos con cariño. Mala comida, desplazamientos muy complicados, desordenes intestinales y malos alojamientos”, recordó Jack McCallun, periodista de Sports Illustrated.

Realidades opuestas

En lo deportivo los equipos tenían objetivos diferentes. Atlanta Hawks venía de ser protagonista de la temporada 1987/1988. Su campaña culminó en las semifinales de la Conferencia Este con una derrota en un séptimo partido ante Boston Celtic. Para esta altura del calendario se suponía que los jugadores debían estar de vacaciones. “Realmente el tour significa mucho más para la TBS que para nosotros. Pero bueno, estos son negocios”, reconoció el base John Battle.

Para la URSS, en cambio, estos amistosos eran importantes. No sólo por el hecho de ponerse a prueba ante un rival que venía de ser tercero en la División Central y octavo en el total de la etapa regular de la NBA, sino que además servían como test de cara a los Juegos Olímpicos de Seúl 1988. Por esta razón el entrenador Aleksander Gomelski convocó a la mayor parte del plantel que meses más tarde se consagró campeón olímpico.

Luego del extenso viaje la comitiva estadounidense arribó a Moscú. De ahí fue trasladada al Centro Olímpico de Sukhumi, una localidad turística a orillas del Mar Negro. Entre turismo, entrenamientos y una clínica para los jugadores soviéticos, algo que cayó muy mal en la selección de Estados Unidos que se preparaba para los Juegos Olímpicos, pasaron los primeros días de la estadía. Mientras tanto había que adaptarse al brusco choque cultural y a una dieta basada en pepinos y tomates que no convencía a nadie.

En Tiblisi, República de Georgia, se abrió el Goodwill Tour. En un estadio repleto se disputó un partido muy luchado que se definió en el último ataque. A falta de 19 segundos la URSS estaba arriba 84-83 y la pelota en control de Atlanta Hawks. Con un lanzamiento agónico a pocos metros del aro Battle convirtió el doble definitivo que les dio la victoria a los visitantes por 84-85.

Banderín conmemorativo de la gira por la URSS.

Olvidado en Moscú

Para la siguiente presentación el itinerario indicaba que había desplazarse hasta Vilna, lo que implicaba otro extenso y complicado traslado. En la capital lituana se sumó Dominique Wilkins, la gran estrella de Atlanta Hawks. Para arribar hasta allí primero tuvo que pasar una odisea.

Llegar de Estados Unidos a la URSS había sido tortuoso. Una vez en Moscú unos directivos soviéticos se iban a encargar del papeleo para hacer el trasbordo, pero por una descoordinación perdieron el vuelo. En vez de buscar una solución se retiraron del aeropuerto y Wilkins durante casi 1 día quedó abandonado en una especie de limbo. De repente se encontró solo, incomunicado, sin entender el idioma y sin dinero ni comida.

“Fueron 12 horas sin dirigentes o personas que conociera, así que me senté y esperé”, recordó Wilkins. Finalmente lograron rescatarlo y tras cerca de 24 horas de viaje por fin pudo llegar a destino.

Hechos como esos fueron constantes y desnudaban bastante precariedad por parte de la organización. “No importaba sobre qué le preguntáramos, ellos siempre decían que tardarían 20 minutos. Usualmente tomaba más de 2 horas”, contó Scott Cunningham, el fotógrafo oficial de Atlanta Hawks.

“No cruzamos medio mundo para empatar”

Durante el anteúltimo encuentro del Goodwill Tour los estadounidenses sintieron la pasión de los lituanos por el básquet. “Por lejos fue el mejor público que tuvimos. Eran muy ruidosos y apreciaban a ambos equipos”, rememoró Cunningham. En la cancha se vio otro partido de trámite parejo que derivó en un final extraño.

Terminado el tiempo regular el resultado estaba nivelado en 90. Al ser un amistoso Gomelski quiso pactar un empate con su colega Mike Fratello, pero el orgullo pudo más. “No estamos dispuestos a cruzarnos medio mundo a mitad de nuestras vacaciones para empatar un partido. Vamos a jugar la prórroga”, fue la rotunda negativa del entrenador visitante.

En los 5 minutos suplementarios Atlanta Hawks selló el triunfo con un 105-110. Wilkins no sintió el cansancio y demostró porque era uno de los mejores jugadores del momento. Con 29 puntos fue el goleador en la noche de Vilna.

Wilkins y Fratello en la Plaza Roja.

Yankees go home

El estadio olímpico Luzhniki acogió el cierre del tour con un partido que se disputó con un reglamento híbrido entre el utilizado por la NBA y la Federación Internacional. Entre los varios grandes momentos que vivió el básquet soviético, lo ocurrido aquel 30 de julio tiene un lugar destacado en la historia.

La URSS contó con una ofensiva que funcionó a la perfección y que se sostuvo en un trabajo de defensa impecable. Además se topó con un rival desgastado física y mentalmente. Con un Aleksandr Volkov, que en 1986 fue drafteado por Atlanta Hawks, pero que recién se incorporó al equipo en 1990, intratable (29 puntos), los soviéticos lograron un memorable triunfo por 132-123.

Con esta victoria la selección soviética se convirtió en el segundo equipo europeo en vencer a un rival de la NBA. El otro había sido Maccabi Tel Aviv, que ya había superado a Washington Bullets (1978), New Jersey Nets (1984) y Phoenix Suns (1984). La historia de estos enfrentamientos es muy recordada en Israel, pero en Estados Unidos prácticamente no figura en ningún registro.

En este partido se vieron los momentos más calientes de la serie. Curiosamente los protagonistas no fueron los jugadores (entre ellos hubo bastante cordialidad), sino los árbitros (uno estadounidense, el otro soviético). Con las sanciones cada uno intentó favorecer a “su” equipo y hubo discusiones entre ellos. Para el segundo tiempo se cambió a uno de los jueces, algo pautado de antemano, y el clima se tranquilizó.

El mejor resumen de lo ocurrido en esos movidos días del Goodwill Tour en los que el showtime de la NBA visitó por única vez la URSS lo dio Battle: “Nos dio algo para hablar durante la larga temporada, pero si la TBS quiere organizar una gira el próximo verano podría hacerla en Bahamas”.

Resumen de los dos primeros partidos

Links/Fuentes relacionadas

Verano de 1988: Cuando la URSS superó a la NBA (acb.com)

Rare Birds Sighted (Sports Illustrated)

Behind the Curtain (atlantahawks.com)

1987-88 Atlanta Hawks Roster and Statistics (basketball-reference.com)

Deportistas en guerra

El deporte y los conflictos bélicos tienen puntos de contacto. Además de algunas palabras en común en su léxico, en varias ocasiones las milicias han nutrido sus filas con deportistas. En Gran Bretaña, por ejemplo, durante la Primera Guerra Mundial existió el llamado Football Battalion, cuerpo integrado por futbolistas. También se pueden mencionar albaron Von Cramm y Max Schmeling, opositores al régimen nazi que fueron obligados a combatir en la Segunda Guerra para las tropas alemanas, a John Toro, ex entrenador de la selección de básquet de Puerto Rico y veterano de Vietnam, o a Pat Tillman, jugador de fútbol americano muerto en Afganistán.

Estos son sólo algunos casos, pero hay varios más. A continuación 3 historias de deportistas que, ya sea por decisión propia o forzados, cambiaron los campos de juego por campos de batalla.

Rocky Bleier

La conclusión del médico del ejercito fue lapidaria: “no vas a poder jugar nunca más. Es imposible”. Corría agosto de 1969 y durante un patrullaje en la ciudad de Heip Duc, Vietnam, Bleier, reclutado por las fuerzas armadas tras su temporada debut con Pittsburg Steelers en la NFL, recibió un disparo de un fusil que le atravesó el muslo izquierdo y las esquirlas de una granada se le incrustaron en el pie y la pierna derecha.

Los indicios señalaban que muy tempranamente la carrera de Bleier, surgido de la Universidad de Notre Dame, estaba terminada y las esperanzas eran prácticamente nulas. El quiebre se produjo mientras se encontraba internado en Tokio, a donde lo trasladaron para evitar infecciones, cuando le llegó una postal del dueño de Pittsburg Steelers: “Rock, al equipo no le va bien. Te necesitamos. Art Rooney”. Pese al pequeño gesto, en ese momento para Bleier significó una inyección de ánimo para ver con una mejor perspectiva el futuro.

En 1970 se reincorporó al plantel. Recién el 19 de diciembre de 1971 pudo volver a las canchas ante Los Angeles Rams tras pasar una extensa y complicada recuperación. Con la camiseta número 20 disputó ininterrumpidamente 9 temporadas (1971-1980) con Pittsburg Steelers logrando el Super Bowl en 4 ocasiones (1975, 1976, 1979 y 1980) siendo un jugador importante en ataque. Actualmente Bleier, quien participó como invitado en un capítulo de Brigada A, recorre Estados Unidos dando charlas motivacionales.

Tim James

Como jugador de segunda o tercera línea en la NBA James tenía un aceptable pasar económico, por lo que podía brindarle tranquilidad y sustento a su familia. Jugó tres temporadas en las que totalizó 43 partidos en la poderosa liga estadounidense con las camisetas de Miami Heat, Charlotte Hornets, Philadelphia 76ers y, durante la pretemporada 2002, la de New York Knicks. El básquet también lo llevó a lugares disimiles como Turquía, Israel y Japón. Por eso en una entrevista se describió como “un estereotipo del sueño americano”.

Pese a esto quien fue elegido en el puesto 25 en la primera ronda del draft de 1999 por Miami Heat, sentía que necesitaba cambiar el rumbo. Por eso decidió alistarse en el ejercito y como miembro de la Task Force ODIN fue enviado a Iraq. “Cuando escuchaba el sonido de una ametralladora en el medio de la noche intentaba buscar mi arma”, le comentó James, que nunca anotó más de 7 puntos en un partido de NBA, al New York Times sobre sus primeros días en la base militar. Quizás le remitía a Liberty City, un barrio de Miami en donde se crió y en el que era normal escuchar disparos por la noche.

“Recuerdo la primera vez que en un entrenamiento me pusieron en las manos una ametralladora M16. Me puso un poco nervioso. Ahí es cuando me di cuenta que esto es realmente serio. Esto puede tomar la vida de alguien en un instante”, contó James, que durante la estadía en Israel vivió cerca de la frontera de Gaza.

James, que tuvo un tío en las fuerzas armadas, cuenta que la experiencia ganada en las canchas de básquet le es útil: “me ayuda a no entrar en conflicto cuando las cosas no salen como espero”. La unidad en la fue colocado se encarga de realizar trabajos de reconocimiento y vigilancia.

Mientras tanto en casa Betty James, su esposa, intenta explicarle al pequeño Tim Junior que lo que esta haciendo papá no se parece en nada con las largas giras que solía realizar cuando jugaba al básquet.

Juan Gerónimo Colombo

Muchos de los ex combatientes en Malvinas lamentablemente no pudieron encontrar una vía de escape a lo vivido en aquella guerra que marcó a fuego la historia argentina moderna. Otros, en cambio, con muchas piedras en el camino pudieron hallar una salida y reinsertarse a la sociedad. Este es el caso de Colombo, quien gracias al fútbol encontró una manera para rearmar su vida.

Proveniente del Club Pedemales de la liga regional de 25 de mayo, en la provincia de Buenos Aires, llegó a Estudiantes de La Plata de la mano de Carlos Bilardo a fines de marzo de 1982. Casi no pudo entrenar: un par de semanas más tarde estaba en viaje a Malvinas, a donde arribó el 15 de abril. “Siempre hablamos de fútbol. Mi compañero de pozo de zorro, Beto Galán, jugaba en la tercera de Temperley y siempre estaba presente el tema”, le recordó el volante al blog En Una Baldosa.

Colombo estuvo detenido en el Camberra. Con los soldados británicos el fútbol también era cuestión diaria. En el lugar donde los argentinos retiraban la comida habían colocado fotos de Ricardo Villa y Osvaldo Ardines, quienes en ese momento vestían la camiseta del Tottenham Hotspurs de Inglaterra. “Para mi fue un buen gesto de ellos. Un guardia con el que pude hablar me regaló un recorte con una nota a Villa”, rememoró Colombo.

Una vez vuelto de la guerra debió recuperar 9 kilos y curarse de una hepatitis. Por eso recién debutó en la primera en el Nacional de 1983, torneo que finalmente ganó Estudiantes de La Plata. En el Metropolitano tuvo buenas actuaciones en la reserva y el entrenador Eduardo Luján Manera solía tenerlo en cuenta.

Cuando estaba terminado de reponerse de un desgarro y se iba asentando como titular, contra Instituto de Córdoba se rompió los ligamentos cruzados, meniscos y el lateral interno. Fueron 10 meses de baja. Sin lugar en el equipo en la temporada 1986 se fue de Estudiantes de la Plata tras haber disputado 10 partidos.

Se incorporó a Ferro de General Pico, La Pampa, para jugar en el Nacional B. La estadía en el ascenso fue breve: se peleó con los dirigentes y le rescindieron el contrato. Gracias a Luis Islas entrenó en Independiente y en el Logroñés de España, pero no pudo volver a jugar profesionalmente. Aquejado por la rodilla se retiró a los 26 años.

En su Roque Pérez natal Colombo dirige un equipo de fútbol infantil, conduce un programa partidario de San Lorenzo de Almagro en una FM local y fundó la peña “Rubén Cousillas”. Gracias al deporte pudo salir adelante.

Fuentes/Links relacionados

Local Boy Makes Good (Sports Illustrated)

Rocky Bleier, Running Back (Sports Illustrated)

Bleier never gave up on NFL dream (ESPN Page 2)

Former NBA player Tim James finds true calling in U.S. Army (AP)

After a Tour in the N.B.A., a Life of Duty Over There (New York Times)

Colombo, Juan Gerónimo (En una Baldosa)

Fotos: Sports Illustrated/Getty Images/En una Baldosa

Kennedy, Watergate y NBA

Los 3 ítems que se mencionan en el título están vinculados a una persona: Lawrence Francis O’Brien Junior, más conocido comoLarry O’Brien. Este hijo de una familia de inmigrantes irlandeses cumplió un papel importante en la historia contemporánea de Estados Unidos y en la liga de básquet más famosa del mundo. Como comisionado produjo un quiebre con consecuencias que llegan hasta la actualidad.

Desde muy pequeño O’Brien, nacido en Springfield, Massachusetts, la misma ciudad donde James Naismith inventó el básquet, tuvo vinculación con la política porque su casa era un recinto permanente de reuniones. “Nuestra cocina solía ser un lugar de encuentro. Se organizaban peticiones que se iban llevando puerta a puerta. Mi padre fue un gran planificador. Todas estas cosas me sirvieron de influencia”, le recordó a Sports Illustrated el nacido el 17 de julio de 1917.

Mientras estudiaba trabaja en el O’Brien’s Cafe and Restaurant, el negocio familiar y que tenía como plato destacado la carne que cocinaba mamá Myra. Comenzó atendiendo la caja y a medida que crecía fue ganando un lugar importante hasta llegar bien alto en el gremio local. A los 22 años ya era presidente de la Hotel and Restaurant Employees Union. Para alcanzar esta posición mucho tuvo que ver el saber explotar el fuerte poder de convencimiento que tenía y que tanto rédito le traería en el futuro para solucionar complejos problemas, tanto en el ámbito político como deportivo.

Como gremialista empezó a tener una fluida relación con los demócratas. En estos encuentros un día conoció a un joven político con el que inmediatamente entabló una cercana relación: John Fitzgerald Kennedy. En 1952 O’Brien, que sirvió en el ejército en la Segunda Guerra Mundial, fue gran responsable para que Kennedy llegara al Senado.

Larry O’Brien

O’Brien revolucionó la manera de hacer campañas porque aportó una serie de innovaciones. Había escrito un libro de 70 páginas llamado O’Brien’s Manual, cuyos métodos más tarde fueron utilizados por varios políticos en todo el mundo como, por ejemplo, el Primer Ministro británico Harold Wilson. La regla número 1 decía que “no hay nada mejor que ir a tocar el timbre”. Con esto se buscaba que el candidato se metiera en la casa de los votantes y no que estos vayan hacía el postulante. La manera de aproximarse era con tarjetas de Navidad, llamadas telefónicas y diversos obsequios en los que se mostraban cuales eran los propósitos que se perseguían.  El plan funcionó a la perfección porque  Kennedy ganó la elección. El primer paso estaba dado. Ahora venía un desafió mayor: la Casa Blanca.

Cuando hubo que empezar a amar la carrera presidencial Kennedy volvió a confiar en O´Brien y lo nombró jefe de campaña. Desde ya que el O’Brien’s Manual otra vez dio resultado. Al ver la alta efectividad de sus métodos se había ganado la total confianza del flamante mandatario de Estados Unidos, que no dudo en colocarlo en un rol clave: nexo entre el Congreso y la Casa Blanca. O’Brien tuvo que lidiar con tiempos especialmente difíciles en Washington. La Guerra Fría, Cuba, la carrera espacial, Vietnam y, como si esto no fuera suficiente, el asesinato de Kennedy.

Lyndon Johnsson, el reemplazante de Kennedy, mantuvo a O’Brien en el cargo hasta 1965, cuando lo eligió para manejar el sistema postal de Estados Unidos, uno de los más viejos del mundo y que hasta 1971 era parte del gabinete. Ostentó este cargo hasta 1968 cuando al poder llegó el republicano Richard Nixon. En 1970 O’Brien se transformó en líder del Partido Demócrata, rol en el que sería protagonista involuntario de uno de los escándalos políticos más recordados de la historia.

El 17 de junio de 1972 el guardia Frank Willis parecía que iba a tener otra noche rutinaria. Su función era custodiar el complejo hotelero Watergate, más precisamente el sector reservado para el Partido Demócrata, que había elegido este sitio ubicado a orillas del río Potomac como bunker para la campaña presidencial. La habitual monotonía diaria se rompió cuando Willis escuchó unos extraños ruidos y observó movimientos que no eran los normales. Llamó a la policía y lo que encontraron fue a 5 personas provistas con todo tipo de material de espionaje. A medida que el hilo del carretel se fue desenrollando todo derivó en la renuncia de Nixon, siendo el único presidente estadounidense en terminar su mandato antes de tiempo.

Larry O’Brien en la tapa de Times Magazine.

Los espías, que en principio se creyó que eran ladrones comunes, pero resultó ser que uno de ellos era agente de la CIA y los otros funcionarios de seguridad del Comité para la Reelección de Nixon, buscaban saber, entre otras cosas, con que tipo de información contaban los demócratas con respecto a un préstamo que el millonario y playboy Howard Hughes le había realizado a Donald Nixon, hermano de Richard. La oficina de O’Brien era el objetivo principal. “Nixon estaba completamente focalizado en Larry O’Brien cuando se convirtió en presidente del Partido Demócrata porque O’Brien también había trabajado para Hughes”, le contó a la cadena CBS Terry Lenzner, senador que encabezó la comisión que llevó adelante la investigación del Watergate.

Luego de ser tocado por este escándalo O’Brien se retiró del mundo de la política. Fue en 1975 cuando volvió a la escena pública al asumir un cargo que tomó por sorpresa a todos, inclusive a él mismo: comisionado de la NBA.

Por aquellos años la liga de básquet estaba bastante alejada de la imagen actual. Las relaciones entre los propietarios de las franquicias y los jugadores eran tensas, la situación económica no era la mejor, la televisión le daba un lugar secundario y los juicios llovían. Para colmo estaba rondando el fantasma de la American Basket Association (ABA) que, a pesar de ser una organización desorganizada, se estaba transformando en una competidora importante para la NBA, sobre todo porque en muchos aspectos era la cara contraría. Mientras la NBA era políticamente correcta, la ABA representaba a la psicodelia, la música funk, los peinados afros y el show time.

Era evidente que había que realizar un cambio brusco en la conducción  y se creyó que el hombre indicado era O’Brien, cuya única vinculación con el básquet, además de ser oriundo del lugar en donde se creó este deporte, era ser espectador. De joven iba a ver a Boston Celtics y cuando se instaló en Nueva York con una consultora solía asistir a las presentaciones de los Knicks.

Había varios candidatos para el puesto y ninguno terminaba de convencer. El que lanzó el nombre de O’Brien fue Mike Burke, dueño de la franquicia neoyorquina y que lo conocía del Madison Square Garden. El comisionado Walter Kennedy, sin parentesco, por lo menos directo, con John Fitzgerald, se contactó con el elegido. “Llamó al número equivocado”, contestó este. “Ofrecerme un trabajo como mandatario de una liga profesional de básquet no tenía mucho sentido para mi. Naturalmente rechace la oferta. En ese momento fue la cosa más loca que había escuchado”, confesó Larry luego de su primera temporada al frente de la NBA. Pasaron 21 meses hasta que lo pudieron convencer.

Le alcanzó 1 año para revolucionar a la NBA. Entre otras cosas solucionó los graves problemas gremiales con los jugadores, los cuales sentaron un precedente en el deporte profesional en Estados Unidos con la aparición de los agentes libres, y le dio nuevos bríos al juego con la incorporación de la línea de 3 puntos, ya utilizada por la ABA y que en su momento había sido menospreciada por la NBA. “No sé cómo lo hizo, no lo sé. Él tiene el especial don de la persuasión”, reconocía Williams Alverson, presidente de Milwaukee Bucks.

A medida que el caos interno se iba tranquilizando se volvía a hablar de lo que sucedía adentro de la cancha, algo que en las últimas temporadas se venía perdiendo. “La prensa y la gente están hablando del equipo y de cuan bueno son los jugadores. Están hablando de básquet. Antes escuchábamos hablar sobre quién demando a quien esta semana. Es increíble”, decía Paul Snyder, propietario de Buffalo Brave, franquicia ahora conocida como Los Angeles Clippers.

Para llegar a este punto el camino no fue sencillo y tuvo que aplicar toda la astucia aprendida en los pasillos de la Casa Blanca. “Dios mío, estuve acá antes. Esta situación es parecida a las que tuve que enfrentar en Washington”, fue el comentario de O’Brien tras una complicada reunión entre la asociación de jugadores y los dueños de los equipos. Por todo lo logrado recibió varios reconocimientos de medios especializados.

Manu Ginóbili con el trofeo Larry O’Brien

La deuda estaba con la televisión, que seguía dándole la espalda a la NBA. Gracias a la hábil muñeca de O’Brien, en 1978 se firmó un contrato por 74 millones de dólares, lo que en su momento fue un récord. Igualmente los canales poseedores de los derechos le daban una importancia relativa. De hecho varias finales que pasaron a la historia en su momento fueron emitidas en diferido. Cuando a principios de la década del 80 apareció la TV por cable la situación empezó a cambiar. A partir de la temporada 82/83 ESPN y USA Network daban cerca de 40 partidos de la liga en vivo. Además O’Brien llegó a un acuerdo con la CBS que ascendía a los 88 millones de dólares, superando largamente el trato anterior.

Tras la desaparición de la ABA, O’Brien incorporó a San Antonio Spurs, Denver Nuggets, New York Nets, que se mudó a New Jersey, e Indiana Pacers. Con el arribo de los equipos del difunto torneo se elevó el nivel del juego. Además estableció un programa antidrogas y se despidió con un nuevo acuerdo salarial entre los jugadores y los propietarios, instancia en la que trabajó con David Stern, en ese momento asesor legal y actualmente comisionado de la NBA.

Se retiró en 1984. Periodistas, árbitros, jugadores y dueños sólo tenían palabras de agradecimiento, admiración y respeto para O’Brien, quien se encargó de dar el empujón definitivo para que la NBA se convierta en lo es en la actualidad. Cuando Stern asumió el cargo una de las primeras medidas que tomó fue la nombrar al trofeo de campeón como Larry O’Brien. El Partido Demócrata también otorga un reconocimiento que lleva su nombre a aquellos que realizaron actividades trascendentes para el partido.  Siguió vinculado al básquet como presidente del Hall of Fame, ubicado en su Springfield natal, galería de la cual forma parte desde 1991. Murió de cáncer en 1990.

Sin dudas O’Brien en cada lugar por donde pasó dejó su marca y por eso su figura no es olvidada fácilmente.

Fuentes/Links relacionados

A Celtic Rookie Puts It Together (Sports Illustrated)

Watergate: ‘Aviator’ Connection? (CBS)

Pro Basketball; This Trophy is Flickle, And Her Name is Larry (New York Times)

El escándalo que acabó con la carrera políticia de Richar Nixon (El Mundo)

Nixon ordenó el asalto a la sede demócrata en el Watergate, según uno de sus colaboradores (El Mundo)

Larry O’Brien (Hoopedia)

Perfíl de Larry O’Brien (Hall of Fame)

Lawrence (Larry) O’Brien (John F. Kennedy Presidential Livrary and Museum)

The Commissioners (NBA)

The Larry O’Brien Championship Trophy (lakers.com)

Famosos a la inversa (Parte 1)

El deporte esta plagado de equipos o atletas que llegaron al estrellato gracias a lo que siempre se trata de evitar en una competencia: la derrota. Alguna vez en este blog se mencionaron los casos del boxeador Peter Buckley, que se retiró con el peor récord que haya registrado un pugilista profesional, o del tenista Robert Dee, que perdió 54 partidos consecutivos sin lograr un set bajo el ala de la Federación Internacional. Según el caso hay quienes se lo toman con gracia, otros aprovechan para buscarle una veta comercial y también están los que no soportan vivir con esta pesada carga.

A continuación algunas de las miles de historias que existen de aquellos que llegaron a la fama recorriendo el camino inverso. Este primer capítulo estará reservado para las actividades grupales, mientras que la segunda parte se enfocará en los deportes individuales.

Australia (Handball)

En Alemania 2007 los australianos causaron sensación. (IHF)

El handball, de fuerte arraigo alemán, no prendió en los países de habla inglesa. El único que logró sacar un poco la cabeza fue Australia, con una presencia casi perfecta en los últimos mundiales, tanto en hombres como en mujeres, aunque eso de ganar a este nivel no es moneda corriente. En sus 5 participaciones en la rama masculina sumó 1 victoria ante Groenlandia en Portugal 2003, en donde finalizó en el puesto 21, siendo esta su mejor participación. En el resto culminó último y sólo acumuló derrotas, la mayoría de ellas abultadas, estableciendo una marca histórica de 1 partido ganado, 0 empates y 24 perdidos.

En 2007 durante el Mundial de Alemania, la Meca del handball, los Aussies eran vistos como una selección exótica y conquistaron el cariño del público y de la prensa, que los apodó Los Campeones del Corazón. Previo a su participación en Croacia 2009, la federación australiana trató de sacar tajada de la atención extra que reciben en los mundiales para tentar a los sponsors.

Entre las mujeres no es demasiado diferente. Desde el debut de Australia en Noruega/Dinamarca 1999 asistió a 5 citas mundialistas, recibió goleadas en todos sus partidos y ostenta una seguidilla de 25 derrotas al hilo. En 1999 y en Croacia 2003 obtuvo sus mejores ubicaciones (23°), superando por diferencia de gol a Argentina y a Uruguay, respectivamente.

A la larga los australianos se han convertido en los mimados del handball internacional y han logrado llamar la atención en los mundiales.

Mónaco (Rugby)

Mónaco: poco glamur y condenado a la derrota. (Reuters)

Cuando Mónaco sale a jugar sabe que indefectiblemente perderá. Este combinado tiene como principal inconveniente que sus jugadores no son ciudadanos monegascos, con los cual no son elegibles para esta selección, pero no hay otra opción porque en el Principado no hay jugadores de rugby nacidos allí. Ante esta situación si ganan en la cancha los rivales presentan una apelación y se quedan con el triunfo en los escritorios. Aunque, a decir verdad, esto no se da muy a menudo ya que Mónaco suele caer por resultados abultados en el Grupo 3D, en lo profundo de la Copa Europea de Nacionales, ante oponentes como Chipre, Azerbaiyán, Bosnia o Eslovaquia.

Para colmo tampoco cuenta con una cancha en donde jugar, con lo cual cuando tiene que hacer de local debe mudarse a algún estadio cercano en Francia. Además, no tiene un entrenador fijo. Por el momento este lugar lo ocupa Jean Francois Tordo, ex capitán de la selección francesa, que da una mano porque vive cerca de Mónaco. Desde ya que los jugadores son amateurs y todos militan en ligas regionales menores.

El plantel esta compuesto por inmigrantes de diferentes lugares. Hay canadienses, marroquíes, franceses y británicos. “Cuando estamos adentro de la cancha somos iguales, orgullosos de nuestro rugby, de nuestros colores y de nuestro himno”, dice el pilar Mathieu Louppe, residente en Mónaco, pero que todavía debe esperar 2 años para lograr la ciudadanía, situación similar a la que viven el resto de sus compañeros.

En noviembre de 2009 disputó su último partido hasta el momento y cayó 44-5 ante Chipre, plagado de jugadores ingleses que si podían jugar para el representativo chipriota. Todos estos contratiempos  no amilanan a los jugadores y les da más fuerza para seguir adelante. “Somos un equipo improvisado que nos une la pasión. Somos extremistas del rugby”, explica Louppe.

Liechtenstein (Fútbol)

Liechtenstein posa antes de lo que probablemente será una nueva derrota. (Getty Images)

Al parecer en los principados hacer deporte de manera competitiva no es algo que les salga bien. Quizás tenga que ver con un tema socioeconómico. Uno de estos casos es Liechtenstein, una pequeña nación de Europa y que no llega a los 30 mil habitantes, que cuenta con la que probablemente sea una de las selecciones más vilipendiadas del fútbol mundial. Se la suele ver perdiendo por resultados anormales y hundida en las últimas colocaciones en las Eliminatorias para la Eurocopa o para el Mundial.

La federación local se creó en 1934 y recién en 1976 se afilió a la FIFA. Su selección debutó internacionalmente en 1981 y no fue hasta la Eliminatoria para la Euro de Inglaterra 1996 que hizo su aparición en una competencia oficial. Desde ese momento mayormente ha conseguido muchas derrotas estrepitosas, como, por un ejemplo, un 1-11 contra Macedonia. En medio de tantas goleadas Liechtenstein por un rato tuvo la posibilidad de sentir las mieles del éxito.

Aquel 9 de octubre de 2004 quedará en los anales del fútbol liechtensteiniano. A Vaduz, la capital del país, llegó Portugal, meses atrás subcampéon continental, buscando 3 puntos que lo acercaran a Alemania 2006. Sin hacer demasiado los lusitanos se fueron al descanso 2-0 arriba. Parecía que se avecinaba otra vapuleada. No fue así. A los 3 minutos del segundo tiempo Franz Burgmeier puso las cosas 1-2 y promediando el complemento Thomas Beck consiguió el histórico gol  que estableció el 2-2 final. Liechtenstein cerró la inolvidable semana sintiendo lo que sienten sus rivales: goleó 4-0 a Luxemburgo. Esta campaña fue la mejor hasta el momento: consiguió 2 triunfos, 2 empates y 8 derrotas. Ya en las Eliminatorias para la Euro Austria/Suiza 2008 y para Sudáfrica 2010 todo volvió a la normalidad.

Las andanzas de Liechtenstein por Europa fueron llevadas al cine con un documental. En el mismo, llamado Die Elf (Los Once), se refleja como fue el camino de esta selección durante el clasificatorio para el certamen continental de 2008 y todas las trabas que debieron sortear los jugadores, todos ellos aficionados, para poder codearse con la elite.

Liechtenstein es sólo un representante de este selecto grupo que conforman San Marino, Luxemburgo, Islas Feroés, Guyana, Samoa y un sinfín de selecciones más que pululan en cada eliminatoria mundialista.

Los Angeles Clippers (Básquet)

En 2000 Sports Illustreited “premió” a los Clippers como la peor franquicia de la historia. (Sports Illustreited)

Nunca un equipo eligió tan mal una ciudad en donde instalarse. Los Clippers cargan con el peso de ser la otra franquicia angelina porque viven a la sombra de Los Angeles Lakers, una marca registrada en el mundo del deporte y el segundo más campeón de la NBA, la liga más competitiva del mundo, detrás de Boston Celtic.

Mientras en las vitrinas de los Lakers los trofeos Larry O’brian se multiplican, por el lado de los Clippers a duras penas terminan la temporada con un récord de victorias/derrotas medianamente decente y, con suerte, pueden llegar a rasguñar la clasificación a los Playoff. Sus presentaciones en el Staples Center, mismo recinto en donde los Lakers hacen de local, no generan demasiado atractivo… a no ser que jueguen contra los Lakers. Las estrellas de Hollywood no abundan cuando los jugadores de camiseta roja, blanca y azul saltan a la cancha… a no ser que jueguen contra los Lakers.

Las desventuras de la franquicia comenzaron a principios de los 70 bajo el nombre de Buffalo Braves. El camino había empezado bien porque en una de sus primeras campañas logró el pasaje a los Playoff, lo que fue un oasis en el desierto. Algunas decisiones de los directivos terminaron de desmoronar la endeble estructura. Por consejo de David Stern, actual comisionado de la NBA, el equipo fue adquirido por nuevos dueños que lo mudaron a San Diego y le colocaron la denominación Clippers. Tuvieron respetables actuaciones, quedando en su torneo debut a 2 triunfos de entrar en la lucha por el campeonato, pero a la larga la empresa siguió siendo un fiasco.

El aluvión de resultados negativos más una taquilla que se caía a pedazos hicieron pensar en un nuevo traslado. Vaya a saber por recomendación de quién, pero en una movida arriesgada se decidió la mudanza a Los Ángeles. No deja de ser curioso pensando que en Estados Unidos existen un montón de sitios deseosos de tener un representante en la NBA y justamente se eligió un lugar que ya tenía equipo y que desde hacía varios años estaba asentado.

Con más golpes que caricias, los Clippers se hicieron un pequeño lugar en la glamorosa metrópoli californiana y después 26 años no parecen tener intención de armar el bolso y buscar otro destino, a pesar de seguir con el estigma de perdedores que los persigue desde su nacimiento y de tener que vivir a la sombra de un vecino demasiado poderoso.

Philadelphia Phillies (Beisbol)

Hasta sus propios hinchas se burlan de la desgracia de los Phillies. (Reuters)

Serio candidato a robarle el lugar de privilegio que ostentan Los Angeles Clippers. Este equipo que milita en la Mayor League Beisbol (MLB) es de los más viejos del deporte estadounidense y uno de los pocos que todavía reside en su lugar de creación. Se fundó en 1883 como Philadelphia Quakers, nombre que definitivamente cambió por su actual denominación en 1890. A lo largo de su centenaria vida el momento cumbre ocurrió en 2007, cuando se convirtió en la única franquicia profesional de Estados Unidos en llegar a las 10.000 derrotas. Con esa caída por 10-2 ante Saint Louis Rams, se transformó en el perdedor más grande del país.

La saga empezó el 1 de mayo de 1883 cuando los Phillies cayeron 4-3 con Providence Grays. Aquella temporada de presentación marcaría el comienzo de lo que sería una marca registrada para el conjunto de Filadelfia: ganó 17 partidos y perdió 81. Y los malos números siguieron. Entre 1918 y 1948 tuvo solo 1 campeoanto con récord positivo, además entre 1919 y 1945 finalizó en la última colocación en 16 oportunidades. Ni siquiera haber ganado la Serie Mundial de 1980 hizo cambiar la visión negativa y hasta fue motivo de burla de un ex jugador. “Incluso los monos a veces se caen de los árboles”, dijo Solly Hemus, quien visitó la camiseta de los Phillies en la década del 50.

El simio se cayó nuevamente en 2008 con la segunda conquista de la Serie Mundial. Casi se vuelve a caer en 2009, pero a último momento se agarró de una rama porque todo retornó a la normalidad. En la serie final Philadelphia perdió 4-2 con New York Yankies, en una definición que paralizó a la Gran Manzana.

Sin dudas Philadelphia Phillies entró en la historia grande del deporte, pero por la puerta de atrás.

Minardi Team F1 (Automovilismo)

Patrick Friesacher a bordo de un Minardi en el GP de Gran Bretaña de 2005. (Wikipedia)

La Fórmula 1 debería estarle muy agradecida a Giancarlo Minardi, el creador de esta estructura en 1980. A pesar que durante sus 2 décadas de existencia a sus autos era normal verlos en el fondo del pelotón, cumplió una función importante porque les permitió a muchos pilotos dar sus primeros pasos dentro del circo de la máxima categoría del automovilismo mundial. El caso más famoso es el de Fernando Alonso, 2 veces campeón del mundo, que comenzó corriendo aquí y, luego de pasar por Renault, en 2 ocasiones, y McLaren, ahora es el volante número 1 de Ferrari.

Minardi apareció en la Fórmula 1 en el Gran Premio de Brasil 1985 y la primera señal no fue positiva. Pierluigui Martini, el único piloto que inscribió la escudería, no llegó a concluir la carrera porque el motor Ford no aguantó. Contrariamente a lo que se puede pensar los problemas mecánicos no fueron una característica de los autos del equipo con sede en Faenza porque a pesar del bajo presupuesto logró una confiabilidad que otros con más plata envidiaban.

Durante las 20 temporadas en las que Minardi participó disputó 345 competencias en las que sus pilotos no ganaron ninguna, no se subieron a ningún podio, no lograron vueltas rápidas ni tampoco pole positions y entraron en la zona de puntos solamente en 21 carreras. Su mejor temporada fue la de 1991, cuando con 6 puntos ocupó el séptimo puesto en el Campeonato de Constructores gracias a lo realizado por Pierluigi Martini y Roberto Morbidelli. Irónicamente al año siguiente sumó 7 unidades, pero culminó en el octavo lugar.

Algunos nombres famosos que pasaron por Minardi: Alessandro Nannini, Alessandro Zanardi, Christian Fittipaldi, Giancarlo Fisichella y Jarno Trulli. También estuvieron las dos últimas experiencias argentinas en la Fórmula 1: Estaban Tuero y Gastón Mazzacane.

En 2001 el empresario australiano Paul Stodart se convirtió en el dueño mayoritarío de la escudería. Este intentó traer nuevos bríos, pero los contratiempos monetarios eran cada vez más complejos de solucionar. Por eso en 2005 se decidió la venta total a Red Bull y pasó a llamarse Scuderia Toro Rosso. Actualmente bajo el mando de su creador, la estructura se mantiene en diversas categorías promocionales en Italia y en Europa haciendo lo que mejor sabe hacer: descubrir nuevos talentos.

Fuentes/Links relacionados

Famosos a la inversa (Parte 2)

Australian Handball Federation

Perfíl selección masculina de Australia (International Handball Federation)

Perfíl seleccón femenina de Australia (International Handball Federation)

Passion but no glamour for Monaco’s team (Reuters)

Federación de Rugby de Mónaco

Partidos de Liechtenstein (fifa.com)

La noche mágica de Liechtenstein (fifa.com)

Liechtenstein, Die Elf (Periodismo de Fútbol Internacional)

Historia de Los Angeles Clippers (clippers.com)

Phillies become America’s biggest losers (Reuters)

The Beautiful Losers: An Oral History Of The Philadelphia Phillies (Sports Illustrated)

Minardi F1 Team rueda por última vez (Europa Press)

Estadísticas de Minardi (thef1.com)

Nobles y plebeyos conviven en la Fórmula 1 (Clarín)

Sitio oficial de la Fórmula 1

Sitio oficial de Minardi

John Brisker: La bestia negra

El mundo del deporte ha presentado muchos personajes que se ganaron el odio del público, de sus colegas y de los medios por sus actitudes. Algunos en esta lista podrían ser John McEnroe en el tenis, aunque en este caso sus actos se limitaban a maltratar periodistas o árbitros y con el tiempo dio vuelta la situación, logrando que todo sea parte del show, Vinnie Jones, futbolista inglés que carga con el extraño récord de haber visto la tarjeta roja a los 3 segundos por una alevosa patada a un rival, o Ron Artest, jugador de la NBA que una noche en Detroit se peleó con varios espectadores.

Sin dudas uno que se lleva todos los honores en este aspecto es John Brisker, un basquetbolista que vivió la época dorada de la American Basketball Association (ABA) y tuvo un breve andar por la NBA para luego desaparecer de manera misteriosa. Al día de hoy no se sabe absolutamente nada de él y alrededor de su nombre se tejen mitos bastantes macabros.

A lo largo de su estadía en la liga que intentó competir con la NBA durante la década del 70, Brisker sólo acumuló enemigos y la mayoría de ellos blancos porque era un racista declarado. El primer equipo que lo contrató fue Pittsburgh Pippers y rápidamente mostró su mal carácter. Durante un partido de pretemporada se encargó de pegarle a todo lo que se moviera y anduviera cerca sin importar que camiseta tuviera. A partir de ese momento comenzó a hacerse un nombre.

brisker2Su tiranía alcanzaba tal grado de violencia que todos le temían. Desde sus compañeros o el cuerpo técnico hasta los dirigentes. Era una bestia incontenible de furia sin límites y dispuesta a todo. Medía 1.95 metros, pesaba 110 kilos de sólida masa muscular y era casi imposible de controlar.

Una de las tantas anécdotas que rodean al nacido en los complicados barrios bajos de Detroit ocurrió en un entretiempo. Luego del descanso los Pittsburg Condors (nueva denominación de los Pippers), salieron a jugar la segunda mitad. Había algo que estaba mal. Él junto a uno de sus compañeros no aparecían, lo que producía mucho revuelo en el banco de suplentes ¿La razón? Brisker estaba moliendo a palos a un jugador de su equipo en el vestuario y nadie lo podía detener sin poner en riesgo su físico.

A la hora de los golpes el alero no se hacía esperar. En 1971 durante un encuentro contra Denver Rockets a los dos minutos le propinó un brutal codazo a un tal Arte Becker sin razón alguna. Uno de los árbitros inmediatamente expulso a Brisker, pero a este no le importó. Estaba decidido a continuar castigando al pobre Becker. Ambos planteles no protegieron al castigado, sino que trataron de detener al castigador. A duras penas lo hicieron. Meses antes de este hecho había agredido a un taxista. Fue detenido por tres policías y dos de ellos tuvieron que ser hospitalizados.

Una de sus victimas preferidas para maltratar fue Walter Szczerbiak, un novato con el que compartía posición y que nunca le cayó bien. “Tuve que defender a Brisker en todos y cada uno de los entrenamientos. Era difícil. Yo quería jugar pero tenía miedo. Brisker era rápido, agresivo, fuerte como un toro, pero sobre todo tenía mala actitud. Cada vez que le hacías una falta parecía un boxeador que venía por vos. No soportaba que nadie lo tocara, que simplemente compitieras con él”, comentaba el padre de Wally, ex jugador de la NBA.

Al grado de violencia natural había que sumarle la cocaína que ingería, lo que ayudaba a que la situación fuera aún peor. Era normal que llegará a los entrenamientos con los ojos rojos y con un arma, la que estaba dispuesta a usar de ser necesario. Alguna vez amenazó al entrenador y en otra ocasión casi se tirotea con un guardaespaldas ex jugador de football americano que le habían puesto para intentar controlarlo. Por suerte lo detuvieron antes que accionara el gatillo.

La intimidación no sólo se limitaba a sus colegas, sino que hizo sufrir a Jack Dolph, comisionado de la ABA. Un año participó en una edición del Juego de las Estrellas. Llegó al estadio listo para jugar. No habló con nadie, hizo lo suyo adentro de la cancha sin demasiado entusiasmo y cuando terminó salió furibundo hacía las tribunas.

“¿A quién estas buscando?”, preguntó como pudo Van Vance, locutor del estadio. “A Dolph, maldita sea. Quiero mi dinero aquí y ahora”. Todo esto mientras en el centro de la cancha se premiaba al mejor jugador. “Quiero mis 300 dólares”, gritó Brisker cuando encontró al máximo directivo, que balbuceó algunas palabras como respuesta. “Jugué el partido. Quiero mis 300 dólares por haberlo jugado ¡Quiero mi dinero ahora!”, insistió cada vez más enojado el basquetbolista. A Dolph le corría un sudor frío por la espalda. Metió la mano en el bolsillo y sacó un puñado de billetes. Brisker los metió en su bolso y sin cambiarse se retiró del estadio. La seguridad ni siquiera atinó a detenerlo.

En cada aparición sembraba miedo. Hasta que un día recibió una dosis de su propia medicina. Dallas Chaparrals llegaba a su visita contra Pittsburg con 7 derrotas seguidas, por lo que estaba urgido por ganar. “Sentí que tenía que hacer algo drástico para cambiar la situación. Brisker se había estado metiendo con nosotros todo el año y recordarlo me enfado mucho”, comentó el entrenador de los texanos Tom Nissalke.

“El primero de todo este vestuario que consiga tumbar a Brisker se llevará 500 dólares limpios”, dijo el director técnico ante sus dirigidos. “¿Puedo jugar de titular?”. Con esta pregunta un tal Lenny Chapell, un oscuro suplente, rompió el silencio imperante. Nissalke vio a su jugador motivado y le contestó de manera afirmativa.

Chapell quedó cara a cara con su victima en el saltó inicial. Mientras la pelota estaba en el aire el alero le espetó sin ningún tipo de sutileza un furibundo puñetazo en la cara a un indefenso Brisker, que cayó al piso doblado de dolor. Mientras tanto Chapell casi en tono de burla lo invitaba a pelear. El agresor no fue expulsado porque los jueces estaban siguiendo el balón.

La droga iba ganando la batalla y el básquet ya no era una prioridad para el protagonista de esta historia. A pesar de esto dejó la ABA de manera ilegal y, tras amenazar de muerte a su representante, ingresó a la fuerza a los Seattle Supersonics de la NBA. Irónicamente allí su entrenador fue Nissalke.

Luego de dos temporadas (1973-1975) con más pena que gloria en los Supersonics lo echaron. A los 29 años su carrera deportiva estaba acabada y nadie quería saber más nada de él. Dijo que se iba a dedicar al negocio de la exportación e importación, aunque no hay registros de ningún tipo de transacción que lo haya involucrado.

Le confió a Khalilah Rashad, su pareja, por lo menos en Seattle, y madre de su única hija, que se iba a Uganda.  Muy probablemente desde dictador2Kampala, capitán ugandesa, le dejó un mensaje en su contestador a Fred Crabwell, ex relacionista público de los Pittsburg Condors. Por los ruidos de fondo daba la sensación que estaba en el medio de algún lugar caótico, como si hubiera una revolución o una guerra.

A partir de ese momento todo lo relacionado a Brisker es leyenda y prácticamente no hay ningún dato concreto. Una de las primeras cosas que se dijo fue que en realidad se había ido a Guyana y que se involucró en la secta Templo de Dios, liderada por el reverendo Jim Jones. Esto hacía suponer que fue uno de los 918 que murió en lo que fue el mayor suicidio colectivo de la historia. Cuando el FBI dio a conocer el listado definitivo de victimas, su nombre no figuraba, con lo cual la hipótesis se descartó.

Otra teoría afirma que en Uganda se convirtió en mercenario y trabajó con Idi Amin Dada, un sanguinario, racista, caníbal y analfabeto dictador que se hacía llamar Su Excelencia el Presidente Vitalicio, Mariscal de Campo AlHadji Doctor Idi Amin, Señor de todas las bestias de la Tierra y de los peces del Mar y Conquistador del Imperio Británico en África y Uganda y Rey de Escocia. Aquí la historia se bifurca para llegar a un mismo final: la muerte.

Una vertiente sostiene que Brisker fue asesinado a hachazos por un grupo opositor que derrocó a Dada, ex campeón de los pesos pesados en su país, y que su cuerpo fue desmembrado y lanzado en alguna selva inhóspita. Esta es la más aceptada por los investigadores. La segunda variante es más o igual de truculenta. Habría tenido una fuerte discusión con el dictador, apodado el Hitler africano, por lo que este decidió matarlo y comerse su corazón, ritual habitual del tirano con quien consideraba su enemigo.

La última posibilidad es que siga con vida y haya cambiado su identidad. Es poco probable, pero no se descarta. Cualquiera haya sido su suerte, tanto el FBI como el Departamento de Estado de los Estados Unidos quedaron completamente desconcertados con respecto a su paradero. Es por eso que en 1985 el Tribunal Forense del Estado de Washington lo declaró fallecido a los 38 años, edad que tendría en ese momento.

En 2004 el periodista Robert Jamieson del diario Seattle Post-Intelligencer se internó en lo profundo de la selva ugandesa tratando de conseguir alguna información concreta. No halló nada. Si alguien abría la boca al respecto era para contestarle que “probablemente este muerto”.

Todavía hoy cuando alguien que vivió la psicodélica época de la ABA escucha mencionar a Brisker vuelve a sentir miedo. Es como si su figurar siguiera sembrando el terror a pesar de no estar, por lo menos legalmente, en el mundo de los vivos.

Foto 1: John Brisker en acción en un partido de la ABA (remembertheaba.com)

Foto 2: Idi Amin Dada. Una de las leyendas dice que se comió el corazón de John Brisker.

Fuentes/Links relacionados

John Brisker (Remember The ABA)

Holocausto caníbal (ACB Blogs)

La ABA (XI): Estado salvaje (IV) (acb.com)

Former Sonic forever shrouded in mystery (Seattle Post-Intelligencer)

Remembering John Brisker, the Sonic who vanished in Africa (The Crosscut)