Tenis marginal

En gran parte del bloque soviético el tenis era mal visto por ser considerado un pasatiempo burgués y, además, tenía la contra de no ser parte de los Juegos Olímpicos, lo cual le restaba posibilidades de apoyo. De todas maneras ese contexto no impidió que varios jugadores provenientes del este europeo tuvieran protagonismo en la alta competencia (Martina Navratilova, oriunda de Checoslovaquia, es uno de los tantos ejemplos).

Este no fue el caso de la República Democrática de Alemania (RDA). Allí el tenis era ignorado, y hasta casi despreciado, por las autoridades deportivas que lo habían marginado del aparato estatal. Si bien existía un reducido circuito interno y una federación con reconocimiento internacional, el desarrollo era prácticamente nulo.

Cuando en la década del 50 el deporte germano volvió a competir internacionalmente luego de la Segunda Guerra Mundial, esporádicamente aparecieron tenistas del este alemán que consiguieron resultados aceptables en un segundo nivel. A partir de 1961 cuando entró en escena el Muro de Berlín y las relaciones políticas se tensaron, los pocos jugadores de la RDA progresivamente  fueron desapareciendo de la escena.

escudoddrtenis

Escudo de la federación de tenis de la RDA.

El caso más famoso es el de Thomas Emmerich, único jugador de la RDA con presencia en el ránking mundial y con un título ATP. Steffi Graf y Navratilova (fueron novios en la etapa de junior) coincidieron que pudo haber sido Top 10, pero no pasó del puesto 482. Raramente competía en el exterior y, sin demasiados rivales que estuvieran a su nivel, debió conformarse con ser 16 veces campeón nacional en singles entre 1970 y 1988. Además, ganó varios títulos domésticos en dobles, doble mixto e interclubes. “Nací demasiado al Este” se consoló.

Las únicas apariciones a nivel ATP las realizó en Sofía, Bulgaria, en 1980 y 1981 acompañado por un funcionario del Partido Socialista Unificado, que se encargó de poner trabas para que no cobrara el dinero que ganó, el cual Emmerich pensaba donar a la federación para que lo invierta en material. Como singlista en ambas ocasiones perdió en la segunda ronda. En el doble tuvo mejores actuaciones: finalista y campeón respectivamente.

Emmerich, con un tenis de vieja escuela en el que sobresalían el saque y la volea, en la década del 80 pudo haber emigrado a la República Federal de Alemania (RFA), en donde Boris Becker y Graf estaban en el pico de la popularidad y hubiera encontrado una mejor organización para explotar el potencial. Pese a esa tentadora oportunidad, prefirió quedarse. “Mis padres hubiesen sufrido”, se justificó.

Como la RDA jamás presentó equipo de Copa Davis lo más cerca que Emmerich estuvo de este campeonato fue en 1989 cuando lo invitaron a la final que en Stuttgart la RFA le ganó 3-2 a Suecia. Esa serie, que se disputó poco tiempo después de la caída del Muro de Berlín, fue la primera que se trasmitió en vivo para Alemania del Este.

Varias veces Emmerich, que nunca se afilió al partido gobernante, intentó reunirse con el ministro de deporte Manfred Ewald, ideólogo del programa de dopaje más escandaloso del que se tenga constancia, en busca de apoyo, pero no encontró respuestas.

Actualmente Emmerich continúa jugando como veterano, categoría en la que registra buenos resultados, y su hijo Martin es número 53 en el ránking mundial de dobles y tiene un único título que ganó en Viena en 2012.

Emmrich-Becker-Kristian-400x225

Símbolos de una época del tenis alemán: Thomas Emmerich y Boris Becker.

Jana Kandarr también nació en la RDA y a diferencia de Emmerich pudo tener una carrera plena porque el tramo más importante lo realizó en la década del 90 ya con Alemania unificada, aunque en la primera parte de la etapa formativa lidió con la precaria estructura que existía en torno al tenis.

“Hasta los 14 años crecí con un muro alrededor así que nunca pensé en jugar al tenis”, recordó Kandarr, cuya mejor posición en el ránking fue el puesto 43. “Solía jugar sólo en polvo de ladrillo. No había otra superficie. Durante la mitad del año no jugaba porque no había canchas techadas”, explicó. Para mantenerse en ritmo en el invierno practicaba básquet.

Kandar, 3 veces convocada a la Fed Cup e integrante de equipo alemán de los Juegos Olímpicos Sydney 2000, era zurda, pero para jugar agarraba la raqueta con la mano derecha. Según contó nadie en la RDA se preocupó en corregirla. Comenzó a tomarse más en serio al tenis cuando con su familia se mudó a la RFA tiempo antes de la reunificación.

Recién a poco de la desaparición la RDA le prestó cierta atención al tenis, para ese momento ya incluido en el Programa Olímpico. El 30 de octubre de 1990 en Leipzig culminó la primera edición de la Sparkassen Cup, único torneo profesional que se disputó en el país y que bajo distintas denominaciones existió hasta 2003. La campeona fue Graf, que donó los 45.000 dólares del premio al desarrollo del tenis en la región. Cuatro días más tarde se firmó el tratado que estableció la unión de Alemania.

A 23 años de la caída del Muro de Berlín el este alemán sigue siendo un terreno poco fértil para el tenis. De los 23 Top 100 con los que cuenta Alemania en los ránkings de singles y dobles a nivel masculino y femenino, sólo 1 nació en la ex RDA: Martin Emmerich. Con los torneos ocurre algo similar: en el total de los 7 que figuran en los calendarios de la ATP y de la WTA, el de Halle es el único que se disputa en aquella zona.

Fuentes/Links relacionados

La RFA domina a Suecia por 2-1 en la final de la Copa Davis (El País)

Kandarr makes up for lost time (Reuters)

A New Look at East German Tennis (New York Times)

Graf Not Expecting Challenge From East (LA Times)

Der verpönte Sport – wie SED und Stasi das Tennis in der DDR drangsalierten

Federación Alemana de Tenis

Anuncios

El espía del hielo

Ingo Steuer en una conferencia de prensa en Vancouver. (Getty Images)

Por momentos los Juegos Olímpicos parecen haberse quedado varados en el tiempo. Es uno de los pocos lugares en los que cada tanto, por más mínimas que sean, aparecen referencias a la Guerra Fría. Es como una especie de fantasma que sobrevuela a la cita más importante del deporte mundial. En los Juegos Olímpicos de Invierno de Vancouver las épocas en las que reinaba la bipolaridad volvieron a la escena. Esto se debió a la presencia de Ingo Steuer.

Steuer tuvo una destacada carrera como patinador y es uno de los entrenadores más laureados e importantes con los que cuenta el patinaje artístico alemán. Desde hace varios años conduce con éxito a la dupla que arman Aliona Savchenko y Robin Szolkowy, pareja que bajó su conducción conquistó 2 títulos del mundo, 3 europeos y 1 medalla de bronce en Vancouver. Pero Steuer debe cargar con un pasado demasiado complicado del que parece no poder despegarse.

Previo a los Juegos Olímpicos de Invierno de Turín 2006 se descubrió en un archivo desclasificado que Steuer, bronce en Nagano 1998, había trabajado para la Stasi, la policía secreta de la República Democrática de Alemania (RDA), entre 1985 y 1988 bajo el alías de Torsten. Su misión consistía en pasar información de sus colegas al ente estatal. Entre los casi 80 informes en los que participó develó, entre otros, el intento de un colega de fugarse a Francia y aportó datos importantes sobre la vida amorosa de Katerina Witt, probablemente la deportista más exitosa de la RDA y cuya historia ya fue relatada en este blog.

Steuter reconoció que la Stasi comenzó a fijarse en él luego de ganar el campeonato mundial juvenil por parejas. A los 18 años empezó a trabajar para el espionaje cobrando un sueldo de 4.000 marcos de la Alemania del Este, lo que a cifras actuales rondaría los 2.800 dólares.

Cuando salió a la luz su tarea durante la Guerra Fría el Comité Olímpico Alemán no dudó en apartarlo de la delegación que estaba por partir rumbo a Italia. La decisión causó enojo en la Federación Alemana de Patinaje Artístico, en Steuer y en sus dirigidos. “Sin Ingo no voy a patinar en Turín”, dijo Savchenko, nacida en Ucrania pero nacionalizada alemana. La elegida para reemplazarlo fue Monika Schweibe, a la cual también hubo que bajar del avión a último momento porque se develó que fue otra de las casi 160 personas que dentro del deporte trabajó como infiltrada para la Stasi.

Steuer fue a la Justicia, que lo habilitó a realizar el viaje a Turín. Estuvo en Italia, aunque no pudo formar parte de la delegación teutona y se tuvo que pagar el hospedaje. Desde ese momento el sueldo a Steuer se lo abonan entre la Federación de patinaje, Savchenko y Szolkowy, seguramente con la colaboración de algún sponsor.

Luego de pedir disculpas cada vez que pudo aduciendo que era joven y actuó bajo presión, Steuer, de 43 años, recibió una especie de semi indulto porque desde el Comité Olímpico se le sigue dando la espalda, aunque en Vancouver figuró como parte del equipo germano. “Estoy orgulloso de volver a vestir los colores de Alemania”, dijo durante una conferencia de prensa en Canadá, en la que aprovechó para publicitar su libro llamado Años de Hielo, que saldrá a la venta este año y en cual promete contar su historia.

Mal que le pese al Comité Olímpico Internacional deberá seguir lidiando con el fantasma de la Guerra Fría, que en su momento supo tener bastante protagonismo dentro de los Juegos Olímpicos y parece querer seguir vinculado con los anillos olímpicos por mucho tiempo más.

Fuentes/Links relacionados

Behind German Pairs Team, the Power of 3 (New York Times)

German coach being held back by his Stasi past (The Times)

Ice skating coach slips up over past as Stasi spy (The Times)

Germany skating coach Ingo Steuer tarnished by Stasi past (The Guardian)

Long Shadow of Stasi Still Darkens Aspects of German Life (Deutsche Welle)

Stasi past still overshadows German coach (NBC)

East German Sports Machine Shadows Vancouver Olympics (New York Times)

La sombra del comunismo es alargada (El Mundo)