El día que el rugby se mudó a Soweto

Uno de los lugares en donde más se padeció el Apartheid fue en el South West Town, más conocido como Soweto. En este suburbio situado a 15 kilómetros de Johannesburgo poblado íntegramente por negros, los habitantes vivían en condiciones infra humanas. A parte de no tener derechos y de encontrarse marginados de la sociedad, una ley promulgada en 1976 por el Partido Nacional obligaba a que en las escuelas se enseñara el afrikáner, idioma con mezcla del holandés e inglés que toma modismos locales y que era utilizado por los colonos.

En los colegios de Soweto los profesores se negaban a enseñar y los alumnos a aprender lo que consideraban la lengua del opresor. La situación llegó al punto límite el 16 de junio de 1976 cuando los estudiantes tomaron las calles para protestar. La policía reprimió salvajemente y disparó sin piedad contra manifestantes armados solamente con piedras y palos.

La primera victima fue Hector Pierterson. La foto del cuerpo del chico de 13 años ensangrentado llevado por Mpuyisa Makubi con su hermana Antoinette al costado llorando desconsoladamente dio la vuelta al mundo y quedó como una imagen testigo de lo que sucedía en Sudáfrica. Se calcula que ese día murieron alrededor de 500 personas.

Esto marcó el inicio de una escalada de violencia que se extendió por todo el país. Para colmo desde el Gobierno se dictaban normas cada vez más severas que lo único que hacían era empeorar la situación. “Deberíamos haber matado a 1.600 o 10.000, si eso hubiera conseguido detener la violencia en el mismo comienzo”, decía ya retirado Theuns Swanepoel, quien dirigió la represión en Soweto y que, se supone, dio la orden de tirar a matar. Estos sucesos  desembocaron en la caída del Apartheid, por lo menos desde la legalidad. Por eso el 16 de junio es considerado el Día de la Juventud y es fiesta nacional.

Tantos años de subyugo y represión llevaron a que la comunidad negra sintiera despreció y rechazo por todo aquello que estuviera relacionado con los afrikáners, incluido el deporte, con el rugby a la cabeza.

A 34 años de aquellos hechos en Soweto sus habitantes todavía lidian con dificultades como las drogas, el Sida o la delincuencia juvenil, pero en otros aspectos hay situaciones que están cambiado, a tal punto que se han podido disputar dos partidos de rugby de primer nivel en esta localidad, algo que no mucho tiempo atrás era inimaginable.

Vodacom Blue Bulls es un equipo con base en Pretoria y uno de los más fuertes del poderoso Super 14, torneo que reúne a combinados provinciales de Australia, Nueva Zelanda y Sudáfrica, las 3 potencias del Hemisferio Sur. Originalmente llamado Northern Transvaal (la región que representa), a mediados de los 90 cambió su denominación por una más marketinera anteponiéndole el nombre del sponsor de turno. Históricamente se lo vinculó con la policía y las fuerzas armadas, aunque con el advenimiento del profesionalismo esta unión se ha ido diluyendo, y con los afrikáners, por lo que hinchas y jugadores eran exclusivamente blancos.

Como Loftus Versfeld, fortaleza en donde es casi invencible, será utilizado durante el mundial de fútbol y esta fuera de servicio para preservar el campo, Blue Bulls buscó un lugar alternativo para afrontar las semifinales ante Crusaders de Nueva Zelanda. Pese a que tenían varias opciones, los directivos se inclinaron por el Orlando Stadium de Soweto, que no acogerá ningún partido de la Copa del Mundo, pero si será utilizado como lugar de entrenamiento por algunas selecciones.

Así el gran equipo blanco y afrikáner iba a presentarse en el seno del gran barrio negro y no muy lejos de donde se iniciaron los disturbios del 76. Esta decisión causó mucho revuelo y sorpresa entre los líderes políticos sudafricanos. La noticia, con más relevancia social que deportiva, captó casi tanta o más atención que la previa del Mundial.

“La última vez que muchos blancos, particularmente los que hablan afrikáns, vinieron a Soweto fue en 1976 cuando la policía del Apartheid intentó detener el levantamiento de jóvenes armados con piedras”, decía el diario The Star. El matutino Citizen calificó esa jornada como “un gran día”.

La llegada de Blue Bulls contó con la bendición de Desmond Tutu, quien peleó con Nelson Mandela en la lucha para terminar con la discriminación legalizada y habitante de Soweto. “Es la mejor noticia que ha recibido el país desde el Mundial de rugby de 1995”, expresó el premio Nobel de la Paz. “Es uno de esos momentos especiales para Sudáfrica que demuestra que  unos y otros hacemos lo mejor a pesar de los problemas que afrontamos.  Nuestra sociedad va en el camino correcto”, opinó Tutu, quien reconoció ser hincha de Stomers Rugby, que jugaba la otra semifinal, pero que en esta oportunidad iba alentar a Blue Bulls.

“Este partido es grandioso para nuestro país y es grandioso que el rugby llegue a Soweto”, decía el capitán de Blue Bulls Victor Matfield, quien vistió la camiseta de los Springbooks, equipo aborrecido por los negros en su momento, y con más de 100 partidos para el conjunto de Pretoria.

Aunque apoyaban la iniciativa, desde el Soweto Rugby Club no creían que la visita les pudiera ser ventajosa. “Dudo que le pueda traer un beneficio al club”, expresó a la agencia Reuters Zola Ntlokona, secretario de la entidad. “Esta semifinal se podría haber jugado en Japón, no simboliza nada para nosotros. No somos hinchas de Blue Bull”, completó el directivo.

Aquel sábado 22 de mayo una legión de afrikáners arribó a Soweto. Esta vez no venían ni con armas ni escudos protectores. Ahora traían banderas, camisetas azules y todo tipo de cotillón para alentar a su equipo. Llegaron con cierto temor lógico a un lugar al que no sabían como iban a ser recibidos y en donde muy probablemente sus padres o abuelos habían reprimido salvajemente. Desde la organización dejaron en claro que no se tomó ninguna medida especial de seguridad y que todo se desarrolló con normalidad.

Gracias a la gran actuación del medio scrum Fourie du Preez Blue Bulls ganó 39-24 y por segunda temporada consecutiva se metió en la final del Super 14. Al haber terminado primero en la fase clasificatoria pudo ser local en el encuentro decisivo, acogido nuevamente por el Orlando Stadium. Esta vez el rival era Stomers Rugby de Ciudad del Cabo. Las incidencias del encuentro fueron seguidas en la tribuna por Jacob Zuma, el presidente sudafricano, y Tutu. La celebración fue completa porque Blue Bulls se impuso 25-17 y retuvo el campeonato.

Blue Bulls festeja el título del Super 14.

Varios de los residentes de la zona aprovecharon la oportunidad para vender cerveza o comida en las puertas de sus casas y conseguir algo de dinero extra que nunca viene mal, sobre todo en esta zona. “Todo el mundo fue muy amistoso con nosotros, el juego fue grandioso… Ver a los blancos caminar por las calles de Soweto con una cerveza en la mano fue increíble. Definitivamente volveremos”, le contaba tras la semifinal a Reuters Jeanne Hesquar, un seguidor de Blue Bulls.

Más allá de la conquista deportiva en si, lo realmente importante es que la barrera racial en Sudáfrica de a poco va cayendo y, aunque todavía la discriminación sigue estando latente dentro de la sociedad, es evidente que algo esta cambiando.

Fotos: Getty Images

Fuentes/Links relacionados

Symbolic moment as rugby comes to black township of Soweto (Reuters)

Rugby-Afrikaner’s chosen sport enters black township of Soweto (Reuters)

South Africans unite in township rugby final (Reuters)

Soweto Super 14 games is historiy in the making (stuff.co.nz)

Bulls to put Super 14 title on the line in Soweto (super14.com)

Times change as Super 14 moves to Soweto (super14.com)

Tutu praises Bulls for playing in Soweto (super14.com)

Bulls repel Crusaders to reach Super 14 final (Reuters)

Soweto, una década de disturbios raciales (El País)

Soweto, 30 años después (BBC Mundo)

Soweto, el principio del fin (BBC Mundo)

“Soweto cambió todo” (BBC Mundo)

Los rebeldes de Soweto, 25 años después (El País)

Sitio oficial del Super 14

Sitio oficial de Vodacom Blue Bulls

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Famosos a la inversa (Parte 1)

El deporte esta plagado de equipos o atletas que llegaron al estrellato gracias a lo que siempre se trata de evitar en una competencia: la derrota. Alguna vez en este blog se mencionaron los casos del boxeador Peter Buckley, que se retiró con el peor récord que haya registrado un pugilista profesional, o del tenista Robert Dee, que perdió 54 partidos consecutivos sin lograr un set bajo el ala de la Federación Internacional. Según el caso hay quienes se lo toman con gracia, otros aprovechan para buscarle una veta comercial y también están los que no soportan vivir con esta pesada carga.

A continuación algunas de las miles de historias que existen de aquellos que llegaron a la fama recorriendo el camino inverso. Este primer capítulo estará reservado para las actividades grupales, mientras que la segunda parte se enfocará en los deportes individuales.

Australia (Handball)

En Alemania 2007 los australianos causaron sensación. (IHF)

El handball, de fuerte arraigo alemán, no prendió en los países de habla inglesa. El único que logró sacar un poco la cabeza fue Australia, con una presencia casi perfecta en los últimos mundiales, tanto en hombres como en mujeres, aunque eso de ganar a este nivel no es moneda corriente. En sus 5 participaciones en la rama masculina sumó 1 victoria ante Groenlandia en Portugal 2003, en donde finalizó en el puesto 21, siendo esta su mejor participación. En el resto culminó último y sólo acumuló derrotas, la mayoría de ellas abultadas, estableciendo una marca histórica de 1 partido ganado, 0 empates y 24 perdidos.

En 2007 durante el Mundial de Alemania, la Meca del handball, los Aussies eran vistos como una selección exótica y conquistaron el cariño del público y de la prensa, que los apodó Los Campeones del Corazón. Previo a su participación en Croacia 2009, la federación australiana trató de sacar tajada de la atención extra que reciben en los mundiales para tentar a los sponsors.

Entre las mujeres no es demasiado diferente. Desde el debut de Australia en Noruega/Dinamarca 1999 asistió a 5 citas mundialistas, recibió goleadas en todos sus partidos y ostenta una seguidilla de 25 derrotas al hilo. En 1999 y en Croacia 2003 obtuvo sus mejores ubicaciones (23°), superando por diferencia de gol a Argentina y a Uruguay, respectivamente.

A la larga los australianos se han convertido en los mimados del handball internacional y han logrado llamar la atención en los mundiales.

Mónaco (Rugby)

Mónaco: poco glamur y condenado a la derrota. (Reuters)

Cuando Mónaco sale a jugar sabe que indefectiblemente perderá. Este combinado tiene como principal inconveniente que sus jugadores no son ciudadanos monegascos, con los cual no son elegibles para esta selección, pero no hay otra opción porque en el Principado no hay jugadores de rugby nacidos allí. Ante esta situación si ganan en la cancha los rivales presentan una apelación y se quedan con el triunfo en los escritorios. Aunque, a decir verdad, esto no se da muy a menudo ya que Mónaco suele caer por resultados abultados en el Grupo 3D, en lo profundo de la Copa Europea de Nacionales, ante oponentes como Chipre, Azerbaiyán, Bosnia o Eslovaquia.

Para colmo tampoco cuenta con una cancha en donde jugar, con lo cual cuando tiene que hacer de local debe mudarse a algún estadio cercano en Francia. Además, no tiene un entrenador fijo. Por el momento este lugar lo ocupa Jean Francois Tordo, ex capitán de la selección francesa, que da una mano porque vive cerca de Mónaco. Desde ya que los jugadores son amateurs y todos militan en ligas regionales menores.

El plantel esta compuesto por inmigrantes de diferentes lugares. Hay canadienses, marroquíes, franceses y británicos. “Cuando estamos adentro de la cancha somos iguales, orgullosos de nuestro rugby, de nuestros colores y de nuestro himno”, dice el pilar Mathieu Louppe, residente en Mónaco, pero que todavía debe esperar 2 años para lograr la ciudadanía, situación similar a la que viven el resto de sus compañeros.

En noviembre de 2009 disputó su último partido hasta el momento y cayó 44-5 ante Chipre, plagado de jugadores ingleses que si podían jugar para el representativo chipriota. Todos estos contratiempos  no amilanan a los jugadores y les da más fuerza para seguir adelante. “Somos un equipo improvisado que nos une la pasión. Somos extremistas del rugby”, explica Louppe.

Liechtenstein (Fútbol)

Liechtenstein posa antes de lo que probablemente será una nueva derrota. (Getty Images)

Al parecer en los principados hacer deporte de manera competitiva no es algo que les salga bien. Quizás tenga que ver con un tema socioeconómico. Uno de estos casos es Liechtenstein, una pequeña nación de Europa y que no llega a los 30 mil habitantes, que cuenta con la que probablemente sea una de las selecciones más vilipendiadas del fútbol mundial. Se la suele ver perdiendo por resultados anormales y hundida en las últimas colocaciones en las Eliminatorias para la Eurocopa o para el Mundial.

La federación local se creó en 1934 y recién en 1976 se afilió a la FIFA. Su selección debutó internacionalmente en 1981 y no fue hasta la Eliminatoria para la Euro de Inglaterra 1996 que hizo su aparición en una competencia oficial. Desde ese momento mayormente ha conseguido muchas derrotas estrepitosas, como, por un ejemplo, un 1-11 contra Macedonia. En medio de tantas goleadas Liechtenstein por un rato tuvo la posibilidad de sentir las mieles del éxito.

Aquel 9 de octubre de 2004 quedará en los anales del fútbol liechtensteiniano. A Vaduz, la capital del país, llegó Portugal, meses atrás subcampéon continental, buscando 3 puntos que lo acercaran a Alemania 2006. Sin hacer demasiado los lusitanos se fueron al descanso 2-0 arriba. Parecía que se avecinaba otra vapuleada. No fue así. A los 3 minutos del segundo tiempo Franz Burgmeier puso las cosas 1-2 y promediando el complemento Thomas Beck consiguió el histórico gol  que estableció el 2-2 final. Liechtenstein cerró la inolvidable semana sintiendo lo que sienten sus rivales: goleó 4-0 a Luxemburgo. Esta campaña fue la mejor hasta el momento: consiguió 2 triunfos, 2 empates y 8 derrotas. Ya en las Eliminatorias para la Euro Austria/Suiza 2008 y para Sudáfrica 2010 todo volvió a la normalidad.

Las andanzas de Liechtenstein por Europa fueron llevadas al cine con un documental. En el mismo, llamado Die Elf (Los Once), se refleja como fue el camino de esta selección durante el clasificatorio para el certamen continental de 2008 y todas las trabas que debieron sortear los jugadores, todos ellos aficionados, para poder codearse con la elite.

Liechtenstein es sólo un representante de este selecto grupo que conforman San Marino, Luxemburgo, Islas Feroés, Guyana, Samoa y un sinfín de selecciones más que pululan en cada eliminatoria mundialista.

Los Angeles Clippers (Básquet)

En 2000 Sports Illustreited “premió” a los Clippers como la peor franquicia de la historia. (Sports Illustreited)

Nunca un equipo eligió tan mal una ciudad en donde instalarse. Los Clippers cargan con el peso de ser la otra franquicia angelina porque viven a la sombra de Los Angeles Lakers, una marca registrada en el mundo del deporte y el segundo más campeón de la NBA, la liga más competitiva del mundo, detrás de Boston Celtic.

Mientras en las vitrinas de los Lakers los trofeos Larry O’brian se multiplican, por el lado de los Clippers a duras penas terminan la temporada con un récord de victorias/derrotas medianamente decente y, con suerte, pueden llegar a rasguñar la clasificación a los Playoff. Sus presentaciones en el Staples Center, mismo recinto en donde los Lakers hacen de local, no generan demasiado atractivo… a no ser que jueguen contra los Lakers. Las estrellas de Hollywood no abundan cuando los jugadores de camiseta roja, blanca y azul saltan a la cancha… a no ser que jueguen contra los Lakers.

Las desventuras de la franquicia comenzaron a principios de los 70 bajo el nombre de Buffalo Braves. El camino había empezado bien porque en una de sus primeras campañas logró el pasaje a los Playoff, lo que fue un oasis en el desierto. Algunas decisiones de los directivos terminaron de desmoronar la endeble estructura. Por consejo de David Stern, actual comisionado de la NBA, el equipo fue adquirido por nuevos dueños que lo mudaron a San Diego y le colocaron la denominación Clippers. Tuvieron respetables actuaciones, quedando en su torneo debut a 2 triunfos de entrar en la lucha por el campeonato, pero a la larga la empresa siguió siendo un fiasco.

El aluvión de resultados negativos más una taquilla que se caía a pedazos hicieron pensar en un nuevo traslado. Vaya a saber por recomendación de quién, pero en una movida arriesgada se decidió la mudanza a Los Ángeles. No deja de ser curioso pensando que en Estados Unidos existen un montón de sitios deseosos de tener un representante en la NBA y justamente se eligió un lugar que ya tenía equipo y que desde hacía varios años estaba asentado.

Con más golpes que caricias, los Clippers se hicieron un pequeño lugar en la glamorosa metrópoli californiana y después 26 años no parecen tener intención de armar el bolso y buscar otro destino, a pesar de seguir con el estigma de perdedores que los persigue desde su nacimiento y de tener que vivir a la sombra de un vecino demasiado poderoso.

Philadelphia Phillies (Beisbol)

Hasta sus propios hinchas se burlan de la desgracia de los Phillies. (Reuters)

Serio candidato a robarle el lugar de privilegio que ostentan Los Angeles Clippers. Este equipo que milita en la Mayor League Beisbol (MLB) es de los más viejos del deporte estadounidense y uno de los pocos que todavía reside en su lugar de creación. Se fundó en 1883 como Philadelphia Quakers, nombre que definitivamente cambió por su actual denominación en 1890. A lo largo de su centenaria vida el momento cumbre ocurrió en 2007, cuando se convirtió en la única franquicia profesional de Estados Unidos en llegar a las 10.000 derrotas. Con esa caída por 10-2 ante Saint Louis Rams, se transformó en el perdedor más grande del país.

La saga empezó el 1 de mayo de 1883 cuando los Phillies cayeron 4-3 con Providence Grays. Aquella temporada de presentación marcaría el comienzo de lo que sería una marca registrada para el conjunto de Filadelfia: ganó 17 partidos y perdió 81. Y los malos números siguieron. Entre 1918 y 1948 tuvo solo 1 campeoanto con récord positivo, además entre 1919 y 1945 finalizó en la última colocación en 16 oportunidades. Ni siquiera haber ganado la Serie Mundial de 1980 hizo cambiar la visión negativa y hasta fue motivo de burla de un ex jugador. “Incluso los monos a veces se caen de los árboles”, dijo Solly Hemus, quien visitó la camiseta de los Phillies en la década del 50.

El simio se cayó nuevamente en 2008 con la segunda conquista de la Serie Mundial. Casi se vuelve a caer en 2009, pero a último momento se agarró de una rama porque todo retornó a la normalidad. En la serie final Philadelphia perdió 4-2 con New York Yankies, en una definición que paralizó a la Gran Manzana.

Sin dudas Philadelphia Phillies entró en la historia grande del deporte, pero por la puerta de atrás.

Minardi Team F1 (Automovilismo)

Patrick Friesacher a bordo de un Minardi en el GP de Gran Bretaña de 2005. (Wikipedia)

La Fórmula 1 debería estarle muy agradecida a Giancarlo Minardi, el creador de esta estructura en 1980. A pesar que durante sus 2 décadas de existencia a sus autos era normal verlos en el fondo del pelotón, cumplió una función importante porque les permitió a muchos pilotos dar sus primeros pasos dentro del circo de la máxima categoría del automovilismo mundial. El caso más famoso es el de Fernando Alonso, 2 veces campeón del mundo, que comenzó corriendo aquí y, luego de pasar por Renault, en 2 ocasiones, y McLaren, ahora es el volante número 1 de Ferrari.

Minardi apareció en la Fórmula 1 en el Gran Premio de Brasil 1985 y la primera señal no fue positiva. Pierluigui Martini, el único piloto que inscribió la escudería, no llegó a concluir la carrera porque el motor Ford no aguantó. Contrariamente a lo que se puede pensar los problemas mecánicos no fueron una característica de los autos del equipo con sede en Faenza porque a pesar del bajo presupuesto logró una confiabilidad que otros con más plata envidiaban.

Durante las 20 temporadas en las que Minardi participó disputó 345 competencias en las que sus pilotos no ganaron ninguna, no se subieron a ningún podio, no lograron vueltas rápidas ni tampoco pole positions y entraron en la zona de puntos solamente en 21 carreras. Su mejor temporada fue la de 1991, cuando con 6 puntos ocupó el séptimo puesto en el Campeonato de Constructores gracias a lo realizado por Pierluigi Martini y Roberto Morbidelli. Irónicamente al año siguiente sumó 7 unidades, pero culminó en el octavo lugar.

Algunos nombres famosos que pasaron por Minardi: Alessandro Nannini, Alessandro Zanardi, Christian Fittipaldi, Giancarlo Fisichella y Jarno Trulli. También estuvieron las dos últimas experiencias argentinas en la Fórmula 1: Estaban Tuero y Gastón Mazzacane.

En 2001 el empresario australiano Paul Stodart se convirtió en el dueño mayoritarío de la escudería. Este intentó traer nuevos bríos, pero los contratiempos monetarios eran cada vez más complejos de solucionar. Por eso en 2005 se decidió la venta total a Red Bull y pasó a llamarse Scuderia Toro Rosso. Actualmente bajo el mando de su creador, la estructura se mantiene en diversas categorías promocionales en Italia y en Europa haciendo lo que mejor sabe hacer: descubrir nuevos talentos.

Fuentes/Links relacionados

Famosos a la inversa (Parte 2)

Australian Handball Federation

Perfíl selección masculina de Australia (International Handball Federation)

Perfíl seleccón femenina de Australia (International Handball Federation)

Passion but no glamour for Monaco’s team (Reuters)

Federación de Rugby de Mónaco

Partidos de Liechtenstein (fifa.com)

La noche mágica de Liechtenstein (fifa.com)

Liechtenstein, Die Elf (Periodismo de Fútbol Internacional)

Historia de Los Angeles Clippers (clippers.com)

Phillies become America’s biggest losers (Reuters)

The Beautiful Losers: An Oral History Of The Philadelphia Phillies (Sports Illustrated)

Minardi F1 Team rueda por última vez (Europa Press)

Estadísticas de Minardi (thef1.com)

Nobles y plebeyos conviven en la Fórmula 1 (Clarín)

Sitio oficial de la Fórmula 1

Sitio oficial de Minardi

Un país en llamas

De los varias giras que la selección sudafricana de rugby realizó por Nueva Zelanda sin dudas la más famosa es la de 1981. No es recordada por lo resultados, sino por el contexto social que la rodeó y que a la larga fue mucho más que un hecho deportivo, sino que significó un impacto muy profundo en el seno de la sociedad neozelandesa.

A causa de la la política de Apartheid que imperaba en Sudáfrica, la New Zealand Rugby Football Union (NZRFU) tomó la polémica decisión de no enviar a aquel país equipos conformados por jugadores de raza maorí. Por supuesto que la resolución generó infinidad de críticas que desembocaron en el nacimiento del movimiento No Maories-No Tour que persiguió el objetivo de cancelar el tour de 1960, lo cual finalmente no se consiguió pese a las más de 150.000 firmas que adhirieron a la causa.

toursudafrica1981(2)En 1967 se organizó una nueva gira a Sudáfrica, pero esta fue pospuesta por el Primer Ministro Keith Holyoake. Al año siguiente las Naciones Unidas instaron a que sus integrantes desalentaran las relaciones deportivas con Sudáfrica. A pesar de esto, la NZRFU envió por primera vez un plantel multirracial. Los jugadores de origen maorí pudieron ingresar al país bajo el patético calificativo de Blancos Honorarios.

Una de las visitas más polémicas de los All Blacks fue la de 1976, que se produjo poco tiempo después de los violentos disturbios en Soweto que involucraron a la policía y a jóvenes que exigían la abolición del Apartheid. A causa de estos partidos varias naciones africanas protestaron con un boicot a los Juegos Olímpicos de Montreal.

En 1977 los líderes del Commonwealth firmaron el tratado de Gleneagles en el que, entre otras cosas, se comprometían a no aprobar contactos deportivos con Sudáfrica. Cuando en 1980 este pacto tuvo la prueba de fuego fracaso rotundamente. Robert Muldoon, Primer Ministro de Nueva Zelanda, declaró que desde el Estado no se iba a interferir en el deporte. Esto fue tomado como una luz verde por la NZRFU y le envió una invitación a los sudafricanos para llevar a cabo un tour la temporada siguiente. Esa fue la gota que rebalso el vaso.

Nueva Zelanda quedó dividida en dos bandos. Por un lado estaban los que se oponían al tour y tenían a John Minto como referente; por el otro se encontraban los que adherían a la visita de los Springbooks con Cez Blazey y Ron Das, presidentes e la NZRFU y la Auckland Rugby Union, respectivamente, como caras visibles.

Varios ex jugadores de los All Blacks se enrolaron detrás de las voces que aprobaban la gira. Entre ellos figuraba Ben Couch, que además era Ministro de Policía y Ministro de Asuntos Maoríes. Couch, que vistió la famosa camiseta negra entre 1947 y 1949, en una entrevista declaró que veía bien al Apartheid por las condiciones que había observado cuando fue a Sudáfrica en 1970 y 1973. Sus dichos sólo sirvieron para echar más leña al fuego en un contexto cada vez más tenso. Al funcionario le llovieron infinidad de criticas y pedidos de renuncia. Desde Roma Muldoon dijo que Couch había sido un “perfecto estúpido”.

Couch, que era diabético, como defensa acusó al nuevo tipo de insulina que estaba consumiendo y que eso le había jugado en contra durante la entrevista. Excusa poco creíble, pero al menos original. Días más tarde durante un discurso en Otago terminó de hundirse: expresó que la segregación en Sudáfrica “es la mejor cosa en estás circunstancias”.

La crisis, que todavía no había llegado al punto más álgido, era un problema extra para Muldoon en medio de un año electoral. Dando el visto bueno a la gira sudafricana sumaba adhesiones en los votantes de las zonas rurales, con mucho peso en las urnas y que mayoritariamente veían con buenos ojos el tour.

Con un fuerte debate de fondo, que derivó en el rol de los maoríes en Nueva Zelanda, los Springboks salieron a la cancha. El debut tuvo lugar en Gisbone ante el combinado provincial de Poverty Bay. El 24-6 para los visitantes quedó como una anécdota porque por primera vez que se vieron frente a frente manifestantes de los dos grupos. En las calles hubo encontronazos con la policía, imagen común durante los 56 días del tour.

La segunda aparición de Sudáfrica debía ser en Hamilton ante Waikato, pero esta se canceló. Más de un centenar de personas invadieron la cancha al grito de “el mundo entero esta mirando”. Esa no fue la única postergación. Semanas más tarde el duelo ante South Canterbury corrió la misma suerte. “Es como si el Sol estuviera saliendo”, dijo Nelson Mandela en Roben Island cuando se enteró de lo sucedía en Nueva Zelanda.

Cada presentación del conjunto de camiseta verde era seguida por una estela de violencia. El punto más alto tuvo lugar en Wellington con la llamada Batalla de Molesworth Street. En las puertas del Parlamento se cruzaron manifestantes antí y pro tour, lo que derivó en una brutal represión policial como nunca antes se había visto en la historia neozelandesa.

Aunque la violencia iba en aumento y, en medio de un clima casi bélico, Muldoon amenazó con llamar a las Fuerzas Armadas para intentar reencausar una situación que se había desmadrado por completo, en ningún momento se pensó en suspender la gira, que, a excepción de las cancelaciones mencionadas anteriormente, se disputó tal como estaba prevista.

toursudafrica1981(1)

Christchurch, una de las plazas más tradicionales para el rugby, fue testigo del primer test match entre All Blacks y Springboks. Mientras tanto en calle había otra sangrienta represión en que sólo por suerte no se registraron muertos. La revancha fue en una Wellington colapsada. Se calcula que alrededor 7000 personas cortaron los accesos a la ciudad y al estadio. La policía, que una vez culminados los hechos fue duramente criticada por su accionar, armó escudos humanos para permitir el paso del público que quería ir a ver rugby.

Este tour, que no tuvo nada de mágico y misterioso pero si mucho de violento y tensionante, culminó en Auckland con una victoria por 22-25 de los Springbooks sobre los All Blacks. Durante el partido se dio la imagen icónica de esos complicados días: desde el aire un avión lanzó sobre la cancha bombas de humo en forma de protesta. Afuera la represión continuaba.

Muldoon, que apoyo la invasión británica a las Islas Malvinas, ganó las elecciones y fue reelecto como Primer Ministro, aunque el Partido Nacional perdió algunas bancas en el Parlamento.

Se intentó organizar una nueva gira para 1985, que fue cancelada en la Justicia. Desde ese momento se cortaron los lazos entre ambas uniones y recién se restablecieron con la caída del Apartheid.

En 1986 un grupo de jugadores camuflados bajo el nombre New Zealand Cavaliers, algo que solían hacer varias selecciones, entre ellas Argentina, para eludir el veto que había sobre Sudáfrica, disputaron varios amistosos. Cuando volvieron a casa fueron suspendidos por la NZRFU. A raíz de estos hechos quedó una imagen negativa de los All Blacks en el plano internacional y se llegó a considerar que por única vez en la historia que el rugby de Nueva Zelanda era una vergüenza y no un motivo de orgullo. La conquista del Mundial en 1987 cambió esa percepción.

Muchos historiadores coinciden en que hubo un antes y un después con el tour de 1981 porque Nueva Zelanda entró en la adultez como nación. La situación en que vivían los pueblos originarios y la discriminación que estos sufrían nunca había sido tratada con seriedad. A partir de ese momento la sociedad neozelandesa sufrió un radical cambio cultural.

Foto 1: La policía custodiando uno de los partidos de los Springboks en la gira de 1981 (NZ History)

Foto 2: El avión que lanzó las bombas de humo a la cancha durante el último test match (pukeariki.com)

Fuentes/Links relacionados

The 1981 Springbok rugby tour (Ministerio de Cultura de N. Zelanda)

1981 South Africa rugby union tour of New Zealand (Wikipedia)

Dark days of thunder – when a free nation confronted apartheid in sport (Wairarapa Times-Age)

Poster Collection: 1981 Springbok Tour (christchurchcitylibraries.com)

Rugby y Juegos Olímpicos

La creación del campeonato del mundo en 1987 le permitió al rugby convertirse en uno de los deportes más populares del planeta. A raíz de esto, a veces se hace difícil comprender por qué no esta incluido en los Juegos Olímpicos y si figuran otras actividades que tienen poca convocatoria, como puede ser el caso de la arquería o del badmington. A pesar de los reiterados esfuerzos de la International Rugby Board (IRB)por lograr su inclusión en el Programa Olímpico, aunque más no sea en la modalidad de seven, todavía no se ha podido lograr el cometido.
Si bien en la actualidad no esta dentro de los deportes considerados olímpicos, el rugby sabe lo significa ser parte del evento más importante del mundo. En cuatro ocasiones, los Juegos Olímpicos acogieron al rugby. Sus apariciones fueron en París 1900, Londres 1908, Amberes 1920 y, por última vez, otra vez en la Ciudad Luz en 1924.
De la mano del baron Pierre de Coubertin, creador del Movimiento Olímpico, el rugby estuvo entre los deportes que formaron parte de la segunda edición de los Juegos Olímpicos. De esta manera, junto con el fútbol, se convirtieron en los dos primeros deportes por equipos en formar parte del acontecimiento, aunque este último lo hizo como exhibición. Coubertin era un ferviente seguidor del rugby e, inclusive, llegó a dirigir la primera final del campeonato francés en 1892 entre el Racing CF y el Stade Français, que quedó en poder de los primeros por 4 a 3.
La competencia del rugby en París estuvo compuesta por sólo tres equipos: Alemania, Gran Bretaña y, por supuesto, Francia. Los conjuntos participantes no eran selecciones propiamente dichas, sino que eran clubes que actuaban bajo el nombre de los distintos países. Los germanos estaban representados por el Eintracht Frankfurt, los británicos por el Moseley Wanderers y los locales por el Stade Français, la institución deportiva más importante de la capital francesa.
El combinado galo era el amplio favorito para quedarse con el título, en especial por el subcampeonato que había logrado en el certamen local el año anterior. En la cancha confirmó su superioridad y ganó sus dos encuentros con cierta facilidad. En primera instancia, los locales superaron a los alemanes, que se quedaron con la plata, por 27 a 17 y en su segundo encuentro los dueños de casa se impusieron en el clásico europeo ante los británicos, que finalizaron terceros, con un inapelable 27 a 8. Con el título de Francia, el rugby se despedía momentáneamente de los Juegos Olímpicos para volver 8 años más tarde.
En 1908 la creación de Coubertin retornó a Europa después de la desafortunada presentación en Saint Louis (Estados Unidos) cuatro años atrás. Esta nueva edición significó la consolidación absoluta de los Juegos Olímpicos gracias al buen nivel organizativo que presentaron los londinenses. Entre los deportes que se incluyeron, varios muy practicados por las clases altas, apareció nuevamente el rugby.
La cantidad de participantes fue muy pobre porque se presentaron tan sólo dos equipos. Además de Gran Bretaña asistió Australia, que en el momento en que se estaban desarrollando los Juegos Olímpicos se encontraba de gira por el Reino Unido. La medalla de oro se dirimió en un solo partido que fue favorable para los Wallabies por 32 a 3.
Debido a la escasez de equipos, el deporte desapareció del programa olímpico después de Londres y recién retornó en Amberes 1920. En la ciudad belga, que todavía vivía un período de reconstrucción luego de la Primera Guerra Mundial, sólo participaron Estados Unidos y Francia, ya que a último momento desertaron Rumania y Checoslovaquia.
Como había ocurrido en la primera versión del torneo olímpico de rugby, los galos se presentaban como los grandes candidatos, en especial porque ocho de sus jugadores habían vestido la camiseta azul en el torneo de las 5 Naciones, que para ese momento era considerado como el certamen más importante del mundo. Los estadounidenses, por su parte, eran un conjunto de voluntariosos universitarios que tenían como antecedente más relevante una exitosa gira por Canadá el año anterior.
En contra de la que se suponía, el resultado fue un 8 a 0 a favor de Estados Unidos, lo que le permitió ganar prestigio entre el exigente público francés. Ante esta situación, se organizó a las apuradas una gira de cuatro partidos en distintos puntos de Francia. El saldo final de esa serie de encuentros para Estados Unidos fue de tres triunfos ante combinados regionales y una derrota ante la selección local, que se tomó revancha de lo que había sucedió en los Juegos Olímpicos.
A pesar de que este fue el primer título olímpico del rugby estadounidense, dos de los jugadores del equipo ya sabían lo que significaba tener una medalla de oro. Uno era Daniel Brendan Carroll, que formó parte del conjunto australiano que se consagró campeón en 1908. Mientras que el otro era Morris Kirksey, que integró la posta de 4×400 metros que ganó la presea dorada en esos Juegos Olímpicos, además de obtener la plata en los 100 metros.
La última vez que se celebró un torneo olímpico de rugby fue en París 1924. En aquella ocasión los conjuntos participantes fueron tres: el campeón reinante Estados Unidos, el subcampeón Francia, que buscaba la revancha como local, y Rumania. Por los antecedentes, estaba claro de que la disputa por la medalla de oro se había polarizado entre los franceses y los estadounidenses.
Para volver a lo más alto del podio, los galos armaron un plantel integrado por jugadores internacionales de los cuales dos ya habían estado en Amberes cuatro años atrás. Los campeones, por su parte, arribaron la capital francesa con la base del equipo que se había dado la sorpresa en 1920.
Como era de esperar, tanto Francia como Estados Unidos superaron con facilidad a los rumanos (61 a 3 y 37 a 0, respectivamente) y llegaron a un encuentro definitorio muy caliente en la previa. Días antes del partido, el diario París City Counselo publicó una dura nota en la cual se ponía en duda la calidad de amateurs de los rugbiers visitantes. A esto, además, hay que sumarle el robo que sufrieron los jugadores y la incomodidad de salir a la calle porque eran agredidos por algunos transeúntes cuando los reconocían.
En una calurosa tarde del 18 de mayo, el estadio Colombres estaba colmado. Se calcula que en el recinto había un aforo de entre 35.000 y 40.000 personas que, sin saberlo, iban a ser testigos del último encuentro de la historia del campeonato olímpico de rugby.
Como no podía ser de otra manera, el público esperaba un triunfo de Francia, pero Estados Unidos se encargo de aguar la fiesta. Fue un inapelable 17 a 3 a favor de los visitantes que, nuevamente, se alzaron con la medalla de oro. Los ganadores anotaron 5 tries y anularon todos los sistemas de ataques de los dueños de casa que tuvieron que conformarse otra vez con la plata.
Lejos de los ideales olímpicos que tanto pregonaba Coubertin, el encuentro terminó en escándalo. Una vez finalizado el partido, Gideon Nelson, suplente del conjunto ganador, fue agredido por un hincha francés y comenzó una batalla que dejó como saldo dos personas desmayadas y a varios heridos leves. Además, en el momento de la premiación, el público se burló del himno estadounidense.
El crecimiento de los Juegos Olímpicos con la inclusión de las mujeres, la falta de equipos y la mala imagen que tenía el rugby en el ceno del Comité Olímpico Internacional (COI) por los violentos hechos que ocurrieron en París, fueron factores determinantes para que sea borrado del Programa Olímpico a partir de Ámsterdam 1928.
La IRB hizo gestiones para que el rugby retornara a los Juegos Olímpicos en Moscú 1980, en Seúl 1988 y en Sydney 2000, pero las negociaciones fracasaron. Se estuvo cerca para estar en Londres 2012, pero finalmente el COI decidió bajarle el pulgar. De esta forma, el rugby continúa siendo, según una encuesta del Washington Post, el deporte más popular del mundo que no esta incluido en los Juegos Olímpicos. Quién sabe hasta cuándo el rugby tendrá este extraño privilegio.
El equipo que no fue
Uno de los datos poco conocidos en la centenaria historia del rugby argentino es que la Unión Argentina (UAR) estuvo muy cerca de enviar una representación a los Juegos Olímpicos de París 1924, edición en la cual hubo por primera vez una delegación nacional oficial.
Cuando el plantel ya había sido conformado y sólo restaban algunos días para emprender el viaje en barco hacia el Viejo Continente, surgieron algunos inconvenientes económicos de última hora que obligó a los dirigentes a cancelar la travesía.
El equipo estaba compuesto por 21 jugadores, de los cuales la mayoría vestían la camiseta negra y blanca del Club Atlético de San Isidro, que por aquellos años era el amplio dominador del campeonato de Buenos Aires. Los otros clubes que también habían aportado jugadores fueron el Club Universitario de Buenos Aires, Belgrano Athletic y el Buenos Aires Cricket and Rugby Club. El plantel elegido había sido: Adolfo Travaglini, Rodríguez Jurado, J. Fisher, Claudio Bincaz, Luis Hughes, Chevaller Boutell, Bilbao La Vieja, Gilderdale, C. Rojí, L. Galíndez, C. Vázquez, O’Farrell, J. de la Barrera, R. Semprún, D. Rawson, R. Acevedo, J. Knox, Rotschild, David Millar, F. Luconi y A. Tessi Seitún.

Foto 1: Partido entre Francia y USA en Amberes 1920.
Foto sacada de www.rugby-pioneers.blogs.com

Muerte en la cancha

El 21 de noviembre de 1920 Dublín se preparaba para una fiesta. Ese domingo el representante de la capital irlandesa iba ser uno de los protagonistas de la final del torneo nacional de Fútbol Gaélico, deporte muy arraigado a la cultura celta, que mueve multitudes en Irlanda y que podría definirse como el eslabón perdido entre el fútbol y el rugby. Nada presagiaba que todo iba a terminar en tragedia y no precisamente por el resultado del partido, sino porque en Croke Park, sede de la definición, se vivió una de las matanzas más terribles que recuerde la nación europea por parte de la llamada División Auxiliar, un grupo paramilitar británico.
Lo que se denominó como Bloody Sunday (Domingo Sangriento) fue uno de los hechos más significativos de la Guerra de la Independencia de Irlanda (1919-1921). Las fuerzas armadas del Ejército Republicano Irlandés (IRA) iniciaron una guerra de guerrillas contra la policía y la Armada británica. Para contrarrestarlos, el gobierno de Gran Bretaña creó los Black and Tans y la Auxiliary Division (División Auxiliar). Su actuación fue polémica porque se los acusaba, entre otras cosas, de constantes hostigamientos no sólo contra sospechosos de pertenecer al IRA, sino también a cualquier otro prisionero común.
Al margen de los hechos bélicos que estaban sucediendo, los dublineses trataban de seguir su vida lo más normal posible. Es por eso que en las calles de la capital de Irlanda se hacían elucubraciones acerca de lo que podía suceder en el juego por el campeonato más importante de la temporada entre Dublín y Tipperary. Al mismo tiempo que en las tabernas se discutía de Fútbol Gaélico, en las sombras Michael Collins, alto miembro de la Hermandad de la República de Irlanda y jefe de inteligencia de la IRA, elaboraba un plan para asesinar a 20 integrantes del llamado Cairo Gang, apodo que recibía este brazo de la inteligencia británica por haber servido en Egipto y Palestina, enviados a Irlanda para infiltrarse en los grupos revolucionarios y desarticularlos.
El llamado Collins’ Plan se concretó dentro de lo esperado por su ideólogo el domingo a la mañana temprano previo al esperado cotejo. Este significó un duro revés para las fuerzas británicas porque su estructura quedó muy desvencijada. Es por eso que la respuesta no se hizo esperar. Según explicó años más tarde uno de los Auxiliares involucrados en el Domingo Sangriento, se echó a la suerte como sería la venganza: realizar una masacre en Croke Park o saquear Sackville Street (hoy llamada O’Conell St.), la arteria más importante de la ciudad, eran las elecciones. La moneda indicó la primera opción.
Con su capacidad de 5.000 personas completo, Croke Park, el estadio más importante del país, se disponía a ser testigo de uno de los hechos deportivos más esperados de todos los años en Irlanda. Minutos antes de que comenzara el cotejo, la División Auxiliar estaba parapetada en las salidas y un avión sobrevolaba el estadio. Mientras se disputaban los primeros minutos las tropas ingresaron al terreno de juego y ese fue el principio del caos.
Desde el aire comenzó a llover una interminable llamarada de tiros contra el público y los jugadores, lógicamente todos ellos desarmados. Los soldados apostados en el campo también abrieron fuego. La gente y quienes protagonizaban el partido intentaban huir de cualquier forma. Algunos pudieron, otros no. Uno de ellos fue Michael Hogan, capitán de Tipperary, y que en su honor hay una tribuna con su nombre en Croke Park. Otro jugador que fue alcanzado por las balas fue Jim Egan, un joven que intentó socorrer a Hogan. La balacera duró aproximadamente 19 segundos que fueron una eternidad y oficialmente el saldo que dejó fue de 14 muertos, algunos por las balas, otros aplastados mientras intentaban huir, y alrededor de 65 heridos de diversa gravedad. Hay historiadores que indican que antes de la balacera se escuchó un disparo al aire que desató el horror, pero esto nunca se pudo confirmar fehacientemente. (Imagen: Entrada correspondiente a la trágica definición).
Desde el Castillo de Dublín, sede de las autoridades británicas, dieron un argumento muy poco creíble a través de un comunicado. “La intención original era que un oficial fuera al centro del terreno y hablando desde un megáfono invitase a los asesinos a dar un paso al frente. Pero en su acercamiento, una avanzada dio la alarma. Fueron disparadas balas para avisar a los hombres requeridos, lo que causó una estampida y escaparon en la confusión”. Absolutamente nadie en su sano juico creyó semejante argumento. Inclusive el diario The Times, publicación de corte unionista y que apoyaba al gobierno del Reino Unido, ridiculizó esa explicación inverosímil. Lo mismo sucedió con la delegación del Partido Laborista inglés que visitaba Irlanda en ese momento.
Este comunicado y la matanza termino por dañar la imagen de Gran Bretaña entre los irlandeses. En 1921 finalizó la guerra con la firma del Tratado Anglo-Irlandés que sellaba la creación del Estado Libre Irlandés a partir de 1922. Ese no fue el inicio de la paz, sino que fue el comienzo de la Guerra Civil Irlandesa, iniciada por pequeños grupos que se rehusaron a aceptar el acuerdo.
Croke Park le cierra las puertas al fútbol y al rugby
El cuarto estadio más grande de Europa en la actualidad era conocido a finales del Siglo XIX y principios del Siglo XX como Jones’ Road. Era un importante lugar en donde se practicaban diversos deportes. Entre otras cosas hacía de local el Bohemian FC, uno de los clubes de fútbol más importantes de Irlanda. Además la Asociación Atlética Gaélica (AAG) organizaba la mayoría de sus competencias. En 1913 la institución deportiva irlandesa más importante adquirió el terreno y cambió su nombre al actual en honor a Thomas Croke, un famoso cura muy vinculado a esta entidad.
Luego del Domingo Sangriento, la AAG, una organización nacionalista y anti británica, cosa que se profundizó después de la masacre, en su reglamento interno estableció en el artículo 42 que se prohibía la disputada de cualquier deporte que chocara con sus intereses en todas las canchas de su propiedad. Esto fue una manera elegante de decir que se prohibían partidos de cricket, rugby y fútbol, las tres actividades más importantes nacidas en Gran Bretaña. De cierta manera se puso en el papel algo que ya venía ocurriendo en la práctica.
Lansdowne Road, el segundo estadio en importancia de Irlanda, se convirtió en la casa de las selecciones de fútbol y, principalmente, de rugby, porque la Unión Irlandesa es la dueña. Esto fue así durante años y nadie concebía ver estos dos deportes en Croke Park. Pero un día esto cambió.
A raíz de que Lansdowne Road entró en una etapa de remodelación, la AAG llegó a un acuerdo con las dos federaciones para que sus selecciones pudieran hacer de local en su recinto más grande con una capacidad para 80.000 personas. Tras una votación que finalizó 227 a 97, el Consejo Superior de la AAG aceptó el cambió de regla hasta la reapertura de la otra cancha, prevista para 2009. Finalmente en enero de 2006 se selló el histórico acuerdo entre los tres organismos.
El primero en hacer uso de Croke Park fue el combinado de rugby. El 11 de febrero de 2007 recibió a Francia en el debut en el Seis Naciones y cayó 17-20. Más especial fue el segundo encuentro porque el rival era Inglaterra. Aquellos que fueron testigos de ese partido, que ganaron los locales 43-13, guardaran en su memoria un momento único como fue que sonaran las estrofas de God Save the Queen, el himno británico, algo que nadie nunca imaginó que podría llegar a suceder en ese reciento. Al margen del resultado, el duelo tuvo una carga emocional, en especial durante la previa, como nunca antes se había visto entre estos dos tradicionales rivales.
El 24 de marzo de 2007 fue el turno del fútbol con un triunfo por 1-0 en el debut en las Eliminatorias para la Eurocopa de Suiza/Austria. Los caprichos del destino quisieron que ocurriera ante Gales, una de las 4 naciones británicas. Desde 1901 no se pateaba una pelota en ese césped. La última vez fue cuando el Cliftonville le ganó 1-0 al Freebooters y levantó la Copa de Irlanda. Allí la selección tiene confirmados 6 encuentros más, de los cuales hay 1 amistoso ante Serbia, en el cual se producirá el debut de Giovanni Trapatoni como entrenador, y 5 que corresponden a las Eliminatorias europeas para el Mundial Sudáfrica 2010, entre ellos uno frente a Italia, el campeón del Mundo.
Igualmente esa regla no impidió que Croke Park fuera utilizado para acoger deportes no gaélicos. El caso más llamativo es del boxeo, creado en la Antigua Grecia, pero propagado y reglamentado en su versión moderna por los ingleses. El 19 de julio de 1972 el mito viviente Mohamed Alí enfrentó a Al Blue Lewis. Más comprensible puede considerarse la disputa de football americano, nacido en Estados Unidos, país que en algún punto tiene una raíz irlandesa. En 1946 hubo una exhibición entre ex combatientes estadounidenses de la Segunda Guerra. En noviembre de 1996 se disputó lo que se denominó Shamrock Classic entre las universidades norteamericanas de Notre Dame y Navy, choque que se reeditará en 2012 en este mismo campo. En 1997 los equipos de la NFL Pittsburgh Steelers y Chicago Bears se enfrentaron en el American Bowl.
Desde ese trágico Domingo Sangriento, que no es al que hace referencia U2 en su canción, sino que habla del segundo, que ocurrió en Derry, Irlanda del Norte, en 1972, Croke Park se erigió como en el bastión anti británico por excelencia. El tiempo paso y las heridas se fueron cerrando lentamente, aunque todavía el recuerdo de uno de los sucesos más terribles que ocurrieron en un campo deportivo sigue flotando cada vez que se abren sus puertas.
Links relacionados
Soccer comes full circle at Croke Park (Radio y Televisión Irlandesa)
GAA Congress Rule 42 decision welcomed (Radio y Televisión Irlandesa)