Sobrevivientes y rivales

La victoria de Richard Williams sobre Karl Behr por 6-2, 6-2 y 7-5 en los cuartos de final de la edición 1914 del US National Championships (actual US Open) no figura entre los resultados más memorables de este Grand Slam. A simple vista lo único para destacar es que el ganador fue campeón del torneo, pero detrás de los protagonistas se esconde una historia en común: dos años antes ambos tenistas salieron vivos del hundimiento del Titanic.

Williams nació en Ginebra, Suiza, ciudad a donde se trasladó su padre Charles, abogado y pariente lejano de Benjamin Franklin, por cuestiones de salud. Richard, apodado Dick, registró una exitosa carrera como juvenil que le sirvió como impulso para irse a jugar a Estados Unidos antes de comenzar los estudios en la Universidad de Harvard.

Padre e hijo abordaron el Titanic en Cherbourg, Francia, segunda parada en el trayecto que comenzó en Southampton, Inglaterra, y que debía finalizar en Nueva York. Estuvieron muy cerca de perder el barco porque en París bajaron en la estación equivocada. Pese al retraso llegaron a tiempo y ocuparon la habituación que tenían reservada en primera clase.

Curiosamente en la localidad francesa Behr también subió al tristemente célebre transatlántico y se ubicó en un camarote cercano al de los Williams, a quienes no conocía. Este empresario neoyorquino, en 1907 integrante del equipo estadounidense subcampeón de la Copa Davis y finalista del doble en Wimbledon, se encontraba en Europa con fines románticos.

Con la excusa de negocios llevó de paseo a su novia Helen Newsom, amiga de su hermana menor Gertrudis, por Europa y el Norte de África. Los acompañaron Sallie y Richard Beckwith, madre y padrastro de Helen, respectivamente. Behr tenía la misión de convencerlos que la diferencia de edad (ella 19, él 26) no era impedimento para ser considerado el candidato ideal para la joven. La vuelta a casa en el viaje inaugural del enorme e híper promocionado Titanic era el último paso para lograr la aprobación definitiva de la relación.

El Titanic, el barco más lujoso y moderno del momento.

La noche del 14 de abril de 1912 el apacible crucero en el que viajaban alrededor de 2207 personas, entre los que se encontraban desde inmigrantes irlandeses que iban a Estados Unidos en busca de una vida mejor hasta varios de los personajes más prominentes de la época (actores, empresarios, políticos, etc), se convirtió en una pesadilla. Cerca de la medianoche la tripulación divisó un iceberg y no hubo tiempo para cambiar el rumbo de la gigantesca nave. El impacto contra el bloque de hielo produjo un daño irreparable.

Nadie imaginaba que semejante y lujosa mole de hierro que surcaba con soberbia el Océano Atlántico podía naufragar. “En nuestras cabezas la idea que el Titanic se hundiera era absurda”, recordó Behr. Mientras el caos empezaba a reinar Charles, que tiempo atrás había estado en una situación similar, sostenía que la embarcación se podía mantener a flote entre 12 y 15 horas, tiempo suficiente para un rescate.

Cuando comenzó la evacuación Behr escapó en el segundo bote salvavidas junto a Helen, Sallie y Beckwith, entre otros pasajeros. Tiempo después al tenista lo acusaron de no haber cumplido con la premisa de primero mujeres y niños. Behr se defendía diciendo que una de las ocupantes pidió que las acompañaran hombres para remar. Bruce Ismay, director de White Star Lines, empresa propietaria del Titanic y señalado como uno de los responsables de la catástrofe, dio el visto bueno para que Behr y Beckwith se subieran.

Los Williams, que rescataron a un pasajero que había quedado atrapado en el bar, al cual salvaron rompiendo una puerta, hecho que generó el enojo de un comisario de abordo que amenazó con cobrarles el arreglo, se escaparon a último momento. Cuando estaban por tirarse al agua una de las chimeneas se desprendió y mató a Charles. Richard, en cambio, cayó al océano. Quedó flotando en una barcaza con otras 30 personas, de las cuales 19 murieron de frío. Sobrevivió durante varias horas con el agua helada hasta la cintura.

El Titanic, que cumplía con todas las normas de seguridad exigidas, pero no contaba con suficientes botes de rescate, se terminó de hundir a las 2:20 de la madrugada y recién a las 4 apareció el HMS Carpathia, que recibió el pedido de ayuda pasada la medianoche y se encargó de rescatar a los náufragos. Una vez a resguardo un médico revisó a un Williams al borde del colapso y constató que sufría hipotermia en las piernas. Recomendó amputarlas, propuesta que fue tajantemente rechazada. “Las voy a necesitar”, respondió Dick con mucha lucidez.

Mientras tanto Behr, que no había sufrido ningún problema físico, colaboraba con la asistencia y la organización de los rescatados, a los que les aconsejó que cuando llegaran a Nueva York no hablaran con la prensa. Tuvo activa participación en marchas y en juicios que iniciaron los damnificados. Según cuenta la familia, vivía con culpa por no haber podido rescatar a más gente.

Durante aquellos 4 duros y complicados días a bordo del HMS Carpathia los tenistas finalmente se conocieron. En sus memorias ambos escribieron acerca del encuentro. Williams indicó que Behr fue particularmente agradable con él; Behr, en cambio, destacó que Dick “tuvo una horrorosa experiencia en el agua”.

Ya en tierra cada uno siguió su camino. Williams se fue a vivir con un tío y continuó la dolorosa recuperación que había comenzado en el Carpathia. Increíblemente semanas más tarde, todavía con secuelas en el cuerpo, retornó a las canchas con éxito. El primer torneo en el que participó fue el Pennsylvania State Championships y lo ganó. Durante el campeonato eliminó a un joven Bill Tilden, quien una década más tarde se convirtió en el dominador del tenis mundial. Cuatro meses después fue campeón del doble mixto en el US National Championships. Para sorpresa de todos Dick terminó el verano ubicado segundo en el ránking de Estados Unidos.

Williams, de traje, junto con Behr, el tercero desde la izquierda. (Corbis)

Behr, por su parte, terminó de consolidar la relación con Helen y en 1913 se casaron. Los medios sensacionalistas los bautizaron como “la pareja del Titanic” porque afirmaban que la propuesta de matrimonio se produjo en el bote salvavidas. Sus descendientes niegan que esto haya ocurrido.

El Longwood Cricket Club es famoso porque en 1900 Estados Unidos y Gran Bretaña disputaron la serie que marcó el nacimiento de la Copa Davis. El 16 de julio de 1912 una de las canchas de césped de este club de Boston fue testigo del primer partido entre Williams y Behr. Por la cuarta ronda del Longwood Bowl el suizo, luego nacionalizado estadounidense, se impuso 0-6, 7-9, 6-2, 6-1 y 6-4.

A parte del encuentro ya mencionado en el US National Championships, al menos volvieron a jugar en 2 oportunidades más. Como si fuera un tema tabú, raramente en las crónicas de la época se hacía referencia a la situación límite que les tocó vivir en el Titanic.

Mientras Behr se iba alejando cada vez más del tenis y volcándose a los negocios, Williams transitaba el camino que lo llevó a ser número 1 de Estados Unidos y 4 del mundo. Entre los logros más importantes se destacan el US National Championships como singlista en 1914 y 1916 y como doblista en 1925 y 1926 y el doble de Wimbledon en 1920. En los Juegos Olímpicos de París 1924 integró la última pareja de doble mixto campeona olímpica.

La Copa Davis fue otro terreno en el cual Williams sobresalió. Integró el cuarteto de Estados Unidos que en la final de 1913 venció 3-2 a Gran Bretaña en Worple Road, antigua sede de Wimbledon. A partir de 1921 capitaneó al equipo estadounidense que dominó la competencia entre ese año y 1926 con Tilden como estrella. En algunas series cumplió el doble rol de capitán y jugador.

Todos estos logros sirvieron para que en 1957 fuera incluido en el Salón de la Fama del tenis, mismo honor que recibió Behr, que llegó a ser número 3 de Estados Unidos, pero en 1969.

Especialmente Williams siempre fue reticente a referirse sobre la tragedia del Titanic, incluso en el círculo más íntimo. “No quería publicidad”, contó el periodista e historiador Bud Collins, que en reiteradas ocasiones charló con quien fue uno de los 712 supervivientes y que falleció en 1968.

A Williams y a Behr no sólo los unía haber sido contemporáneos en las canchas de tenis, sino que además sus vidas quedaron marcadas a fuego por haber sobrevivido a una de las tragedias más famosas del último siglo.

Recreación virtual del hundimiento del Titanic. (National Geographic)

Fuentes/Links relacionados

Perfil de Richard Williams (Salón de la Fama del Tenis)

Perfil de Karl Behr (Salón de la Fama del Tenis)

Karl Howell Behr (Encyclopedia Titanica)

Richard Norris II Williams (Encyclopedia Titanica)

Récord de Richard Williams en la Copa Davis (daviscup.com)

Récord de Karl Behr en la Copa Davis (daviscup.com)

Tennis Was Easy After The Titanic (Sports Illustrated)

Unsinkable (Sports Illustrated)

Tenis y Titanic (atpworldtour.com)

El Deporte y el Titanic

Recorrido virtual por los restos del Titanic

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El lado oscuro del campeón

Muchos historiadores del tenis no dudan en calificar a Bill Tilden como la primera gran estrella del ex deporte blanco. Con un saque y una derecha muy potentes, dominó buena parte de la década del 20 entre los amateurs y también se hizo notar como profesional a principios de los 30. La foja de servicio es admirable: 7 veces ganador del US Open, 3 de Wimbledon y cumplió un papel protagónico para que Estados Unidos ganará la Copa Davis de forma consecutiva entre 1920 y 1926. Así como en las canchas por momentos resultó invencible, fuera de ellas terminó siendo un perdedor.

Tilden, que provenía de una familia con lejanos ancestros en la realeza británica, fue una pesadilla para sus rivales. “Nunca pude derrotar a ese hijo de perra”, expresó en una ocasión William Johnston, que perdió 5 veces, 4 de ellas al hilo, la final del Abierto de Estados Unidos con Big Bill. “No hay dudas que Tilden dominó su era tanto o más que ningún otro, excepto por Roger Federer”, expresó Frank Deford, periodista y autor de la biografía Big Bill: The Triumphs and the Tragedy.

No sólo sobresalía como un jugador excepcional no muy adepto a subir a la red, sino que también se destacaba por prestarle especial atención a la vestimenta que utilizaba para jugar. Cuenta la leyenda que en una ocasión salió a jugar con un  saco de piel de camello. El aspecto estético fue una de las cosas con las que encandiló al público de Wimbledon.

Tilden filmando un video instructivo para la Metro Goldwyn Mayer. (Cordis Images)

Paralelamente cumplió un rol de precursor y de estudioso del juego. El nacido en Filadelfia el 10 de febrero de 1893 fue uno de los fundadores de la Professional Tennis Player Association, lo que podría considerarse un antecedente a lo que es la actual ATP. Como autor escribió dos libros: Como jugar al tenis y Punto de partido y el efecto de la pelota, este último junto a otros dos históricos jugadores: Jack Kramer y John Newcombe.

“Había varios rumores flotando acerca de su sexualidad”, le dijo al New York Times Kramer, campeón de Wimbledon en 1947 y del US Open en 1946 y 1947. Los comentarios eran ciertos: Tilden era homosexual. Ese no era un problema, al fin y al cabo era una decisión personal sobre qué hacer con su vida sexual. La cuestión era que en 1946 se lo encontró culpable por haber abusado de un menor que había conocido en el Los Angeles Tennis Club. El descubrimiento lo hizo un policía que notó movimientos extraños en un auto detenido en una esquina.

“Fue el caso más difícil que tuve”, reconoció Richard Maddox, un experimentado abogado de celebridades. El psiquiatra que estudió el caso en el informe sobre Tilden escribió: “Mientras que por afuera parece normal, por dentro básicamente es un neurótico y en algunos aspectos algo inmaduro. Este hombre debería ser considerado como alguien que esta mentalmente enfermo”. El jurado condenó a Tilden a 1 año de prisión.

Maddox intentó apelar la sentencia, pero Tilden se negó y pidió que la pena se aplicara de manera inmediata. Así, el tenista al que alguna vez se consideró como el número 1 del mundo, ahora era el número 9413 en una cárcel del condado. Luego de una semana tras las rejas fue trasladado a la granja Castaic Honor, un par de kilómetros al norte de Los Angeles, para realizar trabajos forzados. Siete meses más tarde salió bajo palabra.

Para ese momento Tilden era casi un paría. De los amigos que había cosechado en Hollywood o en Broadway, en donde llegó a actuar en algunas comedias musicales, quedaban muy pocos. Uno de ellos era Charles Chaplin, que no dudó en abrirle las puertas de su mansión cada vez que lo necesitó. En el Germantown Cricket Club, lugar en donde empezó a dar los primeros raquetazos, las cuadros en los que aparecía Tilden fueron descolgados. Quien supo vivir rodeado de fama y halagos había sido aislado.

El poco reconocimiento que le quedaba a Tilden lo terminó de dilapidar en 1949. El 28 de enero de aquel año le hizo una propuesta sexual a un menor en la calle. Otra vez tras las rejas, esta vez por violar la probation que le había aplicado la Justicia. “Bueno, acá esta Bill Tilden otra vez”, dijo el carcelero cuando lo vio llegar. “Si, Tilden otra vez acá”, le respondió este.

Suzanne Lenglen y Tilden, protagonistas centrales del tenis en la década del 20.

Lo dejaron libre en diciembre. Días más tarde la agencia de noticias Associated Press publicó una encuesta que lo dio como uno de los mejores deportistas de la primera mitad del Siglo XX junto a, entre otros, Jack Dempsey, aquel que protagonizó con Luis Ángel Firpo una de las peleas más celebres de la historia del boxeo, o Babe Ruth, que con la camiseta de New York Yankees se convirtió en la gran leyenda del deporte estadounidense.

En 1953 hubo un intento de rearmar su vida. Por intervención de un amigo se logró organizar un torneo profesional en el Beverly Wilshire Hotel de Beverly Hills. Tilden, semi retirado, hizo las veces de co promotor y su imagen sirvió para atraer jugadores, publicidad y gente del espectáculo. Después de mucho tiempo las risas volvieron a la cara de Big Bill.

A pocos días de comenzar a jugar el dueño del hotel llamó a Frank Feltrop, organizador del certamen, y le explicó que había recibido una carta de ciudadanos enojados por la presencia de Tilden y que no iba a permitir que a su empresa se la relacionara con un ex convicto por abuso de menores, por lo que no aceptaba prestar sus canchas para la disputa del denominado National Professional Hardcourt Championships. “Lo lamento Bill, no puedo hacer nada”, fue lo poco que Feltrop le pudo decir a Tilden cuando le informó la amarga noticia.

Tilden se recluyó en la mansión de Chapin, quien ya no estaba en Estados Unidos. Usaba las canchas para enseñar a un puñado de alumnos que progresivamente iba en disminución. La situación económica era paupérrima y llegó a dar 40 horas de clases por sólo 200 dólares. “Podrías mandarme pelotas y raquetas. Tengo que dar algunas clases. Necesito el dinero urgentemente”, le escribió desesperado a uno de los pocos amigos que le quedaban.

Murió en la ruina por culpa de un infarto fulminante cuando tenía 60 años y se preparaba para asistir a un campeonato en Cleveland. Como suele ocurrir algunos reconocimientos le llegaron post mortem, caso el ingreso al Salón de la Fama de Newport en 1959.

Debido a la rivalidad entre Roger Federer y Rafael Nadal en los últimos años un juego periodístico que no conduce a nada se empecinó a buscar al mejor tenista de la historia. Se nombra a Rod Laver, Bjorn Borg, Jimmy Connors, John McEnroe, Pete Sampras o Andrea Agassi. Nunca nadie menciona a Tilden, quien pese a la trayectoria no tiene en su honor ni un estadio, ni una copa, ni una estatua, como si ocurre con Fred Perry en Wimbledon o los Cuatro Mosqueteros en Roland Garros. Por culpa de sus perversiones, toda la gloria cosechada en el tenis se fue por la borda.

Fuentes/Links relacionados

Bill Tilden, la leyenda prohibida (Fox Sport Magazine)

Bill Tilden: A Tennis Star Defeated Only by Himself (New York Times)

Out Of The Sun, Into The Shadows (Sport Illustrated)

Tilden won with style (ESPN)

Bill Tilden (Tennis Hall of Fame)

Bill Tilden: Profile of a tennis legend (CNN)

Apariciones de Tilden en Broadway (Internet Broadway Database)

Récord de Bill Tilden en la Copa Davis (daviscup.com)

Más que un campeón

De las varias leyendas que existen en la historia del tenis no todos han logrado sobresalir por sus acciones fuera de los courts. Una de las que si pudo fue Arthur Ashe. Este afroamericano nacido en los barrios bajos de Richmond se convirtió en mucho más que un ganador del US Open, de Wimbledon y del Abierto de Australia, sino que con la misma fuerza con la que sacaba o le pegaba de drive luchó, entre otras cosas, para derribar las barreras raciales hasta el fin de sus días, cuando una neumonía complicada por el virus del HIV terminó con su vida demasiado temprano.

Ya sea en el circuito femenino o masculino en la actualidad no es una rareza ver tenistas de raza negra, tal el caso de las hermanas Serena y Venus Williams o Gael Monfils, pero cuando Ashe comenzó con sus primeros raquetazos en 1953 en el Richmond Brookfield Park esto no era algo habitual. Rápidamente llamó la atención de los profesores del lugar no sólo por su color de piel, sino también por su talento. Es por eso que durante el verano cayó en manos de Walter Johnson, quien se convertía en su mentor.

Durante su primera prueba de fuego a nivel competitivo ya dio muestras que estaba para algo grande al alcanzar las semifinales del campeonato nacional junior de 1958 en su debut absoluto. En 1960 y 1961 ganó la versión indoor. Todos estos logros le valieron una beca por parte de la UCLA, en donde se recibió con un grado en la Licenciatura en Administración de Empresas. Mientras estuvo en la universidad dividía su tiempo entre los libros y el deporte. Allí llamó la atención de Pancho González, a quien consideraba su ídolo y era una de las grandes estrellas del tenis en ese momento, que terminó de pulirle algunos defectos al juego de Ashe.

Paralelamente iba ganando interés en lo que sucedía más allá de las canchas de tenis con la situación de la discriminación que sufrían los negros en Estados Unidos y, sobre todo, en Sudáfrica, que para ese momento se encontraba hundida en el Apartheid. Ya transformado en un personaje conocido, en especial por su convocatoria al equipo de Copa Davis en 1966, comenzaría con más ahínco su búsqueda de la igualdad.

El año 1968 fue especial para Ashe, que a los 7 años perdió a su madre a causa de una complicación durante una operación. Junto con la United State Tennis Association (USTA) colaboró en la fundación de la National Junior Tennis League, un programa enfocado en difundir el tenis entre los chicos de los barrios más pobres. Durante el verano en Forest Hill, todavía como amateur, logró el título del US Open. Así empezaba confirmar todo lo que se venía diciendo sobre él. Entre las voces que lo destacaron estuvo la de Harry Hopman, arquitecto de la Era Dorada del tenis australiano, que había calificado a Ashe como “el jugador más prometedor del mundo”.

Una celebración en un Grand Slam se repitió en 1970, cuando se alzó con el Abierto de Australia. Para ese momento había embolsado 1.584.909 dólares, lo que en ese momento era un muy buen dinero para un deportista profesional.

Definitivamente se había transformado en una celebridad. Esto le permitió acceder a otros lugares públicos y que su voz sea escuchada con más fuerza. Consustanciado con la causa sudafricana pidió una visa para visitar el país, la que le fue denegada. Lo intentó 2 veces más y recién en la tercera oportunidad, con intervención del estado estadounidense, logró su cometido, aunque no le aseguraban hospedaje. Ashe participó en el campeonato nacional y se transformó en el primer atleta negro profesional en competir en ese país. Anteriormente le había exigido a la Federación Internacional de Tenis la desafiliación de la Federación de Sudáfrica.

Al ser alguien famoso y tener actitudes extrañas, el FBI se fijó en él. Se sospechaba que quien llegó a ser número 2 del ránking mundial era uno de los financiadores de los Black Panthers, un grupo radical influenciado por las ideas de Malcom X. El resultado del informe de 20 páginas dio negativo.

Luego de ser uno de los miembros fundadores de la Asociación de Tenistas Profesionales (ATP), entidad que presidió hasta 1979, y de sufrir el primero de sus varios paros cardiacos, retornó a Sudáfrica, pero esta vez para fundar un centro comunitario de tenis en Soweto, barrio muy castigado por el Apartheid y en donde se mantenía vivo el recuerdo de la matanza que sufrieron estudiantes que protestaban contra las políticas discriminatorias.

En 1975 completó su trilogía en los Grand Slam. El mítico césped del Court Central de Wimbledon fue testigo de como Ashe venció a Jimmy Connors en la final por 6-1, 6-1, 5-7 y 6-4 para convertirse en el único jugador de raza negra que se alzó con el cetro más importante del tenis. Este sería su último gran logro porque de aquí en más sus problemas con el corazón se complicarían, hecho que derivó en su retiro. Atrás dejó una carrera con 818 triunfos, 260 derrotas y 51 títulos.

La gota que rebalso el vaso cayó el 16 de abril de 1980 cuando comenzó a sentir fuertes dolores en el pecho durante un entrenamiento. Años antes se había sometido a varias cirugías, entre ellas un cuádruple byepass. Ya recuperado asumió la capitanía del equipo de Copa Davis de Estados Unidos, logrando el título en 1981 y 1982, el primero de ellos en la recordada serie contra Argentina en Cincinnati.

Todavía aquejado por sus problemas con el corazón en 1983, mismo año que fue incluido en el Salón de la Fama, debe pasar una vez más por el quirófano. Finalizada la operación Ashe no se siente bien y por eso los médicos deciden realizarle una transfusión de sangre. Ese sería el principio del fin.

A mediados de la década del 80 cada vez se escucha más fuerte el nombre de un nuevo virus: el HIV. Ante este contexto, el Ministerio de Salud de los Estados Unidos recomendó hacer testeos de sangre a todas las personas que se habían sometido a una transfusión entre 1979 y 1985. En el listado se hallaba Ashe, que se encontró con la peor respuesta. El resultado de los análisis dio positivo.

Ashe prefirió mantenerlo en secreto y sólo su esposa Jeanne Moutoussamy, una fotógrafa que había conocido durante un torneo y con la tuvo una hija, Camera, y sus familiares más directos sabían la noticia. Todo saltó a la luz en 1992 por una investigación del USA Today y que el ex tenísta confirmó con algo de mala gana en una conferencia de prensa, tal como haría tiempo después Magic Johnsson. “Tengo buenos días y malos días. La proporción de buenos y malos días es de 6 a 1. No creo que nadie en mi situación no pueda pasar malos días. Pero no quería hacerlo público ahora porque no estoy enfermo”, dijo ante los medios.

Y era verdad porque Ashe no se sentía convaleciente. Era un activo participante en diferentes protestas, como aquella en la que fue detenido en la puerta de la Casa Blanca quejándose del maltrato que recibían los refugiados haitianos por parte del gobierno de George Busch padre.

Paralelamente se había convertido en la cara visible de la prevención del Sida. En esta posición llegó a hablar en las Naciones Unidas un 1 de diciembre, día mundial de lucha contra esta enfermedad, exigiendo que se utilizaran más fondos para encontrar una cura; estuvo en Sudáfrica como parte de una delegación de estadounidenses observando cuáles habían sido los progresos tras la abolición del Apartheid.

Entre todo esto además tenía tiempo para ser columnista del Washington Post, comentarista en HBO y ABC, escritor de 3 volúmenes sobre la historia de los atletas negros en Estados Unidos, ayudó a crear centros de tenis en barrios carenciados de, entre otros lugares, Newark, Detroit, Atlanta, Kansas e Indianápolis, trabajó con la USTA, con Le Coq Sportif, que fue sponsor, y en diferentes asociaciones que ayudaban en la investigación de diversas enfermedades.

Por todo esto Sports Illustreited en 1992 lo nombró como el deportista del año, en lo que es una de las tapas más recordadas de la revista deportiva más famosa  del mundo. Prácticamente esa fue su última aparición pública. En febrero de 1993 a los 49 años en Nueva York fue declarado muerto a causa de una neumonía relacionada con el virus del HIV. A su funeral en su Richmond natal asistieron más de 5.000 personas y a su entierro días más tarde otras 6.000.

A 16 años de su fallecimiento la figura de Ashe sigue omnipresente, en especial en cada celebración del US Open. El sábado previo al inicio del torneo se realiza el Arthur Ashe Kid’s Day, en el cual hay una serie de entretenimientos y aquellos chicos que están dando sus primeros pasos en el mundo de la raqueta tienen la posibilidad de conocer y jugar con sus ídolos. A todo esto se le suma una estatua en el USTA National Tennis Center, predio en el cual se disputa el campeonato, y el estadio principal, que es el de mayor capacidad en el mundo para ver tenis, lleva su nombre desde 1997.

La ATP también lo homenajea. Desde 1990 entrega el Arthur Ashe Humanitarian Award, siendo algunos de los ganadores Roger Federer, Andre Agassi, Nelson Mandela, el mismo Ashe, y la pareja de dobles compuesta por el israelita Amir Hadad y el paquistaní Aisam Ul Haq Qureshi.

En Sudáfrica también es recordado. Aquel centro de tenis inaugurado en Soweto durante la década del 70 fue reabierto en 2007. Los inconvenientes sociales de la zona llevaron a que este lugar cayera en desuso y se convirtiera en un terreno abandonado. Es por eso que en 2000 allí se intentó construir un shopping. Los principales encargados de impedir esto fueron, casi como un guiño del destino, Ian Smith y Bongani Zondi, dos personas que durante la época del Apartheid recorrieron caminos muy distintos y que en esta oportunidad trabajaron en conjunto para lograr la meta.

Este establecimiento tiene como objetivo utilizar el tenis como medio de inserción a la sociedad y, por que no, que en un futuro puedan salir jugadores de elite. El funcionamiento no sólo se limita a lo tenístico, sino que paralelamente se busca darles educación formal a los chicos. Por ello cuenta con una biblioteca con más de 3.000 libros que pertenecieron a Ashe y que fueron donados por la viuda, presente en la reinauguración.

Con un look más cercano al de un estudiante universitario que al de un jugador de tenis profesional Ashe fue desde el deporte una de las caras más visibles en la lucha contra la discriminación. Con estilo opuesto al de Muhammad Ali soñó con un mundo sin diferencias. Aportó para la caída del Apartheid y, de algún modo, a la distancia puso su granito de arena para que hoy Estados Unidos tenga un presidente negro.

Foto 1: Ashe junto con su padre después de ganar el US Open. (New York Times)

Foto 2: Ashe en la inauguración del centro de tenis de Soweto. (The New York Times)

Fuentes/Links relacionados

A Dream Restored (The New York Times)

Artur Robert Ashe Junior (Sports Illustreited)

Arthur Ashe, Tennis Star, Is Dead at 49 (The New York Times)

Contributing to the Struggle With Grace and Dignity (The New York Times)

BackTalk; A Gentleman, A Revolutionary (The New York Times)

Ashe’s Name On Stadium Is an Ace (The New York Times)

Informe del FBI sobre Arthur Ashe

Perfil ATP de Arthur Ashe

Sitio oficial de Arthur Ashe

Sitio Oficial del US Open

Sitio Oficial de la United State Tennis Association

Notas varias sobre Arthur Ashe en The New York Times