Ese caos llamado ABA

Denis Murphy era un oscuro empresario de Los Ángeles que vivía tratando de hacer negocios en el deporte. Inexorablemente todos sus proyectos terminaban en un estrepitoso fracaso. Esto fue lo que ocurrió con algunas de sus invenciones como, por ejemplo, la World Football League, que intentó competir con la National Football League (NFL), o la liga de básquet para enanos. Pero Murphy no bajaba los brazos y seguía intentándolo una y otra vez. Aquel verano del 66 levantó el teléfono y llamó a Bill Sharman, gloria de los Boston Celtic y con quien tenía una buena relación, con la idea de crear una nueva asociación que compitiera con la ya poderosa NBA.

Sharman se negó, pero le recomendó que se contactara con George Mikan, un amigo suyo que tenía una agencia de turismo en Minneapolis y que había jugado al básquet profesionalmente. “¿Una nueva liga?-dijo Mikan- Perfecto. Cuando tengas el dinero suficiente decidiré si hablar con ustedes. Es lo mismo que le acabó de decir a un tal Connie Seredin de Nueva York. Hace unos minutos me ha llamado y son ambos de la misma ralea”.

Por supuesto que Murphy se puso en contacto con Serendin, otro inescrupuloso empresario. Durante varias reuniones hubo tires y aflojes por el tema del dinero. Ninguno se decidía y la desconfianza entre ambos iba en aumento. Finalmente después de muchas negociaciones Arthur Brown, un pez gordo de la cadena ABC, decidió entregar un crédito de 50 mil dólares para que el proyecto de una vez por todas se ponga en marcha.

Ese 17 de enero de 1967 con representantes de 9 franquicias se conformaba en la Gran Manzana la American Basketball Association (ABA) o lo que también se podría denominar como la organización más desorganizada de la historia del deporte porque desde su nacimiento hasta su muerte fue un caos permanente, en especial por la falta de recursos monetarios. Como si fuera poco, entregó varias situaciones bizarras y fue habitada por un variopinto de personajes. A pesar de todo esto, en varios aspectos fue algo revolucionario y mucho de lo que hoy es la NBA se lo debe a la ABA.

Ya desde principio hubo una muestra de como iba a ser su existencia. Mikan había sido elegido como comisionado de esta nueva empresa ya que era un nombre muy pesado en Estados Unidos. Esto le daría credibilidad al plan. Mikan dijo que aceptaría si se cumplían dos condiciones: quedarse en Minnesota y 150 mil dólares por tres años. Como no había muchas opciones, todos dieron el visto bueno.

Para hacer la presentación se organizó una conferencia prensa en el Summit Hotel de Nueva York. Nadie se percató, pero cuando se dieron cuenta ya se habían gastado 35.000 dólares tan sólo en este evento. Los primeros dolores de cabeza con el dinero aparecieron bien temprano. Esto no fue lo peor, sino que cuando todavía restaban 10 minutos para afrontar a los periodistas, Mikan no terminaba de decidirse. Los teléfonos no paraban de sonar y presionado por la situación finalmente el empresario dio el agónico si.

Para hacer ruido la ABA instauró 3 novedades muy fuertes en lo reglamentario. Sin dudas la que más llamó la atención fue la pelota azul, blanca y roja por la bandera estadounidense, rompiendo los esquemas habituales del balón naranja. También se incluyó la posesión de 30 segundos y la línea de 3 puntos, creación de la American Basketball League (ABL), un engendro que duró 20 meses. Desde la NBA, de corte tradicionalista, miraron con desdén estos cambios. Ya en el epílogo, la ABA creó el torneo de volcadas, en la actualidad una atracción infaltable en cualquier Juego de las Estrellas.

Todos estos movimientos de marketing, palabra que por esa época era ajena al deporte, no terminaron de ser del todo efectivos porque el público no acompañó. En infinidad de ocasiones los encuentros se jugaban en gigantescos estadios con un puñado de asistentes. “Bien amigos, hoy somos 89”, dijo la voz del estadio antes de un partido entre Houston Mavericks y New York Nets, que se disputó en el Astrodome, con un aforo para 45 mil personas, y a media luz para ahorrar gastos.

Ante la falta de plata había que apelar al ingenio. Cualquier cosa era valida. Y cuando se dice cualquier cosa no se exagera. Un excelente ejemplo que demuestra esto fue lo que hicieron los directivos de Kentucky Colonels para llamar la atención.

pennyannearleabaA fines de los sesenta el turf de Lousville se escandalizó porque una mujer había logrado por primera vez una licencia para correr carreras. Se trataba de Penny Ann Early, una agraciada rubia de 23 años, 1.41 metros de altura y 51 kilos. Sufrió el rechazo de sus colegas jockeys que boicotearon en forma de protesta 3 carreras en las cuales ella iba a correr.

Esta historia generó mucho revuelo en los medios y ante esta situación desde los Kentucky Colonels se movieron rápido y contrataron a Early ¿Para hacer alguna exhibición en los entretiempos? Nada de eso. Se la llevó para sumarla al plantel. Desde ya que esta idea no le cayó nada bien al entrenador Gene Rhodes, que, claro esta, terminó cediendo a la presión de los dirigentes, quienes le exigieron que la incorporación jugara en un partido oficial. Y así fue.

Aquel 28 de noviembre de 1968, Penny Ann, que jamás había visto o jugado un partido de básquet, salió a la cancha como un jugador más, vestida con un suéter que llevaba bordado el nombre del equipo (otra invención de la ABA), una pollera y el número 3 en la espalda por las competencias boicoteadas. Por supuesto que entre tanto hombre que rozaba los 2 metros su figura no pasó desapercibida. Al igual que el resto de sus compañeros se sentó en el banco de suplentes a observar las incidencias del partido mientras sus pies colgaban porque no llegaban a tocar el piso.

Cuando empezando el encuentro llegó el momento esperado por todos: el ingreso de Penny Ann. La pobre estaba desorientada porque no tenía idea en donde ubicarse. En una ofensiva quedó en soledad y le pasaron la pelota con mucha suavidad, pero el pase se le escapó y el tricolor salió de la cancha. Penny Ann intentó seguir jugando como si nada hubiera pasado. Casi en un acto de piedad el técnico rival pidió tiempo muerto. Con una planilla de 1 minuto y 1 perdida, Penny Ann se retiró al banco de suplentes ovacionada por los espectadores. Más tarde firmó una infinidad de autógrafos. Después de este hecho no se volvió a saber nada más de ella, por lo menos en la ABA.

Indiana Pacers también hizo ruido con sus atracciones. Aprovechando estar en una ciudad rodeada granjas en los descansos varias veces se llevaban vacas para ordeñar en el campo de juego como parte del show. Pero un día fueron más allá. Algún dirigente pensó que un animal salvaje sería una buena idea. Es por eso que apareció Víctor, un gigantesco oso pardo amaestrado. “Víctor luchará con un grupo de aficionados”, indicaba el programa oficial.

Observado atentamente por un domador de circo, el pobre Víctor se enfrentaba con variados oponentes, que llevaban protección, entre los que también se encontraban algunos jugadores de los Pacers. Lo que nadie previó fue que la bestia no podía sostenerse porque se resbalaba con el parqué de la cancha. Para colmo, el suelo quedó rallado por las garras y cuando se reanudó el choque se hacía imposible picar la pelota.

Otro animal destacado dentro de la ABA fue Monsieur Champion Gaystock o simplemente Ziggy, un perro de raza Griffon que había ganado infinidad de concursos internacionales. Sus dueños, el matrimonio Joseph y Marie Gregory, eran dos ricachones que se hacían ver siempre con su mascota, al que trataban como un semidiós, y que tenían a los Kentucky Colonels como un pasatiempo. Siempre se pensó que ellos eran los propietarios del equipo. Error. Durante un partido en Nueva York un acomodador se acercó a la pareja y les indicó que el perro no podía estar allí porque no había asientos para animales. Sin inmutarse la señora Gregory le dijo al joven: “Perdone, pero se trata del propietario de la franquicia”. Así era. En el contrato de propiedad de los Kentucky Colonels figuraba a modo de firma el sello de la patita del can que lo abalaba como propietario legal del equipo.WrestlingBear

La ABA se destacó por tener un juego muy abierto que llevaba a que los resultados superaran largamente los 100 puntos, a veces rozando los 150. Pero también eran guerras constantes. “Todos aquellos que protagonizaban la ABA tenían la misma sensación que los confederados en la Guerra Civil: subían a las colinas a matarse con el enemigo y morían en el intento”, describió alguna vez el periodista Larry Donald. “Si tenías 78 partidos en la temporada, sabías que tenías 78 peleas por noche”, remarcó el ex pivot Mel Daniels.

Dos que representaron de buena manera este hecho fueron Warren Jabali y John Brisker. Ambos eran negros declaradamente racistas y tenían un alto estado de agresividad, en especial el segundo, que será protagonista de un futuro post porque es imposible resumir su historia en pocas líneas. Brevemente se puede decir que toda la ABA le tenía miedo. Tras un fugaz paso por la NBA, desapareció y ni siquiera el FBI pudo averiguar su paradero. La leyenda indica que murió a hachazos en Uganda cuando participaba en una revolución apoyando a un sanguinario dictador.

Jabali, por su parte, era un duro adentro de la cancha y estaba dispuesto a todo. Divagó por varios conjuntos porque por lo general duraba 1 temporada y era expulsado. Un día jugando para los Oakland Oaks se trenzó con un tal Jim Jarvis. Quedaron enganchados en una jugada y Jabali sin mediar palabra le dio una furibunda piña. Jarvis, de raza blanca, quedó tirado en el piso. Jabali no terminó con la faena y mientras insultaba a su rival le piso la cabeza.

Situaciones como esta se repitieron en infinidad de ocasiones. Hasta que una vez recibió su merecido. El responsable fue Neil Johnson, que cuando pudo dejó inconsciente a Jabali mientras le gritaba “levántate hijo de puta racista, levántate para que pueda patearte el culo”. Ninguno de sus compañeros lo defendió. Después de esto se relajó un poco y se retiró para dar clases en un colegio.

Con sólo 7 equipos en la competencia, la ABA murió en 1976 y fue absorbida por la NBA. Se calcula que dejó una deuda de entre 50 y 75 millones de dólares. Todo terminó en un mágico All Star celebrado en Denver en el que las entradas se vendieron a un precio único de 2 dólares y que vio por primera vez un torneo de volcadas. Irónicamente hubo televisión nacional, algo que nunca antes había sucedido. Esa fue su última imagen. San Antonio Spurs, Denver Nuggets, Indiana Pacers y New Jersey Nets (originalmente de New York), son las únicas franquicias sobrevivientes de aquella aventura.

En 2000 se fundó una nueva ABA, más organizada, pero con menos mística que la original. Rápidamente se convirtió en uno de los torneos menores más importantes de Estados Unidos. Más allá de todo lo que la rodeó, la ABA sin dudas marcó una época. Con música funk de fondo, peinados afros y mucha psicodelia, dejó un legado que todavía se mantiene.

Foto 1: Penny Ann Early ingresa a la cancha como una jugadora más. (remembertheaba.com)

Foto 2: El programa oficial de los Indiana Pacers en donde se presenta al oso Víctor. (remembertheaba.com)

All Star 1976-Torneo de volcadas

Parte 1

Parte 2

Fuentes/Links relacionados

Historia de la ABA en 20 capítulos (acb.com)

Remember the ABA

Early years of the Indiana Pacers (Indy Star)

The counterculture World of the ABA (New York Times)

A League of their own (Sports Illustreited)

Sitio oficial de la nueva ABA

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La princesa del hielo

De miembro de una organización juvenil socialista a la tapa de Playboy. De los podios olímpicos, mundiales y europeos a codearse con Hollywood. De ser espiada por los grupos de inteligencia a conductora de televisión. Así se pude resumir en pocas líneas la vida de Katarina Witt, que a fuerza de encanto, saltos y giros en las pistas de hielo encandiló a todos y se convirtió en una de las caras más bonitas e importantes de la Alemania unificada.

Ya de pequeña Katy mostró dotes para el patinaje artístico. Esto se confirmó en 1976, cuando fue campeona en la Espartaquiada Juvenil e Infantil. A partir de ese momento desde el estado de la República Democrática de Alemania (RDA) comenzaron a prestarle una especial atención porque observaron que podía servir como elemento para propagar sus ideales. A esto se le sumaba que cumplía con varios requisitos que eran bien vistos por las altas esferas. Witt, que en ese momento tenía 11 años, militaba en la agrupación Jóvenes Alemanes Libres, era aplicada en los estudios y en los entrenamientos y venía de una familia trabajadora.

“Considerando su edad, su ideología política y su madurez, es buena para el desarrollo”, decía uno de los primeros párrafos que la Stasi, el órgano de inteligencia de la RDA, redactó sobre Witt en el informe de 181 páginas conocido como Operación Flop, que vuelca todas las investigaciones que se hicieron sobre ella durante el período de la Alemania comunista. Cuando este documento fue desclasificado en 2002 se volvió un dolor de cabeza para la nacida el 3 de diciembre de 1965 en las afueras de Berlín.

katarinawittmunichLa gran consagración de Witt llegó en los Juegos Olímpicos de Invierno de 1984 en Sarajevo (Yugoslavia). Allí se subió a lo más alto del podio y el mundo conoció su nombre, su belleza y sus virtudes con los patines. Pero su título más recordado fue el oro olímpico en Calgary (Canadá) en 1988, que la convirtió en la segunda patinadora en la historia en lograr dos medallas doradas consecutivas. Como sucedió varias veces durante la Guerra Fría se dio una lucha de sistemas.

Por un lado estaba Debie Thomas, el crédito de Estados Unidos, por el otro la cara más bonita del socialismo, tal como fue apodada la alemana por la revista Time. Las dos candidatas le sacaron chispas al hielo canadiense y la medalla dorada viajó al otro lado de la Cortina de Hierro. “Fue una lucha de clases total: lo era para los estadounidenses y lo era también para nosotros”, explicó alguna vez Witt. “Fue una pesadilla”, expresó al respecto Thomas, que había comenzado liderando la competencia gracias a su buena puntuación en el programa corto pero falló en el largo.

Este triunfo se sumó a los 4 obtenidos en los campeonatos del mundo. Para esa altura ya se había convertido en la preferida de los funcionarios, que no perdieron la oportunidad de explotar su figura como una nueva fuente de ingreso de dinero. El 80 por ciento de lo que generaba Witt iba a las arcas del estado que, como contrapartida, le permitía acceder a beneficios que sus compatriotas no podían como, por ejemplo, tener vía libre para viajar al exterior o no esperar alrededor de 10 años para conseguir un auto.

A causa de esta situación fue muy criticada por varios medios cuando cayó el Muro de Berlín. “Creo que trabaje duro para esto. Hice algo que otros atletas no pudieron hacer y por esto esta bien poder tener algo especial”, le dijo al New York Times cuando la polaridad tenía los días contados.

Lentamente fue dejando el deporte y se volcó al mundo del espectáculo. Se convirtió en la cara principal de Holiday on Ice, que tuvo mucho éxito en Europa  entre fines de 1988 y principios de 1989. En esta nueva posición, tiempo antes de la caída del Muro de Berlín, comenzó a codearse con celebridades de la República Federal de Alemania, lo que le permitió conocer otra realidad, opuesta la que vivía en su país.

También saltó al cine. Actuó en la versión sobre hielo de la opera Carmen, en la cual compartió cartel con Brian Boitano y Brian Orsen, campeón y subcampeón de patinaje artístico en Calgary, respectivamente. “Ahora soy artista”, dijo luego del rodaje. Esa no fue su única aparición en la pantalla grande. Su papel más importante fue el de Natacha Kirilova en Ronin. Además hizo un cameo en Jerry Maguire, protagonizada por Tom Cruise. La publicidad también se fijo en ella. Para 1992 Coca Cola la había elegido para participar en uno de sus comerciales.katarinawittplayboy

Sin dudas, dentro del show busniess Witt es recordada por haber sido tapa de la edición estadounidense de Playboy. Ocurrió en 1998 y se convirtió en la primera deportista en aparecer en la portada de la renombrada revista. “Se armó mucho revuelo alrededor mío. Pero de cualquier manera, fue un proyecto, un proyecto especial. No lo hice para volverme más famosa. Buscaba ser un poco más provocativa en mi carrera”, recordó a Sports Illustreited la 6 veces campeona de Europa. Volvió a aparecer en esta publicación en 2001, pero exclusivamente para la versión alemana, que rápidamente agotó todos los números.

En 1994 regresó a la competencia y finalizó en el séptimo puesto en los Juegos Olímpicos de Invierno de Lillehammer (Noruega) con una rutina en la cual envió un mensaje de paz a Sarajevo, la ciudad en donde se había colgado su primera medalla olímpica y que en ese momento se encontraba hundida en la guerra. Ese mismo año editó Mis años entre la obligación y el deporte, su autobiografía.

Cuando parecía que Witt ya definitivamente se había alejado de las discusiones sobre su participación durante la división de Alemania, los fantasmas retornaron. El gobierno teutón decidió dar a conocer los documentos clasificados de la RDA. Witt presentó un pedido para que su archivo no saliera a la luz, pero finalmente lo terminó retirando. En el informe, que según la espiada muchas cosas que dicen allí son mentiras, se considera a Witt, que en varias ocasiones defendió la manera en la que el régimen trabajaba con los deportistas, como una “compañera” y como una “beneficiaria”. Además de atribuirle supuestos agradecimientos por el apoyo brindado cuando la disolución de la RDA era un hecho.

No sólo toca temas políticos, sino que se mete de lleno en su vida privada. Se cuenta desde como era su relación con su histórica entrenadora, Jutta Müller, hasta cuales eran sus romances. “Tuvo relaciones sexuales entre las 20:00 y las 20:07”, afirma un extracto de la investigación. Sobre el tema, la protagonista dijo que “hubiera preferido no enterarme de algunas cosas. Yo no trabajé para la Stasi, pero tampoco fui miembro de la resistencia. No fui una victima. En todo caso fui un objeto”.

Hoy ya distante de cualquier polémica, Witt es una mujer muy ocupada y querida en Alemania. Escribió la novela Sólo por pasión, que relata la historia de una joven promesa del patinaje artístico con puntos comunes con su vida, se la suele ver en diversos eventos sociales y durante los últimos años condujo el programa Estrellas en el Hielo, en el que famosos debían demostrar sus habilidades en una pista de hielo, y un Reallty Show para ayudar a los participantes a bajar de peso. En 2007 fue la presentadora de la sede de Hamburgo en el Live Earth, el megaconcierto que se hizo a nivel mundial y que intentó concientizar sobre la situación ecológica del planeta.

Todo esto no le impide seguir vinculada con el deporte. Integra el staff de comentaristas de la NBC de los Estados Unidos durante los Juegos Olímpicos de Invierno y trabajó para ESPN y ABC. Actualmente esta abocada a ser la cara principal de la candidatura de Múnich como sede de los Juegos Olímpicos de Invierno de 2018.

Foto 1: Witt durante su presentación como líder de la candidatura de Munich como sede los Juegos Olímpicos de Invierno de 2018. (bild.de)

Foto 2: La famosa tapa de Playboy de 1998.

Katerina Witt en Sarajevo 1984

Fuentes/Links relacionados

Katarina Witt: La cara bonita del socialismo (Deutsche Welle)

¡Oh, es ella! (El Mundo Deportivo)

’88 Winter Olympics; Witt Is Gold Medalist for a Second Time (New York Times)

Witt Fears Change May Hurt East Germany’s Sports Elite (New York Time)

Stasi files reveal Katarina Witt was willing accomplice (The Telegraph)

Ice-skater tries to block Stasi files (The Telegraph)

Q&A: Katarina Witt (Sports Illustreited)

Ficha de Katarine Witt en Internet Movie Database

Diversas ediciones de Playboy con Katerine Witt en la tapa

Sitio oficial de Katarine Witt (Inglés/Alemán)

Argentina 78: Los mundiales olvidados

La década del 70 fue la más terrible de la historia argentina. Quedó marcada por la dictadura militar que tomó el poder el 24 de marzo de 1976, socavó cualquier derecho constitucional, acabó con la vida de 30.000 personas y desbastó la economía interna. Dentro de este contexto desde lo deportivo el punto más alto fue el mundial de fútbol que ganó la selección dirigida César Luis Menotti, victoria que fue tomada como propia por la Junta Militar.

Lo que pocos saben es que ese no se trató del único Mundial que se celebró en Argentina en 1978. Entre marzo y abril tuvo lugar el torneo masculino de hockey sobre césped y en noviembre le tocó al hockey sobre patines. En menor medida a lo ocurrido con el fútbol ambos certámenes no pasaron desapercibidos para el gobierno de facto para vender al exterior una imagen falsa de lo que estaba sucediendo en el país.

El hockey sobre césped abrió la temporada mundialista con la celebración de la cuarta edición del campeonato mundial. El Campo Argentino de Polo (todavía se jugaba en pasto natural) había dejado de lado los palenques y los mimbres para darle a los palos de hockey. Para ello en el estadio principal se trazaron dos canchas, mientras que en la Cancha 2 se dibujaron otras 5.

La edición del 14 de marzo de 1978 de El Gráfico, editado por Atlántida, que nunca escondió su simpatía con la dictadura, explicaba que los costos rondarían los 440.000 dólares y que el Estado aportaría 69.400 dólares, menos del 16 por ciento del total. Además la revista se encargaba de dejar bien en claro que “la IV Copa no significa una carga para el país y que, por el contrario, es seguro un saldo económico a favor”. No faltó alguna referencia a la supuesta campaña anti argentina que existía en el exterior: “desde Palermo saldrá hacia el mundo la imagen de jerarquía y buen gusto que necesitamos. Es lógico esperar lo mejor”, cerraba la nota firmada por José Luis Barrio previo al comienzo del Mundial.

En lo deportivo Argentina mostró una evolución en su juego y finalizó octavo al caer con Inglaterra por 3-1. El título quedó para Pakistán, una de las grandes potencias, al vencer a Holanda por 3-2. La utilización política del torneo quedó plasmada en la final, que contó con la presencia de Jorge Rafael Videla, encargado de darle la copa al capitán pakistaní.

Sin hacer mención a las criticas que realizaron medios extranjeros por la organización, El Gráfico cerró la cobertura mostrando cual era su postura: “Y en la cumbre, sobre todo lo demás, el nombre de dos hermanos, socios del éxito de la Copa: Pakistán porque la ganó, Argentina porque la hizo”.

La celebración de ese torneo coincidió con dos hechos significativos: se comenzaba a hablar de los problemas con Chile por el Canal Beagle y la Junta Militar recordó los 2 años del derrocamiento del gobierno democrático de Isabel Martínez de Perón. El Secretario General de la Fuerza Aérea, Brigadier Basilio Lami Dozo, encargado de leer el discurso durante el acto, decía que “el caos ha cesado. Hay un gobierno y la República vuelve a conocer su habitual tranquilidad”.

49e0f9a56dddc_300x400Pasada toda la efervescencia en torno a la Copa del Mundo ganada en el fútbol, le tocó el turno de dar la vuelta olímpica al equipo de hockey sobre patines, que también celebró su primer cetro mundialista. La sede elegida fue San Juan, provincia donde este deporte se vive con mucha pasión.

Por esos días los sanjuaninos no sólo se veían convulsionados por tener a los grandes exponentes del hockey sobre patines, entre los que se encontraba el argentino Daniel Martinazzo, uno de los mejores jugadores en aquel momento, sino que paralelamente la situación política no era sencilla. Desde Buenos Aires se había decidido el cambio de gobernador, al igual que en Entre Ríos y La Pampa. Al mismo tiempo la cuestión por el Canal Beagle se ponía cada vez más tensa, asumía un nuevo gabinete y había una grave crisis agropecuaria.

El trofeo que se le entregó a Argentina fue dado por Clarín que, por supuesto, le dio una amplia cobertura al certamen. Además, en un acto más de cinismo, las Fuerzas Armadas donaron la Copa Fair Play que premiaba al juego limpio.

Así como Menotti presenció varios partidos del torneo de hockey sobre césped y charló sobre táctica con el entrenador de Pakistán, también colaboró en la preparación de la selección de hockey sobre patines. Antes de la competencia brindó una charla al plantel contándole sus experiencias durante el Mundial. Al parecer este encuentro con El Flaco en Mendoza dio resultado: los locales ganaron invictos el campeonato.

Hasta Cuyo viajaron 12 selecciones, con la peculiaridad que jugaron todos contra todos, con jornadas en las que cada equipo disputó 3 partidos el mismo día. La consagración argentina se dio en el último encuentro cuando venció 3-1 a España, que necesitaba ganar o empatar para aguar la fiesta de los sanjuaninos, que durante toda la competencia llenaron el estadio Parque de Mayo.

“La policía anda tras los jugadores, que no pueden salir a la calle” o “a San Juan le queda grande el Mundial, hay muchos fallos”, son algunos extractos de la nota que escribió Francisco Riojo Juan, enviado especial del Diario Deportivo Independiente 4-2-4 de Barcelona. El Gráfico no dudo en calificar al periodista español como un “simple calumniador”.

Después de los festejos el plantel retornó a Buenos Aires y desde el Aeroparque Jorge Newbery hasta la redacción de Clarín, en donde se organizó un agasajo, recorrió la ciudad en Autobomba acompañado por una multitud. Videla, que no estuvo en San Juan, no dejo pasar la oportunidad para subirse al carro de la victoria con una carta al plantel. “La conquista del máximo galardón constituye un motivo de orgullo y un valioso aporte al ya ganado prestigio del deporte nacional”, expresaba el mensaje entre otros tantos lugares comunes.

Además de estos eventos, Buenos Aires ese año acogió la Olímpiada de ajedrez, un equivalente a un mundial por equipos del juego-ciencia. El título quedó para Hungría, mientras que el podio lo completaron la Unión Soviética (segundo) y Estados Unidos (tercero).

En medio del terror que se vivía en Argentina estos dos mundiales olvidados fueron dos extras que acompañaron a la mal llamada fiesta de todos los argentinos.

Foto: Tapa de la revista El Gráfico con la consagración argentina en el mundial de hockey sobre patines (elgrafico.com.ar)

Fuentes/Links relacionados

El Gráfico 14 de marzo de 1978

El Gráfico 21 de marzo de 1978

El Gráfico 28 de marzo de 1978

El Gráfico 4 de abril de 1978

El Gráfico 7 de noviembre de 1978

El Gráfico 14 de noviembre de 1978

El Gráfico 1 de enero de 1979

Clarín 22 de marzo de 1978

Clarín 28 de marzo de 1978

Clarín 1 de noviembre de 1978

Clarín 5 de noviembre de 1978

Clarín 12 de noviembre de 1978

Clarín 13 de noviembre de 1978

El Otro campeón del 78 (La Nación)

Mundial de hockey sobre césped Argentina 78-Resultados (Federación Internacional de hockey sobre césped)